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miércoles, 23 de marzo de 2022

Diario de Viaje: San Pedro de Cayambe (Julio de 2017)

Lo que es la memoria, uno olvida algunos lugares por los que ha pasado y si usa recordatorios, como las fotos, o como estas entradas, se le vienen a la mente multitud de recuerdos. Hace poco, ordenando archivos me encontré con estas fotos de este lugar y me sorprendió que no hubiese hecho la entrada pertinente.

Con los vecinos hicimos el viaje hacia la ciudad, aunque solo estuvimos de paso. La recuerdo abarrotada, paseando por los puestos de mercado. Había mucho bullicio y puestos de comida. Por eso creo que fue en fin de semana, días de frenética actividad.

Lo que hicimos fue contratar a una camioneta que nos llevase hacia el campamento base del nevado Cayambe, un lugar impresionante y de difícil acceso. Me acuerdo de que un coche quedó varado en un empedrado y no se movía ni hacia detrás ni hacia delante. Aceleraba y lanzaba piedras peligrosamente a todos lados.

El lugar no tenía mucha nieve, parece que era época de pocas nevadas. Pero había. Y mucho viento, mucho. Las vistas de algunos valles eran impresionantes ahí a 4900 metros sobre el nivel del mar. Unas cuantas fotos bajo el frío y algo de caminata por la nieve. Pero cuidado, a esa altitud falta el aire en gran medida. Protegidos por el puesto base pudimos recomponernos y volver a la camioneta para el descenso.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Cambio de aires en Ecuador

 De intentarlo una y otra vez el candidato Guillermo Lasso consiguió su tan ansiada por presidencia ecuatoriana. Dirigente derechista y de infausto recuerdo en los sucesos del feriado bancario, logra quitarse la mala fama que tenía y se impuso a Andrés Arauz, el candidato de izquierda apoyado (o designado) por el carismático Rafael Correa.

Arauz ganó en primera vuelta y muchos lo daban ya como receptor de la banda presidencial. Es más, Lasso ganó por muy poco al indigenista Yaku Pérez. Incluso se habló de fraude electoral, puesto que Yaku fue segundo en los recuentos bastante tiempo y solo unas décimas terminaron por apearle de la segunda ronda. Aunque no hubiese habido fraude, una diferencia tan nimia amerita para un segundo recuento (aunque fuese parcial en algunas provincias disputadas) pero se negaron las autoridades en redondo. Y estas cosas han pasado más de una vez, desgraciadamente, que la ley dice una cosa y la pasan por alto. Son esos detalles los que te hacen poco a poco descreer de la democracia.

El presidente Lenín Moreno, muy hundido en popularidad, no hizo nada por la reelección. Fue aliado de Correa (su primer vicepresidente) y tras ganar experiencia en el extranjero era cantada su candidatura a un Rafael que ya no podía presentarse más. Pero, ¡oh, sorpresa!, de la noche a la mañana se convirtió en su más acérrimo oponente. Ni la oposición iba a hacer tanta oposición como Moreno a Correa, incluso lo persiguó judicialmente. Hay, desgraciadamente, ciertos momentos en la vida política latinoamericana en donde los que llegan quieren borrar todo lo que hizo quien se va, no importa si lo que hizo sirve o no, es como una «damnatio memoriae» que tanto practicaban los romanos para con los enemigos vencidos. Una mala gestión de la pandemia (hubo incluso muertos tirados en la calle en ciertos momentos), una política errática y una crisis económica vinculada a sus recursos naturales han tocado gravemente los nuevos cimientos de la Revolución Ciudadana, que modernizaron (si bien no del todo) al país de una manera vertiginosa en pocos años. Sí, Correa no es angelical o no es la bondad personificada, pero que quiso poner a Ecuador en los primeros puestos (o al menos cerrar todo el gap que fuese posible) es innegable.

Para mí, el problema que ha tenido Arauz ha sido, aparte de su juventud, que ha sido apadrinado muy fuerte por Correa, incluso a veces daba la impresión de que iba a ser un testaferro dirigido desde Bélgica. Una cosa es que te identifiques como de la misma línea política, o que es tu mentor, o que seguirás una política continuista pero la impresión era otra. Y cuando viví allí tres increíbles años y hablé con ecuatorianos que habían vivido todo el proceso incluso desde antes de la llegada al poder de Correa me dijeron que lo que había hecho era impresionante, que creía en el país y su potencial (humano, cultural, natural, tecnológico) y que lo habían votado y lo estimaban en alta manera pero que tras una década debía dar un paso al costado y dejar que sangre nueva tomase las riendas del país. O sea, muchos que apoyaban, apoyan y apoyarán a Correa no querían verlo de nuevo en el ruedo político, ni personalmente ni a través de títeres. Es algo de admirar aunque no sé si el precio pagado (que un neoliberal Lasso gobierne para el sector privado y las clases más ricas) ha sido demasiado alto.

viernes, 8 de mayo de 2020

Unos buenos momentos

Es cierto que quedé algo quemado de mi experiencia en Ecuador y que terminé abandonando mi trabajo por la deriva errática y autoritaria que se había llevado a cabo hacía más tiempo del éticamente esperable. Pero me fui con buenos contactos, buenas relaciones y si bien hay mucha distancia aún mantengo cierto contacto con antiguos alumnos.

Me hizo bastante ilusión que se contactaran conmigo para dar un webinario a estos estudiantes. Me hizo bien pensar que aún hay gente que me tiene en estima y quiere saber de mí. Porque una cosa es dar conocimientos de la mejor manera que se pueda pero siempre quise que hubiese algo más, una transmisión de valores que podrían ser recogidos o no, pero si libremente los recogías esperaba que hicieran bien.

Charla divulgativa de mi nueva profesión, usando parte del fin de semana pero con ganas de dar a conocer de una manera sencilla y didáctica . Y más en estos tiempos de confinamiento, de incertidumbre, de examen de conciencia. Siempre se puede aprender y más disfrutando en la buena compañía de mis antiguos alumnos.

La verdad, pasé un rato bastante feliz.

viernes, 1 de mayo de 2020

Diario de Viaje: San Juan Bautista de Sangolquí (Junio de 2016)

Es bien extraño que se me haya pasado, sinceramente. Sobre todo yo que intento recordar bien por qué lugares he pasado y cuáles han sido mis vivencias. Pero no lo he encontrado en el historial. Si está repetido pido perdón y borraré esta entrada (y me da curiosidad saber qué puse en la original).

El tema era que había que ir a un congreso en la ESPE, la universidad del Ejército. Salí bien temprano con chófer, que tenía muy pocas ganas de llevarme: tenía que llevar a la mañana a alguien, a su juicio, más importante que yo. Así que me dejó casi con el amanecer en una universidad casi vacía, por lo que me tuve que meter en un lugar a leer y entretenerme hasta el inicio del congreso. Hubo charlas interesantes y otras no tanto, lo bueno es que hice migas con algunos investigadores que llevaban tiempo allí y comentamos la salud de nuestras respectivas universidades, amén del estado investigador de Ecuador. Se comió bastante bien y nos enseñaron los laboratorios, ¡qué envidia!

La ciudad tenía un parque bastante amplio para recorrer y relajarse justo al lado del río Santa Clara. Callejeé un poco aunque no hubo nada diferente a la típica arquitectura de la región, con típico parque San Rafael Eduardo Kingman con esculturas pintorescas. Eso sí, había un centro comercial en el que dar algunos paseos y comer lo típico.

La charla que di fue bastante bien, junto con mis compañeras docentes. Eso sí, trajo algo de polémica por haber estudiado un tema que se supone sabido, pero que yo no lo tenía tan claro, sinceramente. Hubo incluso alumnos que se entusiasmaron y quisieron conocer de nuestras vivencias. La vuelta fue mucho más animada y pudimos recrearnos en los bellos paisajes ecuatorianos.

domingo, 1 de marzo de 2020

La fortaleza interior de Ecuador

En octubre de 2019 en Ecuador se desató la locura. El presidente Moreno, adepto inicialmente a Correa pero justo al poco de asumir el cargo intentó purgar todo lo que había hecho él, quiso implementar medidas muy polémicas. Quiso subir el precio de los carburantes (en un país donde el salario mínimo cobrado por una gran parte del país no llega ni de lejos a los 400 dólares), reducir las vacaciones de los trabajadores públicos y destinar al Estado un día de tu sueldo. Evidentemente, las críticas no se hicieron esperar.

Hay mucha división y clasismo en Ecuador, los descendientes de potentados siguen actuando como si fuesen los amos del país, sobre todo descargando mucho desprecio contra la población indígena. En Ecuador he visto cómo la gente traga mucho pero deja internamente la bronca hasta que una chispa hace que todo salte por los aires. Y las medidas de Lenín fueron el detonante. En la provincia del Carchi se iniciaron fuertes protestas y el resto del país tardó poco en sumársele. Y cuando las comunidades indígenas se unieron a la huelga y protestas, la cosa se recrudeció. Dio igual el toque de queda gubernamental o las fuerzas de seguridad. Las protestas y disturbios pulularon por todos lados y muchas marchas se dirigieron con rabia hacia Quito. Incluso se saquearon edificios públicos. Como era de esperar, el Gobierno echó freno a sus polémicas medidas.

Por un lado me agradó y sorprendió la fuerza y determinación del pueblo ectuatoriano. Seriedad y compromiso por defender unos valores comunes y dignos, hasta las últimas consecuencias. Muchos estudiantes míos se sumaron a las protestas y pusieron su pellejo en riesgo. Marcharon, corearon, evitaron cargas y gases lacrimógenos. Que estas líneas de aquí sean un pequeño homenaje a sus hazañas.

Por otro lado me preocupé pues la huelga fue soportada por barricadas y muchos empezaron a sufrir de desabastecimiento. La universidad en la que estuve anda algo lejos de las vías de comunicación, luego en cuestión de pocos días los víveres desaparecieron. Hubo miedo por saqueos o disturbios. Muchos organizaban partidas para vigilar el campus y otros con riesgo intentaban llegar a la cercana Urcuquí y romper el cerco para conseguir alimentos. Viví unos días tensos y preocupados. Puedo decir que incluso temí por la seguridad de varios, amén de que quedaban completamente aislados y a la merced de cualquier grupo enfervorecido que quisiera violentar el campus pensando que hay dinero fácil en su sede.

Confieso que quedé, incluso después de que todo se arreglase, algunas semanas taciturno. Gente que aprecio, en un país en el que viví, pasaron momentos bastante crudos. Y a cada día parecía que la cosa no iba a detenerse hasta que no pasara una desgracia. La fragilidad de nuestras vidas y nuestro entorno es mayor de lo que se piensa. También hubo disturbios en Líbano, Chile, Cataluña, Bolivia, etc. El mundo está pasando momentos turbulentos y dudo cómo va a terminar todo esto.

sábado, 9 de febrero de 2019

Ibarra, la ciudad a la que tengo miedo de volver

Uno de los lemas de Ibarra es que es la ciudad a la que siempre se vuelve. Pero visto lo visto, da miedo tal declaración: es más una amenaza que un bonito reencuentro.

Hace pocos días hubo un feminicidio brutal en sus calles, cerca del centro de la ciudad. Durante horas un hombre retuvo a su novia embarazada con amenazas de matarla. La policía, más espectadora que otra cosa (dicen que están asustados tras la condena de uno de los suyos por usar la fuerza contra un delincuente, pero no sé qué pensar) poco se aventuró y el pueblo, con más morbo que civismo ciudadano, grababa la escena y hacía de espectador de lo macabro. Al final el demente mató a la chica, sumando una muerte más a las centenas que se han sucedido de violencia de género en los últimos lustros en Ecuador.

Hacía pocas semanas que Quito se había despertado con la desagradable noticia de la tortura y violación de una mujer. Hace uno o dos días que violaron en grupo a una estudiante en las cercanías de Ibarra. Gota a gota se sucede esta tragedia y no parece que nadie haga nada por evitarlo, como si fuese algo connatural a la sociedad en que vivimos, un subrproducto que se puede aceptar. Todo mal, porque así no vamos a ningún lado.

Pero el caso de Ibarra tomó un giro muy preocupante, se desvió mezquinamente la atención sobre un gravísimo problema social (no solo endógeno, sino compartido por toda nuestra hipócrita civilización) para echar la culpa al que viene de fuera de todo mal ocurrido. El asesino era venezolano y en vez de indagar sobre la violencia de género afloraron quejas y posturas xenófobas. El problema no fue la muerte, no fue el feminicidio, sino que un venezolano había matado a una ecuatoriana. El pueblo ibarreño salió a la calle a protestar por la presencia de venezolanos, muchos de ellos huidos de situaciones penosas en su país de origen. Poco recuerdan los ecuatorianos que muchos de ellos han migrado a lugares lejanos y han sufrido injustamente discriminación. La turba fue a lugares habitados por venezolanos y los echaron de sus propias casas, conminándolos a abandonar la Ciudad Blanca. Todo esto ha hecho derribar a la gobernadora de Imbabura por mala gestión del caso y por inacción policial. Se han tomado cartas en el asunto aunque a mi juicio todo aún de manera superficial.

Criticar al foráneo es lo fácil porque hacer introspección cuesta mucho y sorprendentemente parece que es un precio asumible seguir ocultando la violencia machista y que paguen justos por pecadores. El presidente Moreno, en vez de clamar por la paz y acallar a la turba, hace loas a la paz inherente de los ecuatorianos y habla de controlar aún más a los migrantes extranjeros. Ese no es el problema, señor presidente, eso es echar balones fuera, es caldear el ambiente y es aprovechar una situación para implementar políticas muy cuestionables.
 
Tristeza es lo que siento ahora. Haber recorrido las calles de Ibarra y conocer a sus gentes durante varios años me ha hecho empatizar bastante. Ver turbas como si nos encontrásemos en las cazas de brujas europeas y norteamericanas del siglo XVII o en plena Alemania del primer tercio del siglo XX ha sido desgarrador. Que muchos estudiantes que conozco apoyen estas razzias (habiendo tenido muchos profesores venezolanos y habiendo tenido tiempo de darse cuenta de que el mundo no es blanco o negro) me hace preocupar en alto grado. 

El tumulto puede haber cesado pero temo que la ira siga latente. Hay mucho resentimiento en la sociedad ecuatoriana, hay mucha ansia de revolver las cosas y no de manera pacífica. Creo que tantos siglos de servidumbre han marcado mucho a esta sociedad y se conserva una violencia latente que no lleva a nada. Y toca reconducir esa ira para transformarla en algo constructivo y que apunte directamente al verdadero problema. Lo bueno que hay voces que no compran las proclamas manidas de xenofobia, hay voces que inciden en el verdadero problema de la violencia machista y hay voces, a pesar de que sean reprendidas, que claman por una verdadera paz, convivencia y actitud feminista. Aún hay esperanza.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Diario de Viaje: San Antonio de Machala (Noviembre de 2016)

Pues sin comerlo ni beberlo, de sorpresa, me meten como ponente en un simposio y toca prepararse unas charlas a dar en el sur de Ecuador. En avión fuimos a la capital de la provincia de El Oro, y el camino al centro de la ciudad estaba plagado de plantaciones de bananos. A ambos lados y por kilómetros. Aparte, el ambiente con más oxígeno y con mayor humedad hacía un mejor medio para poder disfrutar la noche. Los típicos cableados te dan la bienvenida a Machala y las calles amplias te dejaban caminar tranquilamente.

De noche el Parque Central está iluminado hermosamente. Mucha luz, al contrario que in Ibarra. Y eso ayuda a sentirse confiado, a buscar lugares para comer con tranquilidad y a pasear y ver cómo está iluminada la catedral de la Merced y los edificios colindantes. Bancos, edificios institucionales, rascacielos de negocios, todo está bien iluminado y con un buen ambiente.

El congreso fue bastante interesante, pudiendo recorrer el inmenso campus de la UTMach, con su plaza con banderas gigantes (nos las explicaron en español para después despedirse en inglés... pareceríamos raros) y la gran cantidad de edificios para las facultades. ¡Envidia daba! Pero bueno, nada podía ser genial, pues nos transmitieron la terrible noticia del fallecimiento de una compañera nuestra, que justo iba a dar con nosotros la conferencia pero se excusó porque empezaba a sentirse mal. Joder, qué bajón. Y lo malo que uno tenía que guardar la compostura para poder terminar la jornada y dar una buena impresión a los organizadores.

Con otro compañero fuimos con un grupo de organizadores a cenar pescado cerca de la costa. Ahí ya veías los contrastes intensos entre lujosos edificios y barrios precarios. Guardias de seguridad y muchachos jugando en las calles. Ciudad con contrastes y con una cantidad de parques y plazas considerable.

Otra jornada que tuvimos que vivir con algo de dolor y con explicaciones algo redundantes, envuelto todo en una gran cantidad de actividades artísticas para enseñar las tradiciones del lugar. Interesante esto también. Lo malo fue volver, pues el avión se retrasó varias horas y nadie explicaba mucho, con dos o tres atrasos. Ya en Quito, reventados, casi fuimos timados por taxistas pero queríamos llegar a casa cuanto antes.

lunes, 29 de octubre de 2018

Diario de Viaje: Santa Agua de Chachimbiro (¿Noviembre? de 2014)

Más allá de Urcuquí empiezan unas montañas bastante hermosas que dan a un impresionante valle. Esas montañas redondeadas con cultivos en pendiente son paisajes que uno no se cansa de ver. Internándose por una sinuosa carretera se avanza cada vez a lugares más hondos y escarpados, hasta llegar a unas casas que son casi todo hoteles improvisados y tiendas de regalos.

El atractivo turístico, además del consabido paisaje, son las termas. Hay actividad volcánica en el lugar y el magma calienta el agua. Y esto lo aprovecha la comunidad para generar termas: tres que visité. Había una con masajes de barro y piscina comunal con un tobogán en forma de dragón. Ideal para pasarlo en grupo. Pero si quieres más tranquilidad antes de esta (que es el final del camino) hay otra con piscinas frías y calientes y puedes pasar de una a otra felizmente. No olviden pasar por el baño turco para eliminar toxinas y relajarse.

A mitad de camino hay otra, con toboganes extremos. En uno de ellos casi me parto un codo y quedé con el bañador roto enseñando trasero con la familia política. Bueno, un amigo justo ahí (en otra ocasión) tuvo escarceos amorosos vistos por todos por no correr bien las cortinas de su alquilado bungalow. Y gente con diminutos bañadores y barrigas enormes te rompen la relajación de las aguas termales.

domingo, 21 de octubre de 2018

Diario de Viaje: La Rinconada-Angochagua (Noviembre de 2016)

Un lugar muy cerca de Ibarra. Es más, desde donde vivía se avistaba en el farallón el valle donde se localiza esta pequeña comunidad. El viaje va subiendo las faldas del Imbabura y la vegetación poco a poco se hace más espesa, antes de que empiece el páramo. Idas y vueltas, curvas cerradas y parroquias minúsculas llegamos al valle. Y es espectacular.

La entrada al valle es muy llana, con altos y delgados árboles arracimados en pequeños grupos. Y algunos sobre montículos, como si fuesen (posiblemente lo sean) antiguos túmulos de los antiguos pobladores del lugar: los caranqui.

El valle es bastante escarpado, dando lugar a un cajón en la naturaleza plagado de casas a medio terminar y muchos campos de cultivo. En la zona central hay como una plaza vecinal que se llenó al poco de puestos de comida muy variada y que zampamos a la vuelta con fruición. Y las muchachas con sus actuaciones de baile y música regional amenizaron todo el rato.

Merece la pena internarse más por el valle hasta las primeras estribaciones. Los paisajes, con una ladera del volcán imponiéndose a todo, es espectacular. Los parajes entre prados y riachuelos lo hacen una experiencia magnífica. Incluso pudimos ver un petroglifo, donde habían (supuestamente, porque descubrimos que los guías 'resaltaban' las marcas cada cierto tiempo para que no se perdieran) figuras animales y elementos solares grabados en una enorme losa de piedra. Las subidas, eso sí, son para destrozarte. Bueno, si quieres menos subida hay otro camino, que también hicimos en una segunda ocasión, que remonta el arroyo hasta una hondonada provocada por una cascada. Entre tanta vegetación es como si fueses un explorador selvático. Toma el agua, pero no mucho, ya que está fría y puede cortarte la digestión.

viernes, 13 de julio de 2018

Diario de Viaje: Tumbabiro (Diciembre de 2016)

De estas cosas que estás en Ecuador y te invitan, más bien te obligan, a acudir a una cena con todos tus compañeros de trabajo. La verdad es que en este última etapa he tenido excelentes compañeros a la par que compañeros completamente repudiables.

Esta cena de hermanamiento se hacía en honor a algún invitado y como pudimos fuimos en furgonetas amontonados. En uno de esos miles de desvíos que pueblan Ecuador y que atraviesan carreteras recién terminadas o pavimento de tierra (nunca sabrás qué te vas a encontrar) llegamos a unas casitas pequeñas y bastante bonitas. En uno de los desvíos nos dejaron en una enorme hacienda, donde parecía que solo podían habitarla los exploradores más avezados y los de ingentes ingresos.

Se comió bastante bien, la verdad. Hubo algo de música improvisada por compañeros guitarristas y juegos al estilo de Tabú donde tenías que explicar a alguien famoso pero sin mencionarlo. Un consejo, compitan contra japoneses, pues entre las risas y ademanes que se pegan pensando cómo hacer el tiempo se les agota.

Después, lo típico. La fiesta terminó y medio nos abandonaron. Ya es larga costumbre esto, así que armarse de valor e idear un plan de vuelta porque no tienes oportunidad de volver en grupo.

lunes, 19 de febrero de 2018

Diario de Viaje: Julio Andrade (Septiembre de 2015)

Finalizando el repaso por sitios sin entrada propia.

"Bueno, el viaje por la provincia de Carchi es espectacular, tras pasar una zona casi desértica y en remodelación pasamos por valles verdes y cultivos por todos lados (incluso paramos un pequeño intervalo de tiempo en el pueblo Julio Andrade, pequeño y lleno de zonas dedicadas al automóvil)."

domingo, 6 de agosto de 2017

Diario de Viaje: La Calera en Cotacachi (Julio de 2015)

Creo que se me pasó este lugar. Pero bueno, para celebrar el cumpleaños de un compañero de trabajo fuimos a esta comunidad, un poco alejada del núcleo urbano y con muchas curvas para acceder.

Fue muy curiosa la estadía porque se hizo comida bajo tierra. se calientan piedras y se entierran, junto a la comida, todo recubierto de hojas, creo que de plátano. Música de la región y paseos por el campo. Todo excelente, es una experiencia que recomiendo a todo el mundo.

miércoles, 26 de abril de 2017

Diario de Viaje: Lita (Julio de 2016)

Un viaje en coche hacia el norte de la provincia de Imbabura con mi esposa, cuñado y sobrina. Y es algo que merece la pena, pues no está tan transitada como la parte sur, más cerca de la capital. El viaje a Lita sigue la serpenteante cordillera andina pero va bajando en altitud, por lo que la naturaleza, la vegetación y el clima van cambiando a algo más relajado, más caluroso y húmedo.

No he de olvidar que también viajó nuestra perrita, pero el nerviosismo de la pobre nos destrozó los muslos de tanto caminar por la parte de atrás. Y el vomitar fue casi continuo. Pobrecilla. Enormes formaciones que poco a poco iban cubriéndose de más verde y el paso por zonas catalogadas de fallas te dan la sensación de que abandonas un mundo conocido por otro del que no tienes ni idea. Típico en Ecuador, por la ruta vas atravesando pequeños pueblos diminutos que viven de ese tramo con sus puestos, restaurantes y anuncios de alojamiento o turismo.

Lita está en la frontera con la provincia de Esmeraldas. Hay montes cubiertos de frondosa vegetación salpicados de cultivos bien cuadriculados en sus importantes pendientes. Mucha población afroecuatoriana que recuerda la distribución poblacional del país en los inicios de su independencia. Más movimiento, más fiesta, más color. Y no olvidemos los postres típicos, como la cocada. Poco hay que decir de la ciudad. Muchos puestos improvisados y edificaciones destartaladas, como si poco a poco se diesen cuenta del potencial turístico que poseen.

Un breve paseo para cruzar la frontera nos llevó hasta una ribera del río Mira, de aguas profundas pero cristalinas, con grandes piedras en un lado del río y los lindes de un profundo bosque en el otro. La gente del lugar aún lleva la ropa hasta allí para lavar. Mecerte con la corriente y mirar la naturaleza no tiene precio. Y Midna, nuestra mascota, dado vueltas por el agua, con miedo cuando no hacía pie y con decisión cuando la profundidad era poca. Encontrar un buen sitio para pasear con el ruido del agua es espectacular.

jueves, 20 de abril de 2017

Diario de Viaje: El Progreso (Mayo de 2016)

De camino desde Puerto Baquerizo Moreno hasta la playa de Puerto Chino pasamos por una pequeña y humilde población llamada El Progreso. Su mayor atracción turística es un gigantesco árbol que puedes subir hasta una pequeña casita entre sus enormes ramas. Era solo para visitar pero daba ganas de pasar un fin de semana a estas alturas. Incluso podías descender por debajo del nivel del suelo y entrar en una habitación justo debajo de sus raíces. Otras distracciones, como un columpio o una barra al estilo bombero te entretenían. Todo construido con basura reciclada.

Lo que más impactó fue que el guía-taxista nos contó la historia de la isla, donde a principios del siglo XX gobernaba un déspota llamado Manuel J. Cobos, conocido por las torturas a los empleados del ingenio azucarero (creo que era de este tipo) de la isla. Las condiciones eran esclavistas y sus erráticos caprichos que pronto soliviantaba cualquiera eran castigados de la manera más cruel posible: violaciones, destierros a islas desiertas, niños colgados en los árboles y un terrible etcétera. Finalmente, una profunda revuelta destruyó gran parte de las instalaciones (aún se pueden vislumbrar los derruidos edificios) y terminó con la vida del enfermo déspota. Incluso entre la naturaleza más hermosa se puede esconder el terror humano más profundo.

miércoles, 19 de abril de 2017

Diario de Viaje: Puerto Baquerizo Moreno (Mayo de 2016)

Mucho madrugar y muchas sacudidas por el Océano Pacífico nos llevaron a la Isla de San Cristóbal, situada al oriente del archipiélago. El objetivo era llegar al hotel para intentar relajarnos y sobrevivir un poco. El sitio estaba bien, cerca del puerto, con habitaciones tipo casitas al descubierto. Los dueños daban un poco de miedo pues estaban rodeados de estampas y esculturas religiosas y muchas citas bíblicas. Pero bueno, no nos podemos quejar. Tenía mesa de ping-pong y eso ayuda mucho, je. ¡Y una sala de comidas que daba justo al mar!

Puerto Baquerizo Moreno no es muy grande, la verdad. Pero tenía sitios bonitos, y una cantidad inmensa de leones marinos, con sus ruidos y olores y ganas de dormir intactas. Había una playa al lado del paseo marítimo llena a rebosar de estos curiosos animales. Los bares estaban bastante bien, de los mejores que vimos en la provincia de Islas Galápagos. Mucho pescado para comer, muchos cocktails. Al principio fuimos a una playa diminuta que está al frente del Centro de Interpretación de la isla. Un poco pedregosa, la verdad, pero con olas claras y fuertes y muchos leones por doquier. La ciudad seguía teniendo un encanto especial, aunque siempre conserva el aire ecuatoriano a la hora de la arquitectura. Otra playa que visitamos fue Playa Lobería (más allá del aeropuerto) donde, irónicamente, había pocos lobos marinos. Sin embargo era más amplia, tuvimos que caminar largos minutos hasta llegar a una bahía que no estaba inundada de rocas y podíamos bañarnos con tranquilidad. Eso sí, policía por todos lados. Ya sabemos lo locos que pueden ponerse los turistas al ver fauna del lugar.

Contratamos otro día a un guía-taxista que nos llevó por varios lugares y nos explicó detalladamente la historia de la isla y los lugares característicos. Nos llevó hasta la laguna de El Junco, un antiguo volcán extinto con su cráter inundado de agua de lluvia. Como no podía ser de otra manera, nos bajamos del taxi y comenzamos a subir hasta el borde y darle la vuelta. La vista es espectacular. Desde tan arriba incluso se ve la costa por varios lugares. Lugares agrestes que podrían ser parque natural y zonas de cultivos. Incluso casas o lugares enormes que se entroncan con la historia del lugar. Una buena caminata rodeados de silencio, aves lanzándose al agua y transiciones de niebla y sol.

Después llegamos hasta la galapaguera Cerro Colorado, donde sí pudimos ver cantidad de tortugas galápagos dando vueltas entre mucha vegetación. Enormes bichos que incluso peleaban entre sí. Incluso vimos la zona donde se crían los huevos y donde se protegen a las diminutas tortugas hasta que son capaces de vivir a ras del suelo y, no sé a qué edad, liberarlos por toda la galapaguera, con multitud de árboles de la zona para que las tortugas puedan vivir con tranquilidad. El centro de interpretación daba la sensación de estar con poco uso.

Tras esto terminamos el camino principal llegando a la playa Puerto Chino, donde, según nos contaron, se rodaban antes muchas películas porno. Es una pequeña bahía rodeada de cerros agrestes. Su arena es muy clara y está a rebosar de leones marinos, ya que la pendiente es muy ligera y pueden dormir la siesta mientras se mojan.

Abandonar la isla, de nuevo en barco, nos dejó la última vista de San Cristóbal. Como detalle, en la lejanía, pudimos contemplar los enormes y puntiagudos islotes que conforman el León Dormido.

sábado, 18 de marzo de 2017

Diario de Viaje: Puerto Ayora (Mayo de 2016)

No podía ser descartado este enclave natural, las Islas Galápagos son dignas de visitar al menos una vez en la vida y darse a la imaginación para pensar cómo Darwin, pasando de isla en isla, pudo concebir su teoría de la evolución.

Llegar no es sencillo. Ya desde Quito te obligan a pagar ciertos impuestos para preservar el archipiélago. Y revisiones tras revisiones. La parada técnica en Guayaquil antes de internarse en el Océano Pacífico y aterrizar bajo un excelente clima en la Isla Baltra, bien llana, bien desértica y con matorrales y ruinas de antiguas edificaciones abandonadas. Empujones y más colas para pagar más impuestos. Revisión de documentación incluida a pesar de no haber salido de Ecuador. Bien, el transporte nos llevó hasta un pequeño embarcadero, necesario para llegar a la Isla Santa Cruz, a cinco minutos. Después, un largo recorrido por la isla para atravesarla de norte a sur con algo de vegetación más espesa y un clima más benigno. Increíble en tan poco espacio. Ya llegados a Puerto Ayora, nada del otro mundo, arquitectura ecuatoriana pero con unos adoquinados de la avenida que lleva al puerto bastante atractivo, pudimos descansar un poco en el hotel. Tras el breve descanso y la típica comida basada en frutas y pescado nos embarcamos de nuevo en una lancha para ir a la Playa de los Alemanes. Buena temperatura del agua, arena blanco-amarillenta y lobos marinos por doquier. En el paseo incluso atravesamos estanques salinos con formaciones bastante enormes, muy curioso. El final de la ruta nos llevó hasta Las Grietas, un diminuto brazo de mar encajonado en un acantilado. Muy hermoso para nadar y bucear, ya que el agua es muy transparente y puedes avanzar sin problemas hasta una zona de rocas. Pero cuidado con los cangrejos que moran por allí. Buenos momentos de relax y más si antes de embarcar paras un rato en un bar y tomas daikiris junto a iguanas y enormes pelícanos (perdón si no son, pero poco biólogo soy).

A la mañana siguiente tocaba la gran caminata hasta Bahía Tortuga. La caminata es espectacular, media hora en recorriendo un camino adoquinado en mitad de la selva. Silencio, avistamiento de algunos pájaros curiosos, nada de viento y árboles que no parecían árboles, como si fuesen un cactus gigante que perdió algunas de sus hojas. No sé cómo explicarlo, pero era bien curioso. La playa es hermosa, aunque con un oleaje brutal. Podías internarte mucho sin apenas hundirte y con la poca gente que había le daba un aspecto paradisíaco. Caminatas y caminatas para ver las iguanas. Sorteando la pequeña península llegabas a otra playa, menos espectacular, pero sin un oleaje tan terrible, así que te podías bañar y matear sin problemas. Lo malo fue que nos insolamos en cantidad. Por la tarde recorrimos la ciudad y su paseo marítimo, lleno de tiendas de joyería y pelícanos, incluso algunos juguetones. Llegamos incluso hasta la estación científica Charles Darwin, donde pudimos ver a las inmensas tortugas galápagos, aparte de otros animalillos e iguanas. Impresionante la edad que tienen estos bichos. Otro paseo por la playa y listos para madrugar y cambiar de isla.

Después volvimos de nuevo a la ciudad pero más para descansar que otra cosa. Hamacas y tragos para recuperar fuerzas e iniciar el viaje de vuelta.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Cuidado con las elecciones ecuatorianas

Aunque hay muchas versiones sobre cuándo puedo votar al menos queda claro que en estos comicios no me es posible. No solo se busca la fórmula presidencial, sino también asambleístas y, si no recuerdo mal, gobernación provincial y parlamentarios andinos. O sea, la traca. Y por eso las zalameras publicidades electorales te piden con canciones que votes en plancha. Como dice Wagensberg, el sistema político más racional (la democracia) se vuelve el más irracional en campaña electoral.

Porque esto ya es mundial, nadie quiere o puede pararse a leer los programas electorales de los candidatos ni de los partidos políticos o coaliciones varias. Quieren diez pildoritas y mucha fanfarria. Ya nadie se toma la democracia en serio. Pero bueno, en un clima político azotado por la crisis económica y el escándalo de Odebrecht con sus sobornos a miembros de Gobierno y de la oposición, pues está como para pedirles paciencia y mente fría a los votantes.

En un estudio reciente se menciona Ecuador como uno de los países de América Latina más corrupto. Ni la Revolución Ciudadana pudo erradicar esto, a pesar de tantas buenas cosas conseguidas para el país (infraestructuras, apertura a pueblos indígenas, agilización de la Administración, etc.) o puede que incluso este movimiento terminó más pronto que tarde enamorado de las suculentas palabras que tiene el desvío de fondos para beneficio propio y el nepotismo desaforado. No todo lo que reluce es oro. Desde fuera se ve todo muy maniqueo, pero años viviendo en un país te ayuda (si bien no definitivamente, en los aspectos generales) a ver las cosas más reales, más grises. El socialismo cristiano tiene sus fallas (ese apellido, por ejemplo), como todo sistema político en el mundo. Lo que hay que ver es si las partes positivas superan con creces a las partes negativas.

Entonces, ¿seguimos con Alianza País? Casi parece que sí. El gran personalismo de Correa ha podido apartarse para dar paso a Lenín, aunque sus ideas buenistas y alocadas (recordemos su gran conferencia sobre 'emprendimiento cuántico') no concretan nada. Teme participar en debates con otros candidatos para no perder el suelo de votos que ya tiene seguiro. Quizás la sombra del presidente le haga más daño que beneficio (alguien que usa medios públicos para atacar a activistas de redes sociales no es muy ético que digamos, y más si su abogado personal a día de hoy está defendiendo a una persona acusada de abusos sexuales a menores). ¿Hay alternativa entonces? No, ninguna. La oposición solo quiere que Alianza País caiga, pero sin propuestas serias de por medio.

El banquero Guillermo Lasso, tristemente famoso por su papel en el amargo Feriado Bancario ecuatoriano solo habla de crear un millón de empleos en su primer mandato. ¿Cómo? Nadie lo sabe.

'Dalo' Bucaram, hijo de un expresidente de mala fama, obcecado en hacer de Ecuador un Estado confesional donde aparezca la palabra Dios en el texto constitucional y se enseñe la Biblia en todas las escuelas.

Cynthia Viteri tiene las ideas claras, echar la culpa a las nuevas universidades de investigación del país por haber sido la punta de lanza correísta. También es clara a la hora de querer eliminar todo tipo de impuesto y a la vez construir los tan necesitados hospitales. Sin embargo, yo me pregunto, ¿con qué dinero va a construir los hospitales? ¿No sabe para qué existen los impuestos?

Paco Moncayo, Patricio Zuquilanda, Whasington Pesántez, Iván Espinel, el resto de candidatos. Se escuchan propuestas buenas y otras (no quiero echar mierda porque no recuerdo quién fue) hablan de volver a los antiguos tiempos de agricultura como eje principal del avance de una nación moderna y claras alusiones a cerrar fronteras contra la inmigración (menos mal que solo Trump pedía eso) y como medida preventiva, expulsar a todos los residentes extranjeros del país. ¿Yo? Pues si pasa eso hago la maleta y me largo de una, pero después que no se quejen que no tuvimos tiempo en crear reemplazos doctorales de buen nivel y en cantidad suficiente.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Diario de Viaje: Santiago del Rey en Imbaya (Enero de 2016)

En realidad nadie sabe, de los que conozco, si esto es una Hacienda, un barrio o una aldea. La verdad que no tiene mucho, solo vi caserones uno detrás de otro. La razón de la ida fue que el decano de Matemáticas no quería pasar su cumpleaños solo, así que invitó a una buena delegación de gente de la Escuela suya y fuera de ella.

Lo importante fue la comida, la cual hicimos muy buena cuenta de ella. Ojo, la mayoría era vegetariana, así que como si no hubiese pasado nada, ¡ja! Es más, incluso llegamos a conocer a la silenciosa nueva novia de un compañero nuestro, de la cual no pudimos sacar mucha información, que digamos.

Es bueno ver en mitad del campo cómo a la noche se llena todo de luciérnagas, pero más allá no hay mucho que contar de este lugar, solo que pasamos una buena velada.

viernes, 26 de agosto de 2016

Diario de Viaje: Imbaya (Noviembre de 2015)

Visita obligada a este pueblo ecuatoriano perteneciente al cantón de Antonio Ante. Y más siendo ruta de paso desde mi hogar hasta mi lugar de trabajo. Sorprendentemente, no fue hasta el cumpleaños de un compañero en el que más o menos nos vimos obligados a visitar la localidad, ya que se hacía en casa del rector.

Casi todo el pueblo gira en torno a la carretera, teniendo un orquidiario donde además se puede almorzar y una plaza con las típicas esculturas pintadas. Frente a esta plaza está la consabida iglesia. Poco más puedo decir, sino que en las periferias están las urbanizaciones para gente pudiente.

La casa del rector era bastante grande, con muchos jardines y piscina. Es más, había una zona donde se podían hacer asados y deleitarse con un poco de carne y conversar algo. Con los venezolanos es difícil, ya que se enganchan rápidamente al dominó y quedan abstraídos. No he de pasar por alto que el alcohol estuvo presente en la jornada y vimos cómo muchos iban perdiendo la compostura y la ropa. Música y algún que otro golpe amenizaron la velada.

sábado, 20 de febrero de 2016

España, ¿aún baluarte de Hispanoamérica?

Hay una frase o una tonadilla que se repite multitud de veces en los diarios y telediarios españoles. Se habla de una victoria o un avance en algún país de Hispanoamérica en un campo ajeno como puede ser la Unión Europea, Asia o Estados Unidos. El político nacional de turno entonces le da las gracias a España (o a su Gobierno, a la Casa del Rey o a autoridades) por la ayuda y apoyo de su causa.

Esto sería cosa de aplaudir si fuesen socios o algo por el estilo: ambos compenetrados para conseguir algo en conjunto. Seguro que algún beneficio de tipo económico o aduanero consigue el país ibérico, pero no es a eso a lo que me refiero. ¿Es que los países americanos no pueden hacer cosas por ellos mismos? ¿Es España que actúa con un cierto paternalismo sin que le llamen porque en el asunto queda involucrada una antigua colonia? ¿Cuál es el trasfondo, el tufillo que impregna todo?

Por mucho que en América se hable de la Madre Patria siempre termina la discusión con un resabio a resentimiento, a enemistad no finiquitada. Quizás no se superó el trauma de los conflictos de independencia, quizás las ganas de expolio de los españoles (empresas españolas amparadas por los políticos, mejor dicho) a estos países son los responsables. Quizás aún el ensueño imperial del pasado aún tiene ecos y hace ver superior al lugar donde vives y miras con condescendencia y casi pena a los países de más allá del charco. ¿Será eso? ¿Solo habré detectado estas cosas en casos aislados? Ni idea.

Pero lo más seguro es que sea el caso práctico: un país cuya economía no es muy fuerte aboga por un socio en el territorio que te interesa (o que tenga peso) para que te ayude a conseguir algo. A cambio fama y prebendas. El idioma común es una baza para pedir ayuda a unos y no a otros. O que aún siguen teniendo voz y voto en algunos lugares. Pero España lleva desde el abominable Trío de las Azores. La política neo-imperialista de Aznar, consumada en ese 2003, ganó muchos enemigos en varias regiones del mundo, Hispanoamérica incluida. Después le vino la política errática de Zapatero, cortando lazos con aliados fuertes y forjándolos con países de ideales, cómo decirlo, poco afines a la democracia. Su Alianza de Civilizaciones, si bien fu hecha con buenas intenciones, quedó pronto cristalizada como un canto a la nada. Postureo del bueno. Después vino Rajoy, intentando introducir de nuevo a España en el concierto internacional con un rol más activo (Consejo de Seguridad de la ONU) pero supeditando la política europea y nacional a los intereses de Alemania (con reforma constitucional añadida). O sea, de querer enemistarnos con el mundo para que reconocieran a la España de la Cruz de Borgoña, hasta la segunda fila aduladora de otras potencias, pasando por la inmolación en política internacional con variopintos nuevos aliados.

Esto tiene que dejar una huella. Trece años ya. Si pronto no se repara España poco a poco va a ser cada vez más irrelevante internacionalmente. Si fuese porque se consolida el proyecto europeo aplaudiría, pero eso no está pasando y es por fallos e inacción. Bajo estas condiciones, ¿por qué entonces pedir ayuda a un segundón o 'tercerón' internacional? Ante la tesitura mejor buscar apoyos en Portugal o Italia. O Francia, qué leches.

Pero también que el estado de desarrollo económico siempre es pasajero. Si bien en España la crisis desatada en 2007 todavía no se ha eliminado en la escala micro, muchos países hispanoamericanos han ganado gran peso económico y se están convirtiendo en referentes mundiales. Está México, Colombia a pesar de sus altibajos, Chile, Argentina (aunque desde hace unos años a esta parte parece que volvió a la casilla de salida), Brasil (antes de la terrible crisis actual) y el empuje de Ecuador. Quizás sean fluctuantes, pero la tendencia se ve claramente al alza. Y en pocos años, en pocas décadas, su nivel y prestigio internacional hará que por ellos mismos se valgan para pedir tratos de favor. Ni coalición con la antigua y deprimida metrópolis. Ellos llamarán a la puerta y serán atendidos por lo que son. Fin de paternalismo y merecida cura de humildad.

Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo

 Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hast...