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lunes, 5 de marzo de 2018

Diario de Viaje: São Sebastião do Río de Janeiro (Mayo de 2009)

No se me puede olvidar esta imponente ciudad, merece una entrada propia.

"El domingo con la resaca nos levantamos tarde y empecé a perder ganas de ir a Río. Además, Camille estaba muy entusiasmada en visitar un bosquecillo que hay cerca de su casa, pero a la llegada de la tarde me decidí a ir. Con un catamarán en quince minutos llegué a Río y con un par de explicaciones pude encontrar el tren que lleva hasta el Corcovado. La vista es impresionante, a pesar de la neblina a causa de la contaminación. Llegué en la hora del atardecer, cosa que lo hizo más especial y hermoso. Me quedé hasta que nos echaron y volví a Niterói casi ya a última hora."

lunes, 26 de febrero de 2018

Diario de Viaje: Niterói (Mayo de 2009)

Me quedaron un par de lugares en el tintero.

"El sábado hablé con un brasileño que viene de vez en cuando a nuestro laboratorio a trabajar y me ofreció su piso para pasar el fin de semana. Vive en Niterói que está justo en frente de Río de Janeiro, así que la visita al Corcovado era obligatoria. Llegados a su casa me presentó a su esposa e hijos. Ay, qué princesita Camille, una ricura de 5 años que hablaba sin parar hasta que te dolía la cabeza y creyendo que la comprendías. Quería llevarme de paseo a un bosque y enseñarme todas sus fotos de cumpleaños (tanto que me tocaba la barbilla para mirar las fotos todo el rato, así que no podía hablar con los demás y cuando lo intentaba me ponía el álbum frente a los ojos). También está el muchachito Caio, un encanto y que se puso a aprender español y no parar de usarlo en todo el fin de semana. El sábado pasamos por toda la costa de Niterói, con el fondo con el Pão de Açúcar y Corcovado. Estuve a punto de hacer parapente pero me pedían 100 reales (digamos q cerca de 50€) por diez minutos, dinero que no tenía, visitamos un pequeño museo botánico y pasamos al lado del museo de arte moderno (que parece un OVNI). Visité un antiguo fuerte de la colonia llenito de militares y tras varios meses por fin comí pescado. Fue casi orgasmático, qué rico el pescado y más después de tanto tiempo."

"Por la noche salí con Aurelio mientras el resto de la familia estaba en una fiesta de cumpleaños de una amiga de Camille. Fuimos a tomar caipirinhas y caipivodcas (la primera es con cachaça y la segunda con vodka). Cuando estábamos ya bastante borrachos volvimos a casa a tomar tequilas mientras que comíamos los trozos de pastel que habían traido de la fiesta. Eso sí, parece una sociedad bastante machista, ya que la esposa se encargaba hasta de hacer los cafés. Durante el transcurso de la borrachera pasó el tema de la política y estuvo bien el asunto de ver qué opinaba sobre el proceso de los nacionalismos en España. Para él, la independencia de colectivos que tienen todos los aspectos en común hará fomentar la xenofobia y el racismo a la larga, ya que la gente se acostumbraría a una única cosa. Y económicamente tampoco lo ve viable ya que surgiría más competencia. Interesantes conclusiones, para pensar un rato largo."

viernes, 7 de octubre de 2011

Diario de Viaje: Campinas (Mayo 2009)

Reabro esta sección a causa de un nuevo viaje explorador hacia el impresionante mundo de Brasil. Fue por causas laborales pero intenté aprovechar el tiempo para intentar escaparme y disfrutar del clima de este país (que en pleno otoño hacía una temperatura de 23ºC).

La semana anterior al viaje vino un francés de Nantes a dar unas conferencias y ver cómo era nuestra forma de trabajar. Él vendría con nosotros a Campinas, en el estado de São Paulo, pero para despedirlo el jefe decidió hacer un asado en su campo para que el francés viese las delicias de kilos y kilos de carne argentina. Así que hartos de comer y algo bebidos tuvimos que volver a nuestras respectivas casas y hacer la maleta, ya que el bus a Buenos Aires salía a las 5 de la mañana. Haciendo tonterías y leyendo se hicieron las 12 así que dormí poquito... menos mal que el bus llegó tarde (casi una hora el mamón). Con mil traqueteos llegamos al aeropuerto para ver cómo la paranoia de la gripe porcina está en todos los rincones. Gente con mascarillas y médicos pululando de un lado para otro. Preguntándote si tenías las siete plagas. Lo mismo en Brasil, rellenando formularios para ver si tenías tos o fiebre... una locura.

A la caida de la noche llegamos a Campinas, una "pequeña" ciudad de dos millones de habitantes. No entramos en ella sino que a las afueras existe un sincrotrón donde se hacen multitud de experimentos. Los turnos interminables, alrededor de 12 horas, sólo parando para mal dormir y a comer cuando el haz de electrones se paraba. Por las noches subrutinas programadas para no perder el tiempo. Gente muy buena, ayudándote en todo lo que podían y el francés acaparando el terminal de rayos X, así que nos veíamos con el tiempo justo a pesar de las horas de trabajo.

Luchando para lograr hacerme entender en portugués. Algo chapurreaba pero cuando me hablaban rápido me perdía totalmente. Lo que me encantaba era el pan de queso, llamado en Argentina chipá. De los más ricos que comí. Y las brasileñas... joder, no importaban que fueran guapas o feas, todas tenían un culazo impresionante... no sé si sería por la dieta insulsa que comen (ensaladas y arroz mayoritariamente) o por genética. Y algunas se pasaban de culo y era ya algo enorme a la par que antiestético. El viernes con Guinter fuimos a una "festinha" en las zonas de recreo del laboratorio. Bajo un techo una cantando con micrófono mientras el resto bailaba o se quedaba en la barra esperando la provisión de chorizo o carne a la parrilla. Estos brasileños sí que se lo montan bien.

El sábado hablé con un brasileño que viene de vez en cuando a nuestro laboratorio a trabajar y me ofreció su piso para pasar el fin de semana. Vive en Niterói que está justo en frente de Río de Janeiro, así que la visita al Corcovado era obligatoria. Llegados a su casa me presentó a su esposa e hijos. Ay, qué princesita Camille, una ricura de 5 años que hablaba sin parar hasta que te dolía la cabeza y creyendo que la comprendías. Quería llevarme de paseo a un bosque y enseñarme todas sus fotos de cumpleaños (tanto que me tocaba la barbilla para mirar las fotos todo el rato, así que no podía hablar con los demás y cuando lo intentaba me ponía el álbum frente a los ojos). También está el muchachito Caio, un encanto y que se puso a aprender español y no parar de usarlo en todo el fin de semana. El sábado pasamos por toda la costa de Niterói, con el fondo con el Pão de Açúcar y Corcovado. Estuve a punto de hacer parapente pero me pedían 100 reales (digamos q cerca de 50€) por diez minutos, dinero que no tenía, visitamos un pequeño museo botánico y pasamos al lado del museo de arte moderno (que parece un OVNI). Visité un antiguo fuerte de la colonia llenito de militares y tras varios meses por fin comí pescado. Fue casi orgasmático, qué rico el pescado y más después de tanto tiempo.

Por la noche salí con Aurelio mientras el resto de la familia estaba en una fiesta de cumpleaños de una amiga de Camille. Fuimos a tomar caipirinhas y caipivodcas (la primera es con cachaça y la segunda con vodka). Cuando estábamos ya bastante borrachos volvimos a casa a tomar tequilas mientras que comíamos los trozos de pastel que habían traido de la fiesta. Eso sí, parece una sociedad bastante machista, ya que la esposa se encargaba hasta de hacer los cafés. Durante el transcurso de la borrachera pasó el tema de la política y estuvo bien el asunto de ver qué opinaba sobre el proceso de los nacionalismos en España. Para él, la independencia de colectivos que tienen todos los aspectos en común hará fomentar la xenofobia y el racismo a la larga, ya que la gente se acostumbraría a una única cosa. Y económicamente tampoco lo ve viable ya que surgiría más competencia. Interesantes conclusiones, para pensar un rato largo.

El domingo con la resaca nos levantamos tarde y empecé a perder ganas de ir a Río. Además, Camille estaba muy entusiasmada en visitar un bosquecillo que hay cerca de su casa, pero a la llegada de la tarde me decidí a ir. Con un catamarán en quince minutos llegué a Río y con un par de explicaciones pude encontrar el tren que lleva hasta el Corcovado. La vista es impresionante, a pesar de la neblina a causa de la contaminación. Llegué en la hora del atardecer, cosa que lo hizo más especial y hermoso. Me quedé hasta que nos echaron y volví a Niterói casi ya a última hora. Ocurrió un putadón y es que al llegar a la ciudad tenía que llamar a Aurelio para que me llevase de vuelta a casa pero la tarjeta que tenía no funcionaba... me decía que los números que marcaba no existían y estuve una hora llamando hasta que decidí llamar a la operadora y decirle que era una mierda su compañía. Tras eso y la vuelta a casa nos pasamos la noche viendo vídeos de Youtube sobre Zico, Flamengo y Barça. El lunes por la mañana antes de irme al aeropuerto me enteré que Camille tenía fiebre y estaba pachucha, pero creo que era una insolación o algo por el estilo.

Y de vuelta a Buenos Aires empieza el trato como delincuentes comunes. Que si ponernos en fila que se rellenar tantos papeles, que si inspección del médico. Estrafalario, tenían hasta una cámara para ver la temperatura corporal, ahí de pie como un asesino en serie preparado para la foto de archivo de rigor. Absurdo y patético.

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Publicado originalmente el 26-05-2009

jueves, 6 de octubre de 2011

Diario de Viaje: Foz do Iguaçu (Junio 2007)

Segunda parte de mis relatos sobre los viajes. Por la época del viaje a Capilla del Monte conocí a dos francesas. Habían venido a realizar una estancia para calibar y montar un láser, me parece. Como estamos en Argentina, no llegó ese láser en los tres meses que estuvieron. Las conocí porque por esos días trabajaba en la calibración del elipsómetro, y por la rubia lo descalibraba con mucho gusto.

Así que un día comentamos si íbamos a viajar juntos a algún lugar y yo propuse las cataratas. No se me puso ningún inconveniente, pero cuál fue mi sorpresa cuando me enteré que venía su novio (¿será porque la otra le dijo que tuviese cuidado conmigo?). De todas maneras, el chaval era muy buena persona y nos hicimos colegas pronto. El viaje duró algo así como 24 horas, contando el paso por la frontera (aunque sobornando a la peña conseguíamos reducir el tiempo). Primero vimos una misión jesuítica en Misiones, muy buena, así del siglo XVI y con una capilla sin techo y los barracones de los indios. Llegamos después de eso a Foz do Iguaçú, en Brasil, donde nos alojamos. No vimos mucho de la ciudad, estábamos hechos mierda. Me tocó dormir con la pelirroja, pero no la toqué, era más bien feílla y prefería a la rubia sin pensar (hasta ideé un plan para arrojar al novio por las cataratas, jajajaj, no, es broma). Al día siguiente vimos las cataratas desde el lado brasileño, era como un escaparate donde te enseñaban lo que había en el lado argentino. Había unos bichos muy raros, aparte de simpáticos, que atacaban a cualquier galleta que cayese al suelo.

Por la tarde, aunque no lo habíamos comprado, nos llevaron a Ciudad del Este que está en Paraguay. Una tarde brutal, eran como los retales, pero ocupaban toda la ciudad. Muchas cosas truchas y muchas cosas extrañas pero ahí vendían hasta los ratones. Todo estaba lleno de policía que tenían un gracioso fusil preparado para hacerte trizas. Me atreví y le pregunté dónde podíamos tomar un aperitivo. Lo conseguimos y muy barato. Por la noche volvimos a Brasil y comimos y estuvimos dando un paseo por los alrededores, no muy lejos, ya que Foz es famosa por su delincuencia.

Por la mañana fuimos a las cataratas por el lado argentino. Buenísimas. Primero contraté un tour por la selva que terminaba en un paseo en lancha cerca de las cataratas. Impresionante. Toda el agua golpeándote en el pecho y sin poder respirar. Menos mal que me hice con el bañador y no me importó empaparme hasta los huesos. Los franceses, en cambio, creyeron que era un paseo por aguas tranquilas y no se cambiaron jajajaja, pringaditos jajajaja. Después, y con la adrenalina a tope subimos hasta lo alto de las cataratas y las recorrimos en su mismo borde, ahí viendo la caída. Hasta que se desvió el camino para llevarnos a la Garganta del Diablo. ¡Qué manera de caer agua! Yo creo que por las noches cierran el grifo, impresionante. Un ruido atronador, inolvidable el poder de la naturaleza. Tras irnos (donde en el parque te transportaban en un gracioso trenecito) nos llevaron a las tres puntas o algo así, es donde el río Iguazú desemboca en el Paraná y cada parte de la Y que forman es de un país (Argentina, Brasil y Paraguay), indicado por unas torres del color de la bandera.

Así que llegamos al hotel y nos pusimos a hacer caipirinha. Bastante rica y claro, el botellón en mi vida no puede faltar. Estuvimos hasta altas horas, aunque los franceses tuvieron poco aguante. En la vuelta llegamos a Argentina y visitamos las minas de Wanda, una mina a cielo abierto donde se extraen geodas. Todas las mujeres flipando. En ese momento una abuela se me acercó (vino todo el viaje cerca de nuestros asientos y nos habíamos encariñado con ella) y empezó a contarme lo que ella veía de nosotros cuatro: que la rubia pasaba del novio y éste quería rozarse con ella tras tres meses sin verla, así que me dijo claramente y dando su palabra que a la rubia le hacían los ojos chirivitas cuando me miraba. Ay, qué buena sensación, aunque supe que lo tenía todo perdido porque seguramente ella no lo abandonaría por un chico andaluz que se iba a quedar en Argentina mucho tiempo, quedándole a ella menos de un mes para regresar a Francia. Así es la vida.

En el camino de vuelta me despedí de algunas personas. Habíamos hecho migas en el viaje de vuelta, incluso bailado un pasodoble, jajajajaja. Y cuando llegamos a Rosario el final emotivo. Llegamos en taxi hasta su hostel, como iba en la parte delantera no pude despedirme de otra manera que no fuese dando la mano. Cuando llegó la rubia me cogió toda la mano y la fue soltando poco a poco, como reacia a dejarla, llegamos hasta los dedos y los contrajimos para hacer candado y no soltarnos, pero al final nos separamos... y parece ser, que para siempre. Sí, nostálgico.

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Publicado originalmente el 30-09-2008

Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo

 Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hast...