martes, 13 de octubre de 2020

Diario de Viaje: A Praia en La Guardia (Agosto de 2019)

Caminar y caminar por un paseo que abandonaba A Guarda y empezaba a bordear el monte, dejándolo atrás y avanzando hacia la confluencia del Miño con el océano. Una desembocadura compartida por dos países y con un buen sol (atrás quedaron las nubes plomizas) que hacía que te desviases del sendero de piedra y madera y fueses hacia unas rocas a disfrutar del oleaje. La perra, empecinada, quería beber agua y como era salada se arrepentía. Pero no aprendía la lección e iba hacia otro charco.

Con los pasos llegamos hasta una zona más verde, más llena de pinos y que te hacían resguardarte del calor. Algunas casas nos saludaron, muchas tipo caserón con patios inmensos, a saber qué familias las habitaban. Y también vimos algunos edificios más turísticos: el sempiterno hotel y una tapería en la que nos hartamos de comer. Avanzamos un poco más por lo verde, remontando el Miño, hasta que la densidad de turistas bajó a algo aceptable. Descansamos un poco y acumulamos energías para volver al coche y de ahí al hotel.

lunes, 12 de octubre de 2020

Diario de Viaje: La Guardia/A Guarda (Agosto de 2019)

Atravesando varios lugares en coche llegamos hasta la misma desembocadura del río Miño. Intentando aparcar llegamos justo hasta el paseo marítimo. Menos mal que era temprano y aún había sitio. A Guarda tiene una pinta espectacular, el océano Atlántico por un lado y el verde monte Santa Trega con lo que supongo que son los restos de un castro (no subimos, ya quedé sin energía y queda como cosa a hacer para el futuro) dejan una localidad con edificios altos y muy estrechos y que vive de cara al mar, como no podía ser de otra manera.

Caminamos por el paseo marítimo en un día algo nublado aunque después se despejó y llegamos hasta unas rocas gigantes y nos paramos a recargar las baterías con la brisa salada, el sonido del oleaje y un caliente mate. Tras esto paseamos por el museo del Mar que parece un antiguo fuerte reacondicionado para cosas menos bélicas. Había bastantes murales y parques de juegos infantiles, o sea, es un pueblo animado que se mueve para todos sus habitantes. Estaban las típicas casonas gigantes con jardín y todo y algunos restaurantes con los menús típicos de la zona. Y el embarcadero atesoraba naves de distintas banderas.

sábado, 10 de octubre de 2020

Diario de Viaje: Randufe en Tui (Agosto de 2019)

A la tarde, a pesar de haber caminado bastante nos dirigimos a las inmediaciones de Casas Novas, pues ahí está una de las entradas principales al impresionante monte Aloia. En primer lugar nos metimos en un pequeño sendero bastante boscoso con algunos estanques y asientos para relajarse pero pronto nos desviamos de los caminos principales y nos adentramos en varios cortafuegos para ascender en medio de la naturaleza hasta la parte superior del monte.

La vegetación creaba sombras impresionantes, que inspiraban tranquilidad y había multitud de especies en el bosque, cosa que te hace confiar que es un bosque natural y que lleva a salvo muchas décadas. Finalmente, cerca del mirador celta atisbamos un paisaje espectacular y verde que se extendía hacia la vecina Portugal. Muchas pequeñas localidades arracimadas en las laderas y aerogeneradores me hicieron reflexionar sobre transición energética y que la Pensínsula Ibérica aún tiene que apostar mucho más.

Ya atardeciendo atravesamos varios lugares para intentar llegar cuanto antes al coche, incluso pasamos cerca de un lugar de apicultura con prisa y algo de susto. Llegamos al centro de interpretación pero estaba vallado y tuvimos que rodearlo. Tras eso, al hotel.

miércoles, 7 de octubre de 2020

Diario de Viaje: A Gándara en Tuy (Agosto de 2019)

Justo en frente del hotel estaba este lugar perteneciente a la parroquia de Guillarei. Paseando la perra vimos solo fábricas de mármol o granito, no recuerdo. Pero había bastantes. Sin embargo, se iniciaba un bonito sendero en el bosque húmedo donde pastaban algunos caballos. A la vuelta vimos una casa que siempre estaba de fiesta.

domingo, 4 de octubre de 2020

Diario de Viaje: Guillarey/Guillarei en Tuy (Agosto de 2019)

El hotel donde nos alojábamos no estaba en la propia Tuy, aunque sí muy cerca. Poco pudimos recorrer de Guillarey porque el centro estaba algo lejos y como mucho caminamos algo por la carretera que nos llevaba a la ciudad. Algunas farmacias, varios talleres y tráfico que no era poco.

Casi toda la estancia la pasamos en el hotel para descansar en la bañera con hidromasaje y comiendo bastante en el restaurante del lugar. La habitación daba al monte Aloia, muy verde y que parecía bastante cercano, así que decidimos acumular algo de energía y darnos un paseo por allí.

viernes, 2 de octubre de 2020

Diario de Viaje: Tuy/Tui (Agosto de 2019)

Segunda parada importante de nuestras vacaciones gallegas. Dejamos ya la provincia de Ourense y pasamos a la de Pontevedra, yendo por la autovía atravesando lugares boscosos y con embalses por todos lados. Esto para un andaluz es ya de por sí impactante. Nuestros pasos nos dejaron cerca del hotel pero para ajustas la hora de entrada convenía pasar el día en la cercana Tuy.

Con algo más de temperatura y sol con respecto Allariz, Tuy tiene unas vistas muy hermosas, con Portugal al otro lado del río Miño. Primero pasamos por la Igrexa de Santo Domingo, que me dio la impresión de que es reciente pero usaron técnicas (o imitación) propias de la Edad Media. Justo detrás empiezan las buenas vistas con el Parque da Alameda, donde se divisa en forma de colinas el casco histórico de la ciudad y el río.

Pronto pasas a los barrios más antiguos, con las calles hechas de grandes losas de piedra y las casas algo más bajas, de piedra también, pero con menos balcones y ventanas más grandes y cuadradas. Impresiona la cantidad de albergues para los que hacen el Camino de Santiago, se nota que es un atractivo turístico brutal. Antes de acercarnos a la catedral nos quedamos mirando el paisaje en el Miradoiro Praza da Estrela, donde puedes ver en primer plano las instalaciones náuticas. Por otro lado, la catedral de Santa María es pequeña y tiene forma de castillo o fortaleza por sus almenas. Pero es muy bonito el gran arco ojival que hay en su entrada principal. Ahí la zona está llena de bares y pubs muy alternativos, parece que la movida es diferente, menos tradicional. Eso sí, aún quedan restaurantes tradicionales para los turistas al lado de la sede del Concello y te puedes atiborrar a zamburiñas.

Tras pasear un poco más nos acercanos con poco éxito al Regato Cotarel y empezamos a acercarnos, a pesar del fuerte calor, al paseo fluvial. Lo bueno que estaba todo tranquilo y pudimos hacer el cafre con el gran tobogán (hasta la perra se atrevió) y poder deleitarse con las riberas del Miño. Llegando a la comandancia naval tocaba volver al coche para poder descansar tranquilamente en el hotel.

jueves, 1 de octubre de 2020

Diario de Viaje: A Acea de Meire en Allariz (Agosto de 2019)

Cerrando el círculo para llegar al coche. Una vez atravesado el río Arnoia tocaba seguir el sendero pero la sorpresa fue que muchas partes del sendero (marcado, por supuesto) tenían echados alambrados para contener al ganado. Es muy loco que ignoren por completo que los pasos de senderismo están ahí por algo, incluso hay algunas triquiñuelas para que valles todo y dejes una especie de puerta que solo puedan cruzarlo las personas. Pero para más complicación, ¡el alambrado estaba electrificado!

Dar media vuelta no era opción, así que me llevé algún que otro chispazo. No era muy fuerte pero la sensación era poco agradable. Por suerte pudimos atravesar todo sin apenas problemas y nos metimos a callejear. Son casas más modernas, de un piso o dos, todo muy tranquilo y con ese aire arquitectónico que no puedo definir pero creo que es esencial en Galicia. Cuando llegamos cerca de la carretera nos internamos en otro sendero que estaba poco cuidado, lleno de malas hierbas, pero que te dejaba de nuevo en Valverde, al lado del coche. Cruzar entre muros de piedras para ver a lo lejos el coche. Muy buena sensación.

De vuelta en Allariz había que encontrar un restaurante con la cocina abierta a esas horas. Lo logramos in extremis, incluso nos dejaron entrar al interior con la perra. Comimos como si no hubiese un mañana y los platos, típico de Galicia, eran más que generosos.

Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo

 Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hast...