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lunes, 6 de noviembre de 2023

Milésimo paso

 Estamos de fiesta, esta es la publicación número 1000 de este blog. Uff, cuánto ha llovido desde un remoto año de 2008. Y con cambio de servidor en 2012, el dominio blogspot.es terminó cerrando y, por suerte, empecé a migrar todo hacia el todopoderoso Google.

Y muchas cosas han cambiado. Hoy en día este formato es obsoleto, ya murió hace mucho tiempo en favor del microblogging o a todo imágenes (aunque ahora ha entrado con fuerza el formato podcast, ojo). Pero siempre es un buen lugar para dejar reflexiones, ideas, comentarios... que otros formatos de red social no te pueden proporcionar.

Recuerdo que empecé con el mundo de las películas y series y entraba en épocas de escribir sobre Historia y política. Antes iba muy fuerte con eso. Hoy en día no tengo tanto tiempo para preparar un texto elaborado, con buenos argumentos y con estructura. Lo que escribo, como ahora, es como sale. En vivo y en directo. Y sobre todo entradas sobre lugares visitados. Quién me iba a decir que esto se convertiría en un blog sobre viajes. Aunque me resisto a que solo sea esto en exclusiva, hay que dejar para la posteridad ciertas ideas que pululan por la cabeza.

Ya no quiero convencer con moderación y argumentos sólidos, ya no tengo ganas de mostrar mi idiosincrasia y que el otro entienda (y comparta si quiere) mi punto de vista. Que cada uno piense como le dé la gana y si quieres tener la razón, pues para ti la perra gorda (que vale también esto para mí). No sé si el proceso de ser adulto te hace más amargo o te desengaña. O que el vaivén mundial y político se orienta desde hace tiempo al encono y la crispación. Las posturas ahora son más enconadas y beligerantes, menos ganas de diálogo y más del zasca y de cámara de eco. 

Nos hacemos viejos pero mi obsesiones siguen, no creo que abandone este medio pero creo que la pasión del inicio (mira que me pensé rato y rato si era buena opción meterme en esto) ya ha dejado a la rutina. Algo escribiré para quien le interese. O cuando lo necesite, pues soltar a los cuatro vientos siempre hace bien, te descarga.

Y si aquel fue el PRIMER paso, este es el milésimo. ¿A por otros mil más?

jueves, 17 de agosto de 2023

Algunas de mis preocupaciones sobre la IA

 Ahora todo se pone de moda muy rápido y te lo venden como la mayor revolución de la Historia de la Humanidad. ¿Quién sabe? Quizás sí o quizás no. Lo que es cierto es que la Inteligencia Artificial ha llegado para quedarse pero no está aún tan claro la manera en que modelará la sociedad en los años venideros.

Al principio muchos apenas creían en las posibilidades de Internet y ha revolucionado el mundo de pies a cabeza. Hoy, si no estás en las redes, si tu negocio no se localiza a través de Google, no existes. Es duro si lo piensas, pero es así. Lo malo es que todo avanza tan rápido y se exige cada vez más que al final hay mucha gente (sobre todo de cierta edad) que queda atrás, como los jubilados haciendo operaciones en un cajero automático. Y la verdad que no es justo. Y esto, más que una crítica a la tecnología, es a la sociedad en sí en su afán de parecer moderna y conocedora de todo. Una sociedad que no haga por intentar integrar a todos no tiene buenos visos de terminar bien.

Por otro lado estaban el blockchain y las criptomonedas, que decían que iban a cambiar la economía y que los NFT eran el futuro. Tanto hablar y decir que estabas fuera de la cresta de la ola para nada. No sé si ha quedado en un bluf, en una moda pasajera, o que simplemente magnificaron (por malicia o por ignorancia) su impacto en el mundo real. Hay veces que te juntas y te mueves en determinados círculos y generas tal cámara de eco que das por sentado de manera ingenua que el resto del universo es igual.

Vamos a ver cómo la IA se implanta en nuestras vidas. ChatGPT ha sido una revolución interesante pero veamos si su carrera va a ser similar a los derroteros de Internet o del bitcoin. Aún es temprano para saberlo pero creo que hay experiencia suficiente como para decir que tampoco va a cambiar todo de raíz. Habrá una revolución, sí, pero muchas cosas previas se mantendrán y su alcance no será ilimitado. Los que se hacían los gallitos con un tema ahora pasan rápido a este y se hacen los gallitos en este. Parecen tertulianos de televisión, vamos. Hay que ser realista, sobre todo.

Y por ser realista veo dos cuellos de botella importantes, dos puntos preocupantes a resolver. Primero, creer que las máquinas son la solución mágica a todo. Vamos, no creo que terminemos en un futuro a lo Terminator, sino más bien a lo Blade Runner. O sea, poco a poco la IA y las máquinas se harán más cotidianas y la conexión biología y electrónica cada vez será mayor. Algunos de los desvaríos de Elon Musk sobre chips implantados y conexiones hombre-máquina no creo que vayan descaminados. Sin embargo, creer que son jueces imparciales las máquinas es un error muy peligroso. ChatGPT al final es una gigantesca base de datos que busca lo que le pides y te lo articula de manera amena y directa. En la programación siempre se introducen sesgos de los programadores y por tanto el juicio de la IA no es imparcial: colores de piel que no detectan los sensores, reconocimiento de patrones humanos asociados erróneamente a gorilas, cribado de candidaturas a empleos que descartan apellidos latinos, desconocimiento y forzado a ciertas aplicaciones a un determinado sexo... Los ejemplos son numerosos. Porque algún hombre blanco anglosajón tuvo la ocurrencia de que algo es el caso de éxito y lo implementa así en la programación no quiere decir que eso sea cierto o justo. Incluso la malicia humana puede influir en una IA creada con toda la buena (e imperfecta) intención del mundo. Recordemos también el chatbot que tuvieron que desconectar porque empezó a tener comportamientos nazis, sexistas y racistas tras hablar con gente anónima. Tiemblo de los que aplauden la propuesta de que jueces sean remplazados por IA por considerar a esta justa e imparcial.

El segundo punto creo que es peor. Sí, muchos dicen que te ahorra trabajo y te lo hace más fácil. Eso, per se, es bueno. Pero los empleadores lo van a usar de manera torticera. Si antes producías en una semana 50 cosas, por ejemplo, y con la IA produces en esa misma semana 200 cosas, habrá empleadores explotadores que dirán que ya que estamos, mejor producir 300 cosas, volviendo la rutina del estrés y la ansiedad. O que, muy bien, gracias por producir 4 veces más rápido, pero el sueldo va a ser el mismo aunque mis beneficios se catapulten. O peor aún, ya que si antes tenía contratados cuatro empleados para llegar a las 200 cosas a la semana, ahora me ahorro mucho despidiendo a tres y dejando solo uno con IA. Total, voy a producir lo mismo y me beneficio aún más. Tampoco digo que todos los empleadores hagan esto, que todos son ladrones explotadores. No digo eso, pero sí digo que haberlos haylos y que muchos son de grandes corporaciones de cuantiosos beneficios personales. Y bueno, un invento que viene para facilitar la vida y poder realizarnos de otras maneras diferentes y complementarias al trabajo se terminaría convirtiendo en una herramienta de explotación.

Si no se legisla, si no se aplica con conciencia y tras un estudio sosegado, estos dos puntos problemáticos van a convertirse en realidad más pronto que tarde. Y me da miedo que en un mundo donde ha triunfado el neoliberalismo y que muchos derechos laborales y sociales que fueron conseguidos con sangre, sudor y lágrimas están en entredicho, nos pongan otra pesada losa más sobre nuestros hombros. No temo un futuro a lo Terminator, sino un futuro donde los de siempre controlen a la Humanidad no ya con porras y pistolas, sino mediante las ingenuas máquinas.

sábado, 6 de mayo de 2023

Va por ti, querida amiga

 Pues no sé exactamente qué escribir. Creo que lo he estado postergando inconscientemente, que queda mejor dejar el blog (elemento social ya pasado de moda) para cosas que no requieran mojarse ni reflexionar profundamente. También es que pensaba que esta entrada debería tener un final feliz, pero desgraciadamente no ha podido ser.

Conocía a Virginia, tampoco mucho pero bailaba junto a mi mujer y era una amante de la danza árabe. Yo tuve contacto con ella por las clases de idioma árabe, poco más. Ni gran amigo ni confidente ni nada. Pero la conocía. Incluso nos invitó a su cumpleaños con toda la familia y todo en un lugar donde había karaoke y se comía bastante bien. Bastante alocada, nada creída, nos reíamos bastante.

Cosas de la vida dejamos de contactar y los años pasaron. Ella siguió bailando y viviendo en Rosario. ¡Ay, qué ciudad hermosa pero cuán teñida de sangre que está! Y poco más de un mes antes de viajar de vacaciones a Argentina, retomando los viajes congelados por la pandemia, me da por consultar las noticias locales y me entero de la cruda noticia: esperando en una parada de colectivo ella, su madre y otro chaval fueron tiroteados indiscriminadamente. Al principio se decía que quedaron en medio de un tiroteo entre bandas. Era la opción más creíble y la que tomabas sin pruebas ni contraste de información. Después, que un coche con narcos tiroteó un piso cercano, quizás una residencia de algún enemigo y una "cocina". Intentaron estos narcos eliminar a todos los testigos para que no declarasen. La última versión es más cruel: un mensaje a una banda rival donde entran en territorios que no controlan y matan para dejar el mensaje de que no controlan bien su zona, que son débiles y la próxima los desbancarán. Un mensaje donde se mata a gente "protegida". Es terrible todo esto.

El chaval, afortunadamente, recibió un tiro o dos en zonas no vitales y ha podido recuperarse. La madre murió en el acto y nuestra amiga quedó en coma en muy mala situación. Pulmones, piernas, intestinos... terrible pronóstico. Sin embargo, pasaban los días y dentro de la gravedad estaba estable. Había una luz de esperanza. Incluso al mes presentó mejoría tras varias operaciones, le rebajaron la sedación y volvió a cierto grado de consciencia. Creo que llegó a interaccionar en cierto modo con su padre. No sé si le contaron lo sucedido o se lo guardaron para no traumatizarla más. No sé si podía entender algo complejo con el nivel de sedación que le dejaron. Eso queda para la familia.

Sin embargo, uno de los órganos (ya no recuerdo cuál) empezó a funcionar mal y terminó diciendo basta. Todas las ilusiones que nos habíamos hecho de su recuperación quedaron en un pozo y terminó muriendo. No sé cómo hubiera sido su vida si se hubiese recuperado. Con las piernas destrozadas su modo de vida, el baile, quedaba descartado. Qué triste, porque estaba a dos o tres meses de viajar a Túnez para ganarse un dinero en bailes de exhibición y aprender más técnicas. No sé cómo hubiera sido su vida con tantas lesiones en órganos tan delicados.Y sobre todo cómo hubiera estado desde un punto de vista psicológico, sabiendo que su madre murió y ella casi por una anarquía imperante en la ciudad, un narcogobierno que campa a sus anchas y ha metido sus tentáculos en todos los rincones políticos, monetarios, urbanísticos y sociales. 

Rosario ya no es lo que era y la gente te dice que ya no es el miedo de que te roben, sino de que te maten para robarte más fácil. La vida ya no vale nada, los códigos de la villa (el párroco, los voluntarios de los comedores sociales, los maestros) ya no reconocen a nadie como intocable ni hay valores, por muy crueles que nos parezcan. Los incendios de las islas, la laxitud de los políticos, la producción y venta de droga en la misma ciudad, todo hace que el atractivo de una de las ciudades con mayor movida cultural de Argentina haya desaparecido en unos años y ahora sea asociada a la delincuencia y al narcotráfico, como lo fue en su día Medellín.

Respecto de mí, solo puedo tener un buen recuerdo para con Virginia. Un pequeño homenaje extensivo a los rosarinos y a las rosarinas que intentan vivir su día a día en paz, de sonreír entre tanta turbulencia y caos, en prosperar. Esa gente que se levanta día a día para ir a trabajar y disfrutar de la vida, de la costanera del Paraná, es la que se merece un monumento, un homenaje. Va por ti, querida Virginia.

viernes, 20 de mayo de 2022

Elon y la red del pájaro azul

 Ha sido uno de los temas del mes, aunque la cosa va tan rápida que queda atrás la noticia como si hubiese sido miles de años. Elon Musk lanzaba una oferta irresistible para comprar Twitter y las redes han saltado en bandos de emoción y desconfianza. Por ahora parece que la evaluación de las cuentas fake ha frenado todo, aunque esto puede ser una maniobra para rebajar el precio de compra. ¿Quién sabe?

El hype por Musk me duró poco. Lo presentaban como en Tony Stark de nuestro mundo. Algo excéntrico, muy rico y con ideas innovadoras como los coches eléctricos y autónomos, así como el relanzamiento de la carrera espacial. Hasta ahí bien, pero solo hasta ahí. Puede ser lo excéntrico que quieras pero tiene en el fondo ese aire clasista y prepotente que caracteriza a las antiguas familias multimillonarias que manejan los hilos mundiales. Sobre todo me saltó la alarma cuando se hablaba de que había bastante litio en la confluencia entre Chile, Boliva y Argentina y exigía que debía ser explotado ese recurso. Ante las insistencias que eran estos países los que tenían que decicir rápido dijo que no, que en caso de que no se plegaran a sus delirios para eso estaba el ejército. Sí, dijo un secreto a voces pero no para exponerlo sino para hacer una amenaza en el buen estilo pasivo-agreviso.

Su familia sudafricana con control de minas de diamante y que se reforzó en los años más duros del apartheid desmienten el mito de que es alguien hecho a sí mismo, que viene desde abajo y que viene a azotar el avispero. Puede tener buenos puntos y señalar cuestiones incómodas, sí, pero que estos gestos no nos hagan olvidar quién es realmente.

No me creo que necesite Twitter para ganar más dinero o que quiere implantar pro bono de nuevo la libertad de expresión más extrema. Querrá la red social por la gran influencia que tiene. Aunque en realidad esté lejos como la red social más usada es la que más marca la agenda, ya que los medios de comunicación clásicos tienden a sondear a la opinión pública ahí. Y a rescatar noticias también. Si puede imprimir una agenda de opinión que le sea afín ya se le puede allanar aún más su camino a lo que tenga en mente.

Por otro lado, tampoco me parece a día de hoy que Twitter sea un páramo de felicidad y bienestar y que viene el malvado Elon a desbaratar esto. El consorcio que lo dirige actualmente no es para nada una colección de monjitas de la caridad. Si en los inicios la red de microbloggin se caracterizaba por tener predominancia de debates educados y con conocimiento de causa hoy en un antro de polarización donde con el anonimato la mayoría aprovecha para soltar la mala baba que no puede soltar en la vida real. Ojo, no digo que per se el anonimato sea malo, puede ayudar en muchos casos de divulgación a evitar represalias por opiniones o por dar información relevante para ciertos asuntos. Además, la aleatoria política de censura y represión de cuentas es algo de sobra conocido. Musk no vendría a inventar nada, quizás a aplicarlo de otra manera.

Los jerarcas saudíes tampoco me parecen personas de confianza, así que si entra Musk será el mismo perro pero con distinto collar. La red ha dejado de ser atractiva a los usuarios (TikTok e Instagram ganan por goleada) pero aún mantiene el halo de contener como usuarios de un producto generado por una empresa privada (no olvidemos esto nunca, por favor) a instituciones, políticos, famosos, periodistas, etc. Su capacidad de influencia es el activo que todo el mundo busca porque hay que recordar, como siempre, que si algo es gratis es que en realidad tú (o tus datos) eres el producto que venden.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Combustible, qué caro que estás

 Ya sea por la guerra entre Rusia y Ucrania o por el mero hecho especulativo los combustibles que utilizamos normalmente se han disparado a lo loco. Y no solo la gasolina y el diésel, sino también el gas natural ha incrementado su precio hasta valores impensables.

Por mucho que nos cueste, aún necesitamos de los combustibles fósiles. Hemos dependido demasiado de ellos y ante el susto que nos está dando el calentamiento global, no hemos encontrado la fórmula correcta para iniciar la transición energética de manera correcta. No creo en recursos mágicos, en sustitutos perfectos. Va a ser un mix energético donde primarán las renovables pero no solo una y quizás los combustibles fósiles sigan siendo usados pero en aplicaciones que realmente los demanden. Y, lo más difícil, un cambio en la mentalidad de consumo que prime la eficiencia.

El aumento de la gasolina no es solo problema de quien utilice el coche. Todo depende, ya que si es transportado, de un combustible para que esto tenga lugar. Las frutas, las verduras, la ropa, el transporte público. Al final todo se verá repercutido.

¿Ayuda la bonificacion de 20 céntimos por litro? En principio, sí. Esta medida, como se ha visto, no destruye los negocios y puede ayudar al bolsillo del que vaya a repostar. Ojo, tal y como se está viendo, era cuestión de tiempo que las gasolineras se avivasen y elevasen el precio para que el que vaya a repostar termine sufragando la rebaja que debería sufragar la empresa. Y, como es evidente, cuando sube el precio del crudo del barril Brent, rápido suben los precios pero cuando baja, tardan en bajar. El Estado al final se convierte en rehén y terminamos pagando indirectamente la bonificación de 20 céntimos y directamente la rebaja del precio del combustible. Una injusta doble imposición.

Yo me pregunto desde la ingenuidad, ¿no pueden haber leyes que frenen esto? Que no se pueda subir a lo loco el precio de algo. O si esto es imposible y preocupante, que obliguen a generar un libre mercado a la fuerza (porque aunque en teoría lo sea terminan haciendo todas lo mismo y la competencia se disuelve como azucarillo en agua). O estimar un precio máximo en función de lo que esté valiendo el barril de crudo en ese momento. No sé, nunca entendí mucho de economía y a lo mejor estoy diciendo tonterías.

Hay que recordar también que casi la mitad de lo que se paga en combustible son impuestos. El Estado le conviene quizás estos precios y estamos entonces desprotegidos ante todos. Pero no creo que le convenga el ambiente de malestar que se está generando. No podemos depender de especuladores todo el tiempo. Si realmente quieren velar por el ciudadano se deben generar políticas que lo ayuden. No que le resuelvan el problema, sino que ayuden en forma de capacidad y progresividad. Algunas soluciones se les deben ocurrir a la gente que entiende de esto, ¿no?

jueves, 6 de enero de 2022

Histeria informativa

 Desde que viví en Argentina me acostumbré a ver poca televisión. Incluso llegó a parecerme lógico no tener tele. La verdad es que se gana como lector y se pueden ampliar horizontes. Se puede tener para conectarla al ordenador y a la consola pero sintonizar algo como que hace mucho tiempo.

Y en el fondo ayuda. Ha sido ir a la casa de mis padres para pasar las fiestas navideñas y empezar a acojonarme por todo. En especial Antena 3 le gusta generar una alarma impresionante. Y sobre todo por el tema de la pandemia. Sí, la cosa sigue; sí, hay que seguir cuidándose; no, generar la misma atmósfera que en marzo de 2020 no tiene sentido. Y ojalá fuese todo eso, pero los políticos vuelven a las mismas políticas infundadas (mascarillas en lugares abiertos y públicos cuando incluso la OMS advirtió que no sirve eso para nada si no hay concentración de personas, desinfectar toda superficie con aspersores y camiones cuando se ha demostrado hasta la saciedad que el virus, aunque sea pesado, se transmite mediante aerosoles) que no tienen ningún efecto, salvo el de indicar que están haciendo algo.

Todas las noticias sobre incidencia, sobre lo mal que lo hacemos todos, sobre el fin del mundo. Es lógico que quieran meter miedo, siempre vende mejor publicar noticias así. Siempre viene mejor tener a una sociedad preocupada y manejable. Ahora incluso tras los Estados de Alarma inconstitucionales ya se pasan la democracia por el forro y mediante ordenanzas municipales pueden confinar pueblos enteros e imponer toques de queda arbitrarios (el virus ataca sin importar la hora del día).

Repito, no hay que vivir un viva la Pepa y que se contagie todo quisqui, hay que seguir cuidándose. Pero otra cosa muy diferente es querer usar los mismos parámetros previos a la vacuna, como si el número de hospitalizados y fallecidos no hubiese bajado drásticamente gracias a las vacunas. Desde el minuto 1 decían que debíamos aplanar la curva para no saturar la sanidad. Lo hemos logrado, hay que actuar de manera diferente. Por eso me hace gracia el hincapié que hacen los telediarios sobre incidencias y despúes, corriendo como locos y en voz medio baja, indican que las hospitalizaciones, en cambio, bajan.

Incluso les ha salido rana la variante ómicron. La tenían (por venir de Sudáfrica) como la cepa contagiosa (verdad) y definitiva que nos iba a devolver al 2020 (mentira). Contagiosa es pero menos agresiva, los síntomas son menores y el porcentaje de hospitalizaciones se reduce mucho. Les ha jodido unos cuantos titulares, realmente. Y ahora se empecinan en generar algo de miedo con el flurona (gripe y Covid-19) pero al final es algo que ya se ha estado dando desde hace bastante tiempo. El terrorismo informativo ha de parar en algún momento. Además, por favor, haz caso a los investigadores de África, son tan buenos como los daneses que te van a dar la misma conclusión tres semanas después. Que se os escapa el racismo, chavales.

También otro tirón de orejas a los políticos. No puedes imponer las mismas restricciones que hacías antes de las vacunas porque indirectamente estás diciendo a la gente que las vacunas no han servido para nada (cuando sí han servido, y mucho). Al final, les estás dando la razón a los antivacunas y eso es lo peor que puedes hacer. Tampoco te puedes quedar de brazos cruzados cuando clamabas por activa y por pasiva que había que llegar a la inmunidad de rebaño: se ha hecho, y ahora, ¿qué? ¿Seguimos igual o actuamos en consecuencia? Otro tirón de orejas es que han pasado dos años y aún no se han puesto manos a la obra para elaborar los casos de emergencia sanitaria en un marco legislativo coherente. O sea, si el Estado de Alarma no puede abarcar medidas de restricción de libertades y sí el Estado de Excepción, pero este no contempla que se aplique en caso de calamidad sanitaria, algo hay que hacer. O reformular el Estado de Alarma para que sí se pueda restringir libertades (temporal y justificadamente) con este o reformular el Estado de Excepción para que sí incluya como supuesto de aplicación los casos de emergencia sanitaria. No, no, la Ley de Pandemias suena a ocurrencia de último momento y que si llega a ser promulgada va a nacer ya vieja y desfasada. Usemos las herramientas que ya tenemos, reformémoslas.

Y otro tirón de orejas a los políticos es que empiecen a dejarse de tonterías y de aplicar medidas arbitrarias e inútiles a cambio de no invertir ni un euro en la sanidad. Sí, esos sanitarios que tanto loaban y animaban a aplaudir a las 20.00 fueron despedidos malvadamente al final de la primera ola. Invierte en infraestructuras y material, invierte en contratar y pagar dignamente al personal sanitario. Fomenta las carreras relacionadas con la salud y hazlas atractivas. Forma buen personal y que esté bien motivado, garantízales los derechos laborales, como cualquier trabajador. Se me revuelven las tripas que en Andalucía se despidan 8000 sanitarios antes de la 6ª ola y ahora clamen a jubilados para que vuelvan ad honorem a suplir la escasez de sanitarios que tú mismo has provocado.

lunes, 29 de noviembre de 2021

¿Y ahora? Leganense

 Pues ni un año hemos aguantado en Fuenlabrada. Y me da pena porque aunque el barrio no fuese el mejor me sentía cómodo en él y aún me quedaba mucho por conocer de esta ciudad. Pero bueno, vivir en un bajo tiene sus riesgos (aunque siempre hay alguno disponible y casi siempre admiten perros o no son quisquillosos por los contratos temporales sucesivamente encadenados). La verdad que el movimiento del bar no me inquietaba mucho pero sí el grupo que se ponía junto a la ventana hasta altas horas y que veías que tenían de vez en cuando una cierta actividad altamente sospechosa. En estos casos, por desgracia, no se negocia y quedan dos opciones: o tragas o te largas.

Sí, el cinturón sur madrileño ni tiene los mejores paisajes ni tiene un encanto per se. Sin embargo, es verdad que el fuenlabreño tiene un cariño especial por su ciudad y eso termina notándose. No tiene muchos parques y casi todo son bloques aquí y allá, pero tiene algo que te atrae y te da ganas de seguir conociéndola. Sus bares, sus eventos, la vida de barrio, no sé, hay algo especial en todo ello.

También va a ser que, salvando las diferencias, me pasó lo mismo que con Nantes: siento que no completé el ciclo y que mudarme me deja algo inconcluso. La verdad es que el cambio no ha sido a peor y Leganés está muy cerca, por lo que puedo seguir explorando de vez en cuando la ciudad de Fuenlabrada hasta completar el ciclo (o rellenar los huecos que mi inconsciente dice que faltaban por rellenar).

Por otro lado, Leganés es una buena opción. Ya cuando visitábamos esta zona para ver de mudarnos nos pareció la ciudad más equilibrada en cuando a parques. Los barrios son como siempre, repletos de viviendas, populosos, multitud de culturas conviviendo y un deje de ciudad dormitorio que aún no puede quitarse. No encuentro ese encanto oculto o ese cariño de sus habitantes. Lo tienen, sí, pero es diferente. En Leganés al menos puedes moverte fácil a pie y recorrer la gran cantidad de zonas verdes que tiene y eso es algo de agradecer. El bajo (¡otro bajo!) poco a poco ha ido calmándome y demostrándome que no iba a ser otra repetición de lo vivido el año pasado. Bien construido, con una interesante disposición y algo más grande. Una plaza y las salidas bien cerca. Mi mujer más cerca del trabajo y yo casi a la misma distancia. En cierto sentido estas ciudades del cinturón sur se parecen pero cada una tiene una característica que la hace diferente.

Veamos qué deparan los meses siguientes, la relación con los vecinos y la administración. Por ahora en mis paseos quiero recorrer y aprender de la idiosincrasia del lugar y poder aportar cierto grano de arena en la región que me acoge.

viernes, 15 de octubre de 2021

El burnout olímpico

 Ya pasaron los Juegos Olímpicos de 2020, aunque llevados a cabo en 2021. Ya muchas historias de superación quedaron aplaudidas y olvidadas. El espíritu olímpico de esfuerzo, de competición, de victoria, de sacrificio, queda muy bien para esos días pero ese mensaje puede servir (y debe servir) para ser un acicate en el día día. Hay que competir, hay que ser honestos y hay que intentar dar lo mejor de sí para avanzar. Y si avanzas, el mundo termina avanzando. Y si lo haces bien y de manera ejemplar motivas a otras personas para que sigan el mismo camino.

Este año pegó fuerte el caso de Simone Biles: tras sufrir acoso, denunciarlo, ser ignorada y terminar triunfando (el acosador recibió merecido castigo) se entrenó con fuerza y entusiasmo y compitió hasta que su mente dijo basta. Su rutina podía ser fácil o difícil pero su mente se bloqueaba y en esa circunstancia cometer un fallo era muy probable. Lo malo es que fallar haciendo lo que hacía podía provocarle una lesión irreversible y pondría incluso en peligro su cuerpo. Fue así que, sorprendentemente, decidió dar un paso al costado y apoyar a sus compañeras para evitar ser un lastre. Esta decisión fue aplaudida y criticada a partes iguales. Pero lo importante es que fue un ejemplo que una deportista de élite se atreviese, en medio de toda esa presión, a decir que no podía más y que esto también es algo humano.

Quito el tema de los enteradillos que dijeron que no era para tanto o que más grave es el suicidio y temas similares que llevan predicando desde años atrás. Lo quito no porque no sea tema baladí, sino por la actitud que toman. Además, es probable que dando a conocer el problema del burnout y los trastornos mentales (que se lo digan si no a Íñigo Errejón y su campaña de visibilizar, a pesar de las mofas, los problemas mentales y sus propuestas de que sea tema importante en la sanidad pública) haga palanca para ayudar indirectamente al gran drama que es el suicidio.

Esta generación está quemada casi desde su origen. No digo que las anteriores no tuvieran presión, pero es que esta, quizás ya desde la educación primaria y sus temas de horas interminables de ejercicios en casa e idas y venidas frenéticas a actividades extraescolares, hacen que los niveles de estrés ya estén con nosotros desde el primer momento y no en dosis pequeñas. Y que estas dosis cada vez son mayores y cuando llegas a la edad adulta ya es muy probable que termines explotando.

A ver, no digo que el estrés desaparezca de la noche a la mañana. Hay trabajos que por definición están sometidos a mucha presión. El deporte olímpico, la cirugía, el control del tráfico aéreo, etc., son mundos que de por sí tienen presión y los niveles de estrés no hay que eliminarlos así a la ligera pues pones un juego muchas vidas si cometes fallos, por muy tontos que sean. Puedes probar si te gustan esos trabajos y ver si aguantas la presión. Y si no, pues a otra cosa. No creo que prohibir (en caso de que sea posible) el estrés en todo haga bien a un número puntual de profesiones. Lo malo, a mi entender, es extrapolar ese nivel de estrés a todas las demás profesiones que, por definición, ni deberían tenerlo.

No digo que en la vida o en el trabajo no haya momentos de estrés enorme. Siempre hay picos. Digo que en la norma esto no sea algo cotidiano. Pero en un mundo donde el dormir, el descansar, se toma como vagancia o pérdida de tiempo (ay, gran victoria aquí del capitalismo industrializado del siglo XIX), donde los programas de televisión de mayor calidad se sitúen cerca de las 23.00 y que en el trabajo si no te atosigan parece que no produces (y cumples las horas de reloj como si todos fuésemos empleados de oficina) están creando una generación cansada de manera crónica y con mucho cabreo.

Por ejemplo, el tema de la academia, de la investigación. De ese «publish or perish», de esos índices-h a lo estrellas de McDonald's, de los cuartiles, factores de impacto o códigos de colores sin sentido. De renovarte cada poco pero evadir la responsabilidad de ofrecerte un futuro fijo y estable. Esto hace que ya no te demores en pensar buenas hipótesis, en hacer muchos y detallados experimentos que lo expliquen todo y en labrar un artículo largo y detallado. Ahora resultados parciales, poco texto, mucha imagen. La dictadura de la pantalla, de la imagen, de la información que satura para que te informes en pocos segundos de todo y pronto a olvidar. Esto hace mal a la ciencia, me hizo mal a mí y tuve que dar un paso al costado. Fracasé en esa aventura. Preferí enfocar mi pasión por la ciencia desde otra perspectiva y aprender a valorar también otros aspectos de la vida.

Y no solo en la ciencia, ya casi cualquier trabajo te mete estrés, quiere que vivas precarizado mientras todo se justifica en que no sientes la camiseta y que no pones de tu parte. Antes, al menos, tenían la decencia de explotarte y confirmar que te explotaban. Hoy te echan la culpa de que no quieres ser explotado. Repartidores en bicicletas que tienen que ser autónomos para ser «contratados», plazos de entrega inverosímiles, tener a los trabajadores bajo un control de tiempo estricto y sádido. Ataques contra la dignidad al confiarse que si te vas del trabajo hay una masa de personas que lo pasan mal que van a tomar tu precarizado puesto sin dudarlo. Es una sociedad neoliberal donde, me incluyo yo, si podemos tener unos caprichitos ya estamos conformes. Es una sociedad que no merece la pena que se desarrolle, ha de cambiar. Y Simone Biles, con su paso al costado, puede que haya iniciado este camino de mejoría.

miércoles, 13 de octubre de 2021

El ideal humano y la nación, según Blas Infante (Libro de Feria 2021)

En esta época tan turbulenta parece que toca frenar un poco y pensarse uno mismo hacia dentro. Por eso, para esta publicación me gustaría alentar a toda persona que resida en Andalucía (y también a andaluces que viven fuera) que participe en esa reflexión interior sobre sus raíces culturales, históricas e idiosincráticas. Y qué mejor manera que abordando la figura de Blas Infante y su amplia obra.

Desde la disolución en 2019 del Partido Andalucista se ha ido viendo, en el campo cultural, un renacimiento de la idiosincrasia andaluza en lo que se ha venido en llamar “Andalucismo de Tercera Ola”. Antonio Manuel Rodríguez, Pastora Filigrana, María Sánchez, Javier Aroca, Manu Sánchez y la banda Califato ¾ son unos pocos pero muy ilustrativos ejemplos de andaluces que quieren reflexionar sobre qué significa Andalucía y ser andaluz. Es verdad que también existen formaciones políticas andalucistas que abarcan un gran espectro y en donde se pueden mencionar, entre otros, a Pedro Ignacio Altamirano, a Teresa Rodríguez y a Modesto González.

Creo que, al calor de esta nueva ola, este humilde intento de difundir las ideas que dieron estructura a la Andalucía en la que vivimos debe enfocarse en la gran obra fundamental que fue, es y será el Ideal Andaluz (1915). Es verdad que Blas Infante, con los años, cambiaría algunos puntos de vista, pero esta obra es el paradigma y el punto de partida de lo que es Andalucía en la actualidad e invito a toda persona a que la lea con detenimiento, pudiendo ahondar con más detalle que lo que puede aportar esta publicación.

La primera sección de esta obra, llamada El Ideal, queda enmarcada por la presentación de esta obra infantiana a los ateneístas: "Este es el problema: Andalucía necesita una dirección espiritual, una orientación política, un remedio económico, un plan cultural y una fuerza que apostolice y salve". ¿Y cómo se plantea conseguirlo? Primero, dando a conocer sus postulados filosóficos que rigen su pensamiento, para inmediatamente identificar cómo se deben plasmar en la idea que tiene de España y cómo Andalucía puede jugar un papel fundamental en el desarrollo de estas ideas.

Para Blas Infante la vida es un proceso continuo que tiende hacia la perfección absoluta, a la trascendencia en la eternidad. Es el impulso natural de todos los seres vivos y mediante la lucha por la vida el Universo gestiona la soberana armonía que rige todo. Si bien la perfección absoluta es una meta, una estrella que guía, en el corto plazo la vida intenta conservar todo logro que consigue y en este punto el ser humano va con ventaja, pues al usar la razón y la inteligencia comprende este impulso natural de la vida. Es el raciocinio el que se opone a alcanzar el objetivo de la eternidad mediante el temor, sino que elige como herramientas la libertad y el amor. Solo con el amor a uno mismo, a sus congéneres y a la vida que le rodea se puede avanzar en el gran objetivo.

Sin embargo, debido a lo corta que es la vida de una persona nos cuesta ver esa meta, ese camino a recorrer y dicha lucha vital por la perfección la sentimos como un destino, un viaje de depuración y perfeccionamiento. Por tanto, el ideal humano es algo diferente a la eternidad en sí, por lo que se articula como acicate y guía para progresar. Para sortear la muerte y el dolor, para trascender nuestra propia vida, el ser humano ha generado la Ciencia, el Arte y la Moral: son caminos que intentan acercar a todos los mortales una velada imagen de la meta última, de la belleza de la perfección y esto queda resumido en su sentencia "Transformar la Tierra en Cielo, que es llevar, al Cielo, la Tierra". Y que existan estas ramas del conocimiento lleva a colación que por individualidades la tarea de llegar a la perfección absoluta sería imposible, así que lo óptimo es que sea una tarea en conjunto, un trabajo colaborativo. El pueblo toma así forma en el ideario de Blas Infante: la familia ayuda al individuo, el municipio ayuda a las familias y el pueblo ayuda a los municipios.

La unión de individuos genera una consciencia colectiva, un sentimiento de pueblo, de historia y destino común: un ideal de nación. Si entre individuos ha de haber un sano pugilato para hacer triunfar la personalidad de cada uno y poder influenciar de la mejor manera entre personas, las naciones han de actuar igual: no con guerra, sino con el poder de la razón y el ejemplo. España, para Blas Infante, es una nación que no está dando ejemplo, que no lidera el carro de la modernización ni del avance de la sociedad. Pero no lo dice como crítica, sino como lamento, ya que en el devenir histórico y social de inicios del siglo XX echa en falta el punto de vista español (la caballerosidad, las ganas de conservar todo lo bueno, la abnegación, la justicia, la fe, etc.).

España debe enfocarse en volver al lugar que le correspondía, en elevar su nivel y codearse con las grandes potencias para que estas quieran imitarla y así encaminarse todas hacia la consecución del Ideal Humano. Para ello debe aprender España a usar los marcos referenciales europeos, a no encerrarse sobre sí misma. Pero no solo eso, para que España sea fuerte, han de serlo sus componentes: individuos, familias, municipios y regiones. En el total han de estar todos los matices de las partes y actuar de manera recíproca y complementaria. Si esto se impide, las partes llegarían a ser homogéneas e indistinguibles, no generando ningún nuevo factor que fuese de provecho para el conjunto. Evidentemente, las partes han de converger hacia un fin común que, en última instancia, repercuta en favor de toda la humanidad. Infante dice, acertadamente, que el alma española es solo la suma convergente de las energías regionales. Y es por ello que descarta las ideas independentistas de varias regiones, puesto que pronto languidecerían al tender a la homogeneidad al aislarse una la individualidad. Es más, la complejidad del Estado-Nación es tal que todo intento separatista quiere indicar un abandono de un ente complejo y evolucionado. Es por ello que Infante se lamenta de la división entre Portugal y España porque así la familia ibérica perdió fuerza y quedó bajo la influencia de potencias extranjeras.

Para que España pueda resurgir de sus cenizas ha de mirar a su pasado y aprender de sus proezas; no debe destruir lo poco bueno que le queda, sino reforzarlo. Y para ello toda región debe fortalecerse también y entrar en un pugilato cultural e ideológico para sobreponerse a las demás e impregnar con su carácter el alma española forjada por una comunidad, con una historia común y debatiéndose en un medio geográfico identificado.

Por supuesto, para Infante, Andalucía ha de ser una región que intente darle un aura característica al país, no como realidad sustantiva e independiente, sino como parte integrante de España. Blas Infante confía en que el liderazgo moral andaluz es esencial para que España vuelva a lo más alto del panorama internacional y que pueda ayudar en el progreso humano. Pero Infante debe responder unas preguntas antes de que Andalucía entre en el pugilato, indagar algunas cuestiones vitales. ¿Existe Andalucía? ¿Cuál es el genio andaluz? ¿Es Andalucía incapaz de lograr alzarse? ¿Cuáles son las trabas que no permiten el despegue andaluz? Para conocer sus acertadas respuestas habrá que esperar, si así lo desean, queridos lectores, un año más.

miércoles, 30 de junio de 2021

La ingenuidad de las renovables

Hoy en día todo está polarizado, cualquier cosa se usa como arma arrojadiza o como elemento para distinguir y alentar a los tuyos. Desgraciadamente, también le ha tocado a las energías renovables y al cambio climático. Como las predicciones han sido más por exceso que por defecto muchos creen que en realidad todo es falso. Pero, creedme, es mejor prevenir que curar. Y más con lo del cambio climático. Quizás la hostia no llegue en 2100, quizás lo haga en el año 2200 o 2300, pero da igual, la certeza es que va a llegar. Ahora, muchas opciones conservadoras quedan arropadas por el clima de crispación y con la dialéctica de la teoría de la conspiración y se oponen por defecto a toda medida en favor de las renovables, más defendidas por el sector político progresista.

Ya con cualquier noticia sobre impactos medioambientales de las energías renovables saltan clamando que todo es un timpo y que los combustibles fósiles son la única y eterna solución. Pero no, si estás metido en el mundo de las renovables sabes que no todo es color de rosa y que se hacen análisis de ciclos de vida donde incluso se evalúa seriamente el impacto ambiental. Que no se difunda y que los periodistas crean que todo lo renovable es Jauja es otro asunto serio a discutir. Ese triunfalismo pedante termina por hacer sospechar incluso al previamente más convencido.

La nueva polémica es por darse cuenta algunos que los parques eólicos tienen bastante impacto en su zona circundante y que puede haber muertes de aves, ruidos molestos y que la tierra queda ocupada también para la instalación. Es de cajón que los parques van en lugares con condiciones de viento muy favorables, por lo que no pueden ser instaladas en cualquier lado. Sí, impacto visual; sí, el tema de la extracción de las tierras raras necesarias para los generadores; sí, el problema acarreado del desmantelamiento final del parque y qué hacer con los elementos no reciclables. Repito, esos son temas conocidos pero se tienen que divulgar sí o sí para evitar triunfalismos o discursos equivocados.

Y tampoco podemos vender a las renovables como la solución definitiva. Vale que dos horas de irradiación solar en la superficie terrestre vale para dar electricidad al planeta entero un año, pero en dos horas no se recoge toda la energía necesaria, nuestra tecnología (y superficie de instalación) es limitada. Además, son procesos variables, una nube o un cambio de vientos puede hacer parar la producción. Nuestra civilización cada vez depende más de un suministro constante y fiable de electricidad. ¿Solución? Instalaciones de respaldo. Hoy lo suple el gas natural (o el carbón en algunos lugares) y la aquiescente nuclear. ¿Cómo incluso quedarse con el excedente si la producción es muy buena? Pues hay que recurrir a la tecnología de almacenamiento de electricidad, que hoy no está tan madura para que las renovables puedan con seguridad guardar su excedente y darlo a la red cuando haya mal tiempo. Hidráulica de bombeo, aire comprimido, volantes de inercia, baterías, vectores energéticos (hidrógeno, gas natural, gas de síntesis, etc.). Y respaldo de las centrales de base que generen el menor impacto posible (nuclear, ciclo combinado, gas natural, etc.). Lo siento pero toda tecnología contamina en mayor o menor grado, el impacto nunca puede ser cero. Falta más investigación.

Pero, para mí, el problema siempre es el mismo. El problema es la sostenibilidad. Se puede arrasar toda la superficie española y poner a cascoporro paneles solares y el impacto sería, evidentemente, catastrófico. Eso sí, a cambio tendríamos energía de sobra. Pero la moraleja sería que pasados unos años (o décadas, a lo sumo) esa potencia eléctrica llegaría a ser insuficiente para la humanidad. Porque cada vez consume más y más, y cada vez hay que generar más y más energía. Y esto, ni con los recursos ingentes del sol, es ilimitado. Ya en el máster me dijeron que la energía más limpia es la que no se consume. Por ejemplo, se llegó a estimar que el parque eólico ecuatoriano de Villonaco generaba una potencia similar a lo que se consumía en el país por pilotos de standby encendidos. ¿Es entonces «renovable» la producción eólica si tiene que ir a algo que casi nunca es necesario? ¿No estamos echando la culpa a las renovables de nuestro despilfarro?

No digo, como algunos, que hay que volver a vivir casi como antes de la Revolución Industrial (prohibido carne, viajes en avión, productos suntuarios) pero hay que frenar un poco. Tantas cosas con plástico no creo que sean necesarias. Si tengo que tardar media hora más en un viaje no debe ser un problema. En un mundo estresado se tiene el paradigma de la máxima potencia pero al final lo mejor es la mayor eficiencia (con momentos puntuales de más potencia). También, además de no consumir si no es necesario, es diseñar mejor nuestras ciudades para que por medios indirectos no se tenga que consumir energía. Quizás no serían necesarios tantos aires acondicionados si arquitectónicamente las casas y los pisos estuviesen diseñados para mantener temperaturas constantes y construidos con materiales de valor agregado (quizás jardines verticales en fachadas sin ventanas expuestas al sol, quizás buen aislamiento térmico en paredes, ventanas y puertas). Quizás sí seguirán siendo necesarios los aires acondicionados pero a lo mejor solo tendrían que usarse puntualmente. Recordemos que mucha de la energía que se produce se invierte en climatización... Quizás, la geotermia puede ayudar, las sombras naturales, doble ventana, etc. ¡Y quizás deshacerse de la idea de ir todo el año en calzoncillos por la casa pueda ayudar también!

Y tampoco digo que los países emergentes tengan que apretarse el cinturón y los países desarrollados, que ya han cambiado políticas, miren para otro lado. En todo lugar del mundo la gente quiere vivir de manera cómoda. Ha de haber colaboración global porque de casi 200 países que hay en el mundo, el planeta sigue siendo común.

martes, 22 de junio de 2021

La insurrección trumpista y el inicio de Biden

 Hace como medio año Estados Unidos vivió una situación atípica: al contrario de la tradición, el país no fomentó un golpe de Estado fuera de sus fronteras, sino dentro. Bueno, no llegó al punto de ser un golpe de Estado, sino más bien una insurrección promovida por grupos de extrema derecha, extremistas religiosos cristianos y conspiranoicos arracimados en torno a QAnon. El objetivo era subvertir el orden constitucional y mantener en el poder al presidente Trump, a pesar de haber perdido las elecciones.

Según la historiografía, hacía siglos que no se asaltaban las cámaras y hacía décadas que nadie había entrado armado (con intención de usar el arma). Momentos convulsos para una primera potencia que está, según parece, en sus estertores. China ya quiere recoger el testigo, aunque pueda ser como el viejo dicho, «de Guatemala a "guatepeor"». Gente de lo más variopinta, vestidos con las indumentarias más estrambóticas, entraron en el Capitolio, quizás con la connivencia de sectores de seguridad del edificio. Hubo mucha tensión, hubo forcejeos, hubo incluso disparos y muertos (eso sí, creo que hubiese sido una masacre si los perpetradores de la insurrección no hubiesen sido lo que ellos definen como «raza blanca»). Por suerte todo fue profundamente investigado y los cabecillas fueron identificados y arrestados, esperando cumplir una merecida condena por atentas contra la democracia.

Un país que ha perdido el rumbo y el liderazgo mundial, un país azotado por fuertes crisis internas, tales como el Black Lives Matter y el Me Too. El racismo y el machismo siguen aún muy presentes en la sociedad estadounidense y a veces explotan conflictos que dejan multitud de disturbios. 

Creía que Trump iba a tener una política aislacionista y solo se iba a interesar de temas internos. Pero no. Movimiento de embajadas en Israel, apoyo a Marruecos sobre la soberanía del Sahara Occidental, blanqueamiento del régimen de Corea del Norte, distensión Rusia. Y las políticas de aumento de crispación de Steve Bannon han atravesado fronteras para arraigarse rápido. Trump ha dejado una escena internacional demasiado herida y resentida y esto va a traer cola.

Por supuesto, muchos dicen que con Biden y Harris todo esto se va a revertir y que por fin triunfa la democracia. Veamos, el Partido Demócrata es más potable que el Republicano pero olvida mucha gente que sus políticas son más próximas a la derecha que a la izquierda, aunque mentalmente se les tenga por una formación de izquierdas. Biden ha recogido muchas propuestas de Trump y le han dado un discurso más florido, pero siguen siendo políticas de Trump, como sus fuertes aranceles proteccionistas o el veto a la inmigración (uno quería un muro pagado por México, el de ahora suplica que no venga nadie) o la prepotente actitud de Donald Trump camuflada en la cara amable de Nancy Pelosi.

Biden tiene por delante una misión muy difícil, que es apaciguar a una sociedad muy polarizada. Pero no creamos en cantos de sirena, no es un filántropo que va a mirar por el bienestar mundial. Es más, quizás sea un candidato de transición para una pronta presidencia de Kamala Harris viendo que presentarla directamente generaría el rechazo machista que tuvo Hilary Clinton en su día. Solo pido que reduzca el fanatismo y que la gente de ese país viva en paz con sus semejantes, que bastantes momentos truculentos nos esperan como civilización.

viernes, 21 de mayo de 2021

Segunda ola argentina

Por desgracia vuelve a pesar sobre Argentina un fuerte confinamiento. Cuando otros países empiezan a ver la luz al final del túnel, la ocupación de camas y respiradores vuelve a rozar el 100%. Esto, unido a un decaimiento en la tasa de vacunación ha hecho encender las alarmas.

Mira que vi de manera muy positiva la postura inicial del presidente Alberto Fernández allá por el primer trimestre de 2020. Viendo que en Asia y en Europa la pandemia estaba desbocada empezó a establecer una cuarentena estricta que contuvo las infecciones en gran manera. Pero murió de éxito, ya que al paso de los meses y con unos casos dados con cuentagotas, la gente empezó a cansarse y a romper la cuarentena estricta. Y como ha sido en todos lados, se generaron dos bandos: uno progubernamental, muy concienciado (quizás demasiado) que hacía cuarentena extrema; otro, más aliado con la oposición, empezó a llevar una postura más laxa e incluso a tantear con sospechas de que nada existía realmente. Sospecho que si las tornas hubiesen sido diferentes la polarización hubiera sido la misma.

Acusaciones a un lado y a otro, criticando manifestaciones del bando opuesto pero ignorando (o juzgando con indulgencia) las manifestaciones de su propio bando. La masificación del sepelio de Maradona. Todo muy loco y aprovechando para sacar lo peor de cada uno, como en todos lados. Que si era una enfermedad traída por ricos egoístas, que si eran los pobres los que pasaban de todo y por eso la expandían. No, de esta no vamos a salir mejore, por desgracia. En vez de hacer piña, la polarización ha sido la carta ganadora.

Si bien cuando la gente se cansó entró de lleno la primera ola, pronto el alivio de restricciones volvió a la sociedad argentina. Si bien fue buena idea comenzar antes de que todo se desbocara es totalmente normal que con el tiempo la gente lo interiorice y lo vea habitual y, por tanto, baje la guardia y empiece a respetar menos las restricciones. Las reuniones de no más de 20 personas para Navidades creo que fueron demasiado laxas y si bien la vacuna rusa llegó para alivio de los argentinos, muchos empezaron a creer que ya la pandemia había desaparecido. Craso error.

En el país, a día de hoy, hay 10 millones de vacunados, pero solo 2 millones con las dos dosis. En algunos casos han alargado tanto la segunda dosis para abarcar en cierta medida a más población que quizás cuando la reciban ya se haya reseteado la primera y se tenga que reiniciar la pauta. Y, cómo no, cero sorpresa, famosos vacunados antes de turno, gente de dinero viajando para conseguirse una, políticos haciendo mal uso de su poder para puentear la espera. Nada nuevo bajo en sol.

Lo peor fue que mucha gente hizo caso a "periodistas" que con aire de superioridad moral negó toda indicación de las autoridades sanitarias y empezaron a recomendar remedios caseros, algunos bastante peligrosos. Es muy loco que hagas caso de lo que diga alguien que sale en la tele y que se haga el entendido en todo, pero estos papanatas televisivos deberían recibir advertencias o correctivos. No se puede entender que se abracen a la libertad de expresión para inculcar a la gente cosas para que les repercuta negativamente a su salud (si tú quieres hacerte mal, pues vale, pero que otros tengan micrófonos para ordenar que debes hacerte mal es otro asunto).

El Gobierno ha quedado bastante resentido, ha perdido bastante credibilidad y la sempiterna deuda vuelve con más fuerza a sobrevolar injustamente a este país. Ahora, con esta atroz segunda ola a las puertas del invierno, todo puede empeorar. Y más con el Presidente injustamente culpando a los sanitarios de confiarse y bajar intensidad. Confiemos en que no, confiemos en que se puedan comprar más vacunas y que la gente vuelva a entrar en razón. Argentina no se merece tanto palo.

lunes, 19 de abril de 2021

El separatismo islamista en Francia

 Hace unos pocos meses hubo revuelo en Francia por unas declaraciones impactantes del presidente Macron. En estas abogaba por un conjunto de medidas para luchar contra lo que denominó «separatismo islamista». Según esta idea, la reclusión de musulmanes en los mismos barrios hace que actúen al margen del Estado francés, aplicando sus propias leyes e ignorando las demás.

Todo esto se creó a la sombra del cruel asesinato de un profesor francés que habló a sus alumnos sobre censura y libertad de expresión trayendo a colación las conocidas caricaturas sobre Mahoma de Charlie Hebdo. O sea, ni siquiera se mofó, sino que habló del tema y fue ejecutado por personas execrables. Y es que el tema de la libertad de expresión en Francia y las posturas de algunos musulmanes (ojo, la mayoría de practicantes de una religión no son, ni de lejos, unos engendros sanguinarios) han llegado a choques muy fuertes, atentados terroristas incluidos.

Francia tampoco es que tenga una tolerancia al concepto que tienen del «ser francés» y justo por ahí Macron entonó parte de un mea culpa: se han generado una serie de valores idiosincráticos muy estrechos y muy definidos que al no cumplirlos ya quedas fuera del concepto de cómo ha de ser un buen francés. Evidentemente, este concepto es más fácil de cumplir si eres de la Francia metropolitana que de otros lugares, excolonias incluidas. Tanta intransigencia crea con el tiempo aversión, tanta idea de pureza de Francia (o idealización, que tiene menos tintes oscuros) que termina acumulando a migrantes en barrios periféricos, dejando plena libertad de reorganizarse y actuar de manera diferente a lo que dicta el Estado francés. Y si sumamos la plena campaña de radicalización en medios y mezquitas sufragadas por el wahabismo el caldo de cultivo es perfecto.

No olvidemos que Francia usa golpes tajantes cuando los parámetros son algo (o muy) diferentes a lo que considera qué debe ser francés y qué no. Manuel Valls y su operativo policial para detener un bus escolar y sacar a una niña cuya familia era deportada ese día; el criterio de un juez de anular la nacionalidad que acabó de darle a una mujer porque, según su religión, no podía tocar la mano de un hombre; dictámenes de rechazo absoluto al velo sin debate previo o estudio antropológico sobre cómo mitigar el rechazo a la medida o proponer algo de igual valor simbólico sustitutivo. Estos actos terminan haciendo que los descendientes de los migrantes que consiguieron la nacionalidad y, por tanto, ya franceses de nacimiento, empiecen a abrazar ideas y costumbres de sus antepasados cada vez más divergentes a lo que pasa en sus entornos. Discriminación, falta de empleo, frustración sobre cómo tratan a los de tu origen, caldo de cultivo ideal para radicalizarse bajo un mensaje que te da respuestas fáciles, que te integra y que te permite formar parte de un todo mayor, de una causa. Adiós a la convivencia.

Surge el problema de la integración, pero no de la integración de los recién llegados, sino de los que ya nacieron. Por otro lado, hay acciones del Gobierno que intentan proteger a los niños de prácticas horripolantes de su familia (como la horrible mutilación genital) y gran parte de la sociedad apoya más una convivencia de diferentes idiosincracias que una asimilación que borre tus orígenes. Me parece lógico (yo lo hice) intentar integrarse en la sociedad de destino: hablar su idioma, compartir sus costumbres, profundizar en su historia pero no a cambio de renegar de tus raíces. Encerrarte en tus raíces genera guetos que son discriminados; abrazar toda la nueva cultura y anular la previa crea frustraciones porque, se quiera o no, nunca te verán como un igual (Abdelmalek Sayad señala esto a la perfección y lo tilda de «doble ausencia» pues si tras unos años retornas a tu lugar de origen tampoco tus compatriotas te van a ver como a un igual).

Cuando vivía en Nantes era muy significativo que en mis paseos llegabas a ciertos barrios y el cambio era abismal. No porque estuviesen vandalizados, que fuesen hervideros de delincuencia o que estuviesen abandonados o rehechos con otros conceptos culturales, sino más bien te daba la impresión de que a sabiendas la administración los había dejado de lado, los olvida e ignora. Ya no hay repavimentación, ya no se arregla el mobiliario que se deteriora con el tiempo, hay ausencia de parques y si los hay no están bien cuidados, no se pintan fachadas o elementos comunes. Y, qué casualidad, casi siempre son barrios de mayoría migrante o descendiente de migrantes. Y esto, indirectamente, te marca, te dice que el ayuntamiento, la prefectura, el Gobierno, no te presta mucha atención y que eres un francés de segunda categoría. Y se vuelve al comienzo, un perfecto caldo de cultivo por la desafección a la hermosa tierra francesa y a la llegada de interesados con soflamas poco democráticas.

sábado, 17 de abril de 2021

El hermoso mundo etéreo de Tolkien

 En estas últimas semanas empecé a ver los vídeos de Kai47 en Youtube sobre todo el ingente universo que imaginó Tolkien. Refresqué muchas cosas que había olvidado con el paso de los años y aprendí otras nuevas y sorprendentes. Me leí ya hace varias décadas más de una vez la trilogía de El Señor de los Anillos y en más de una ocasión me devoré El Hobbit. También, con las energías altas, me leí en un periquete El Silmarillion cuando me decían que era un tostón y de lectura complicada (para nada si lo ves como un compendio histórico y no una novela más). Vi las películas varias veces en su versión extendida y confieso que la trilogía de El Hobbit solo la vi en el cine. Sé que fueron más flojas y la crítica hizo bien en golpearla pero quisiera haberla visto más veces por lo impresionante de sus decorados y paisajes, que siempre son dignos de ver. Cuentos inconclusos, apéndices, algunos relatos no vinculados con su magna obra, Los hijos de Húrin también los devoré.

Ya he repetido que el mundo de Tolkien le dio una digna resurrección a las novelas de caballería, llamadas ahora (o fueron su evolución) de fantasía épica. Fue un intento de darle una mitología a Reino Unido al estilo de la griega o las orientales y creó algo que trasciende su generación.

Escribo esto para volver a dar mi apoyo a esta saga que trasciende lo normal y te toca en el fondo de tu mente. Y es que me molestó leer, aunque tuviese razón, una entrevista de G.R.R. Martin donde decía decepcionarle que Tolkien nunca profundizase más allá de su final. En concreto, detalles sobre el reinado de Aragorn: su política fiscal, su relación con los otros reinos, el tema de los orcos derrotados, etc. O sea, de detalles que no van al caso en la historia principal. Sí, detalles que hacen más profunda la historia y simulan hacerla más real pero que el propio Tolkien ya dijo que era secundario, que no es lo que quería contar.

Claro que Martin es más detallista y cuenta los claros y oscuros de la administración de Jon Snow, de Robert Baratheon, de Daenerys Targaryen y de cualquiera que tenga algo de poder. Incluso habla de las complicaciones para conseguir financiación para movilizar ejércitos. Repito que me parece bien pero si quieres contar una historia concreta, si quieres realizar una alegoría, son datos que no sirven, que te distraen (¡incluso Martin se ha quedado atascado en su obra con tanto detalle accesorio!). Muchos amigos ya incluso me decían que la última entrega era bien aburrida, que la usaban para distraerse cuando iban al baño.

Lo que no gasta Tolkien en describir detalles que lo hacen verosímil lo gasta en descripciones de la naturaleza (tengo otros amigos que pasaban las páginas cada vez que se ponía a describir un paisaje), si bien sus personajes, excepto Gollum, son muy planos y simples crea gran complejidad en la historia previa de la acción, en los linajes y en la explicación del origen de todos los elementos que usa en la novela y que la preceden (las palantiri, el origen de los dúnedain, el trasiego de los anillos y el enfrentamiento eterno entre Sauron y los elfos). La complejidad de los personajes con Martin es preciosa (aunque llega un momento en que empiezas a verles el truco) pero su Westeros, aunque sea muy atractivo, no se te queda grabado a fuego como lo es la Tierra Media. O incluso si bien interesa saber más sobre los Niños del bosque solo se queda en un esbozo en comparación con los primeros conflictos entre los Valar y Melkor (que apenas trascienden a la novela principal).

Ambos son dos grandes escritores y hay que valorarlos en su justa medida pero, a mi humilde juicio, Tolkien quería tocar grandes temas usando nuevos y complejos idiomas, historias entrelazadas durante milenios de hombres, elfos y enanos. Lo cotidiano, lo simple, no le interesaba. Cuando esbozó La nueva sombra, la secuela de ESDLA, la dejó al pronto porque llegó a la conclusión de que sería una historia que no merecía ser contada: un asunto de hombres creados por hombres y resueltos por hombres (Sauron fue la última "deidad" maligna que fue digna de narrar, según Tolkien y la Tercera Edad ya la describe claramente como la del declive final de los elfos y la del auge definitivo de los hombres). Martin, lo bueno que tiene es que logra atraparte con multitud de tramas complejas que se relacionan entre sí, destejiéndolas poco a poco para mantener el atractivo de la narración. Y otra cosa buena es que noveló y metió dosis de fantasía en historias reales, o sea, hizo atractivo un libro de Historia (es innegable su homenaje a la historia de Gran Bretaña que hace en sus libros) poniéndole algo de magia y toques idealizados.

Los mapas de Tolkien son oro puro, hablan por sí solos, te los describe y presenta como un personaje más de la historia. Y me frustra que apenas se sepa más de Gondor con excepción de Minas Tirith y el viaje de Aragorn con los muertos. Me frustra que se hable mucho del pasado de la región de Eriador con el reino de Arnor y sus sucesores y Angmar pero que quitando la Comarca y parte del camino hacia Rivendel no se sepa (ni se describa) nada con detalle. Me vuelve loco que yo queriendo saber mucho de los elfos y sus historias solo aparezcan en Lindon de pasada hasta el final, la casita retirada de Elrond y en el Bosque Negro como unos juerguistas que no confían en enanos. Bueno, la dignísima excepción es Lórien pero quería ver los diferentes reinos y sus gobernantes y si había buenas relaciones o no. Y algo más de los enanos, pues me quedé con ganas de saber más de la poco dibujada Rhûn y las Colinas de Hierro. Y Beleriand ya es otro cantar, digno mapa que complemente aún más la metahistoria de Tolkien. 

¡Ay, cuánto me gusta la fantasía medieval y sus mapas acompañantes!

sábado, 13 de marzo de 2021

Réquiem por UPYD

 En este momento en que Ciudadanos hizo su mayor jugada para recuperar el terreno perdido y se le torció todo (no esperaban la maquinaria pútrida del Partido Popular en su máxima expresión) me acuerdo mucho de UPYD. El PP lo llegó a ver como algo molesto, ahí está Margallo confesando que era hora de aplastarlo como un vaso de papel. Ciudadanos (y el Ibex-35 que lo amparabe) lo veía como competencia directa y empezó a dinamitarlo desde dentro. Ahora la formación naranja, formada a base de tránsfugas, se sorprende que tenga tránsfugas en sus filas. Me apena que un partido de centro quede tan mal, pero no tengo remordimientos en confesar en que disfruto parte de esto.

Sí, las encuestas dicen que los españoles se consideran de centro pero no hay partidos fuertes de centro. Creo que Lleonart lo dijo claro una vez: los partidos de centro, como tienden a pactar a ambos lados de su espectro político en su misión de bisagra, terminan siendo vistos como partidos veleta por sus propios votantes y pierden credibilidad. La idea es buena, si en este momento lo que propone la izquierda conviene a la sociedad, apóyalo; si en aquel momento lo que propone la derecha conviene a la sociedad, apóyalo. O mejor, rescate en el mismo momento lo mejor de la izquierda y de la derecha. Pero bueno, esto en un mundo de bloques y ahora bien polarizados se ve como tibieza o traiciones a cada minuto. La gente se siente más cómoda en su bloque con un partido muleta por si hay que pactar (o sea, lo que era IU para el PSOE hace una década y lo que hoy es Vox para el PP, nos coaligamos si yo, el partido fuerte, no alcanzo las mayorías necesarias).

Unión Progreso y Democracia fue mi inicio en el activismo, con su revolucionario manifiesto fundacional (¡no nacemos con el carné de ningún partido en los pañales!), la fortaleza y carisma de Rosa Díez me cautivó, la vi como el revulsivo socialdemócrata que necesitaba el país. Lo he dicho muchas veces, UPYD tendía a ser la versión que debía ser el PSOE. Sus postulados de transversalidad atractivos para militantes de izquierda y derecha me convencían y la defensa de unos términos básicos y comunes me parecen lógicos a día de hoy: patriotismo constitucional, unidad de España como garantía de igualdad de derechos, derechos para las personas y no para los territorios, Sanidad y Educación competencias centralizadas para la igualdad, posiciones críticas con los rescoldos de ETA, convicción europeísta, avances hacia el federalismo español y furibundo ataque contra el bipartidismo imperante. Se agrupó con el núcleo fuerte de la plataforma vasca Basta Ya y acudieron personas de alto carisma, buena formación y reflexión intelectual auténtica. Y mucho joven desencantado con el bipartidismo, con el «y tú más».

Rosa lo dijo una vez, la formación magenta era la piragua que se colocaba entre dos transatlánticos. Pero una piragua que les hacía escocer, que sembró la semilla del multipartidismo y dejó marcado un camino para Ciudadanos y el flamante Podemos (aunque ambas formaciones se nieguen a aceptarlo). Sí, un partido muy nuevo que consiguió una diputada. Era poco, pero dio mucha guerra. Y luego, a pesar de unas tramoyas no tan sanas, cinco diputados y grupo parlamentario propio. Representantes en varias autonomías, algunas alcaldías simbólicas y una fuerte aparición en el Parlamento Europeo. Todo parecía maravilloso y fulgurante pero la formación pronto cayó.

Yo no estuve muy dentro y me perdí mucho. A día de hoy sigo descubriendo algunas tramoyas que me confiesan antiguos compañeros de partido. Si bien entró gente muy motivada, sin padrinos políticos y con trabajo fuera de la política (ser representante es un honor, una función que se hace por tiempo limitado, pero no es para vivir de ello) también entró gente buscando acomodo, centros de poder y probabilidad de ascenso. Ahí están los tristes ejemplos de Prendes en Asturias y Cantó en Valencia, dinamitando desde dentro. Muchos dieron el salto cuando vieron que sus opciones mejoraban, hablando pestes para regocijo de izquierda y derecha. Y Sosa Wagner (fichado solo porque fue el tutor de tesis o tesina del expresidente Zapatero) intentando imponer su visión del partido y despotricando si esto no era así. Una persona muy interesante, pero muy soberbia. Lozano también aprovechó la publicidad de sus intervenciones para ir haciéndose un hueco en el PSOE, que está aprovechando hasta el día de hoy. A Rosa le hicieron un Rosa Díez: encabezaron la disidencia del partido y como no les fue bien huyeron de este con un portazo y acudieron a otras formaciones.

Pero ojo, la muerte de UPYD no estuvo creada únicamente por los tejemanejes de Cs y las formaciones políticas mayoritarias. Pensar eso es pecar de ingenuo. Tampoco fueron los tránsfugas, estos hicieron romper los cimientos y empezar el derrumbe del partido. Fue principalmente por sus dirigentes y sus endiosamientos. Rosa, cuando empezó a ver cerca el fin de su puesto (éramos defensores de cargos llevados por tiempo limitado) ya quería esquivar dicho fin diciendo que sus primeros cuatro años no contaban porque la limitación debía empezar cuando se aprobaban los Estatutos. Cuando la formación creció y empezó a desbordar a Díez esta quería aún manejar las riendas y no soportaba las críticas constructivas. Nos ufanamos de que la mayoría de simpatizantes y votantes venían del mundo universitario y empezamos a comportarnos como elitistas. Incluso a los que no nos votaban los tomábamos de tontos o poco informados (craso error llamar estúpidos a tus potenciales votantes). O que UPYD debía ser el adalid de toda causa justa y si no convencíamos a los diputados y senadores debíamos ir por lo judicial. Al final lo único que se veía de UPYD era una especie de bufete de abogados mediáticos. Y los petulantes candidatos para Galicia y Cataluña, que no consiguieron prácticamente nada, tampoco les hicieron arraigarse en el ámbito autonómico (cosa que veía lógica que sucediera, puesto que la propia idiosincrasia de UPYD era más enfocada al ámbito nacional, luego en los comicios autonómicos era normal que no convenciese ni a los votantes convencidos). La táctica de escupir en los medios de comunicación porque no te daban cobertura (incluso a los pocos que sí la daban) terminó de poner en contra a quien te podía ayudar.

El portazo de Díez y Gorriarán dejó descabezado al partido, no habían pensado nunca en preparar sucesores de Rosa, Carlos no tenía tal carisma. Pidieron la disolución del partido (es mi balón y me cansé de jugar ya) y el testaferro de Herzog a mí me dio bastante vergüenza ajena cuando descubrí que había iniciado espionaje a disidentes. Ahí ya me desencanté, viendo el ego de los que seguían y el derrumbe que no veían. Seguían con mirada altiva y actitud prepotente de que todo el mundo odiaba UPYD porque eran los mejores. Nunca supieron seducir a posibles votantes.

Estuvo bien que no se disolvieran, esperaba poder volver a darles otra oportunidad. Pero estaba desencantado y no quise apoyar la candidatura de Maneiro, quien sí me parecía alguien íntegro y admirable. Pero las tramoyas y secretos de Herzog (bueno, no él en exclusiva porque solo era testaferro) hicieron que tardase en acercarme. Y vino Brown que, si bien quiso darle un buen lavado de cara al partido, ya era demasiado tarde. La única punta de lanza, tras quedarse sin representación en el Congreso de los Diputados y con una colección de concejales mínima eran sus europarlamentarios. Pero no supo o no quiso promocionarlos, hacer ver al votante que aún seguían vivos y que actuaban aún por el bien de la sociedad.

Estuve de acuerdo en su momento en que no se disolvieran como juguete roto de unos pocos. Estuve en contra de la fusión con Ciudadanos. Ahora se está viendo que si bien estaban cercanos en el espectro ideológico, los magentas no íbamos de eslóganes y ganas de pisar moqueta a toda costa. Pero ya cuando Brown se dio cuenta que no iba a poder reactivar a UPYD empecé a ver a la formación como un fantasma que actúa como si aún no hubiese muerto. El propio Brown empezaba a ofrecerce a Cs para formar listas conjuntas a ver si conseguía algo de poder y en Europa, las impresionantes Becerra y Pagazaurtundua empezaron a abandonar el barco. El muerto no quería morir. Pero la justicia (la rama a la que quiso agarrarse una vez) le dio la puntilla final por impagos. Una muerte ansiada pero indigna a algo que hizo mucho en poco tiempo pero que no supo o no quiso gestionarlo adecuadamente.

Si soy sincero, siempre vi a UPYD como un partido de oposición. Más fuerte de lo que era, más sólido y más ágil, pero como un Pepito Grillo aconsejando y advirtiendo al Gobierno, condicionando sus políticas. Su actitud, propuestas y discurso funcionaban mejor en la oposición (al igual que veo a Podemos, por eso sus vaivenes ahora que están gobernando), en una oposición leal, activa y constructiva. Creo que era su misión final. Sí, fantaseaba ver en el Gobierno a la formación pero sabía que no se moverían bien en esos pasillos. Me quedo entonces con la postura inicial: un buen partido que a base de bien quebró el bipartidismo imperante y allanó el camino al multipartidismo actual. ¿Qué sería de la situación actual si hubiesen prosperado? Solo queda fantasear.

domingo, 14 de febrero de 2021

La vida como fuenlabreño

 Pues hace unos meses escribí que mi ciclo en Toledo lo veía finalizar. Mucho tiempo de viaje para trabajar, una ciudad que no está diseñada para vivir en ella (solo para acoger turistas) y una forma de ser demasiado árida para crear vínculos.

Así que viendo el inminente confinamiento tras el verano empezamos a mover ficha. Mirar por aquí, por allí, organizando las visitas para acudir al lugar. Y caer en trampa (felizmente resuelta) de dar una cantidad como fianza de que vas en serio para alquilar. Es curioso la cantidad de cosas que te piden para alquilar (como que tienes que cumplir requisitos de funcionario cuando un funcionario iría a comprarse algo, no a alquilar) cuando a cambio los propietarios a penas se paran a velar porque tengas una buena estancia en su vivienda. Y más que hubo cierto nivel de pataletas de los propietarios del piso que dejábamos. Su afán de coger todo el dinero posible les llevó a puntos demenciales, puntos cortados de raíz al aplicar la ley y avisar por medios oficiales nuestra voluntad de rescindir el contrato.

Fuenlabrada tampoco es para tirar cohetes, es una ciudad mediana (se recorre rápido) con multitud de bloques de pisos y un serio problema de aparcamientos. Sin embargo, es lo que uno le pide a una ciudad dormitorio: barrios con comercios, variedad de alternativas, anonimato, gente de diferentes procedencias que no tienen miedo ni estatus para responderte correctamente, buena conexión en transporte público con la capital, acceso rápido al trabajo y un largo etcétera.

Es más tranquila de lo que supuse en primer momento y tiene que el norte colinda con inmensos parques de Leganés para poder pasear y desconectar tranquilamente. Y más cuando vuelven los confinamientos perimetrales.

Eso sí, hubo problemas con el piso con una precaria instalación de luz y la falta de algunos documentos de habilitación para poder empadronarnos tranquilamente (¿no puedes esperar un tiempo a tener toda la documentación en regla para poner en alquiler el piso o el ansia de tener dinero te gana?). Si bien el barrio es tranquilo (no es el más glamouroso de la ciudad, seamos sinceros) hay ajetreo con grupos que hacen fiesta al lado de tu ventana. Y la capacidad de negociación es bastante precaria. No creo que sea el destino definitivo pero al menos hemos dado el paso grande para mudarnos a la Comunidad de Madrid. Ya ir bicheando por otros barrios de Fuenlabrada o ciudades cercanas no es tan inverosímil. Sin embargo, a pesar de todo, estoy bastante contento con el cambio.

Sí, es un movimiento que refuerza la España vaciada, Madrid es un gran atractor, pero la alternativa no está. Sí, culpo en parte a la capital por su poder de absorción y olvido del resto pero también culpo a esas capitales de provincia que no juegan bien sus cartas, se quedan embelesadas en su esplendoroso pasado y apuestan únicamente a funcionarios autonómicos y turistas.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Los incendios de Rosario

Hace varios meses que la pesadilla se repite sin cesar. Lo peor es que es una pesadilla real, una que queda entre la indiferencia de la población en general y la desidia de autoridades. En Argentina, en los meses más duros del confinamiento, las enormes islas que están en el enorme Paraná están ardiendo. Casi de diario. Y nadie hace nada por detenerlo. Las islas quedan frente a la ciudad de Rosario y son decenas de miles de testigos que han estado viendo cómo el cielo se oscurece a niveles insoportables, tapando el sol como en un día de niebla cerrada. Y la ceniza, el humo, cae sobre las calles rosarinas y es respirado a la fuerza por millones de personas. No es solo la naturaleza, sino que es un atentado contra los ciudadanos de una ciudad.

Las islas forman parte de la provincia de Entre Ríos, por lo que Rosario, perteneciente a la provincia de Santa Fe, no tiene jurisdicción para intervenir. Entre llamadas a autoridades y que buscan los focos ya los perpetradores han huído y el fuego ya arrasó con varias hectáreas de flora y fauna fluvial. Porque no solo se pierden árboles sino que hay decenas de animales, como los carpinchos, que quedan a la merced de esta práctica cruel.

Quizás sería más fácil ver de quién son esos terrenos (casi todo está comprado por millonarios) o quién quiere pujar por el terreno baldío. Porque sí, la táctica es antiquísima: destruyo el ecosistema y como no está ya protegido el terreno puede recalificarse para plantar soja masivamente o para asentar una densísima ganadería vacuna en el lugar. Incluso hay inmobiliarias que saludan con gracia esto diciendo que por fin esos terrenos pueden ser edificables porque a quién no le gusta tener una segunda residencia en las islas. Maldito, si la gente visita las islas es porque abandonan la ciudad y se quedan unas horas (o días) en mitad de la naturaleza, ¡nadie te va a comprar una casa en la isla si está ubicada en un baldío! Lo que más rabia me da es que lo dicen con soberbia, con una sonrisa en la cara. Ea, destruir el medio ambiente sigue sin importar un comino.

Muchos protestaron, muchos se movilizaron, muchos expresaron la bronca pero la inmensa mayoría no quiere actuar. En una situación política tan polarizada se mira más los réditos electorales de tu afín y no sí debe, como representante, arremangarse y actuar y, en su caso, asumir consecuencias. Si no es por el cambio climático que sea por la gente que aún sigue viviendo en las islas en precarias cabañas y viven casi al día de vender el pescado que han podido recoger. O al menos por la basura que te estás metiendo dentro por cada inhalación. Terrible todo.

El resto del país actúa como si la cosa no fuera con ellos. Evidentemente, cuando los vientos soplaron por unos días en dirección a Buenos Aires y los medios porteños vieron cielos oscuros y calles con ceniza empezaron a preocuparse con la quema masiva de los humedales. Pusieron el grito en el cielo hasta que los vientos cambiaron de dirección. También es terrible que solo sea noticia lo que ocurre en la capital y alrededores y más en un país que tiene una extensión de casi 3 millones de kilómetros cuadrados.

Ay, es que la Ley de Humedales está a punto de tramitarse en el parlamento nacional y antes de que se aumenten las penas por este ecocidio prefieren dar rienda suelta a sus sádicos planes. Rosario ha cambiado en poco tiempo de clima, incluso viviendo yo allí me percaté de ello y ahora puedes decir que es clima tropical. Afectar ese corazón inmenso verde que tiene justo al lado no va a traer nada bueno. Los que se lucran lo harán en un erial y con una ciudad enferma. Por favor, que toda esta locura se detenga.

viernes, 8 de mayo de 2020

Unos buenos momentos

Es cierto que quedé algo quemado de mi experiencia en Ecuador y que terminé abandonando mi trabajo por la deriva errática y autoritaria que se había llevado a cabo hacía más tiempo del éticamente esperable. Pero me fui con buenos contactos, buenas relaciones y si bien hay mucha distancia aún mantengo cierto contacto con antiguos alumnos.

Me hizo bastante ilusión que se contactaran conmigo para dar un webinario a estos estudiantes. Me hizo bien pensar que aún hay gente que me tiene en estima y quiere saber de mí. Porque una cosa es dar conocimientos de la mejor manera que se pueda pero siempre quise que hubiese algo más, una transmisión de valores que podrían ser recogidos o no, pero si libremente los recogías esperaba que hicieran bien.

Charla divulgativa de mi nueva profesión, usando parte del fin de semana pero con ganas de dar a conocer de una manera sencilla y didáctica . Y más en estos tiempos de confinamiento, de incertidumbre, de examen de conciencia. Siempre se puede aprender y más disfrutando en la buena compañía de mis antiguos alumnos.

La verdad, pasé un rato bastante feliz.

jueves, 30 de abril de 2020

Buscando nuevos aires

Ya, ya lo sé. Aún estamos de confinamiento, aunque poco a poco se ve el final del túnel. O eso espero. Pero encerrado en casa te da tiempo a reflexionar y replantearte ciertas cosas. Empiezas a hacer planes para implementarlos una vez que volvamos a ser libres. Como una explosión, un estallido expansivo.

En resumidas cuentas, visto lo visto, ya desde inicios de 2018 en Toledo, creo que el ciclo está acabado. Creo recordar que hace un tiempo publiqué algo por el estilo, que siempre he vivido en muy buenos lugares y me he empapado de ellos pero llega un momento en que veo que ya no hago más ahí, que mi ciclo ha terminado y seguir en el lugar es como estar encerrado. ¡Si incluso me pasó con Rosario, y eso que es la ciudad que me permitió crecer y madurar!

Sí, Toledo es una ciudad espectacular y me siguen atrayendo sus alrededores, sus senderos y pueblos de raíces visigodas, romanas y árabes. Hay mucho por recorrer en esta gran provincia. Pero la orografía de la ciudad es bastante complicada para, por ejemplo, querer salir a pasear en bicicleta. O meterte de nuevo en el casco, puesto que actúa más como museo a cielo abierto que como ciudad en sí. Cosas de cómo se ha planificado la ciudad. Es una sensación que no he vivido en Córdoba (aunque tampoco he vivido nunca en su centro histórico).

En estos años tampoco hemos podido hacer muchas amistades. Es una ciudad con una idiosincrasia rara, como si fuera un pueblo grande (espero no ofender a nadie, son sentimientos que me tocan ahora mismo). No sé si estar a la sombra de Madrid, o sus remembranzas a su pasado imperial, no sé, o su conservadurismo que a veces huele a naftalina. La verdad que no sé, pero es como que sabes que no vas a encajar en los círculos de la ciudad. Claro, hay otros círculos pero la manera de ser toledana es muy clánica, muy exclusivista. Si no eres conocido de la infancia es muy difícil entrar en ciertos lugares o que termines formando parte de ellos.

Esto se nota en el día a día, en lo difícil que es que te respondan a un simple saludo o que entres a un comercio y te traten con suspicacia (mierda, si voy a gastar mi dinero en tus productos, no seas tan agrio, por favor). Muchos hablan de la forma de ser de la gente de la Meseta, pero hay lugares que no son así. ¿Es el famoso carácter castellano? No me gustaría entrar en tópicos que casi siempre son falsos, pero te acercas a La Mancha y el carácter de la gente es muy diferente.

No quiere decir esto que aborrezca la ciudad, que no quiero visitarla de nuevo y que paso de recorrer sus hermosas callejuelas. Todo lo contrario. Cuenta con un lugar especial en mi corazón por darme una oportunidad tras más de una década fuera de España. Un lugar en el que no tenía contactos, que me era ajeno, pero me permitió dar unos interesantes pasos laborales y me protegió de una familia que quería que desarrollase unos roles que hacía once años que ya no eran más válidos. Lo que pasa es que ya me veo que el ciclo ha terminado, que no puedo hacer mucho más en el lugar y que estar más tiempo va a ser contraproducente tanto en mi humor como en mi consideración sobre esta bella ciudad. Aunque ya estoy más viejo, con pocas ganas ya de ser nómada, aún me queda esa vena exploradora. ¿Cuál será mi próximo destino?

Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo

 Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hast...