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sábado, 15 de junio de 2024

Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo

 Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hasta la perfección y cómo esto afecta en la organización social y el progreso de toda la Humanidad. Tras esto, Blas Infante pudo recorrer y documentar la existencia de Andalucía y destacar cuáles son sus características más definitorias. Y para que Andalucía implemente lo mejor de sí se puso a evaluar sobre qué elementos impiden en la actualidad (tanto en la que escribió su obra como en el momento actual) que desarrolle todas sus potencialidades. "Existe un ideal para Andalucía, Andalucía existe; y es capaz de realizar ese ideal; imponiendo el matiz de su genio en el triunfo del Progreso español". Esto no es exclusividad de Andalucía, sino de todas las regiones españolas y estas han de competir sanamente en hacer predominar sobre las demás su personalidad y sus cualidades para motivar a las demás. Y es así, generando un ambiente de dar lo mejor de uno mismo, ya sea región o persona, que España logrará volver a reivindicarse en la escena internacional y aportar sus cualidades en el progreso de toda la Humanidad: la determinación por los ideales, la renuncia al egoísmo, la caballerosidad. Ya lo dice el lema andaluz: Andalucía, por sí, para España y la Humanidad.

Ahora bien, ¿cuál es el ideal de Andalucía? Ya hemos visto que la mayor característica es el amor por la vida, una alegría de vivir traída por los griegos, pues al compartir geografía y climas similares la filosofía es totalmente homologable. Aun estando el genio andaluz debilitado puede verse en el cante, en la liturgia, en las fiestas, costumbres y en toda manifestación artística. Infante da por hecho que entonces no son necesarias sesudas investigaciones para determinar cuál es, y mucho menos inventarlo. Ya se ve y se detecta en multitud de eventos históricos. Es el papel de relegación de los últimos siglos y al fanatismo de pureza religiosa es la responsable de dicha desolación. El fanatismo nunca ha hecho bien a Andalucía, pensar en la vida del Más Allá choca con los postulados andaluces de saborear y disfrutar la armonía del universo. Creer que la muerte es la única manera de librarse de las penas es lo más antiandaluz que puede existir. El Ideal andaluz condensa el optimismo y el amor por la creación, el culto a la naturaleza y a la Humanidad que tiende a enaltecer la armonía que lleva a la perfección, haciéndonos progresar sin fin.

El artista andaluz no piensa en el dolor y la miseria sino que anhela contemplar el mundo perfecto para implementarlo en nuestro mundo, en nuestro momento. No es egoísta, quiere que participe toda la Humanidad de este placer. Los medios de realizar el Ideal son los hitos a cumplir para llegar hasta él. Como no se puede implementar directamente se deben alcanzar ideales próximos e ir refinando hasta llegar a este. Estas condiciones han de cumplirse, a saber: fortalecer el genio, trabajar con él para consolidar una voluntad inspiradora y libertad para realizar los valores que resultan de la inspiración. Para el primer punto, y viendo ya que el genio andaluz hoy en día está débil, necesita purificarse de estigmas. Hay que eliminar el optimismo exacerbado, el optimismo que no es de origen griego y que llama a la lucha, al desprecio a la naturaleza y que termina en el pozo de la fatalidad vital y las actitudes indolentes. Este ni siqueira es el generado al considerarse víctima de la providencia, hay un regocijo en la indolencia, en sentirse sombrío. Este fatalismo nunca ha sido propio en la Historia de Andalucía. Hay que erradicar la exageración y el apasionamiento que no se vuelca en la fe por la capacidad creadora de la Humanidad. Hay que empezar a reconocer la dignidad y la responsabilidad, eliminando pasiones desbordadas. Esto nos devolverá al optimismo griego que tanto bien nos ha hecho a lo largo de los siglos.

El segundo punto sí que está casi ausente. El genio andaluz está débil y por tanto no hay una voluntad unificada. No hay conciencia de pueblo, no hay conciencia de unidad que se manifieste en todas las esferas de la vida andaluza. Sin un pueblo fuerte y capacitado no se puede defender correctamente la vida ni nuestros ideales. Y sin este segundo punto el tercero no podrá existir. "Para que la vida de un pueblo sea reconocida por la ley constitutiva de una sociedad es preciso que imponga su reconocimiento mediante vigorosas revelaciones". ¿Cómo generar unidad? Mientras los elementos constitutivos, o sea, las provincias, se consideren como entes homogéneos y con poca afinidad con las demás, poco podemos hacer. No puede haber una fuerte voluntad de las provincias están disgregadas. Aunque para Blas Infante es la debilidad de pueblo la que conlleva la debilidad de los lazos entre provincias, no al revés. Es por eso que todo intento por la fuerza de la ley a generar algo que no existe en los corazones no puede triunfar. Una ley que obligue artificialmente a ser solidario en un marco artificial y con unos límites a la libertad está abocada al fracaso. Las combinaciones humanas no pueden sustituir con sus obras formales y vacías a las obras esenciales de la Naturaleza. Como ejemplo da la coetánea Ley de Mancomunidades, la cual intentaba ser implementada a todas la regiones aunque no estuviesen preparadas. Infante cree que solo Cataluña podría ser la receptora, pues en ese momento era la región más fuerte y con más conciencia de sí misma de España. En resumen: el cambio ha de ser de abajo hacia arriba, crear conciencia en las personas y de ahí, en sinergia, germinará la conciencia en municipios, comarcas y provincias. Solo así se afirmará políticamente la existencia de Andalucía y se conseguirá la capacidad administrativa. Construir de arriba hacia abajo ni siquiera sirve como acicate. Solo contempla su implementación sin son normas muy elementales y poseen mecanismos de ampliación en función de los grados de avance del territorio: no pueden aplicarse todos los mecanismos al inicio porque de manera natural se intentaría gestionarlo todo con pocas fuerzas y recursos. La actual organización provincial oculta la existencia de Andalucía como un ente común, los municipios no se ven como elementos de un todo mayor. Es más, las concejalías no se ven como parte de un todo común (el Ayuntamiento) a la hora de recaudar impuestos y aplicar normas. Es más, Congreso y Senado no se ven como parte de un todo común, la organización del Estado en tres poderes. Ese es el problema de aplicar un marco muy amplio cuando aún no hay preparación. El mecanismo debe existir pero debe ser paciente con Andalucía para no ahogar su creatividad ni a su genio. Aunque queramos dotarnos de un sistema jurídico propio y administrar nuestra propia riqueza y autogobierno necesita de un proceso de fortalecimiento previo y la capacidad de indicar cuándo y hasta qué grado podemos exigir competencias exclusivas. Pero, atención, esto no quiere decir que la organización estatal sea heterogénea. Un sistema de aplicación gradual pero que sea el mismo en último grado al resto de regiones: no se puede mutilar el desarrollo de ninguna región y darle menos oportunidades en el pugilato nacional. Porque Andalucía no es más que nadie, pero tampoco menos que nadie. Reconocer el marco es ya un paso para la redención, para el progreso. La libertad de aplicación dependerá de la evolución de la conciencia de pueblo. Pero esta libertad ha de ser contraria a los impulsos independentistas: extirpar a España de alguna de sus regiones conllevaría a que no pudiese nunca llegar de nuevo al concierto de las naciones, cosa indispensable para el progreso de la Humanidad.

Primero de todo hay que fortalecer el espíritu regional difundiendo la Historia andaluza y su genio a través de sus producciones culturales. Debe hacerces hincapié en la solidaridad y la dignidad para afirmarse políticamente y reivindicar autogobierno y su utilidad. Y esto ha de aplicarse sin demora para luchar contra el centralismo que ahoga a toda región española. El marco legislativo actual ahoga el progreso de las regiones porque se aplica sin contar la psicología, la geografía y la historia de las regiones que conforman España. Andalucía no puede quedarse atrás en este camino porque quedaría eternamente esclavizada y dirigida por intereses foráneos, estigmatizadas ante el mundo entero. Este es un ideal próximo: fortalecer el espíritu y la conciencia de pueblo. Los ideales se cunplirán en función de las energías ya existentes. Ya se ha expresado que no se puede abarcar todo desde primera hora, sino en función de las fuerzas del momento para evitar así la disociación y la frustración. Es necesario conocer los puntos débiles para ir fortaleciéndose e ir generando solidaridad entre municipios, comarcas y provincias. Hay que centrase en el elemento básico y natural: el municipio. Sin una conciencia municipal la conciencia de pueblo no existe. Si no se abarcan los problemas más directos, que más están a la vista, ¿cómo atender a lo lejano, a lo que no se ve? Sin un municipalismo fuerte y sincero no se puede tener conciencia regional ni nacional.

Si bien existe un amor por el terruño en el que se nace y vive, poco amor hay por el desarrollo municipal en temas de legislación, administración y obras. Sin este refinamiento poco se puede lograr en el pugilato entre municipios de la misma comarca. Se cree que lo de uno es lo mejor cuando en una región las características de tierra y clima siempre son idénticas a las de otros pueblos. Hay que cambiar ese sentimiento visceral y hacerlo consciente. Porque es por estas pasiones que el individuo genera mentalidad de rebaño, sensación ideal para que el cacique maneje el municipio a su antojo. Se necesita hacer pedagogía, mucha, para enseñar a las personas las características del municipio, de hacerle saber cuáles son sus elementos constitutivos y generar una consciencia regional que indiqué hacia dónde se quiere ir y cómo. Hay que hacer hincapié en el medio antes de explicar el fin. Hay que explicar primero el ideal próximo, generar un patriotismo municipal que defienda las características del municipio y que se dediquen esfuerzos en pos de lograr la prosperidad de todos los habitantes del municipio. Hay que fomentar la participación del ciudadano en la vida municipal, defender su autonomía y adaptar una legislación en función del avance del municipio para no frenar a los que posean más consciencia. ¿Por qué no se ha logrado hasta ahora? Por las penalidades históricas que ha ido sufriendo el andaluz, que le han alejado de su instinto sociable y de su afán por vincularse para un fin mayor. No existen instituciones que velen cultural, política y socialmente de los municipios. No hay quien fomente valores debido a las imposiciones administrativas que lo evitan y de las trabas económicas para crear y mantener. Para el primer punto, Blas Infante rechaza que haya trabas administrativas, al menos en cuanto a organización municipal se refiere, en cuanto al caciquismo cree que no se prolongará a partir de que el municipio empiece a funcionar correctamente: no es la causa del atraso, sino uno de los síntomas. Es así que las trabas económicas y sociales han de ser las verdaderas causantes. En efecto, el pueblo andaluz está conformado por jornaleros y clase media. Los terratenientes no viven en el campo asiduamente o ni siquiera viven en Andalucía. De la clase media se puede definir el propietario que trabaja su propia tierra, el colono, los artesanos e industriales elementales y los burócratas. Infante considera como jornalero a los trabajadores del campo y a los obreros industriales de ciudad. En Andalucía predomina la clase agricultora, los jornaleros, pues el campo ha sido históricamente la vocación de Andalucía: ha alcanzado grandes cotas civilizatorias siempre que ha enfocado su interés a la agricultura. La clase media campesina apenas existe. Los jornaleros no pueden sustituir a la clase media, la cual sustenta los ideales colectivos. El pobre jornalero está maltratado, su jornal se ha mantenido intacto durante siglos y la pena y el desasosiego que se genera al ver cómo son maltratados hace saltar lágrimas al empático. Duele el corazón.
 

lunes, 6 de noviembre de 2023

Milésimo paso

 Estamos de fiesta, esta es la publicación número 1000 de este blog. Uff, cuánto ha llovido desde un remoto año de 2008. Y con cambio de servidor en 2012, el dominio blogspot.es terminó cerrando y, por suerte, empecé a migrar todo hacia el todopoderoso Google.

Y muchas cosas han cambiado. Hoy en día este formato es obsoleto, ya murió hace mucho tiempo en favor del microblogging o a todo imágenes (aunque ahora ha entrado con fuerza el formato podcast, ojo). Pero siempre es un buen lugar para dejar reflexiones, ideas, comentarios... que otros formatos de red social no te pueden proporcionar.

Recuerdo que empecé con el mundo de las películas y series y entraba en épocas de escribir sobre Historia y política. Antes iba muy fuerte con eso. Hoy en día no tengo tanto tiempo para preparar un texto elaborado, con buenos argumentos y con estructura. Lo que escribo, como ahora, es como sale. En vivo y en directo. Y sobre todo entradas sobre lugares visitados. Quién me iba a decir que esto se convertiría en un blog sobre viajes. Aunque me resisto a que solo sea esto en exclusiva, hay que dejar para la posteridad ciertas ideas que pululan por la cabeza.

Ya no quiero convencer con moderación y argumentos sólidos, ya no tengo ganas de mostrar mi idiosincrasia y que el otro entienda (y comparta si quiere) mi punto de vista. Que cada uno piense como le dé la gana y si quieres tener la razón, pues para ti la perra gorda (que vale también esto para mí). No sé si el proceso de ser adulto te hace más amargo o te desengaña. O que el vaivén mundial y político se orienta desde hace tiempo al encono y la crispación. Las posturas ahora son más enconadas y beligerantes, menos ganas de diálogo y más del zasca y de cámara de eco. 

Nos hacemos viejos pero mi obsesiones siguen, no creo que abandone este medio pero creo que la pasión del inicio (mira que me pensé rato y rato si era buena opción meterme en esto) ya ha dejado a la rutina. Algo escribiré para quien le interese. O cuando lo necesite, pues soltar a los cuatro vientos siempre hace bien, te descarga.

Y si aquel fue el PRIMER paso, este es el milésimo. ¿A por otros mil más?

jueves, 17 de agosto de 2023

Algunas de mis preocupaciones sobre la IA

 Ahora todo se pone de moda muy rápido y te lo venden como la mayor revolución de la Historia de la Humanidad. ¿Quién sabe? Quizás sí o quizás no. Lo que es cierto es que la Inteligencia Artificial ha llegado para quedarse pero no está aún tan claro la manera en que modelará la sociedad en los años venideros.

Al principio muchos apenas creían en las posibilidades de Internet y ha revolucionado el mundo de pies a cabeza. Hoy, si no estás en las redes, si tu negocio no se localiza a través de Google, no existes. Es duro si lo piensas, pero es así. Lo malo es que todo avanza tan rápido y se exige cada vez más que al final hay mucha gente (sobre todo de cierta edad) que queda atrás, como los jubilados haciendo operaciones en un cajero automático. Y la verdad que no es justo. Y esto, más que una crítica a la tecnología, es a la sociedad en sí en su afán de parecer moderna y conocedora de todo. Una sociedad que no haga por intentar integrar a todos no tiene buenos visos de terminar bien.

Por otro lado estaban el blockchain y las criptomonedas, que decían que iban a cambiar la economía y que los NFT eran el futuro. Tanto hablar y decir que estabas fuera de la cresta de la ola para nada. No sé si ha quedado en un bluf, en una moda pasajera, o que simplemente magnificaron (por malicia o por ignorancia) su impacto en el mundo real. Hay veces que te juntas y te mueves en determinados círculos y generas tal cámara de eco que das por sentado de manera ingenua que el resto del universo es igual.

Vamos a ver cómo la IA se implanta en nuestras vidas. ChatGPT ha sido una revolución interesante pero veamos si su carrera va a ser similar a los derroteros de Internet o del bitcoin. Aún es temprano para saberlo pero creo que hay experiencia suficiente como para decir que tampoco va a cambiar todo de raíz. Habrá una revolución, sí, pero muchas cosas previas se mantendrán y su alcance no será ilimitado. Los que se hacían los gallitos con un tema ahora pasan rápido a este y se hacen los gallitos en este. Parecen tertulianos de televisión, vamos. Hay que ser realista, sobre todo.

Y por ser realista veo dos cuellos de botella importantes, dos puntos preocupantes a resolver. Primero, creer que las máquinas son la solución mágica a todo. Vamos, no creo que terminemos en un futuro a lo Terminator, sino más bien a lo Blade Runner. O sea, poco a poco la IA y las máquinas se harán más cotidianas y la conexión biología y electrónica cada vez será mayor. Algunos de los desvaríos de Elon Musk sobre chips implantados y conexiones hombre-máquina no creo que vayan descaminados. Sin embargo, creer que son jueces imparciales las máquinas es un error muy peligroso. ChatGPT al final es una gigantesca base de datos que busca lo que le pides y te lo articula de manera amena y directa. En la programación siempre se introducen sesgos de los programadores y por tanto el juicio de la IA no es imparcial: colores de piel que no detectan los sensores, reconocimiento de patrones humanos asociados erróneamente a gorilas, cribado de candidaturas a empleos que descartan apellidos latinos, desconocimiento y forzado a ciertas aplicaciones a un determinado sexo... Los ejemplos son numerosos. Porque algún hombre blanco anglosajón tuvo la ocurrencia de que algo es el caso de éxito y lo implementa así en la programación no quiere decir que eso sea cierto o justo. Incluso la malicia humana puede influir en una IA creada con toda la buena (e imperfecta) intención del mundo. Recordemos también el chatbot que tuvieron que desconectar porque empezó a tener comportamientos nazis, sexistas y racistas tras hablar con gente anónima. Tiemblo de los que aplauden la propuesta de que jueces sean remplazados por IA por considerar a esta justa e imparcial.

El segundo punto creo que es peor. Sí, muchos dicen que te ahorra trabajo y te lo hace más fácil. Eso, per se, es bueno. Pero los empleadores lo van a usar de manera torticera. Si antes producías en una semana 50 cosas, por ejemplo, y con la IA produces en esa misma semana 200 cosas, habrá empleadores explotadores que dirán que ya que estamos, mejor producir 300 cosas, volviendo la rutina del estrés y la ansiedad. O que, muy bien, gracias por producir 4 veces más rápido, pero el sueldo va a ser el mismo aunque mis beneficios se catapulten. O peor aún, ya que si antes tenía contratados cuatro empleados para llegar a las 200 cosas a la semana, ahora me ahorro mucho despidiendo a tres y dejando solo uno con IA. Total, voy a producir lo mismo y me beneficio aún más. Tampoco digo que todos los empleadores hagan esto, que todos son ladrones explotadores. No digo eso, pero sí digo que haberlos haylos y que muchos son de grandes corporaciones de cuantiosos beneficios personales. Y bueno, un invento que viene para facilitar la vida y poder realizarnos de otras maneras diferentes y complementarias al trabajo se terminaría convirtiendo en una herramienta de explotación.

Si no se legisla, si no se aplica con conciencia y tras un estudio sosegado, estos dos puntos problemáticos van a convertirse en realidad más pronto que tarde. Y me da miedo que en un mundo donde ha triunfado el neoliberalismo y que muchos derechos laborales y sociales que fueron conseguidos con sangre, sudor y lágrimas están en entredicho, nos pongan otra pesada losa más sobre nuestros hombros. No temo un futuro a lo Terminator, sino un futuro donde los de siempre controlen a la Humanidad no ya con porras y pistolas, sino mediante las ingenuas máquinas.

sábado, 6 de mayo de 2023

Va por ti, querida amiga

 Pues no sé exactamente qué escribir. Creo que lo he estado postergando inconscientemente, que queda mejor dejar el blog (elemento social ya pasado de moda) para cosas que no requieran mojarse ni reflexionar profundamente. También es que pensaba que esta entrada debería tener un final feliz, pero desgraciadamente no ha podido ser.

Conocía a Virginia, tampoco mucho pero bailaba junto a mi mujer y era una amante de la danza árabe. Yo tuve contacto con ella por las clases de idioma árabe, poco más. Ni gran amigo ni confidente ni nada. Pero la conocía. Incluso nos invitó a su cumpleaños con toda la familia y todo en un lugar donde había karaoke y se comía bastante bien. Bastante alocada, nada creída, nos reíamos bastante.

Cosas de la vida dejamos de contactar y los años pasaron. Ella siguió bailando y viviendo en Rosario. ¡Ay, qué ciudad hermosa pero cuán teñida de sangre que está! Y poco más de un mes antes de viajar de vacaciones a Argentina, retomando los viajes congelados por la pandemia, me da por consultar las noticias locales y me entero de la cruda noticia: esperando en una parada de colectivo ella, su madre y otro chaval fueron tiroteados indiscriminadamente. Al principio se decía que quedaron en medio de un tiroteo entre bandas. Era la opción más creíble y la que tomabas sin pruebas ni contraste de información. Después, que un coche con narcos tiroteó un piso cercano, quizás una residencia de algún enemigo y una "cocina". Intentaron estos narcos eliminar a todos los testigos para que no declarasen. La última versión es más cruel: un mensaje a una banda rival donde entran en territorios que no controlan y matan para dejar el mensaje de que no controlan bien su zona, que son débiles y la próxima los desbancarán. Un mensaje donde se mata a gente "protegida". Es terrible todo esto.

El chaval, afortunadamente, recibió un tiro o dos en zonas no vitales y ha podido recuperarse. La madre murió en el acto y nuestra amiga quedó en coma en muy mala situación. Pulmones, piernas, intestinos... terrible pronóstico. Sin embargo, pasaban los días y dentro de la gravedad estaba estable. Había una luz de esperanza. Incluso al mes presentó mejoría tras varias operaciones, le rebajaron la sedación y volvió a cierto grado de consciencia. Creo que llegó a interaccionar en cierto modo con su padre. No sé si le contaron lo sucedido o se lo guardaron para no traumatizarla más. No sé si podía entender algo complejo con el nivel de sedación que le dejaron. Eso queda para la familia.

Sin embargo, uno de los órganos (ya no recuerdo cuál) empezó a funcionar mal y terminó diciendo basta. Todas las ilusiones que nos habíamos hecho de su recuperación quedaron en un pozo y terminó muriendo. No sé cómo hubiera sido su vida si se hubiese recuperado. Con las piernas destrozadas su modo de vida, el baile, quedaba descartado. Qué triste, porque estaba a dos o tres meses de viajar a Túnez para ganarse un dinero en bailes de exhibición y aprender más técnicas. No sé cómo hubiera sido su vida con tantas lesiones en órganos tan delicados.Y sobre todo cómo hubiera estado desde un punto de vista psicológico, sabiendo que su madre murió y ella casi por una anarquía imperante en la ciudad, un narcogobierno que campa a sus anchas y ha metido sus tentáculos en todos los rincones políticos, monetarios, urbanísticos y sociales. 

Rosario ya no es lo que era y la gente te dice que ya no es el miedo de que te roben, sino de que te maten para robarte más fácil. La vida ya no vale nada, los códigos de la villa (el párroco, los voluntarios de los comedores sociales, los maestros) ya no reconocen a nadie como intocable ni hay valores, por muy crueles que nos parezcan. Los incendios de las islas, la laxitud de los políticos, la producción y venta de droga en la misma ciudad, todo hace que el atractivo de una de las ciudades con mayor movida cultural de Argentina haya desaparecido en unos años y ahora sea asociada a la delincuencia y al narcotráfico, como lo fue en su día Medellín.

Respecto de mí, solo puedo tener un buen recuerdo para con Virginia. Un pequeño homenaje extensivo a los rosarinos y a las rosarinas que intentan vivir su día a día en paz, de sonreír entre tanta turbulencia y caos, en prosperar. Esa gente que se levanta día a día para ir a trabajar y disfrutar de la vida, de la costanera del Paraná, es la que se merece un monumento, un homenaje. Va por ti, querida Virginia.

viernes, 20 de mayo de 2022

Elon y la red del pájaro azul

 Ha sido uno de los temas del mes, aunque la cosa va tan rápida que queda atrás la noticia como si hubiese sido miles de años. Elon Musk lanzaba una oferta irresistible para comprar Twitter y las redes han saltado en bandos de emoción y desconfianza. Por ahora parece que la evaluación de las cuentas fake ha frenado todo, aunque esto puede ser una maniobra para rebajar el precio de compra. ¿Quién sabe?

El hype por Musk me duró poco. Lo presentaban como en Tony Stark de nuestro mundo. Algo excéntrico, muy rico y con ideas innovadoras como los coches eléctricos y autónomos, así como el relanzamiento de la carrera espacial. Hasta ahí bien, pero solo hasta ahí. Puede ser lo excéntrico que quieras pero tiene en el fondo ese aire clasista y prepotente que caracteriza a las antiguas familias multimillonarias que manejan los hilos mundiales. Sobre todo me saltó la alarma cuando se hablaba de que había bastante litio en la confluencia entre Chile, Boliva y Argentina y exigía que debía ser explotado ese recurso. Ante las insistencias que eran estos países los que tenían que decicir rápido dijo que no, que en caso de que no se plegaran a sus delirios para eso estaba el ejército. Sí, dijo un secreto a voces pero no para exponerlo sino para hacer una amenaza en el buen estilo pasivo-agreviso.

Su familia sudafricana con control de minas de diamante y que se reforzó en los años más duros del apartheid desmienten el mito de que es alguien hecho a sí mismo, que viene desde abajo y que viene a azotar el avispero. Puede tener buenos puntos y señalar cuestiones incómodas, sí, pero que estos gestos no nos hagan olvidar quién es realmente.

No me creo que necesite Twitter para ganar más dinero o que quiere implantar pro bono de nuevo la libertad de expresión más extrema. Querrá la red social por la gran influencia que tiene. Aunque en realidad esté lejos como la red social más usada es la que más marca la agenda, ya que los medios de comunicación clásicos tienden a sondear a la opinión pública ahí. Y a rescatar noticias también. Si puede imprimir una agenda de opinión que le sea afín ya se le puede allanar aún más su camino a lo que tenga en mente.

Por otro lado, tampoco me parece a día de hoy que Twitter sea un páramo de felicidad y bienestar y que viene el malvado Elon a desbaratar esto. El consorcio que lo dirige actualmente no es para nada una colección de monjitas de la caridad. Si en los inicios la red de microbloggin se caracterizaba por tener predominancia de debates educados y con conocimiento de causa hoy en un antro de polarización donde con el anonimato la mayoría aprovecha para soltar la mala baba que no puede soltar en la vida real. Ojo, no digo que per se el anonimato sea malo, puede ayudar en muchos casos de divulgación a evitar represalias por opiniones o por dar información relevante para ciertos asuntos. Además, la aleatoria política de censura y represión de cuentas es algo de sobra conocido. Musk no vendría a inventar nada, quizás a aplicarlo de otra manera.

Los jerarcas saudíes tampoco me parecen personas de confianza, así que si entra Musk será el mismo perro pero con distinto collar. La red ha dejado de ser atractiva a los usuarios (TikTok e Instagram ganan por goleada) pero aún mantiene el halo de contener como usuarios de un producto generado por una empresa privada (no olvidemos esto nunca, por favor) a instituciones, políticos, famosos, periodistas, etc. Su capacidad de influencia es el activo que todo el mundo busca porque hay que recordar, como siempre, que si algo es gratis es que en realidad tú (o tus datos) eres el producto que venden.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Combustible, qué caro que estás

 Ya sea por la guerra entre Rusia y Ucrania o por el mero hecho especulativo los combustibles que utilizamos normalmente se han disparado a lo loco. Y no solo la gasolina y el diésel, sino también el gas natural ha incrementado su precio hasta valores impensables.

Por mucho que nos cueste, aún necesitamos de los combustibles fósiles. Hemos dependido demasiado de ellos y ante el susto que nos está dando el calentamiento global, no hemos encontrado la fórmula correcta para iniciar la transición energética de manera correcta. No creo en recursos mágicos, en sustitutos perfectos. Va a ser un mix energético donde primarán las renovables pero no solo una y quizás los combustibles fósiles sigan siendo usados pero en aplicaciones que realmente los demanden. Y, lo más difícil, un cambio en la mentalidad de consumo que prime la eficiencia.

El aumento de la gasolina no es solo problema de quien utilice el coche. Todo depende, ya que si es transportado, de un combustible para que esto tenga lugar. Las frutas, las verduras, la ropa, el transporte público. Al final todo se verá repercutido.

¿Ayuda la bonificacion de 20 céntimos por litro? En principio, sí. Esta medida, como se ha visto, no destruye los negocios y puede ayudar al bolsillo del que vaya a repostar. Ojo, tal y como se está viendo, era cuestión de tiempo que las gasolineras se avivasen y elevasen el precio para que el que vaya a repostar termine sufragando la rebaja que debería sufragar la empresa. Y, como es evidente, cuando sube el precio del crudo del barril Brent, rápido suben los precios pero cuando baja, tardan en bajar. El Estado al final se convierte en rehén y terminamos pagando indirectamente la bonificación de 20 céntimos y directamente la rebaja del precio del combustible. Una injusta doble imposición.

Yo me pregunto desde la ingenuidad, ¿no pueden haber leyes que frenen esto? Que no se pueda subir a lo loco el precio de algo. O si esto es imposible y preocupante, que obliguen a generar un libre mercado a la fuerza (porque aunque en teoría lo sea terminan haciendo todas lo mismo y la competencia se disuelve como azucarillo en agua). O estimar un precio máximo en función de lo que esté valiendo el barril de crudo en ese momento. No sé, nunca entendí mucho de economía y a lo mejor estoy diciendo tonterías.

Hay que recordar también que casi la mitad de lo que se paga en combustible son impuestos. El Estado le conviene quizás estos precios y estamos entonces desprotegidos ante todos. Pero no creo que le convenga el ambiente de malestar que se está generando. No podemos depender de especuladores todo el tiempo. Si realmente quieren velar por el ciudadano se deben generar políticas que lo ayuden. No que le resuelvan el problema, sino que ayuden en forma de capacidad y progresividad. Algunas soluciones se les deben ocurrir a la gente que entiende de esto, ¿no?

jueves, 10 de marzo de 2022

Visiones blanquiverdes

 Ya me conocéis. Del pie que cojeo ya creo que está claro. Pero también es de sobra conocido cómo voy basculando cada cierto tiempo entre varias de mis opciones preferentes. Como era evidente, ante tanta polarización y descreimiento de la clase política, sin fuertes referentes que merezcan la pena, me volví a inclinar hacia el andalucismo.

Tuve siempre ciertas nociones históricas y folklóricas pero decidí profundizar un poco más. No solo he ido publicando algunos artículos reivindicativos de la cultura andaluza en la revista de feria villarrense. Por fin tuve tiempo y me leí la gran obra de Blas Infante, el Ideal Andaluz. Me quedan otras muchas obras de gran importancia y que desarrollan su pensamiento inicial (o lo transforman completamente) pero primero quiero empaparme de su piedra angular, de la que mayoritariamente bebe la Andalucía actual. También me queda mucho que aprender sobre el andalucismo de segunda ola, el político, que inició a la par que la Transición (o incluso un poco antes) y que termina contra todo pronóstico y toda traba consiguiendo la consideración de nacionalidad histórica con una autonomía de primer nivel. Hay un par de libros sobre el Partido Andalucista y unas memorias (creo que son memorias) de Rafael Escuredo que quiero conseguir.

Y mis aficiones andalucistas, ya esbozadas hace mucho tiempo con las propuestas de Foro Andaluz, el partido liderado por Manuel Pimentel y con la piedra fundacional llevada a cabo en mi pueblo, han visto que desde la crisis económica de 2008 y la decretada disolución del Partido Andalucista puesta en marcha en 2015, ha quedado en paralelo con la novedosa y cultural tercera ola del andalucismo. Un andalucismo que cuaja a veces en formaciones políticas (ahí está Teresa Rodríguez) pero que es más desenfadado, más juvenil, más reivindicativo de sus características para evitar que lo usen como tópico, más vinculado al cante, a la música, a la poesía, al activismo. Es más dinámico y coge muchos hilos para poder tejer un andalucismo menos encorsetado.

Estoy ahora escuchando el programa de radio liderado por Pura Sánchez llamado Andalucía, un pueblo con historia. Ahí se relatan junto al debate de expertos temas interesantes para Andalucía, no solo históricos (4D, Reconquista, América, orígenes, Gibraltar) sino de actualidad y que son los constitutivos de la Andalucía actual (educación, minería, olivar, agua). Es bueno aprender de los expertos.

También ando escuchando en retrospectiva el canal de Youtube llamado Café en Andalú, donde un par de chavales con muchas ganas e ilusión han conseguido consolidar un nuevo espacio de andalucismo, invitando a militantes históricos del andalucismo (Isidoro Moreno, Manuel Delgado, Rojas Marcos...) y a nuevas figuras de este movimiento, tales como a Antonio Manuel, Pilar González, Pastori Filigrana, Pilar Távora, Manuel Ruiz Romero...). Se aprende mucho escuchando a gente comprometida y tratando muchos temas, tales como el feminismo, la ruralidad, la gentrificación, la definición de Andalucía, etc. Lo que no me termina de cuajar es que, si bien hacen un trabajo pedagógico encomiable, apenas abandonan la órbita del marxismo y de posturas muy afines a Podemos (o Adelante Andalucía, tras la crisis Rodríguez-Iglesias). No digo que esté mal esto de por sí, pero se nota que no llevan a invitados con opiniones algo diferentes a lo que debe ser el andalucismo. ¡Incluso se descolocan cuando un invitado propuso un modelo de España confederal para que encaje Andalucía en vez de abogar por las posturas independentistas! Además, el decir que el andalucismo es aglutinador y a paso seguido dar etiquetas de qué es andalucista y qué no es me descoloca mucho, la verdad. O el tejemaneje que hacen para agarrarse de una definición muy arriesgada de colonia para llegar a explicar que Andalucía es una colonia de España, aunque después sea el primer caso donde la metrópoli hace suya la idiosincrasia de la colonia para venderlo como algo típico español (de todo el territorio, se entiende), como Marca España (cosa que también critican por apropiación y anulación cultural, evidentemente).

Hay muchos artículos de opinión que postulan una Andalucía con dos vertientes del andalucismo principales: una socialdemócrata con foco municipalista y sin complejos por la identidad dual Andalucía-España y otra soberanista y más transformadora. Creo que ese es un buen camino donde mucha gente puede sumarse en vez de una única visión del andalucismo muy concreta y con tendencia a excluir posturas dispares.

Como dijeron en uno de los programas, para volver a levantar a Andalucía hace falta ponerse unas gafas blanquiverdes, o sea, arreglar los problemas de los andaluces desde una perspectiva andaluza, con herramientas y soluciones andaluzas. A día de hoy hay tres formaciones con tendencias andalucistas: Adelante Andalucía con Teresa en la cabeza (aunque puede que esté la formación muy coptada por Anticapitalistas), la coalición Andaluces Levantaos (con el andalucismo municipalista de AxSí y el trasfondo de Más País) y Unidas Podemos (con mucho lastre, a mi entender, de lo que se dicte en Madrid). Quizás tanta fragmentación no es buena electoralmente pero se puede hacer la lectura que el andalucismo no murió nunca, sino que se aletargó y resurgió cuando menos se lo esperaban. Incluso la derecha de Moreno Bonilla empieza (no sé si por convencimiento o por electoralismo) a empatizar con las partes más moderadas del andalucismo. Algo se cuece, veamos qué será.


lunes, 29 de noviembre de 2021

¿Y ahora? Leganense

 Pues ni un año hemos aguantado en Fuenlabrada. Y me da pena porque aunque el barrio no fuese el mejor me sentía cómodo en él y aún me quedaba mucho por conocer de esta ciudad. Pero bueno, vivir en un bajo tiene sus riesgos (aunque siempre hay alguno disponible y casi siempre admiten perros o no son quisquillosos por los contratos temporales sucesivamente encadenados). La verdad que el movimiento del bar no me inquietaba mucho pero sí el grupo que se ponía junto a la ventana hasta altas horas y que veías que tenían de vez en cuando una cierta actividad altamente sospechosa. En estos casos, por desgracia, no se negocia y quedan dos opciones: o tragas o te largas.

Sí, el cinturón sur madrileño ni tiene los mejores paisajes ni tiene un encanto per se. Sin embargo, es verdad que el fuenlabreño tiene un cariño especial por su ciudad y eso termina notándose. No tiene muchos parques y casi todo son bloques aquí y allá, pero tiene algo que te atrae y te da ganas de seguir conociéndola. Sus bares, sus eventos, la vida de barrio, no sé, hay algo especial en todo ello.

También va a ser que, salvando las diferencias, me pasó lo mismo que con Nantes: siento que no completé el ciclo y que mudarme me deja algo inconcluso. La verdad es que el cambio no ha sido a peor y Leganés está muy cerca, por lo que puedo seguir explorando de vez en cuando la ciudad de Fuenlabrada hasta completar el ciclo (o rellenar los huecos que mi inconsciente dice que faltaban por rellenar).

Por otro lado, Leganés es una buena opción. Ya cuando visitábamos esta zona para ver de mudarnos nos pareció la ciudad más equilibrada en cuando a parques. Los barrios son como siempre, repletos de viviendas, populosos, multitud de culturas conviviendo y un deje de ciudad dormitorio que aún no puede quitarse. No encuentro ese encanto oculto o ese cariño de sus habitantes. Lo tienen, sí, pero es diferente. En Leganés al menos puedes moverte fácil a pie y recorrer la gran cantidad de zonas verdes que tiene y eso es algo de agradecer. El bajo (¡otro bajo!) poco a poco ha ido calmándome y demostrándome que no iba a ser otra repetición de lo vivido el año pasado. Bien construido, con una interesante disposición y algo más grande. Una plaza y las salidas bien cerca. Mi mujer más cerca del trabajo y yo casi a la misma distancia. En cierto sentido estas ciudades del cinturón sur se parecen pero cada una tiene una característica que la hace diferente.

Veamos qué deparan los meses siguientes, la relación con los vecinos y la administración. Por ahora en mis paseos quiero recorrer y aprender de la idiosincrasia del lugar y poder aportar cierto grano de arena en la región que me acoge.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

La trampa del concepto multinivel

Llevo ya muchos años, pero muchos, escuchando algunas ideas interesantes de los políticos sobre el modelo territorial español. Tendrá sus defectos, por supuesto, pero también sus aciertos (tanto que algunos países, en su remodelación de organización han imitado la fórmula). Este Estado de las Autonomías ha permitido grados de descentralización nunca vistos, incluso mucho más que en algunos países de nuestro entorno que se jactaban de plena descentralización. Sin embargo, el principal punto negativo es el oscuro reparto de competencias: unas son fijas del Estado y el resto son delegables pero incluso las exclusivas del Estado son susceptibles de ser delegadas.

Por un lado, con un núcleo duro cohesionador no se pierde la esencia de unidad y coordinación. Por otro, que el resto sea posible tener la competencia pues ayuda a que algunas comunidades que se lo pueden permitir pueden conseguir más y otras que no pueden (ya sea por consenso social, dificultades de gestión o presupuesto insuficiente) lo dejen para otro momento. Digamos que tienes un menú y puedes gestionar a la carta lo que te quieres llevar. Esto ayuda a que cuando estés preparado y en consonancia con las sensibilidades históricas y políticas, cada autonomía puede gozar de cierto grado de descentralización en función de lo que le convenga.

Esto es la teoría en el papel, claro. Porque puede pasar perfectamente que pidas competencias por el hecho de tenerlas, por acaparar, por parecer que eres mejor y más eficiente de lo que eres en realidad. Y la gestión queda hecha unos zorros. Y paga el de siempre, el ciudadano de a pie. Duplicidades, enchufismo, gastos excesivos, descoordinación con otras autonomías (ay con los diferentes softwares y su imposibilidad de comunicarse entre sí) terminan pasando factura al contribuyente y algo que era bueno al principio (traer la gobernabilidad y la toma de decisiones más cerca del ciudadano) termina siendo una penuria.

Si bien siempre he sido un defensor de las posturas federalistas y creo que el sistema federal puede ser un salto cualitativo al Estado Autonómico, sigo teniendo mis reparos para su implantación en España. A ver, creo que España ya funciona como un Estado Federal, aunque con fuertes asimetrías, duplicidades y descoordinación. Hay que pensar bien y mucho qué modelo federal seguir, pues hay varios y con muchas particularidades. En la extinta UPYD se apoyaba un federalismo copiado del alemán (creo que ni adaptado, sino plagiado) pero el federalismo puede ser similar al de Estados Unidos. Hay muchos casos, con sus puntos positivos y negativos. Después de pensarlo bien hay que adaptarlo a la sociedad de hoy día, pues el en federalismo la igualdad de condiciones es algo casi sagrado. O sea, no puedes fijar competencias exclusivas autonómicas si algunas comunidades no podrían con ciertas. Hay que poner un mínimo para todas. Y, lo que es más importante, una serie de competencias exclusivas estatales que queden bien descritas y abarquen lo esencial para asegurar igualdad, eficiencia y coordinación.

Aquí ya hay dos puntos en donde muchos nacionalismos negarán con la cabeza. Primero, que el Estado pinche y corte en todo momento y que su decisión, en caso de conflicto, tiene más fuerza de ley que la de un estado/región/unidad federal. Segundo, que el reparto haya de ser igual para todos, cada región ha de tener la misma lista de competencias y todas tienen la misma altura entre ellas a la vez que tienen la misma voz y tratamiento por parte del Estado central.

Y justo por eso hace unos meses, desde distintos sectores del PSOE, empezó a escucharse el concepto de «España multinivel»: una España fuerte por su alto grado de descentralización, con un Estado central en su mímina expresión y (aquí viene lo gordo) que algunas regiones gocen de más privilegios que otras, que tengan trato preferente y a nivel bilateral con el Estado central. ¡Ajá! Este era el quid de la cuestión. Hay que pasar a un modelo federal para darle más fuerza a los nacionalismos periféricos de siempre: al vasco y al catalán. Sí, el gallego siempre se queda olvidado por sus compañeros periféricos de andanzas cuando toca pedir tratos especiales (incluso se le olvida como enemigo al también preocupante nacionalismo español). Sí, de las otras nacionalidades históricas ni se las menciona en ningún caso. No es mejor trato a los desfavorecidos, sino mejor trato a los que ya tienen de por sí unos recursos económicos y políticos ingentes.

Este mimar a ciertos lugares ya se pensó en los inicios de la Transición: un articulado especial para nacionalidades históricas con alto grado de descentralización para País Vasco y Cataluña (y para Galicia si se avispaba a tiempo) y el resto del territorio o sin convertirse en autonomía o con otro articulado (y otro reparto competencial) y tratada como región. Y ahí apareció mi querida Andalucía para forzar el famoso «café para todos»: no era más que nadie, pero no quería ser menos que nadie. Con un gigante 4D de 1977 y con un referéndum con todo encontra el 28F de 1980 Andalucía sacudió tanto al Estado como a sus hermanos que querían trato preferencial para decir que ella también quería un trato igual. Este sacudirse reactivó el proceso autonómico y muchas regiones movieron ficha para lograr su grado de descentralización. No es que Andalucía hizo de alma caritativa sino que movió a su pueblo para pedir no ser olvidados ni maltratados y sirvió de acicate y ejemplo al resto de pueblos españoles.

Así que este nuevo concepto de España multinivel viene a ser un remake de lo que se vivió hace más de 40 años: un salto cualitativo donde solo se invitan a dos regiones (y a una tercera si se avispa a tiempo). Un Estado más democrático, sí, pero mayor descentralización para un club selecto. Un Estado federal asimétrico reafirmado (nuevamente) por la Carta Magna. Pues qué queréis que os diga, lo más seguro es que Andalucía vuelva a surgir para decir que no, que de nuevo no quiere ser más que nadie pero tampoco menos que nadie. Y me parece bien porque todo esto suena a una escaramuza para que Cataluña y Euskadi siegan siendo preferenciales. Es decir, no necesitan más dosis de autogobierno, sino tener algo que el resto no tenga, tener en exclusiva aunque sea una idea borrosa. Por eso el resto de España se tiene que activar y pedir justamente lo mismo. Una España «mononivel». Por mucho que se implemente, por ejemplo, el derecho de autodeterminación en un hipotético nuevo marco federal, si este derecho también es garantizado para, por ejemplo, Islas Baleares, Murcia o Melilla, queda anulada la exclusividad. Porque, seamos sinceros, desearían poder contar con un derecho a decidir por el hecho de tenerlo y exhibirlo en negociaciones y dar a entender su condición exclusiva y especial, no para usarlo en sí; en el momento que cualquier autonomía lo tuviese y pudiese jactarse de igual manera, todo quedaría anulado, generándose una nueva tabula rasay destruyendo el afán de exclusividad. ¿Que entonces llegado este caso se empezaría a hablar de confederalidad? Puede ser, pero el truco, creo, es seguir todos a la par.

miércoles, 27 de octubre de 2021

El olvidado horror afgano

 Ha sido como la crónica de una muerte anunciada. Una ansiada retirada de tropas estadounidenses de Afganistán y en lo que canta un gallo, los talibán han vuelto a tomar el poder. Increíble. Y lo vimos como una película a cámara lenta, temiendo que terminase justo como sospechábamos como iba a terminar. Tantos años no han servido para nada. Y me duele que lo poco que se estaba consiguiendo, sobre todo en libertad y derechos para la mujer, van a quedar en la nada más absoluta.

No creo que sea incompatible criticar la ocupación de Afganistán por parte de EE.UU. y criticar su sonrojante retirada. Seamos sinceros, esto viene de muy atrás, esto viene de los años coloniales británicos y su necesidad de crear Estados tapón. O Estados dóciles que facilitasen el meter mano en sus asuntos internos, especialmente con el cultivo del opio. Una sociedad muy tribal, muy disgregada, que ha jugado a ser un país unido. Unos ataques continuos con los famosos URSS y EE.UU. que salieron escaldados. El opio sigue, sí, pero ahora también los gasoductos del mar Caspio. Ya sabemos que al-Qaeda tenía su fuerte ahí, con el mulá Omar, pero la intención de Bush no era escarmentar a los talibán, sino más bien asegurar suministros de combustible. Y ahí radica un gran fallo, un pecado original. Las tropas de EE.UU. no llegaron con la idea de forjar y proteger la democracia (aunque sea la exportable sin más suya, sorda a las idiosincrasias del lugar y, por tanto, propensas a colapsar). A ningún dirigente estadounidense le importó el futuro de Afganistán. No quisieron entrenar bien un ejército, apoyar económica y políticamente a un gobierno propio, a sufragar educación y a divulgar las fortalezas de la democracia. Llegaron, mantuvieron un gobierno dócil y cuando las cuentas salieron a pagar, salieron a lo loco.

Y muy clara la actitud ya incluso en la guerra. Gente del mundo militar que conozco estuvo destinada allí y cuentan que siempre había un barrio donde vivían los de siempre que estaba todo impecable, ningún bombardeo los alcanzaba y las grandes y lujosas casas tenían luz y demás suministros cuando Kabul lo pasaba mal. Al final siempre es más de lo mismo. Al menos ahora el presidente Biden tuvo la entereza de decir la verdad: que estaban ahí por causas diferentes a garantizar la estabilidad democrática de la región. No iban contra los talibán, no iban contra el terrorismo, no iban a favor de las mujeres y las minorías, no les interesaba consolidar nada, sino que iban por otras cosas y ahora ya lo tenían asegurado. Así que fuera. Y se fueron tan rápido que dejaron un inmenso arsenal para los talibán, arsenal de última generación. ¿Una forma de pago, tal vez? Porque cuando un ejército se retira, inutiliza su arsenal para que no lo usen en su contra, ¿no?

Bush consiguió el objetivo maquillándolo de otra cosa. Obama, aunque crítico, mantuvo la mascarada. Trump, bajo su manto histriónico, fue continuista y se las vio venir. Tanto se las vio que terminó pactando con gente que había estado detenida en la terrorífica prisión de Guantánamo. Gente que ahora ocupa altos puestos en el gobierno del Emirato. Biden ahora contento porque prometen no albergar a terroristas de al-Qaeda en suelo afgano. Sí, esto fue planificado, la llegada de los talibán ha sido algo proyectado. Quizás la huída del Gobierno legítimo y la floja resistencia militar no fue pensada pero que el régimen republicano democrático iba a caer tarde o temprano era cosa cantada. Muchos clanes no fueron contactados y casi todo lo que hacía EE.UU. (o la coalición internacional de la OTAN) atendía a Kabul y alrededores. Que cambiase un régimen por otro no era trascendente para muchos clanes. Y esto lo han usado los talibán a su favor. Y, claro está, el infinito apoyo de Pakistán, que quiere un Afganistán débil para poder mirar hacia la India sin temor. Un Estado títere que pueda manipular a su antojo.

Ahora los talibán tienen un discurso más comedido, más adaptado a las sensiblerías del siglo XXI. Ojo, que nadie se engañe, estos talibán no son más moderados que los del siglo XX. Son iguales o peores. Sin embargo, ahora en vez de ejecutarte en una plaza pública para clamor de la opinión pública internacional lo hacen en un sótano sin cámaras. Son igual de criminales pero con palabras y gestos bonitos. Y lo peor es que muchos compran estas mascaradas.

Sí, los medios de comunicación pronto quedaron pasmados por el avance talibán, rápido aullaron de miedo con las represalias y más raudos para abandonar el tema y pasar a otro asunto. Desgraciadamente, olvidaremos lo que pasó y el régimen de terror podrá campar a sus anchas. Fueron dramáticas las escenas de evacuación del personal nacional y de sus colaboradores (eso sí, creo que Suecia y Países Bajos huyeron como ratas sin avisar a los colaboradores afganos, los cuales, si son atrapados, serán cruelmente ajusticiados). El aeropuerto de Kabul convertido en suculento botín con ataques de los desalmados del Estado Islámico y los talibán, presumiblemente, cobrando dinero a los Estados por pemitir el paso de personal de tal o cuál país y sus colaboradores, trabajadores, traductores y familias.

Lo que me da náuseas es que la Unión Europea, Rusia, China y varias potencias pronto han dejado de criticar la brutalidad talibán. Pronto han dejado de apoyar grupos insurgentes anti-talibán (o al vicepresidente que asumió el control dentro de las fronteras para iniciar una insurgencia) y pronto han empezado a avanzar que sin reconocerlos como legítimos van a negociar con ellos. El blanqueamiento del régimen taliban por parte de Occidente ha sido vergonzante y a una velocidad insultante. El mismísimo Borrell como que ha intentado dar a entender que esta gente no es tan malvada, que quizás incluso incluirá mujeres en el Gobierno y que van a negociar tal o cuál cosa. Un esperpento.

¿Qué se puede hacer? Los Estados occidentales ya no quieren ni pueden volver (mucho dinero, mucha mala prensa). Esto no se resolvía manteniendo las tropas de EE.UU. indefinidamente. No. Esto solo pudo haber funcionado hace 20 años con un planteamiento diferente por parte de las tropas invasoras. Derrocar a los talibán y fortalecer la democracia. Solo hicieron lo primero y sobre todo por los combustibles y el opio. Ahora es muy tarde y solo queda el apoyo internacional a los grupos democráticos disidentes y a los miles de refugiados en medio mundo. Se lo debemos.

viernes, 15 de octubre de 2021

El burnout olímpico

 Ya pasaron los Juegos Olímpicos de 2020, aunque llevados a cabo en 2021. Ya muchas historias de superación quedaron aplaudidas y olvidadas. El espíritu olímpico de esfuerzo, de competición, de victoria, de sacrificio, queda muy bien para esos días pero ese mensaje puede servir (y debe servir) para ser un acicate en el día día. Hay que competir, hay que ser honestos y hay que intentar dar lo mejor de sí para avanzar. Y si avanzas, el mundo termina avanzando. Y si lo haces bien y de manera ejemplar motivas a otras personas para que sigan el mismo camino.

Este año pegó fuerte el caso de Simone Biles: tras sufrir acoso, denunciarlo, ser ignorada y terminar triunfando (el acosador recibió merecido castigo) se entrenó con fuerza y entusiasmo y compitió hasta que su mente dijo basta. Su rutina podía ser fácil o difícil pero su mente se bloqueaba y en esa circunstancia cometer un fallo era muy probable. Lo malo es que fallar haciendo lo que hacía podía provocarle una lesión irreversible y pondría incluso en peligro su cuerpo. Fue así que, sorprendentemente, decidió dar un paso al costado y apoyar a sus compañeras para evitar ser un lastre. Esta decisión fue aplaudida y criticada a partes iguales. Pero lo importante es que fue un ejemplo que una deportista de élite se atreviese, en medio de toda esa presión, a decir que no podía más y que esto también es algo humano.

Quito el tema de los enteradillos que dijeron que no era para tanto o que más grave es el suicidio y temas similares que llevan predicando desde años atrás. Lo quito no porque no sea tema baladí, sino por la actitud que toman. Además, es probable que dando a conocer el problema del burnout y los trastornos mentales (que se lo digan si no a Íñigo Errejón y su campaña de visibilizar, a pesar de las mofas, los problemas mentales y sus propuestas de que sea tema importante en la sanidad pública) haga palanca para ayudar indirectamente al gran drama que es el suicidio.

Esta generación está quemada casi desde su origen. No digo que las anteriores no tuvieran presión, pero es que esta, quizás ya desde la educación primaria y sus temas de horas interminables de ejercicios en casa e idas y venidas frenéticas a actividades extraescolares, hacen que los niveles de estrés ya estén con nosotros desde el primer momento y no en dosis pequeñas. Y que estas dosis cada vez son mayores y cuando llegas a la edad adulta ya es muy probable que termines explotando.

A ver, no digo que el estrés desaparezca de la noche a la mañana. Hay trabajos que por definición están sometidos a mucha presión. El deporte olímpico, la cirugía, el control del tráfico aéreo, etc., son mundos que de por sí tienen presión y los niveles de estrés no hay que eliminarlos así a la ligera pues pones un juego muchas vidas si cometes fallos, por muy tontos que sean. Puedes probar si te gustan esos trabajos y ver si aguantas la presión. Y si no, pues a otra cosa. No creo que prohibir (en caso de que sea posible) el estrés en todo haga bien a un número puntual de profesiones. Lo malo, a mi entender, es extrapolar ese nivel de estrés a todas las demás profesiones que, por definición, ni deberían tenerlo.

No digo que en la vida o en el trabajo no haya momentos de estrés enorme. Siempre hay picos. Digo que en la norma esto no sea algo cotidiano. Pero en un mundo donde el dormir, el descansar, se toma como vagancia o pérdida de tiempo (ay, gran victoria aquí del capitalismo industrializado del siglo XIX), donde los programas de televisión de mayor calidad se sitúen cerca de las 23.00 y que en el trabajo si no te atosigan parece que no produces (y cumples las horas de reloj como si todos fuésemos empleados de oficina) están creando una generación cansada de manera crónica y con mucho cabreo.

Por ejemplo, el tema de la academia, de la investigación. De ese «publish or perish», de esos índices-h a lo estrellas de McDonald's, de los cuartiles, factores de impacto o códigos de colores sin sentido. De renovarte cada poco pero evadir la responsabilidad de ofrecerte un futuro fijo y estable. Esto hace que ya no te demores en pensar buenas hipótesis, en hacer muchos y detallados experimentos que lo expliquen todo y en labrar un artículo largo y detallado. Ahora resultados parciales, poco texto, mucha imagen. La dictadura de la pantalla, de la imagen, de la información que satura para que te informes en pocos segundos de todo y pronto a olvidar. Esto hace mal a la ciencia, me hizo mal a mí y tuve que dar un paso al costado. Fracasé en esa aventura. Preferí enfocar mi pasión por la ciencia desde otra perspectiva y aprender a valorar también otros aspectos de la vida.

Y no solo en la ciencia, ya casi cualquier trabajo te mete estrés, quiere que vivas precarizado mientras todo se justifica en que no sientes la camiseta y que no pones de tu parte. Antes, al menos, tenían la decencia de explotarte y confirmar que te explotaban. Hoy te echan la culpa de que no quieres ser explotado. Repartidores en bicicletas que tienen que ser autónomos para ser «contratados», plazos de entrega inverosímiles, tener a los trabajadores bajo un control de tiempo estricto y sádido. Ataques contra la dignidad al confiarse que si te vas del trabajo hay una masa de personas que lo pasan mal que van a tomar tu precarizado puesto sin dudarlo. Es una sociedad neoliberal donde, me incluyo yo, si podemos tener unos caprichitos ya estamos conformes. Es una sociedad que no merece la pena que se desarrolle, ha de cambiar. Y Simone Biles, con su paso al costado, puede que haya iniciado este camino de mejoría.

sábado, 31 de julio de 2021

Peajes polémicos

 El final de la pandemia está trayendo una polémica por semana. Y a veces más. Creo que se nota mucho cómo estamos todos muy quemados y que la crispación está bien elevada, la misma que se gestaba ya desde hace años. Y ahora estamos en una atmósfera invivible que ojalá pronto se disipe. Por el bien de todos.

Es evidente que la pandemia, el confinamiento, las vacunas, han generado una deuda enorme y que el déficit, que ya era galopante, ahora es estratosférico. Europa ya no es tan dadivosa, tantos años entregando dinero a raudales y poca retribución. O conocimiento de cómo se invierte ese dinero, que parece a fondo perdido. Sí, ahora los jueces de la moral son los países del norte, queriendo abrir brecha con los del sur y tratándonos de desaliñados a la vez que intentan tapar sus miserias de una manera poco honrosa (hola, Países Bajos).

Todo esto es el reflejo del problema puntual, seguramente un globo sonda del Gobierno para ver la aceptación de la idea. Hay que recortar gastos, hay que justificar las inversiones europeas. Y esta vez le tocó a un tema que hacía tiempo que se había puesto en la parrilla: los peajes. Ya se habla del tema cuando la concesión de una autopista de peaje termina y se convierte un pública, a cargo del Estado. O del estado de las carreteras en general. O de vez en cuando se mira hacia Portugal y se dan inicio a ciertos conatos de decir que van a tener ventajas. La respuesta siempre era la misma: España es un gran país porque mis impuestos van para carreteras y hospitales. Sea tan así, o no, es cierto que los impuestos tienen que tener clara vocación social, que parte de mi dinero sirva para el resto de la sociedad. El lema de si no lo uso para qué lo pago puede tener consecuencias muy perversas. O te puede ir volviendo al estilo karma en una situación jodida que necesites un carísimo tratamiento médico y que sea completamente sufragado por la sanidad pública.

Esta vez intentaron colar los peajes con la cosa que no, que los impuestos no van para esto, o no son suficientes. Y mira el resto de Estados europeos con sus autovías de peaje a tutiplén. A ver, señores políticos, no puede ser que hagas loas a los impuestos y a las carreteras españolas cuando cuatro egoístas youtubers deciden irse fraudulentamente a Andorra por su laxa política fiscal y a las semanas decir que las carreteras son muy caras y que los impuestos no bastan. O una versión, o la otra. Aunque lo peor no son los políticos, sino los votantes que más que votantes hacen de hooligans y regurgitan cada día una de las dos versiones. En menos de dos meses no puedes cambiar de opinión de manera tan radical, por favor. Está bien que todos nos tragamos sapos de nuestra cuerda política, pero hay sapos que son ya demasiado grandes.

Puedo llegar a entender que la crisis ha dejado las arcas públicas peor de lo que estaban y que tocaría apretarse el cinturón. O que se les cobre a las empresas de transporte que necesitan usar la red viaria para su labor y que la gente que se desplace al trabajo no sea penalizada. Ok, lo entiendo. Incluso que nos hagan pagar durante cierto periodo de tiempo. Pero tengo la seguridad eterna que cualquiera de estos bondadosos y solidarios casos no se van a dar: empezará como un escenario u otro pero al final se hará permanente y para todos. Así, a lo bestia.

¿Qué conseguirían con tal medida? Pues que la gente para ahorrar empezará a coger la red de carreteras secundarias. Sí, esas mismas que se llevan el 90% de accidentes mortales, esas mismas que atraviesan pueblos sin pudor. Las autovías entonces serán para los ricos o para los que no tengan otra opción. ¿Resultado? Poca recaudación y mayor siniestralidad. Evidentemente, algún ministro se dio cuenta de esto y graznó que los peajes (en modo electrónico, al estilo portugués) irían también en las carreteras secundarias. Aquí se va a cobrar por todo para que nadie sea más listo que yo, vamos.

Y no, no son recaudaciones para mantener las propias carreteras. Ojalá lo fueran. Porque para que fuese un impuesto bien dirigido debería existir una alternativa sólida y confiable: una buena red de transporte público, regular, eficiente y que conecte en mayor o menor tiempo a cada rincón del país. Pero no, hay pueblos que están olvidados por las empresas de autobuses. La red ferroviaria está desarticulada completamente, incluso para mercancías y la de alta velocidad es tan radial que a veces parece chiste. Extremadura es el ejemplo paradigmático.

Evidentemente, viendo el inmenso rechazo popular, pronto dieron marcha atrás. Pero lo volverán a intentar, independientemente del color político que ocupe en ese momento el Palacio de la Moncloa. Se cuesta mucho ganar un derecho, y ese mismo derecho es muy fácil de ser eliminado. Hay que estar vigilantes. Y, como conclusión, que sea España el único país del entorno con red de carreteras impresionante y gratuita no debe verse como anomalía y defecto ante los países vecinos, sino como ejemplo y orgullo de país, con una política que debería ser envidiada e imitada por esos mismos países vecinos.

viernes, 21 de mayo de 2021

Segunda ola argentina

Por desgracia vuelve a pesar sobre Argentina un fuerte confinamiento. Cuando otros países empiezan a ver la luz al final del túnel, la ocupación de camas y respiradores vuelve a rozar el 100%. Esto, unido a un decaimiento en la tasa de vacunación ha hecho encender las alarmas.

Mira que vi de manera muy positiva la postura inicial del presidente Alberto Fernández allá por el primer trimestre de 2020. Viendo que en Asia y en Europa la pandemia estaba desbocada empezó a establecer una cuarentena estricta que contuvo las infecciones en gran manera. Pero murió de éxito, ya que al paso de los meses y con unos casos dados con cuentagotas, la gente empezó a cansarse y a romper la cuarentena estricta. Y como ha sido en todos lados, se generaron dos bandos: uno progubernamental, muy concienciado (quizás demasiado) que hacía cuarentena extrema; otro, más aliado con la oposición, empezó a llevar una postura más laxa e incluso a tantear con sospechas de que nada existía realmente. Sospecho que si las tornas hubiesen sido diferentes la polarización hubiera sido la misma.

Acusaciones a un lado y a otro, criticando manifestaciones del bando opuesto pero ignorando (o juzgando con indulgencia) las manifestaciones de su propio bando. La masificación del sepelio de Maradona. Todo muy loco y aprovechando para sacar lo peor de cada uno, como en todos lados. Que si era una enfermedad traída por ricos egoístas, que si eran los pobres los que pasaban de todo y por eso la expandían. No, de esta no vamos a salir mejore, por desgracia. En vez de hacer piña, la polarización ha sido la carta ganadora.

Si bien cuando la gente se cansó entró de lleno la primera ola, pronto el alivio de restricciones volvió a la sociedad argentina. Si bien fue buena idea comenzar antes de que todo se desbocara es totalmente normal que con el tiempo la gente lo interiorice y lo vea habitual y, por tanto, baje la guardia y empiece a respetar menos las restricciones. Las reuniones de no más de 20 personas para Navidades creo que fueron demasiado laxas y si bien la vacuna rusa llegó para alivio de los argentinos, muchos empezaron a creer que ya la pandemia había desaparecido. Craso error.

En el país, a día de hoy, hay 10 millones de vacunados, pero solo 2 millones con las dos dosis. En algunos casos han alargado tanto la segunda dosis para abarcar en cierta medida a más población que quizás cuando la reciban ya se haya reseteado la primera y se tenga que reiniciar la pauta. Y, cómo no, cero sorpresa, famosos vacunados antes de turno, gente de dinero viajando para conseguirse una, políticos haciendo mal uso de su poder para puentear la espera. Nada nuevo bajo en sol.

Lo peor fue que mucha gente hizo caso a "periodistas" que con aire de superioridad moral negó toda indicación de las autoridades sanitarias y empezaron a recomendar remedios caseros, algunos bastante peligrosos. Es muy loco que hagas caso de lo que diga alguien que sale en la tele y que se haga el entendido en todo, pero estos papanatas televisivos deberían recibir advertencias o correctivos. No se puede entender que se abracen a la libertad de expresión para inculcar a la gente cosas para que les repercuta negativamente a su salud (si tú quieres hacerte mal, pues vale, pero que otros tengan micrófonos para ordenar que debes hacerte mal es otro asunto).

El Gobierno ha quedado bastante resentido, ha perdido bastante credibilidad y la sempiterna deuda vuelve con más fuerza a sobrevolar injustamente a este país. Ahora, con esta atroz segunda ola a las puertas del invierno, todo puede empeorar. Y más con el Presidente injustamente culpando a los sanitarios de confiarse y bajar intensidad. Confiemos en que no, confiemos en que se puedan comprar más vacunas y que la gente vuelva a entrar en razón. Argentina no se merece tanto palo.

sábado, 17 de abril de 2021

El hermoso mundo etéreo de Tolkien

 En estas últimas semanas empecé a ver los vídeos de Kai47 en Youtube sobre todo el ingente universo que imaginó Tolkien. Refresqué muchas cosas que había olvidado con el paso de los años y aprendí otras nuevas y sorprendentes. Me leí ya hace varias décadas más de una vez la trilogía de El Señor de los Anillos y en más de una ocasión me devoré El Hobbit. También, con las energías altas, me leí en un periquete El Silmarillion cuando me decían que era un tostón y de lectura complicada (para nada si lo ves como un compendio histórico y no una novela más). Vi las películas varias veces en su versión extendida y confieso que la trilogía de El Hobbit solo la vi en el cine. Sé que fueron más flojas y la crítica hizo bien en golpearla pero quisiera haberla visto más veces por lo impresionante de sus decorados y paisajes, que siempre son dignos de ver. Cuentos inconclusos, apéndices, algunos relatos no vinculados con su magna obra, Los hijos de Húrin también los devoré.

Ya he repetido que el mundo de Tolkien le dio una digna resurrección a las novelas de caballería, llamadas ahora (o fueron su evolución) de fantasía épica. Fue un intento de darle una mitología a Reino Unido al estilo de la griega o las orientales y creó algo que trasciende su generación.

Escribo esto para volver a dar mi apoyo a esta saga que trasciende lo normal y te toca en el fondo de tu mente. Y es que me molestó leer, aunque tuviese razón, una entrevista de G.R.R. Martin donde decía decepcionarle que Tolkien nunca profundizase más allá de su final. En concreto, detalles sobre el reinado de Aragorn: su política fiscal, su relación con los otros reinos, el tema de los orcos derrotados, etc. O sea, de detalles que no van al caso en la historia principal. Sí, detalles que hacen más profunda la historia y simulan hacerla más real pero que el propio Tolkien ya dijo que era secundario, que no es lo que quería contar.

Claro que Martin es más detallista y cuenta los claros y oscuros de la administración de Jon Snow, de Robert Baratheon, de Daenerys Targaryen y de cualquiera que tenga algo de poder. Incluso habla de las complicaciones para conseguir financiación para movilizar ejércitos. Repito que me parece bien pero si quieres contar una historia concreta, si quieres realizar una alegoría, son datos que no sirven, que te distraen (¡incluso Martin se ha quedado atascado en su obra con tanto detalle accesorio!). Muchos amigos ya incluso me decían que la última entrega era bien aburrida, que la usaban para distraerse cuando iban al baño.

Lo que no gasta Tolkien en describir detalles que lo hacen verosímil lo gasta en descripciones de la naturaleza (tengo otros amigos que pasaban las páginas cada vez que se ponía a describir un paisaje), si bien sus personajes, excepto Gollum, son muy planos y simples crea gran complejidad en la historia previa de la acción, en los linajes y en la explicación del origen de todos los elementos que usa en la novela y que la preceden (las palantiri, el origen de los dúnedain, el trasiego de los anillos y el enfrentamiento eterno entre Sauron y los elfos). La complejidad de los personajes con Martin es preciosa (aunque llega un momento en que empiezas a verles el truco) pero su Westeros, aunque sea muy atractivo, no se te queda grabado a fuego como lo es la Tierra Media. O incluso si bien interesa saber más sobre los Niños del bosque solo se queda en un esbozo en comparación con los primeros conflictos entre los Valar y Melkor (que apenas trascienden a la novela principal).

Ambos son dos grandes escritores y hay que valorarlos en su justa medida pero, a mi humilde juicio, Tolkien quería tocar grandes temas usando nuevos y complejos idiomas, historias entrelazadas durante milenios de hombres, elfos y enanos. Lo cotidiano, lo simple, no le interesaba. Cuando esbozó La nueva sombra, la secuela de ESDLA, la dejó al pronto porque llegó a la conclusión de que sería una historia que no merecía ser contada: un asunto de hombres creados por hombres y resueltos por hombres (Sauron fue la última "deidad" maligna que fue digna de narrar, según Tolkien y la Tercera Edad ya la describe claramente como la del declive final de los elfos y la del auge definitivo de los hombres). Martin, lo bueno que tiene es que logra atraparte con multitud de tramas complejas que se relacionan entre sí, destejiéndolas poco a poco para mantener el atractivo de la narración. Y otra cosa buena es que noveló y metió dosis de fantasía en historias reales, o sea, hizo atractivo un libro de Historia (es innegable su homenaje a la historia de Gran Bretaña que hace en sus libros) poniéndole algo de magia y toques idealizados.

Los mapas de Tolkien son oro puro, hablan por sí solos, te los describe y presenta como un personaje más de la historia. Y me frustra que apenas se sepa más de Gondor con excepción de Minas Tirith y el viaje de Aragorn con los muertos. Me frustra que se hable mucho del pasado de la región de Eriador con el reino de Arnor y sus sucesores y Angmar pero que quitando la Comarca y parte del camino hacia Rivendel no se sepa (ni se describa) nada con detalle. Me vuelve loco que yo queriendo saber mucho de los elfos y sus historias solo aparezcan en Lindon de pasada hasta el final, la casita retirada de Elrond y en el Bosque Negro como unos juerguistas que no confían en enanos. Bueno, la dignísima excepción es Lórien pero quería ver los diferentes reinos y sus gobernantes y si había buenas relaciones o no. Y algo más de los enanos, pues me quedé con ganas de saber más de la poco dibujada Rhûn y las Colinas de Hierro. Y Beleriand ya es otro cantar, digno mapa que complemente aún más la metahistoria de Tolkien. 

¡Ay, cuánto me gusta la fantasía medieval y sus mapas acompañantes!

domingo, 14 de febrero de 2021

La vida como fuenlabreño

 Pues hace unos meses escribí que mi ciclo en Toledo lo veía finalizar. Mucho tiempo de viaje para trabajar, una ciudad que no está diseñada para vivir en ella (solo para acoger turistas) y una forma de ser demasiado árida para crear vínculos.

Así que viendo el inminente confinamiento tras el verano empezamos a mover ficha. Mirar por aquí, por allí, organizando las visitas para acudir al lugar. Y caer en trampa (felizmente resuelta) de dar una cantidad como fianza de que vas en serio para alquilar. Es curioso la cantidad de cosas que te piden para alquilar (como que tienes que cumplir requisitos de funcionario cuando un funcionario iría a comprarse algo, no a alquilar) cuando a cambio los propietarios a penas se paran a velar porque tengas una buena estancia en su vivienda. Y más que hubo cierto nivel de pataletas de los propietarios del piso que dejábamos. Su afán de coger todo el dinero posible les llevó a puntos demenciales, puntos cortados de raíz al aplicar la ley y avisar por medios oficiales nuestra voluntad de rescindir el contrato.

Fuenlabrada tampoco es para tirar cohetes, es una ciudad mediana (se recorre rápido) con multitud de bloques de pisos y un serio problema de aparcamientos. Sin embargo, es lo que uno le pide a una ciudad dormitorio: barrios con comercios, variedad de alternativas, anonimato, gente de diferentes procedencias que no tienen miedo ni estatus para responderte correctamente, buena conexión en transporte público con la capital, acceso rápido al trabajo y un largo etcétera.

Es más tranquila de lo que supuse en primer momento y tiene que el norte colinda con inmensos parques de Leganés para poder pasear y desconectar tranquilamente. Y más cuando vuelven los confinamientos perimetrales.

Eso sí, hubo problemas con el piso con una precaria instalación de luz y la falta de algunos documentos de habilitación para poder empadronarnos tranquilamente (¿no puedes esperar un tiempo a tener toda la documentación en regla para poner en alquiler el piso o el ansia de tener dinero te gana?). Si bien el barrio es tranquilo (no es el más glamouroso de la ciudad, seamos sinceros) hay ajetreo con grupos que hacen fiesta al lado de tu ventana. Y la capacidad de negociación es bastante precaria. No creo que sea el destino definitivo pero al menos hemos dado el paso grande para mudarnos a la Comunidad de Madrid. Ya ir bicheando por otros barrios de Fuenlabrada o ciudades cercanas no es tan inverosímil. Sin embargo, a pesar de todo, estoy bastante contento con el cambio.

Sí, es un movimiento que refuerza la España vaciada, Madrid es un gran atractor, pero la alternativa no está. Sí, culpo en parte a la capital por su poder de absorción y olvido del resto pero también culpo a esas capitales de provincia que no juegan bien sus cartas, se quedan embelesadas en su esplendoroso pasado y apuestan únicamente a funcionarios autonómicos y turistas.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

La cuarentena del eterno retorno

Si lo piensas bien no es algo sorprendente: hubo una segunda oleada pandémica que dejó de nuevo a España contra las cuerdas. Ahora los números son bastante bajos (ojalá cero) y los países del norte de Europa, que criticaban a España, ahora están alarmados y aplicando confinamientos a lo loco. Y como la cosa es cíclica (y más que en el Reino siempre se plagia lo que hacen nuestros socios europeos, principalmente Francia), apretarán las tuercas de nuevo.

Idealmente, si todos nos quedáramos en casa por medio año todo se resolvería definitivamente. Pero esto es un caso ideal. Nadie puede tener cordura tras no salir para nada en medio año. Aparte, hay que comer y comprar, y muchos no se pueden permitir el lujo de parar de trabajar. No es solo la economía nacional sino también es cuestión de supervivencia para ciertos sectores. Por desgracia, toda desigualdad previa se ha acentuado durante 2020.

Vendrá una tercera ola, de eso no hay duda. Algo más amortiguada pero Navidades va a ser su punto inicial. Y vendrán muchas más. Respecto de mí, ya estoy bastante cansado de los entusiastas que van alargando el «poder abrazarnos» como el cuento de la zanahoria y el burro. No digas nada, cállate y aprieta los dientes como todo el mundo. Ya decían de no vernos en verano para vernos en Navidad. A pocas semanas ya decían no vernos en Navidad y vernos, ahora sí, en verano. Y cuando esté cerca el verano seguirán diciendo patochadas, no sé si para los demás o en un ejercicio de darse ánimos a sí mismos. 

Ya al menos se ve el final del túnel con la entrada en juego de las vacunas. Menuda pelea de porcentajes de efectividad (quizás algunos inflados para ganar en acciones) y de formas de aplicación. Por un lado me sorprende el grado de avance de la ciencia cuando los ánimos y fondos se ponen en una dirección concreta. Por otro me quedo convencido que no va a ser la panacea definitiva, el virus mutará y seguirá con nosotros. Quizás no tan fuerte porque ya habrá más gente inmunizada (la tan cacareada inmunidad colectiva) pero lastimeramente seguirán existiendo casos. Además, el calendario de vacunación irá primero por personal sanitario, gente de avanzada edad, personas de riesgo, etc. Los sanos iremos los últimos, como es lógico.

Eso sí, estoy seguro que estas vacunas han salido al mercado tras pasar todos los procesos de rigor y de seguridad. Como cualquier otra vacuna. Es por eso que no dudaré en ponérmela. Sin embargo, los medios de comunicación les han hecho un flaco favor a los antivacunas con una pésima campaña de divulgación y afán de utilizar el clickbait hasta niveles insoportables. A ver, preguntar hasta la saciedad si te la vas a poner sea como sea (como dando a entender, a un buen estilo de globo sonda, que a ver si le pones reparos a una vacuna que no ha finalizado su aprobación por los organismos de salud pertinentes) o publicar con un tufo prepotente que si tienes dudas eres un criminal (publicaciones diarias casi) hacen que la gente que confiaba empiece a desconfiar. Se empiezan a preguntar por qué están tan machacones los medios que si en realidad se oculta algo. 

Me parecen lógicas las reticencias viendo la pésima campaña ejercida por los medios de comunicación (sin contar que juzgan rápido qué manifestaciones son buenas e inocuas y cuáles son malas y van a aumentar el número de casos). También la ciencia ha de entonar el mea culpa al no dar el mérito merecido a las labores de divulgación científica que ha de acompañar a todo avance de su campo. Debería ser incluso una carrera, o posgrado. No me vale un periodista que le guste la ciencia o un científico que tiene labia. Es un asunto muy serio. ¡Y no dejar de lado como siempre a las ciencias sociales, que ahora están haciendo más falta que nunca para saber cómo llevar los mensajes de protección a ciertos colectivos, como los jóvenes!

Al ser la pandemia un caso global y que pone en peligro a toda la sociedad la vacunación debería ser obligatoria, como las que te ponen cuando eres muy pequeñín. Bien por la libertad de expresión de los antivacunas (liderados por muchos famosos que son buenos en lo suyo pero no más allá) pero la salud del prójimo también es igual de importante y en esta vamos todos de la mano, si alguien falla esto va a complicarse. Y así hasta el final de los días. También está el engendro que regurgita los dictados de su político favorito o de su cadena de televisión de preferencia. Ese que se reía de las mascarillas y decía que por qué tanto alboroto por una gripe fuerte y que ahora, olvidando todo esto, se pone con boato a criticar las políticas de confinamiento de las autonomías que no son de su color y a reírse (menudo método de seducción, ¿no?) a los que muestran reticencias a la campaña de vacunación.

Seamos sensatos, seamos racionales. Informémonos de lugares serios y de confianza (si es que se puede) y dialoguemos con el reticente. En un buen y sano debate se ganan adeptos. Y se aprende.

martes, 10 de noviembre de 2020

La polémica sobre el escudo andaluz (Libro de Feria 2020)

Hace unos pocos meses, durante los mayores rigores del Estado de Alarma, la Fundación Blas Infante lanzó una encuesta sobre la identificación que inspiran a los andaluces sus símbolos autonómicos. Si bien la participación no fue masiva los resultados fueron reveladores: 50,4% el Himno, 44,7% la Bandera y 4,9% el Escudo.


Pero, ¿por qué suscitó tanto interés esta encuesta? Pocos días antes, en la conferencia telemática de presidentes autonómicos que organizó Pedro Sánchez, el presidente andaluz, Juanma Moreno, intervino con un atril que mostraba un escudo de Andalucía que distaba ser mucho del oficial: una versión simplificada del escudo andaluz rodeada de laureles y timbrada con una corona real. Tan inverosímil símbolo no tardó mucho tiempo en ser descubierto y aireado en algunos medios de comunicación andalucistas, saltando la noticia más pronto que tarde a diarios de tirada nacional. Juanma Moreno usó un escudo inventado y lo hizo pasar por el escudo andaluz, contraviniendo la Ley 3/1982, de 21 de diciembre, sobre el himno y escudo andaluces. En especial, a juicio de quien escribe, violó el artículo 3.6 (El escudo de Andalucía habrá de figurar en [...] Los distintivos usados por las autoridades de la Comunidad Autónoma).


Evidentemente, una cosa es la libertad de expresión, pero otra es el acatamiento de las leyes, sean del agrado de uno o no. ¡Acatar las leyes ha de ser de esmerado cumplimiento en los representantes políticos! Es más, si hay alguna ley o símbolo que no cumple su función o no es aceptado ampliamente se pueden cambiar, está claro, pero siempre siguiendo los cauces legales establecidos para tales casos.


Rápido salieron los primeros espadas de la Junta de Andalucía para decir que no se había violado ninguna ley y que se seguía acatando el Estatuto de Autonomía; que ese símbolo era de nuevo cuño, sí, pero que no representaba ni a Andalucía ni a la Junta, sino que era el sello presidencial. Afirmaron que fue creado recientemente en un intento de renovación de la imagen institucional, que en cierta manera era un homenaje al 40º aniversario del referéndum del 28-F. Sin embargo, tras una búsqueda personal en el BOJA y en la web de la Junta de Andalucía, no aparece ninguna nueva ley al respecto, ni existe una referencia alguna en la web.


Es cierto que el Presidente, casi desde sus inicios, ha hecho apariciones públicas con un pin muy similar a este nuevo escudo y que parece ser que está hecho a imagen y semejanza de las Medallas de Andalucía, máximo galardón autonómico. Pero si no se ha publicado en el BOJA, si no se ha publicitado esta nueva ley o, peor, si no hay ley sobre el emblema, ¡no puede usarlo!


Repitiendo lo trascendental, que como cargo electo y líder del Poder Ejecutivo, se le espera, más, se le exige, que sea pulcro en cuanto a su trato con los distintivos andaluces. Por otro lado, si mediante los mecanismos legales crea un distintivo para cada uno de los tres poderes, o para la presidencia exclusivamente, no hay nada que objetar. Es más, incluso el propio escudo de Andalucía puede ser cambiado siempre que se dé el debate parlamentario debido y el emprendimiento de la modificación de
la ley.


Porque, evidentemente, en esta vida no hay nada inamovible y existen muchos temas que pueden ser debatidos (antes o después, no todo ha de ser prioritario). Es claro que Blas Infante, refiriéndose al escudo que diseñó, lo definió simplemente como insignia, pues no acataba los principios de la heráldica. Quizás, por qué no, sería buena idea tener un escudo andaluz que contemplase la riqueza histórica y cultural de Andalucía. El escudo actual tiene una fortísima inspiración del escudo de la ciudad de Cádiz: Infante y la Asamblea de Ronda lo hicieron a sabiendas, tomando a Cádiz (representada como un Hércules civilizador que doma con la razón y no con la fuerza a dos fogosos leones) como inicio de la cultura andaluza, de la cultura occidental. Si bien esto no es errado, se echa en falta otros símbolos igual de andaluces como la granada, tan extendido su uso en el oriente andaluz y que aparece en el escudo español. O valorar también el rico y fructífero pasado almeriense (cultura argárica, Los Millares) que tiende a simbolizarse en el eterno indalo. O el uso de la estrella tartésica de ocho puntas, uno de los primeros símbolos del sur de la Península Ibérica y tan utilizado en época andalusí y que aún se sigue usando en las decoraciones de las típicas casas andaluzas. ¡Incluso la fuente del Hogar del Pensionista tiene esta forma!


Nunca es malo que se genere debate para reafirmar los símbolos o para usar otros. Muchos dirán que es perder el tiempo, que hay cosas más importantes pero de un buen debate se pueden obtener multitud de cosas y siempre tras el estudio y contraste de ideas se generan cosas muy buenas. Quizás no hay debate porque los mitos fundacionales andaluces nos han calado muy hondo, aunque dichos mitos, las Asambleas de Ronda y Córdoba, por ejemplo, fueron bastante discutidas durante su época. Sin embargo, la autonomía y logros de Andalucía beben directamente de ellas, el 4-D (lamentando el aberrante asesinato de García Caparrós) y el 28-F (con la lucha por ser reconocida Andalucía como nacionalidad histórica) son los frutos de aquellas raíces y ponerlas en contexto siempre es complejo y delicado.


Concluyendo, si bien con gran agradecimiento hemos de mirar y honrar al pasado, no es bueno sacralizarlo. El pueblo andaluz despertó hace décadas y tiene suficiente espíritu crítico para debatir lo nuevo, lo pasado y su porvenir. Un debate sosegado siempre que sea requerido y obedeciendo cauces establecidos. Porque, haciendo gala del himno queremos volver a ser esos “hombres de luz que a los hombres alma de hombres les dimos.”

domingo, 5 de julio de 2020

La Europa que no levanta cabeza

La Unión Europea hunde sus raíces en la idea de poner en común la materia prima, de poner en común ideas, decisiones y políticas para evitar las desconfianzas y tensiones que terminaron desembocando en la II Guerra Mundial. La idea fue ambiciosa pero necesaria y con mucho esfuerzo se ve que la idea en sí tiene más beneficios que puntos en contra. Idealmente, cada vez la Unión debería tener más potencia, más soberanía y terminaría convirtiendo a los Estados miembros en macroprovincias de los Estados Unidos de Europa, con un peso económico y poblacional que puedan hacerle frente a Estados Unidos de América y China. Unidos somos más fuertes.

Pero es sueño europeo ha quedado muy en entredicho. La crisis mundial resintió el Estado del bienestar, pilar básico de la Unión Europea. El viejo continente se demostró que quedó como un museo gigante, un lugar con muchas cosas logradas que está satisfecho con lo que ha hecho, pero que el juego, la toma de decisiones, queda muy lejos. Como un anciano con todo resuelto que mira a los niños salir de la escuela, ve que ellos van a decidir sobre el futuro de todo y él queda como acomodado espectador. La crisis conllevó unos problemas migratorios espantosos, miles de personas huían de la miseria, de la guerra y Europa mirando a otro lado. O peor, generando Estados colchón, como Turquía y Marruecos, que gestionen en sus territorios a los refugiados que intentan llegar a Europa.

En el tema refugiados queda claro que aún queda muy lejos una Europa unida. Cada uno gestionando sus fronteras sin contar con los demás. Sí, la soberanía nacional te indica que puedes decidir cómo gestionar tu territorio, fronteras incluidas. Pero si tendemos a políticas comunes, a decisiones consensuadas, que Italia y España hagan y deshagan a su gusto juega muy en contra.

Y con el coronavirus, con esta nueva crisis global, se ha visto que el espacio Schengen puede ser activado a desactivado a voluntad de unos pocos, y que las fronteras pueden ser levantadas a capricho de cada país. Por ejemplo, España quiso poner cuarentenas a viajeros, Francia cerró con candado sus fronteras, muchos pedían reciprocidad, otros se aislaban, etc.

La salida de Reino Unido a inicios de año puso en evidencia todas las falencias de la Unión. Muchos, yo me incluyo, veíamos muchas cosas que no nos gustaban pero que apoyábamos el proyecto europeo como algo real y el mejor camino que se puede tomar para el bienestar de 500 millones de europeos. La ultraderecha, con la palabra soberanía en la boca, se ha hecho fuerte con su mensaje euroescéptico. El populismo capta la indignación, la bronca general, y la vuelcan en un enemigo que no es tal, sino que quieren aislarse y hacerse fuertes en el sentido de nacionalismo y xenofobia, el mismo caldo de cultivo que en los años 30 del siglo XX. Cuidado con tales cantos de sirena, que criticar algo no quiere decir que te salgas o que tengas que desmontarla para iniciar el ciclo de disgregación, enfrentamiento y unificación.

Pero no vale hacer oídos sordos con lo malo. Leyes europeas propias que son aplicables a las institcuciones europeas y que llegan a ser algo oscuras, doble sede parlamentaria, mecanismos complicados y poco proselitismo en afán de un sentimiento europeísta, la fuerza del BCE y otras instituciones europeas que pueden ser, o no, parte del entramado de la Unión, pero que al final hacen y deshacen a su antojo y sin supervisión (o supervisión muy somera). La mancha que aún carga sobre la Guerra de los Balcanes, que ocurrió como quien dice en su patio trasero y la ignoraron. Las derivas autoritarias de Hungría y Polonia. La connivencia con países dictatoriales. La insolidaridad cuando la crisis aprieta. Las ganas de despilfarrar fondos europeos como si fuese dinero caído del cielo. La falta de control de paraísos fiscales dentro de sus propios territorios, como Países Bajos, Luxemburgo...

Son cosas que hay que afrontar con cabeza fría y mirada fuerte para arreglarlas de una vez por todas. Desgraciadamente, siempre que hay una crisis y la Unión fracasa en cómo atajarla se dice como un mantra que hace falta reflexión y que hay que cambiar cosas y reformar la Unión para que haga tal o cual cosa. Pero nunca se hace. Y eso es lo preocupante, que justo antes de arrancar se hunda el proyecto. Yo no quiero, sinceramente, que tanto esfuerzo, tantas buenas ideas, queden en la nada. Pero, eso sí, ya basta de golpes de pecho por no estar a la altura la Unión Europea y empecemos a arrimar el hombro y a afrontar los cambios en serio.

viernes, 8 de mayo de 2020

Unos buenos momentos

Es cierto que quedé algo quemado de mi experiencia en Ecuador y que terminé abandonando mi trabajo por la deriva errática y autoritaria que se había llevado a cabo hacía más tiempo del éticamente esperable. Pero me fui con buenos contactos, buenas relaciones y si bien hay mucha distancia aún mantengo cierto contacto con antiguos alumnos.

Me hizo bastante ilusión que se contactaran conmigo para dar un webinario a estos estudiantes. Me hizo bien pensar que aún hay gente que me tiene en estima y quiere saber de mí. Porque una cosa es dar conocimientos de la mejor manera que se pueda pero siempre quise que hubiese algo más, una transmisión de valores que podrían ser recogidos o no, pero si libremente los recogías esperaba que hicieran bien.

Charla divulgativa de mi nueva profesión, usando parte del fin de semana pero con ganas de dar a conocer de una manera sencilla y didáctica . Y más en estos tiempos de confinamiento, de incertidumbre, de examen de conciencia. Siempre se puede aprender y más disfrutando en la buena compañía de mis antiguos alumnos.

La verdad, pasé un rato bastante feliz.

jueves, 30 de abril de 2020

Buscando nuevos aires

Ya, ya lo sé. Aún estamos de confinamiento, aunque poco a poco se ve el final del túnel. O eso espero. Pero encerrado en casa te da tiempo a reflexionar y replantearte ciertas cosas. Empiezas a hacer planes para implementarlos una vez que volvamos a ser libres. Como una explosión, un estallido expansivo.

En resumidas cuentas, visto lo visto, ya desde inicios de 2018 en Toledo, creo que el ciclo está acabado. Creo recordar que hace un tiempo publiqué algo por el estilo, que siempre he vivido en muy buenos lugares y me he empapado de ellos pero llega un momento en que veo que ya no hago más ahí, que mi ciclo ha terminado y seguir en el lugar es como estar encerrado. ¡Si incluso me pasó con Rosario, y eso que es la ciudad que me permitió crecer y madurar!

Sí, Toledo es una ciudad espectacular y me siguen atrayendo sus alrededores, sus senderos y pueblos de raíces visigodas, romanas y árabes. Hay mucho por recorrer en esta gran provincia. Pero la orografía de la ciudad es bastante complicada para, por ejemplo, querer salir a pasear en bicicleta. O meterte de nuevo en el casco, puesto que actúa más como museo a cielo abierto que como ciudad en sí. Cosas de cómo se ha planificado la ciudad. Es una sensación que no he vivido en Córdoba (aunque tampoco he vivido nunca en su centro histórico).

En estos años tampoco hemos podido hacer muchas amistades. Es una ciudad con una idiosincrasia rara, como si fuera un pueblo grande (espero no ofender a nadie, son sentimientos que me tocan ahora mismo). No sé si estar a la sombra de Madrid, o sus remembranzas a su pasado imperial, no sé, o su conservadurismo que a veces huele a naftalina. La verdad que no sé, pero es como que sabes que no vas a encajar en los círculos de la ciudad. Claro, hay otros círculos pero la manera de ser toledana es muy clánica, muy exclusivista. Si no eres conocido de la infancia es muy difícil entrar en ciertos lugares o que termines formando parte de ellos.

Esto se nota en el día a día, en lo difícil que es que te respondan a un simple saludo o que entres a un comercio y te traten con suspicacia (mierda, si voy a gastar mi dinero en tus productos, no seas tan agrio, por favor). Muchos hablan de la forma de ser de la gente de la Meseta, pero hay lugares que no son así. ¿Es el famoso carácter castellano? No me gustaría entrar en tópicos que casi siempre son falsos, pero te acercas a La Mancha y el carácter de la gente es muy diferente.

No quiere decir esto que aborrezca la ciudad, que no quiero visitarla de nuevo y que paso de recorrer sus hermosas callejuelas. Todo lo contrario. Cuenta con un lugar especial en mi corazón por darme una oportunidad tras más de una década fuera de España. Un lugar en el que no tenía contactos, que me era ajeno, pero me permitió dar unos interesantes pasos laborales y me protegió de una familia que quería que desarrollase unos roles que hacía once años que ya no eran más válidos. Lo que pasa es que ya me veo que el ciclo ha terminado, que no puedo hacer mucho más en el lugar y que estar más tiempo va a ser contraproducente tanto en mi humor como en mi consideración sobre esta bella ciudad. Aunque ya estoy más viejo, con pocas ganas ya de ser nómada, aún me queda esa vena exploradora. ¿Cuál será mi próximo destino?

Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo

 Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hast...