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jueves, 17 de agosto de 2023

Algunas de mis preocupaciones sobre la IA

 Ahora todo se pone de moda muy rápido y te lo venden como la mayor revolución de la Historia de la Humanidad. ¿Quién sabe? Quizás sí o quizás no. Lo que es cierto es que la Inteligencia Artificial ha llegado para quedarse pero no está aún tan claro la manera en que modelará la sociedad en los años venideros.

Al principio muchos apenas creían en las posibilidades de Internet y ha revolucionado el mundo de pies a cabeza. Hoy, si no estás en las redes, si tu negocio no se localiza a través de Google, no existes. Es duro si lo piensas, pero es así. Lo malo es que todo avanza tan rápido y se exige cada vez más que al final hay mucha gente (sobre todo de cierta edad) que queda atrás, como los jubilados haciendo operaciones en un cajero automático. Y la verdad que no es justo. Y esto, más que una crítica a la tecnología, es a la sociedad en sí en su afán de parecer moderna y conocedora de todo. Una sociedad que no haga por intentar integrar a todos no tiene buenos visos de terminar bien.

Por otro lado estaban el blockchain y las criptomonedas, que decían que iban a cambiar la economía y que los NFT eran el futuro. Tanto hablar y decir que estabas fuera de la cresta de la ola para nada. No sé si ha quedado en un bluf, en una moda pasajera, o que simplemente magnificaron (por malicia o por ignorancia) su impacto en el mundo real. Hay veces que te juntas y te mueves en determinados círculos y generas tal cámara de eco que das por sentado de manera ingenua que el resto del universo es igual.

Vamos a ver cómo la IA se implanta en nuestras vidas. ChatGPT ha sido una revolución interesante pero veamos si su carrera va a ser similar a los derroteros de Internet o del bitcoin. Aún es temprano para saberlo pero creo que hay experiencia suficiente como para decir que tampoco va a cambiar todo de raíz. Habrá una revolución, sí, pero muchas cosas previas se mantendrán y su alcance no será ilimitado. Los que se hacían los gallitos con un tema ahora pasan rápido a este y se hacen los gallitos en este. Parecen tertulianos de televisión, vamos. Hay que ser realista, sobre todo.

Y por ser realista veo dos cuellos de botella importantes, dos puntos preocupantes a resolver. Primero, creer que las máquinas son la solución mágica a todo. Vamos, no creo que terminemos en un futuro a lo Terminator, sino más bien a lo Blade Runner. O sea, poco a poco la IA y las máquinas se harán más cotidianas y la conexión biología y electrónica cada vez será mayor. Algunos de los desvaríos de Elon Musk sobre chips implantados y conexiones hombre-máquina no creo que vayan descaminados. Sin embargo, creer que son jueces imparciales las máquinas es un error muy peligroso. ChatGPT al final es una gigantesca base de datos que busca lo que le pides y te lo articula de manera amena y directa. En la programación siempre se introducen sesgos de los programadores y por tanto el juicio de la IA no es imparcial: colores de piel que no detectan los sensores, reconocimiento de patrones humanos asociados erróneamente a gorilas, cribado de candidaturas a empleos que descartan apellidos latinos, desconocimiento y forzado a ciertas aplicaciones a un determinado sexo... Los ejemplos son numerosos. Porque algún hombre blanco anglosajón tuvo la ocurrencia de que algo es el caso de éxito y lo implementa así en la programación no quiere decir que eso sea cierto o justo. Incluso la malicia humana puede influir en una IA creada con toda la buena (e imperfecta) intención del mundo. Recordemos también el chatbot que tuvieron que desconectar porque empezó a tener comportamientos nazis, sexistas y racistas tras hablar con gente anónima. Tiemblo de los que aplauden la propuesta de que jueces sean remplazados por IA por considerar a esta justa e imparcial.

El segundo punto creo que es peor. Sí, muchos dicen que te ahorra trabajo y te lo hace más fácil. Eso, per se, es bueno. Pero los empleadores lo van a usar de manera torticera. Si antes producías en una semana 50 cosas, por ejemplo, y con la IA produces en esa misma semana 200 cosas, habrá empleadores explotadores que dirán que ya que estamos, mejor producir 300 cosas, volviendo la rutina del estrés y la ansiedad. O que, muy bien, gracias por producir 4 veces más rápido, pero el sueldo va a ser el mismo aunque mis beneficios se catapulten. O peor aún, ya que si antes tenía contratados cuatro empleados para llegar a las 200 cosas a la semana, ahora me ahorro mucho despidiendo a tres y dejando solo uno con IA. Total, voy a producir lo mismo y me beneficio aún más. Tampoco digo que todos los empleadores hagan esto, que todos son ladrones explotadores. No digo eso, pero sí digo que haberlos haylos y que muchos son de grandes corporaciones de cuantiosos beneficios personales. Y bueno, un invento que viene para facilitar la vida y poder realizarnos de otras maneras diferentes y complementarias al trabajo se terminaría convirtiendo en una herramienta de explotación.

Si no se legisla, si no se aplica con conciencia y tras un estudio sosegado, estos dos puntos problemáticos van a convertirse en realidad más pronto que tarde. Y me da miedo que en un mundo donde ha triunfado el neoliberalismo y que muchos derechos laborales y sociales que fueron conseguidos con sangre, sudor y lágrimas están en entredicho, nos pongan otra pesada losa más sobre nuestros hombros. No temo un futuro a lo Terminator, sino un futuro donde los de siempre controlen a la Humanidad no ya con porras y pistolas, sino mediante las ingenuas máquinas.

jueves, 21 de julio de 2022

Hipocresía de contaminar allí, pero no aquí

Hace unas semanas, si no un par de meses, varios influencers de la energía acudieron para ser testigos privilegiados del derrumbe programado de torres de refrigeración de una central térmica. Esto lo publicitaron como un éxito y como cosa a aplaudir en pos de la transición energética.

Dejemos por sentado que tras haber estudiado (no por mi cuenta, estudios reglados que dan título universitario) sobre energías renovables y sostenibilidad tengo claro que es necesaria una transición energética, pero no a todo coste o de cualquier manera. Y esto lo digo porque a los políticos el planeta les importa poco o nada, lo que quieren es rentabilidad económica y quedarse muchos años en el sillón. Si no, como prueba un botón: la reciente guerra entre Rusia y Ucrania ha roto el equilibrio de distribución energética y las instituciones europeas, mágicamente, han considerado como energías verdes al gas natural y a la energía nuclear. Sí, esas mismas que hace un año eran miradas con sumo recelo si no vilipendiadas.

A día de hoy es imposible depender únicamente de energías renovables sin centrales de reserva, centrales base que tengas confianza de que te van a dar de manera ininterrumpida en cualquier momento del día. La variabilidad de las renovables aún es un reto muy serio y no hay que descartar ninguna fuente en territorio propio, incluso el carbón y el gas natural. No digo que se usen hidrocarburos como antaño pero que sí se los tenga como carta en caso de problemas graves, tales como los que vamos a sufrir si Rusia sigue jugando estúpidamente a la guerra en el invierno que se avecina.

Las proclamas de Greta, en cierta parte acertadas, quedaron borradas por la pandemia y la guerra actual pero la seguidilla de altas temperaturas que estamos alcanzando este verano, junto a los tristes y descorazonadores incendios, están retomando el debate a cotas muy interesantes. Negacionistas va a haber, y con la cabeza tan dura que no van a querer ser convencidos con datos. Y ultra-alarmistas también, con mapas de colores donde las temperaturas aceptables ya las colorean con tonos anaranjados. El cambio climático es innegable, pero hay que enfocarlo bajo criterios científicos y racionales. Y aquí quiero mencionar que si bien las políticas de bajar emisiones están bien para atemperar los efectos de este calentamiento global, poco o nada se está haciendo para generar políticas para afrontar el cambio climático que nos va a tocar, porque vamos a llegar a ese escenario. Por ahora no escuché sobre políticas migratorias, ni solidaridad entre países, ni políticas de mejora de almacenamiento, distribución y consumo de agua o fondos para controlar los montes para que si hay incendios no se propaguen de manera tan virulenta y extensa.

Y es que, lo siento, pero hay que implementar políticas reales, no deseos sobre que si cortamos de raíz todo el cambio climático va a desaparecer. O como el tema de las megagranjas solares, fuertemente criticadas, con razón. Pero las críticas parece que van encaminadas a que no las quieren aquí, al lado de su casa, sino que estén en la casa de otras personas. Si bien son compañías especuladoras que quieren quedarse terrenos apetecibles también hay que pensar que nuestra sociedad despilfarradora requiere de la producción de mucha energía. No querer la megagranja no quiere decir que evaluaemos nuestra manera de vivir y organizarnos de manera poco eficiente, quiere decir que vayan a otro sitio (con menos recursos para que no se quejen mucho) y que las hagan allí. Y la solución, aparte de que nuestros hábitos de consumo basculen hacia la máxima eficiencia) es la deslocalización de las granjas, de la generación distribuida y cercana a los puntos de consumo. Quizás paneles más transparentes y flexibles para que estén en tejados, ventanas, farolas, etc., sea mejor que hectáreas y hectáreas de paneles.

Y con el tema de querer lo mismo pero lejos me genera cuestiones. Las reservas de litio extremeñas podrían ser algo muy valioso para España y que rompiese la tendencia europea general de ser sitio de consumo y no de producción (con la inmensa dependencia que esto genera, claro). Evidentemente hay resquemor por parte de los vecinos de las prácticas poco éticas y medioambientalmente amigables que van a tener las empresas (por eso el fracking está prohibido porque por ahorrar costes y maximizar beneficios les da igual destruir todo) pero en vez de fiscalizar por un buen desempeño y un mínimo impacto se piensa en que hay que seguir con el litio pero extraído en otro país, lejano y pobre a ser posible, puesto que las restricciones legales ya no son tan estrictas y podemos contaminar a nuestro gusto.

Lo mismo pasa con el petróleo canario, que por evitar temas corruptos y que contaminen no quieren explotar los pozos. Y al final serán seguramente explotados por Marruecos y las islas serán contaminadas a la vez que la soberanía energética queda reforzada en nuestro país vecino.

Porque, gente, por mucho coche eléctrico que tengamos (que ya han apostado los mandatarios por él, el resto de híbridos ya se descartan aunque sean más eficientes y seguros), si hay que contaminar a lo loco para lograr una batería de litio y hay que anegar de crudo una costa lejana para generar electricidad, la transición energética será una impostura.

transicion energetica

jueves, 6 de enero de 2022

Histeria informativa

 Desde que viví en Argentina me acostumbré a ver poca televisión. Incluso llegó a parecerme lógico no tener tele. La verdad es que se gana como lector y se pueden ampliar horizontes. Se puede tener para conectarla al ordenador y a la consola pero sintonizar algo como que hace mucho tiempo.

Y en el fondo ayuda. Ha sido ir a la casa de mis padres para pasar las fiestas navideñas y empezar a acojonarme por todo. En especial Antena 3 le gusta generar una alarma impresionante. Y sobre todo por el tema de la pandemia. Sí, la cosa sigue; sí, hay que seguir cuidándose; no, generar la misma atmósfera que en marzo de 2020 no tiene sentido. Y ojalá fuese todo eso, pero los políticos vuelven a las mismas políticas infundadas (mascarillas en lugares abiertos y públicos cuando incluso la OMS advirtió que no sirve eso para nada si no hay concentración de personas, desinfectar toda superficie con aspersores y camiones cuando se ha demostrado hasta la saciedad que el virus, aunque sea pesado, se transmite mediante aerosoles) que no tienen ningún efecto, salvo el de indicar que están haciendo algo.

Todas las noticias sobre incidencia, sobre lo mal que lo hacemos todos, sobre el fin del mundo. Es lógico que quieran meter miedo, siempre vende mejor publicar noticias así. Siempre viene mejor tener a una sociedad preocupada y manejable. Ahora incluso tras los Estados de Alarma inconstitucionales ya se pasan la democracia por el forro y mediante ordenanzas municipales pueden confinar pueblos enteros e imponer toques de queda arbitrarios (el virus ataca sin importar la hora del día).

Repito, no hay que vivir un viva la Pepa y que se contagie todo quisqui, hay que seguir cuidándose. Pero otra cosa muy diferente es querer usar los mismos parámetros previos a la vacuna, como si el número de hospitalizados y fallecidos no hubiese bajado drásticamente gracias a las vacunas. Desde el minuto 1 decían que debíamos aplanar la curva para no saturar la sanidad. Lo hemos logrado, hay que actuar de manera diferente. Por eso me hace gracia el hincapié que hacen los telediarios sobre incidencias y despúes, corriendo como locos y en voz medio baja, indican que las hospitalizaciones, en cambio, bajan.

Incluso les ha salido rana la variante ómicron. La tenían (por venir de Sudáfrica) como la cepa contagiosa (verdad) y definitiva que nos iba a devolver al 2020 (mentira). Contagiosa es pero menos agresiva, los síntomas son menores y el porcentaje de hospitalizaciones se reduce mucho. Les ha jodido unos cuantos titulares, realmente. Y ahora se empecinan en generar algo de miedo con el flurona (gripe y Covid-19) pero al final es algo que ya se ha estado dando desde hace bastante tiempo. El terrorismo informativo ha de parar en algún momento. Además, por favor, haz caso a los investigadores de África, son tan buenos como los daneses que te van a dar la misma conclusión tres semanas después. Que se os escapa el racismo, chavales.

También otro tirón de orejas a los políticos. No puedes imponer las mismas restricciones que hacías antes de las vacunas porque indirectamente estás diciendo a la gente que las vacunas no han servido para nada (cuando sí han servido, y mucho). Al final, les estás dando la razón a los antivacunas y eso es lo peor que puedes hacer. Tampoco te puedes quedar de brazos cruzados cuando clamabas por activa y por pasiva que había que llegar a la inmunidad de rebaño: se ha hecho, y ahora, ¿qué? ¿Seguimos igual o actuamos en consecuencia? Otro tirón de orejas es que han pasado dos años y aún no se han puesto manos a la obra para elaborar los casos de emergencia sanitaria en un marco legislativo coherente. O sea, si el Estado de Alarma no puede abarcar medidas de restricción de libertades y sí el Estado de Excepción, pero este no contempla que se aplique en caso de calamidad sanitaria, algo hay que hacer. O reformular el Estado de Alarma para que sí se pueda restringir libertades (temporal y justificadamente) con este o reformular el Estado de Excepción para que sí incluya como supuesto de aplicación los casos de emergencia sanitaria. No, no, la Ley de Pandemias suena a ocurrencia de último momento y que si llega a ser promulgada va a nacer ya vieja y desfasada. Usemos las herramientas que ya tenemos, reformémoslas.

Y otro tirón de orejas a los políticos es que empiecen a dejarse de tonterías y de aplicar medidas arbitrarias e inútiles a cambio de no invertir ni un euro en la sanidad. Sí, esos sanitarios que tanto loaban y animaban a aplaudir a las 20.00 fueron despedidos malvadamente al final de la primera ola. Invierte en infraestructuras y material, invierte en contratar y pagar dignamente al personal sanitario. Fomenta las carreras relacionadas con la salud y hazlas atractivas. Forma buen personal y que esté bien motivado, garantízales los derechos laborales, como cualquier trabajador. Se me revuelven las tripas que en Andalucía se despidan 8000 sanitarios antes de la 6ª ola y ahora clamen a jubilados para que vuelvan ad honorem a suplir la escasez de sanitarios que tú mismo has provocado.

miércoles, 30 de junio de 2021

La ingenuidad de las renovables

Hoy en día todo está polarizado, cualquier cosa se usa como arma arrojadiza o como elemento para distinguir y alentar a los tuyos. Desgraciadamente, también le ha tocado a las energías renovables y al cambio climático. Como las predicciones han sido más por exceso que por defecto muchos creen que en realidad todo es falso. Pero, creedme, es mejor prevenir que curar. Y más con lo del cambio climático. Quizás la hostia no llegue en 2100, quizás lo haga en el año 2200 o 2300, pero da igual, la certeza es que va a llegar. Ahora, muchas opciones conservadoras quedan arropadas por el clima de crispación y con la dialéctica de la teoría de la conspiración y se oponen por defecto a toda medida en favor de las renovables, más defendidas por el sector político progresista.

Ya con cualquier noticia sobre impactos medioambientales de las energías renovables saltan clamando que todo es un timpo y que los combustibles fósiles son la única y eterna solución. Pero no, si estás metido en el mundo de las renovables sabes que no todo es color de rosa y que se hacen análisis de ciclos de vida donde incluso se evalúa seriamente el impacto ambiental. Que no se difunda y que los periodistas crean que todo lo renovable es Jauja es otro asunto serio a discutir. Ese triunfalismo pedante termina por hacer sospechar incluso al previamente más convencido.

La nueva polémica es por darse cuenta algunos que los parques eólicos tienen bastante impacto en su zona circundante y que puede haber muertes de aves, ruidos molestos y que la tierra queda ocupada también para la instalación. Es de cajón que los parques van en lugares con condiciones de viento muy favorables, por lo que no pueden ser instaladas en cualquier lado. Sí, impacto visual; sí, el tema de la extracción de las tierras raras necesarias para los generadores; sí, el problema acarreado del desmantelamiento final del parque y qué hacer con los elementos no reciclables. Repito, esos son temas conocidos pero se tienen que divulgar sí o sí para evitar triunfalismos o discursos equivocados.

Y tampoco podemos vender a las renovables como la solución definitiva. Vale que dos horas de irradiación solar en la superficie terrestre vale para dar electricidad al planeta entero un año, pero en dos horas no se recoge toda la energía necesaria, nuestra tecnología (y superficie de instalación) es limitada. Además, son procesos variables, una nube o un cambio de vientos puede hacer parar la producción. Nuestra civilización cada vez depende más de un suministro constante y fiable de electricidad. ¿Solución? Instalaciones de respaldo. Hoy lo suple el gas natural (o el carbón en algunos lugares) y la aquiescente nuclear. ¿Cómo incluso quedarse con el excedente si la producción es muy buena? Pues hay que recurrir a la tecnología de almacenamiento de electricidad, que hoy no está tan madura para que las renovables puedan con seguridad guardar su excedente y darlo a la red cuando haya mal tiempo. Hidráulica de bombeo, aire comprimido, volantes de inercia, baterías, vectores energéticos (hidrógeno, gas natural, gas de síntesis, etc.). Y respaldo de las centrales de base que generen el menor impacto posible (nuclear, ciclo combinado, gas natural, etc.). Lo siento pero toda tecnología contamina en mayor o menor grado, el impacto nunca puede ser cero. Falta más investigación.

Pero, para mí, el problema siempre es el mismo. El problema es la sostenibilidad. Se puede arrasar toda la superficie española y poner a cascoporro paneles solares y el impacto sería, evidentemente, catastrófico. Eso sí, a cambio tendríamos energía de sobra. Pero la moraleja sería que pasados unos años (o décadas, a lo sumo) esa potencia eléctrica llegaría a ser insuficiente para la humanidad. Porque cada vez consume más y más, y cada vez hay que generar más y más energía. Y esto, ni con los recursos ingentes del sol, es ilimitado. Ya en el máster me dijeron que la energía más limpia es la que no se consume. Por ejemplo, se llegó a estimar que el parque eólico ecuatoriano de Villonaco generaba una potencia similar a lo que se consumía en el país por pilotos de standby encendidos. ¿Es entonces «renovable» la producción eólica si tiene que ir a algo que casi nunca es necesario? ¿No estamos echando la culpa a las renovables de nuestro despilfarro?

No digo, como algunos, que hay que volver a vivir casi como antes de la Revolución Industrial (prohibido carne, viajes en avión, productos suntuarios) pero hay que frenar un poco. Tantas cosas con plástico no creo que sean necesarias. Si tengo que tardar media hora más en un viaje no debe ser un problema. En un mundo estresado se tiene el paradigma de la máxima potencia pero al final lo mejor es la mayor eficiencia (con momentos puntuales de más potencia). También, además de no consumir si no es necesario, es diseñar mejor nuestras ciudades para que por medios indirectos no se tenga que consumir energía. Quizás no serían necesarios tantos aires acondicionados si arquitectónicamente las casas y los pisos estuviesen diseñados para mantener temperaturas constantes y construidos con materiales de valor agregado (quizás jardines verticales en fachadas sin ventanas expuestas al sol, quizás buen aislamiento térmico en paredes, ventanas y puertas). Quizás sí seguirán siendo necesarios los aires acondicionados pero a lo mejor solo tendrían que usarse puntualmente. Recordemos que mucha de la energía que se produce se invierte en climatización... Quizás, la geotermia puede ayudar, las sombras naturales, doble ventana, etc. ¡Y quizás deshacerse de la idea de ir todo el año en calzoncillos por la casa pueda ayudar también!

Y tampoco digo que los países emergentes tengan que apretarse el cinturón y los países desarrollados, que ya han cambiado políticas, miren para otro lado. En todo lugar del mundo la gente quiere vivir de manera cómoda. Ha de haber colaboración global porque de casi 200 países que hay en el mundo, el planeta sigue siendo común.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

La cuarentena del eterno retorno

Si lo piensas bien no es algo sorprendente: hubo una segunda oleada pandémica que dejó de nuevo a España contra las cuerdas. Ahora los números son bastante bajos (ojalá cero) y los países del norte de Europa, que criticaban a España, ahora están alarmados y aplicando confinamientos a lo loco. Y como la cosa es cíclica (y más que en el Reino siempre se plagia lo que hacen nuestros socios europeos, principalmente Francia), apretarán las tuercas de nuevo.

Idealmente, si todos nos quedáramos en casa por medio año todo se resolvería definitivamente. Pero esto es un caso ideal. Nadie puede tener cordura tras no salir para nada en medio año. Aparte, hay que comer y comprar, y muchos no se pueden permitir el lujo de parar de trabajar. No es solo la economía nacional sino también es cuestión de supervivencia para ciertos sectores. Por desgracia, toda desigualdad previa se ha acentuado durante 2020.

Vendrá una tercera ola, de eso no hay duda. Algo más amortiguada pero Navidades va a ser su punto inicial. Y vendrán muchas más. Respecto de mí, ya estoy bastante cansado de los entusiastas que van alargando el «poder abrazarnos» como el cuento de la zanahoria y el burro. No digas nada, cállate y aprieta los dientes como todo el mundo. Ya decían de no vernos en verano para vernos en Navidad. A pocas semanas ya decían no vernos en Navidad y vernos, ahora sí, en verano. Y cuando esté cerca el verano seguirán diciendo patochadas, no sé si para los demás o en un ejercicio de darse ánimos a sí mismos. 

Ya al menos se ve el final del túnel con la entrada en juego de las vacunas. Menuda pelea de porcentajes de efectividad (quizás algunos inflados para ganar en acciones) y de formas de aplicación. Por un lado me sorprende el grado de avance de la ciencia cuando los ánimos y fondos se ponen en una dirección concreta. Por otro me quedo convencido que no va a ser la panacea definitiva, el virus mutará y seguirá con nosotros. Quizás no tan fuerte porque ya habrá más gente inmunizada (la tan cacareada inmunidad colectiva) pero lastimeramente seguirán existiendo casos. Además, el calendario de vacunación irá primero por personal sanitario, gente de avanzada edad, personas de riesgo, etc. Los sanos iremos los últimos, como es lógico.

Eso sí, estoy seguro que estas vacunas han salido al mercado tras pasar todos los procesos de rigor y de seguridad. Como cualquier otra vacuna. Es por eso que no dudaré en ponérmela. Sin embargo, los medios de comunicación les han hecho un flaco favor a los antivacunas con una pésima campaña de divulgación y afán de utilizar el clickbait hasta niveles insoportables. A ver, preguntar hasta la saciedad si te la vas a poner sea como sea (como dando a entender, a un buen estilo de globo sonda, que a ver si le pones reparos a una vacuna que no ha finalizado su aprobación por los organismos de salud pertinentes) o publicar con un tufo prepotente que si tienes dudas eres un criminal (publicaciones diarias casi) hacen que la gente que confiaba empiece a desconfiar. Se empiezan a preguntar por qué están tan machacones los medios que si en realidad se oculta algo. 

Me parecen lógicas las reticencias viendo la pésima campaña ejercida por los medios de comunicación (sin contar que juzgan rápido qué manifestaciones son buenas e inocuas y cuáles son malas y van a aumentar el número de casos). También la ciencia ha de entonar el mea culpa al no dar el mérito merecido a las labores de divulgación científica que ha de acompañar a todo avance de su campo. Debería ser incluso una carrera, o posgrado. No me vale un periodista que le guste la ciencia o un científico que tiene labia. Es un asunto muy serio. ¡Y no dejar de lado como siempre a las ciencias sociales, que ahora están haciendo más falta que nunca para saber cómo llevar los mensajes de protección a ciertos colectivos, como los jóvenes!

Al ser la pandemia un caso global y que pone en peligro a toda la sociedad la vacunación debería ser obligatoria, como las que te ponen cuando eres muy pequeñín. Bien por la libertad de expresión de los antivacunas (liderados por muchos famosos que son buenos en lo suyo pero no más allá) pero la salud del prójimo también es igual de importante y en esta vamos todos de la mano, si alguien falla esto va a complicarse. Y así hasta el final de los días. También está el engendro que regurgita los dictados de su político favorito o de su cadena de televisión de preferencia. Ese que se reía de las mascarillas y decía que por qué tanto alboroto por una gripe fuerte y que ahora, olvidando todo esto, se pone con boato a criticar las políticas de confinamiento de las autonomías que no son de su color y a reírse (menudo método de seducción, ¿no?) a los que muestran reticencias a la campaña de vacunación.

Seamos sensatos, seamos racionales. Informémonos de lugares serios y de confianza (si es que se puede) y dialoguemos con el reticente. En un buen y sano debate se ganan adeptos. Y se aprende.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Los incendios de Rosario

Hace varios meses que la pesadilla se repite sin cesar. Lo peor es que es una pesadilla real, una que queda entre la indiferencia de la población en general y la desidia de autoridades. En Argentina, en los meses más duros del confinamiento, las enormes islas que están en el enorme Paraná están ardiendo. Casi de diario. Y nadie hace nada por detenerlo. Las islas quedan frente a la ciudad de Rosario y son decenas de miles de testigos que han estado viendo cómo el cielo se oscurece a niveles insoportables, tapando el sol como en un día de niebla cerrada. Y la ceniza, el humo, cae sobre las calles rosarinas y es respirado a la fuerza por millones de personas. No es solo la naturaleza, sino que es un atentado contra los ciudadanos de una ciudad.

Las islas forman parte de la provincia de Entre Ríos, por lo que Rosario, perteneciente a la provincia de Santa Fe, no tiene jurisdicción para intervenir. Entre llamadas a autoridades y que buscan los focos ya los perpetradores han huído y el fuego ya arrasó con varias hectáreas de flora y fauna fluvial. Porque no solo se pierden árboles sino que hay decenas de animales, como los carpinchos, que quedan a la merced de esta práctica cruel.

Quizás sería más fácil ver de quién son esos terrenos (casi todo está comprado por millonarios) o quién quiere pujar por el terreno baldío. Porque sí, la táctica es antiquísima: destruyo el ecosistema y como no está ya protegido el terreno puede recalificarse para plantar soja masivamente o para asentar una densísima ganadería vacuna en el lugar. Incluso hay inmobiliarias que saludan con gracia esto diciendo que por fin esos terrenos pueden ser edificables porque a quién no le gusta tener una segunda residencia en las islas. Maldito, si la gente visita las islas es porque abandonan la ciudad y se quedan unas horas (o días) en mitad de la naturaleza, ¡nadie te va a comprar una casa en la isla si está ubicada en un baldío! Lo que más rabia me da es que lo dicen con soberbia, con una sonrisa en la cara. Ea, destruir el medio ambiente sigue sin importar un comino.

Muchos protestaron, muchos se movilizaron, muchos expresaron la bronca pero la inmensa mayoría no quiere actuar. En una situación política tan polarizada se mira más los réditos electorales de tu afín y no sí debe, como representante, arremangarse y actuar y, en su caso, asumir consecuencias. Si no es por el cambio climático que sea por la gente que aún sigue viviendo en las islas en precarias cabañas y viven casi al día de vender el pescado que han podido recoger. O al menos por la basura que te estás metiendo dentro por cada inhalación. Terrible todo.

El resto del país actúa como si la cosa no fuera con ellos. Evidentemente, cuando los vientos soplaron por unos días en dirección a Buenos Aires y los medios porteños vieron cielos oscuros y calles con ceniza empezaron a preocuparse con la quema masiva de los humedales. Pusieron el grito en el cielo hasta que los vientos cambiaron de dirección. También es terrible que solo sea noticia lo que ocurre en la capital y alrededores y más en un país que tiene una extensión de casi 3 millones de kilómetros cuadrados.

Ay, es que la Ley de Humedales está a punto de tramitarse en el parlamento nacional y antes de que se aumenten las penas por este ecocidio prefieren dar rienda suelta a sus sádicos planes. Rosario ha cambiado en poco tiempo de clima, incluso viviendo yo allí me percaté de ello y ahora puedes decir que es clima tropical. Afectar ese corazón inmenso verde que tiene justo al lado no va a traer nada bueno. Los que se lucran lo harán en un erial y con una ciudad enferma. Por favor, que toda esta locura se detenga.

martes, 17 de marzo de 2020

Coronavirus en el Reino de España

Me hice un poco de arqueología bloguera y descubrí que cuando hubo casos de ébola en España hice una entrada crítica con el Gobierno. Evidentemente, ahora toca hacer crítica al Gobierno, aunque sea de otro color.

Bien es cierto que a día de hoy estoy sigue subiendo y subiendo y que se conoce poco o nada de este virus. Su fulgurante aparición en China y su rápida expansión por Irán, Corea del Sur, Italia y España están poniendo a jaque los sistemas sanitarios de los Estados. Las predicciones indican que entre un 60 y un 80% de la población se va a infectar y, por suerte, la tasa de mortalidad es bastante baja, más que la de la gripe común. Es más, la mayoría de afectados tienen síntomas similares a una neumonía aunque en algunos casos puede complicarse y afectar a los pulmones o sistema digestivo, según me han contado. Por desgracia, los afectados de elevada edad o con problemas respiratorios o circulatorios están en la población de riesgo. Es por eso que este actual estado de alarma es más para cuidarlos a ellos y no saturar los sistemas de salud que, como siempre, recaen en exclusiva en la impresionante (pero siempre severamente recortada) sanidad pública.

Un compañero de trabajo mostró los síntomas y por precaución he estado estos días recluido. Hay suerte que las pruebas le dieran negativo pero nunca sabes cuándo te vas a infectar. Impresionantemente, parece que algunos que han pasado por la enfermedad pueden volver a tenerla o algunos infectados dan varias veces negativo antes de dar positivo.

Son momentos complicados, momentos en los que tenemos que apelar a nuestra responsabilidad y aislarnos e higienizarnos lo más que se pueda. Porque la OMS ya la declaró pandemia mundial y creo que esto va para largo. Temo por países con peores sistemas de salud o que ya tienen otras pandemias. En Argentina, por ejemplo, hay ahora una de dengue. Si se suma el coronavirus, la cosa se va a poner muy mal. Ojalá que haya fuertes medidas de prevención.

¿Prevención? Eso me recuerda a la ineptitud y falta de respuesta del Gobierno. Si bien muchos estábamos confiados por la lejanía de la infección y las pocas complicaciones al paso de los días se veía que la cosa iba in crescendo. Que aunque siendo poco mortífera iba a colapsar todos los sistemas. Es que se veía. Los portavoces y especialistas gubernamentales casi se mofaban de los alarmistas y quitaban hierro al asunto. Mira que China avisaba que la cosa no era tan fácil y que Italia nos llevaba unos días de ventaja y que podíamos mirarla como espejo. Pero no. Incluso se permitieron manifestaciones masivas el 8-M con el riesgo de aumentos de contagio que podría conllevar. Pero claro, eran marchas que eran afines al Gobierno actual, por lo que el espaldarazo político que les daba parece que compensaba el aumento de casos. Mal, mal asunto cuando la salud y la política se oponen. Evidentemente, el lunes siguiente empezaron las caras largas y preocupadas. No porque ya se veía el aumento por las marchas (el periodo de incubación va entre 5 y 6 días) sino porque lo marcaba el guion.

Tengo que repetirlo más porque a veces lo puedo dar por sobreentendido. Soy un defensor del Estado autonómico. Es mejorable, sí, pero la distribución de competencias, si se ejercen de buena fe, hace más bien que mal. En este caso ayudó mucho porque las comunidades autónomas pudieron tomar medidas adelantándose a un Gobierno inactivo. Madrid, Andalucía, Valencia, Euskadi y un largo etcétera empezaron a tomar medidas regulando las aglomeraciones, implementando protocolos de actuación, tomando medidas sobre el transporte y viendo cómo fomentar el teletrabajo y evitar ir a un lugar. Si bien muchos actuaban mal y con contradicciones, estaban quedando como referentes de seriedad y cordura en comparación con el Presidente. Ministras y diputados infectados dieron mucho desasosiego y ya los bulos comenzaban a circular (junto a los idiotas que arrasaban con todo lo que pillaban en los supermercados, en especial papel higiénico).

Pero por fin tomaron cartas sobre el asunto. Una declaración de Sánchez el viernes y una aplicación fuerte del estado de alarma, a pesar de las disensiones en el Consejo de Ministros. Creo que es más estricto de lo necesario pero creo que lo hacen así sabiendo que la gente lo va a acatar a la mitad: si lo hubiesen hecho razonable la gente seguiría haciendo vida normal y eso no podía ser. Un poco más arriba apelé a la responsabilidad de cada uno, pero todos sabemos que muchos pasan del tema y que deben ser persuadidos a que se comporten de manera adecuada. Y tras la toma de las riendas el Estado autonómico tuvo que cambiar, para mí acertadamente, de paradigma. Ahora había que unificarse, tener políticas comunes y seguir un mando único. Patéticas las pataletas de los presidentes vasco y catalán, aduciendo que se les comía las competencias propias y que eso no podía ser. ¡Pero gente, que es un estado de alarma, que es una situación excepcional y si vamos por libre esto no se reconduce ni de coña! A veces más que preocupación por la conculcación de autogobierno es preocupación porque se les toca su chiringuito.

Por sorpresa, la Unión Europea ni está ni se le espera. Cada país europeo está yendo por su cuenta, con cierre de fronteras incluido. Cuando la Unión debía funcionar mejor y dar un rendimiento óptimo ha demostrado estar dando traspiés. Cuando salgamos de la crisis habrá que evaluar seriamente si la Unión tiene futuro o no, si solo sirve para cuando las cosas van bien o puede actuar cuando las cartas vienen mal dadas.

Ya estuve de cuarentena en 2010 en Argentina por la gripe aviar. Los rigores al paso de la semana se van aliviando, pero hay que poner mucho de uno mismo para aguantar el aislamiento. Es el momento de cambiar algunos paradigmas, empezando por fomentar la cooperación e ir olvidando el culto al individualismo. Mimar la sanidad pública y reforzarla. Apelar a la responsabilidad y el voluntariado. Quitar la idea de que muchas horas en el trabajo significa producir mucho. Hay que salir mejorados tras este tumulto porque la crisis económica por la inactividad va a darnos bastante batalla.

sábado, 25 de enero de 2020

Slow science

Ahora, lo que muchos veníamos diciendo una y otra vez, parece que entra de moda. ¿Qué es esto? Lo que su nombre indica: investigación pausada, detallada, buscando completar y cerrar una línea de investigación y escribir un artículo sobre lo investigado, haya pasado el tiempo que haya pasado desde el inicio de la investigación.

En la actualidad la ciencia es más un negocio que una herramienta de generación de conocimiento. Las investigaciones se llevan a cabo a la par que el plan de desarrollo, se llegan a resultados parciales y no se explora todo hasta sus últimas consecuencias y se intenta publicar por separado cada detalle, varias veces al año. Si no se hace así, desgraciadamente, te quedas atrás de la carrera investigadora. Ya no se valora la calidad, sino la cantidad. Y es que el negocio capitalista de las editoriales científicas manda, y para lucrarse cuantiosamente necesitan manuscritos que adquieren por cero euros, eso sí, manuscritos que vienen de investigaciones normalmente subvencionadas con dinero público (unas subvenciones que solo se dan a ciertos campos que interesa explotar, cribando por tanto el avance científico). Un desastre.

Es muy loco que gente conocida ahora se sume al carro de la ciencia lenta. Me alegraría si lo hicieran convencidos pero sospecho que lo hacen para estar a la moda. Sí, gente que defendía que los estudiantes deben competir entre ellos (típico síntoma capitalista) en vez de colaborar entre ellos (uno de los pilares básicos de la ciencia). Por gente con la cara de granito esto está como está.

Y por otro lado el afán de "titulitis", Ya te arrogas un título (como ciertos políticos) si lo estás estudiando. ¡Pero la educación reglada lo es porque hay unas reglas para conseguir un título, si no las cumples no hay nada de título! O las manera de alterar el nombre a doctorandos (asistentes de investigación, cuando son ellos los que hacen la mayor parte de la investigación, coordinados y supervisados, eso sí, por los investigadores oficiales). No hablemos nada de los pobres sueldos que reciben y la pantomima de que si amas la ciencia has de echar horas como un loco y sacrificar tu vida en pos de ella. Y del verticalismo y aires de grandeza que tienen algunos y fomentan otros. ¿Y los postdoctorandos? En principio eran concebidos como doctores jóvenes que iban a un grupo con el que colaboraba tu grupo original, vivías fuera un tiempo aprendiendo sus técnicas y consolidando vínculos y volvías al grupo de partida para enriquecerlo. Ahora eres una máquina de publicar en un grupo que no conoces y del que pronto te irás, puesto que terminó tu contrato en tu grupo original. Es como los cargos universitarios que se idearon como complemento y ahora son puestos individuales con el sueldo irrisorio sin tocar (claro, era un complemento a tu sueldo...).

Un antiguo rector que tuve nos comentó una vez que hay que elegir: ser un científico de reconocido prestigio o tener una familia y vida funcionales. No se puede ambas porque el tinglado está montado para que no se pueda. Si de verdad cala la slow science otro gallo cantaría. Ojalá.

viernes, 23 de agosto de 2019

Cambio climático y Greta, ¿buenos aliados?

Pues sí y no. Sigo escribiendo más para que no queda tan corta la entrada y, aparte, dar mi humilde punto de vista en la figura mediática de la adolescente Greta Thunberg.

¿Por qué digo que son buenos aliados? En primer lugar, hoy el mundo es muy mediático, si no estás en las noticias prácticamente no existes. La lucha contra el cambio climático necesita de voces reconocidas, de personas bien visibles que sean fácilmente identificables (ahora mismo hay decenas de miles de incendios sin control en la Amazonía brasileña y de esto solo se conoce hace dos o tres días, mientras que algunos fuegos llevan activos incluso dos semanas). Desgraciadamente, el mundo de la investigación es bastante cerrado y endogámico a la larga. Por muchos estudios sesudos y concluyentes la academia es prácticamente incapaz de difundir sus resultados a los que no son pares. Si estás en la temática, tarde o temprano te llega, pero al lego en la materia, al público en general, es casi imposible que se llegue. Bueno, tienes a divulgadores científicos y secciones de ciencia en los medios, pero también tienen un público reducido, aunque bien interesado y quizás formado en el tema. Se necesita una voz clara que cale en los políticos y en el público en general. Y Greta está cumpliendo eso. No creo que investigadores, aunque sean de alto prestigio, pudieran llegar a dar la voz de alarma de manera tan convincente a escala internacional. Aparte, en nuestro acervo cultural está vinculado en cierta manera la idea de niño con el concepto de pureza, de verdad. Si una muchacha dice esas cosas tan convencida, ¿no estará hablando verdades como puños? Lo siento, pero el ser humano funciona así.

¿Por qué digo que no son buenos aliados? Principalmente por el mismo motivo que digo que sí lo son: la incapacidad de los científicos de poder difundir mundialmente sus resultados ante el público general. Greta tendrá algunas proclamas, algunos datos, buena verborrea, pero si hay una encerrona por parte de escépticos quizás no tenga las respuestas a mano. Nadie es perfecto, pero si tú has participado en la redacción del informe y te lo sabes entero es más difícil que te encuentren un traspié. Por otro lado, muchas agencias, compañías, marcas, se están subiendo al carro de la defensa del medio ambiente y no por la defensa en sí, sino para aumentar sus ventas o imponer algunos productos (o leyes, si extrapolamos a gobernantes interesados). Es más fácil controlar a una persona que a decenas de ellas, es fácil hacerse una foto con Greta y dar a entender que tienes su bendición. Aparte, es de sobra conocida la especial condición mental de Greta, luego no sé si exponerla a los focos de manera tan abusiva le va a resultar bueno a la larga (sí que los bolsillos paternos y maternos van a beneficiarse de que esté mucho tiempo en la palestra). Y bueno, tampoco es bueno asociar un movimiento tan grande y trascendente a una única persona: si esta falla, o desaparece, el movimiento entra en seria crisis. Esto nos compete a todos, no solo a una muchacha.

sábado, 20 de octubre de 2018

La planicie del conocimiento

Desde hace un tiempo relativamente corto han salido con fuerza ciertas teorías hace tiempo abandonadas. Como champiñones tras una tormenta. Que si las vacunas provocan autismo, que si la homeopatía es la solución y no la medicina tradicional, que si la Tierra es plana, que si nunca se llegó a la Luna y un largo etcétera.

Ni idea por qué ahora y no hace más tiempo. El acceso a las redes sociales y a la información que inunda Internet tienen cierto peso en este efecto y es que tanta información cruda, sin tamizar ni procesar ha hecho que terminemos por bajar la guardia, que nos creamos todo con una fe casi ciega. Es la época de las fake news, mejor un titular espectacular que una noticia tiempo después parca y bien contrastada.

Y también que el mundo de Internet se ha convertido en un altavoz para todos. Yo, por ejemplo, uso de la libertad de expresión en este blog. Pero yo y todos. Y sorprendentemente se ha creado un pacto donde cualquier cosa tiene igual validez que otra diferente. Esto es cierto en multitud de temas: religión, política, etc. pero no es tan cierto cuando estamos tratando con la ciencia. Hay hechos experimentados y contrastados cientos de veces, con modelos teóricos refinados a lo largo del tiempo que predicen con mucha certeza hechos futuros. Por eso, que creas que la Tierra es plana y que hay una enorme conspiración intergubernamental que intenta ocultarte esto por no se sabe qué motivo no puede tener la misma entidad, el mismo peso, que los hechos contrastados. Lo siento pero no. Como decía el espléndido Neil de Grass Tyson, la Ciencia es verdad, creas en ella o no.

Es que se ha creado una pátina ahora anti ofensas, todo bien políticamente correcto que termina encorsetando el discurso y en última instancia la mismísima libertad de expresión. Cualquier idea, por descabellada que sea, ya no puede ser refutada. No ser troll, sino debatiendo desde diferentes puntos de vista de manera razonada. Y esto es lo que mueve el conocimiento. Resulta curioso que la tan llamada 'generación mejor preparada de la Historia' se ha convertido en una masa muy susceptible y que se traga cualquier bulo que surge.

No, no valen esas matizaciones que no se sabe cuál es la verdad y que todas las opiniones son válidas y que tú tienes los ojos vendados y te están manipulando. No, no vale ese argumento infantil. Si un modelo científico no te gusta, por favor, aplica el método científico y propón tu modelo, con mejor predictibilidad y robustez que el anterior. Así se ha hecho siempre. Es lento, es tosco, pero muy efectivo.

Y por el lado científico, nada de creerse santos ni seres de luz. Si hay hoy en día tanta gente que abraza la pseudociencia y las teorías conspiranoicas es porque no se hace nada por convencerla. Se hacen argumentos para reforzar a los que sí opinan como tú y en ridiculizar a quien no piensa como tú. Y las burlas no provocan que la gente se convenza, sino que se cierran sobre sí mismas y abrazan con más fuerza la creencia original. Parece que los preclaros científicos y los racionalistas han olvidado esta verdad de perogrullo. ¡Parece que es más bonito conseguir un zasca y no una larga y tortuosa sesión de pedagogía, que es lo necesario!

Y es que ya ni siquiera se intenta convencer de error ajeno o aprender de otros puntos de vista, hay que humillar al enemigo para regocijo de tu tribu. Nadie va a dejar de pensar que hay que vacunarse si lo primero que haces es reírte en su cara y decirle estúpido. Si no se usan las herramientas por las que cree que las vacunas son malas no llegarás a convencerle de lo contrario, así que nada de estudios científicos sesudos que solo son de uso común en un campo reducido del saber humano. ¡Hace falta más divulgación y menos burla! Han sido muchos años de desconfiar de los desconfiables políticos, de cambio de opinión sin razón aparente cada pocos meses (como la postura en la cual han de dormir los bebés) y la gente ya tiene claro que no puede aceptar algo rápido y menos si la terminología es confusa y no ha sido explicada. Y en ese hueco, las pseudociencias han triunfado, dando respuestas fáciles y determinantes.

La tarea pedagógica no es sencilla, pero en algún momento hay que empezar.

martes, 19 de junio de 2018

Eficiente o destructor

Sí, brusco el título. Era la intención, al menos. Pero es que no queda otra que darle brusquedad al asunto. Si no, estamos bien, pero que bien, perdidos. Viendo cómo Estados Unidos se salió del Acuerdo de París y cómo se encara de manera tibia el cambio climático, no es para menos. Parece que ya el tema de no aumentar 2º C para 2100 no se va a cumplir y eso es una mala, muy mala, noticia.

Sí, las energías renovables cada vez pegan más fuerte, cada vez son más rentables y eficientes. Dentro de poco es posible que no quede otra opción que cambiarnos radicalmente a las renovables, sin transición energética ni nada. Este sería el peor escenario porque indicaría que ya vamos tarde. Ojalá todo esto se hubiera iniciado antes y la transición hubiera sido gradual pero mucho me temo que el ser humano no reacciona hasta que no se ve obligado.

Estudiando el máster me han dado unas bases bastante interesantes. Lo que me ha sorprendido es que se empieza por lo evidente: lo mejor de las renovables es aplicar primero ahorro energético y eficiencia energética. Es decir, antes que usar recursos renovables o hidrocarburos hay que dejar de gastar cuando no se es necesario (el ahorro) y usar lo mínimo posible para prestar el mismo servicio (eficiencia). ¡Incluso con derivados del petróleo aplicar esto ayudaría a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en gran manera!

No solo vale reciclar y quitar la iluminación de piloto, o cambiar toda la instalación de iluminación por LED si después dejamos todo encendido sin siquiera usar los aparatos u ocupar ese lugar de la casa. Poco vale ufanarse de usar vehículo eléctrico si después la electricidad ha de ser generada en centrales térmicas. Lo más importante de todo es empezar a cambiar de paradigma de la sociedad. No se si ya lo repetí en otra entrada, pero mejor pecar de repetitivo en esto: nuestra sociedad actual se basa en lograr siempre la máxima potencia porque la eficiencia es muy baja. Si la gente pide más, se crea más potencia, lo que es poco eficiente. Hay que generar una sociedad que busque trabajar el máximo tiempo posible en lograr condiciones de máxima eficiencia y cuando sea necesario de manera excepcional, pasar por un tiempo a modo de máxima potencia. Principios básicos de biomimética, es lo que haría cualquier ser vivo. Y sí, aprendamos de miles de millones de años de evolución en cuanto cómo se aprovecha la energía que se consume.

Por otro lado, aunque cada vez las reservas de petróleo se hacen más accesibles tecnológicamente y puedes explotarse yacimientos que antes eran imposibles, seguir usando hidrocarburos no es buena jugada. Se puede ver de la siguiente forma: no hay reservas ilimitadas y los derivados del petróleo son muy importantes, no desperdiciemos crudo quemándolo. Como dijo un antiguo compañero de trabajo: "en el futuro se lamentarán y sorprenderán cuando sepan que en el siglo XX usábamos llamas a 1000 ºC para calentar el agua solo a 100 ºC para hacerla hervir."

¿Nuclear? Pues sí, podemos basarnos en esta tecnología, podemos aprovechar este recurso, pero cada vez tengo más dudas con esta fuente de energía. Si bien no hay problema cuando se usa bien, es muy susceptible a que sea usada bien. Fukushima nos enseñó que cuando entran intereses humanos los efectos son devastadores. Y no es para seguir fiándose del ser humano. Además, nunca hay un compromiso serio de cómo reaprovechar los residuos radiactivos o dónde colocarlos cuando no se pueda aprovechar más.

El problema es que muchas infraestructuras, muchos actos de nuestra vida, están acostumbrados (mejor dicho, altamente adaptados) a la densidad superficial de potencia que proveen los hidrocarburos. Por mucha energía que podamos obtener de los recursos renovables, su densidad superficial de potencia no alcanza lo requerido, por ejemplo, en los rascacielos. Por eso repito, no es solo de pasar a las renovables, sino que hay que rediseñar nuestra sociedad para que pueda aprovechar estos recursos. Quizás hay que aprender a relajarse, a bajar el estrés, a saber esperar, a no obtener las cosas ahora mismo. Tampoco era un mundo horrible cuando la inmediatez no era norma común.

También hay que pensar en cómo almacenar los excedentes de energía. Una buena idea puede ser aumentar la interconexión internacional para que unos países puedan darle energía a otros países cuando tienen una mala racha para obtener electricidad del sol o del viento. Otra buena idea es la generación distribuida, redes eléctricas más eficientes y donde la producción de electricidad esté repartida por toda la geografía, luego el punto de consumo no es tan lejano y no se acumulan pérdidas (ay, ojalá ya el impuesto al sol sea una broma del pasado). Pero si la generación, por ejemplo, se hace por olas, marea, o eólica offshore, hará falta acumularla para transportarla después. ¿Mejores baterías, hacer más eficiente al hidrógeno, nuevos tipos de almacenamiento que no tenemos ni idea ahora? No lo sé, pero lo que sí sé es que ya vamos tarde. Ojalá que no muy tarde.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Que la incertidumbre os sea leve

Menudo marzo estamos teniendo, la verdad. Hoy va a ser conocido como el día en que murió el gran Stephen Hawking, uno de los mayores físicos que ha dado la historia. Pero a principios de mes murió Jorge Wagensberg, otro físico y también conocido por su faceta de divulgador científico.

Porque en esto de la Ciencia, con mayúsculas, no solo es importante investigar y generar conocimiento para aplicarlo ahora o en un futuro, sino también dar a conocer ese nuevo conocimiento. Esta tarea, fuera de los pares de un determinado campo, a veces se hace imposible y es cuando llegan las malas interpretaciones, la tergiversación y los intentos de manipulación. Llevar algo muy complejo y abstruso a un nivel que sea entendible por todo el mundo es una tarea encomiable. Muchos 'genios' dirán que eso es simple, que no hace falta ser alguien inteligente para ello, pero ya dijo Einstein (otro genio, y este de verdad y sin comillas) que uno realmente comprende algo cuando es capaz de explicárselo a su abuela ¡y que esta lo entienda!

Todos añoramos a otro gran científico y divulgador, Carl Sagan, cómo nos inculcó a algunos la curiosidad y la pasión por conocer, a interesarnos cómo aplicar una de las herramientas más poderosas de la humanidad: el método científico. Es cuando te das cuenta que no necesitas introducir en la explicación algo inexplicable, algo inteligente de cualidades divinas. El método científico llegará hasta donde puede llegar pero desde Descartes, Galileo y otros, ¡cuánto que hemos avanzado tecnológicamente! Y no solo en temas de ingeniería, sino también en medicina, biología y un eterno etcétera.

Pero entre todos estos gigantes hay alguien que podría ser considerado menor pero para mí, ninguno de estos famosos logra hacerle sombra. Jorge Wagensberg y su libro 'Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?' hicieron que, finalizando la carrera de Física, me replanteara mi lugar en el mundo y la manera de entender tanto el universo como la ciencia en sí. Todos los planteamientos y reflexiones, todas las ideas de implementar conocimiento y divulgarlo lo llevó a cabo, esencialmente, a base de aforismos. Oraciones cortas condensadas de conocimiento capaces de ser leídas en pocos segundos pero también capaces de desbordar la imaginación y la reflexión. Ideas en forma de píldoras, como si fuesen un antiguo refrán, que me permitía pensar en ellas horas y horas, llegando a profundas conclusiones. Ya digo que a Jorge le debo mi manera de entenderme y entender el mundo y eso es mucho. Por eso sentí como un duro golpe su marcha. Una marcha a la incertidumbre que, para él, era el motor del progreso y la evolución pues todo ser vivo intenta eliminar (o reducir, más bien) la incertidumbre de su entorno.

Incluso a mis alumnos, al inicio de cada curso, les hablaba algo de Jorge Wagensberg: yo iba en esas clases a hablar de ciencia, pero el conocimiento también se genera mediante arte y religión. Eso sí, cada una de ellas no puede interferir con las demás, no pueden ni confirmarse ni refutarse. Diríamos que son una base de elementos linealmente independientes. Durante las clases solo tocaba ciencia, mientras que arte y religión quedaban para fuera de clases.

Parafraseando a Newton, solo soy alguien que llega a ver más lejos porque se ha subido a hombros de gigantes. No quiero parecer presuntuoso diciendo que estoy alcanzando los méritos de Newton sino más bien que si puedo ver cosas que de joven no veía es porque tuve buenos tutores en cuanto a divulgación científica y pasión por ella (y a los tutores del campo en el que estudié también, no quitemos méritos). Gracias, Carl; gracias, Stephen; gracias, Neil, y en especial, gracias, Jorge.

martes, 25 de abril de 2017

Marchemos por la Ciencia

Está caliente aún la movilización a nivel mundial de científicos y ciudadanos en general marchando por la Ciencia, por una inversión digna y por su inclusión en la política. Y es que estamos atravesando tiempos oscuros donde las tesis religiosas y el ufanarse de no tener idea sobre Ciencia (recordemos ese antiguo jugador de baloncesto todo seguro diciendo que la Tierra es plana) están de nuevo de moda. Y más con el nuevo presidente de la primera potencia mundial poniendo en entredicho todo avance científico que asegure la existencia del cambio climático. ¿Ingenuidad o intereses económico petroleros? Todo puede ser.

Y esta vez me ha pillado con pensamientos funestos sobre esta rama del saber. Investigar cada vez es más difícil, pues las modas y los intereses económicos te proponen unos caminos que, si no los sigues, encontrar financiamiento se hace imposible. Y también el tema de la meritocracia, que debería ser el motor de este campo, está siendo relegada al nepotismo y a la endogamia académica. Si no te promociona hoy en día un buen padrino no vas a llegar lejos, por mucho que valgas. Es una realidad muy dura y triste a la vez.

Cada vez más el mundo académico se está convirtiendo en un negocio estrafalario. Publica varias veces al año. Algo endeble si puede ser, porque estar años para crear una publicación impactante ya no se estila. Junta regalitos, como los que tienen empleados de algunos restaurantes de comida rápida, para creerte mejor que los demás; aunque lo sigas llamando índice-h es más una zanahoria atada a un palo para que sigas corriendo. Fuera de ese mundo nadie sabe si lo que haces es espectacular o mediocre, así que no te creas la deidad o el desecho de tu campo, por favor. Existen trucos para desvirtuar esas clasificaciones luego no es un indicador de que eres bueno o malo, nadie es bueno o malo en términos absolutos. Lo que sí existen son desalmados que su único afán es ganarse un hueco pero no por investigación, sino destruyendo a sus compañeros, trepando sobre sus cabezas y adulando a algún superior para conseguir unas migajas de éxito por el abuso de los demás, con plagios o deshonestidad incluidos.

Yo creía que lo importante era crear conocimiento y difundirlo. Y usar las investigaciones que te ayudan a avanzar. Ahora resulta que existe un protocolo para crear referencias que hunden a las publicaciones que están empezando y resaltan a los gigantes del negocio que, sin apenas hacer nada (los que escriben no cobran y los que evalúan tampoco), ganan millones íntegros al mes por vender conocimiento. Y si se plantea difundirlo gratis, como esa web rusa, intenta destruir a su creadora con todas sus fuerzas.

Publique en tal o cual cuartil. Publique en tal o cual factor de impacto. Quizás tuvo sentido cuando las publicaciones venían en números impresos: si no publicabas en algo que comprase la gente, difícilmente te van a citar. Pero ahora, con los poderosos motores de búsqueda, escribiendo las palabras clave que necesitas ya es suficiente para encontrar artículos vinculados a tu campo. El factor de impacto y toda la parafernalia adosada ha muerto, pero muchos se niegan a reconocer que el cadáver hace tiempo que huele.

Si te gusta la Ciencia, si te quieres dedicar a ella, piensa que su definición no es su aplicación. Muchos intereses la están desvirtuando y solo voluntades férreas pueden revertir esta situación. La Ciencia básica no es la vaga que siempre relatan y la Ciencia aplicada no es la solución a todo mal. No hay extremos, por favor.

viernes, 18 de julio de 2014

"Pues eso de investigar sí que no conviene"

Gran frase de mi amigo Juani en este mes de marzo. Hacía como dos años que no nos veíamos y muchas cosas nos hemos contado. Sobre todo de lo mal que anda el Reino de España y el mundo por extensión en el tema laboral.

La gente se cree que ser científico es ir de bata blanca y pelear cada año por conseguir el Premio Nobel. Pues nada de eso. Hay miles de trámites burocráticos e instrumentos que no funcionan que te hacen rabiar y frustrarte al máximo. Y leer, leer mucho. Después solo replicar cosas con algunos avances (los que te permita tu superior y lo que haya disponible en laboratorio). Con suerte a los meses se llega a algo de interés y empieza la nueva travesía de escribir un artículo (donde el resto de autores, en vez de sumar, muchas veces restan). No es solo acordar un modelo o explicación convincente, sino armar cosas y quitar otras tantas para pasado un tiempo más bien largo pueda ser enviado a alguna revista. Con mucha suerte esto es gratis. No, no te pagan como investigador mindundi por publicar artículos. Si la cosa va bien en un plazo más o menos largo lo ves publicado y vuelta al comienzo. Si se tuerce, los árbitros evaluadores te atacan a ti personalmente y a tu artículo. Eso de método científico es para otras dimensiones, pienso yo.

Es sufrido investigar, sí. Porque después de romperte días y días la cabeza, cansarte incluso físicamente y luchar contra el laboratorio y contra autoridades, va el de turno y te dice que no sabes qué es trabajar. O que pueden desmontarte lo que dices con un par de segundos de imaginar algo. Mal remunerada la ciencia. Y con prestigio de forma general y/o abstracta, después somos los vagos del momento.

¿Y laboralmente? Pues investigar es duro, duro. Hay que conseguir una beca cada poco tiempo, con la cosa que si traspapelas un plazo vas jodido. Se viaja y aprende, sí, pero cuando llega un momento de pensar en proyectos a largo plazo, tanto profesionales como personales, uno quiere parar de dar vueltas y asentarse. Pero como está la cosa es muy difícil. La remuneración económica no es para tirar cohetes y en muchos países ni es considerado trabajo, por lo que cotizar para tu pensión futura es un cuento de ciencia-ficción. Superas la treintena con apenas cotización, así que jubilarse bien a los 65 (o 67 si lo cambiaron ya) es algo psicodélico. Y con becas o contratos temporales con esta edad y pocas miras de saber dónde estará tu futuro, para más inri. Da igual tu estatus y valía, si no hay lugar o fondos estás fuera.

Entonces, ¿por qué seguir en esto de la investigación? Mi mentalidad y manera de pensar siempre ha sido descubrir lo subyacente de las cosas, investigarlas y pensar todo. Desde que me decanté en Secundaria por ciencias (mixtas en mi caso, tenía la idea del humanismo muy de moda) en 1999 llevo sin parar aprendiendo, estudiando y trabajando por y para la investigación. No sé hacer otra cosa. Se puede aprender, pero no sería lo mismo. Llamadlo vocación, si queréis.

domingo, 9 de marzo de 2014

Un respeto para la I+D+i

Muchas veces, cuando hay algo nuevo, surge miedo y se intenta taponar la consolidación de esa novedad. El ser humano es curioso por naturaleza, pero también por naturaleza la especie quiere un terreno que conozca y pueda desenvolverse sin problemas y peligros. El cerebro ha de bascular siempre entre un extremo y otro.

Aunque sea un eslogan muy bonito y que te inserta en los preceptos progresistas, pocos saben realmente lo que es la investigación. Es denostada por parte de los políticos por no darle réditos a corto plazo. Es denostada por el común de la gente por no considerarlo un auténtico trabajo. Seguir estudiando, le llaman. Como si fuese un dispendio de dinero que se le da alguien por sentarse y leerse algún libro y soltar cada ciertos años una idea descabellada. Idea que cualquiera puede desmentir al leer la cabecera de un diario generalista cuando habla sobre ciencia. Patético.

¿Qué es entonces trabajar? ¿Doblar la raspa cargando sacos o vareando olivos? Pues no hay mucha gente que lo haga, así que pocos son los trabajadores que existen. O que no cuentan que atender en una vitrina o un trabajo especializado son trabajos que requieren más complejidad y que uno que se dedica a algo complejo puede hacer tareas rutinarias y desgastantes (a un alto precio, claro) tras una breve adaptación. Pero el recíproco no es cierto. Y si se quejan del dolor muscular tras unas horas de trabajo les invito a ver si les gusta el dolor de cabeza y cansancio generalizado tras una jornada de investigación exhaustiva. Seguro que eso de estudiar para aplicar e innovar, descartar modelos e ingeniárselas para desarrollar nuevas soluciones no es algo que se consigue en un día. Pero el problema es que cuando algo no se entiende, se tiende a denigrar, a rebajar hasta un nivel que conoces. No es que desprecie lo demás, una sociedad ha de tener de todo y bien interconectado, pero hay ciertas cosas que requieren otra fuerza de voluntad o complejidad.

El generar conocimiento es un trabajo. Y bastante serio. Quizás mucho no tiene aplicación inmediata, pero puede abrir muchas puertas o ser trabajado en profundidad para abrir un nuevo campo de aplicación. Las teorías de Einstein no tendrían aplicación inmediata, pero nuestra tecnología actual se basa en sus conceptos. Repito, ni quiero tecnocracia ni persecución a deportistas y folklóricos, sino que la gente intente tener la mente abierta para discernir que los medios de trabajar son muy amplios y que no por ello son peores o mejores (o ni siquiera trabajos), sino que algunos son de una complejidad diferente a la otra (limpiar pasillos requiere una complejidad diferente a realizar trasplantes).

Que no, que no me pongo exquisito. Si bien siempre me gustó eso de conocer los motivos de los fenómenos que observaba os confieso que de pequeño quería desempeñar una profesión para mi edad adulta. Pero nada de medicina, ni fútbol, ni explorador, sino que siempre quise ser basurero. Curioso, ¿no?

sábado, 15 de junio de 2013

Los españoles odian la Ciencia

A veces uno le da por leer artículos de ciencia en los diarios comunes del Reino de España. No esperas que sea como una revista especializada pero quieres ver qué experimentos rimbombantes o nuevas teorías llegan hasta el común de la gente. Y muy de vez en cuando me leo los comentarios. Estoy pensando en no volverlo a hacer, se me revuelve el estómago.

Y es que te preguntas cómo es que en España se le siga dando recursos monetarios a los centros de investigación. Sí, dije bien, lo raro no es que se les recorte, sino que se les dé cantidades mayores a un céntimo. Este, evidentemente, no es mi parecer, pero es una lectura que se hace al leer decenas de comentarios de los lectores de dicha noticia. No sé por qué pero hay un odio acervo a todo lo que huela a ciencia. Uno entonces descubre por qué nunca España estuvo en los puestos de cabeza de la revolución científica y que la instauración de la Inquisición no fue algo serendípico e improbable que nunca se volverá a dar. Pues no, la gente, tranquila y en menos de dos minutos hace gala de una prepotencia y petulancia titánicas y te desmonta cualquier teoría, experimento o explicación que se precie. Y eso con solo nociones básicas de cinemática y algo de dinámica de Newton aprendidas a la ligera en la escuela y la secundaria. Si eso no es un sabio, o un mamarracho, no sé lo que es.

Está bien que la ciencia tiene partes muy dogmáticas o que se comunica mal con la sociedad y parece una nueva religión. Otras cosas son las barrabasadas que se dicen sin problema en programas de divulgación general. Pero cuando nos metemos en experimentos o ideas concienzudamente analizadas y revisadas no sé cómo tienen la entereza de juzgar y desprestigiar a los que tenemos algo de idea por dónde van los tiros (ojo, no en lo mismo, pero el fondo y el proceder nos es algo común a todos los que estamos en el tema).

Es la misma gente que se queja de que el mejor físico joven europeo no obtiene beca en España. ¿Por qué indigna eso si después nos tratan como mierda? Gente que prefiere saberse las alineaciones de su equipo y ver noticias deportivas antes que formarse. Sí, y con petulancia además. Después nos quejamos de los políticos pero, aunque se promocionen a los puestos más altos a los más caraduras, son un fiel extracto de lo que opina y siente el común de la sociedad.

Y la carta que también usan (los religiosos o los de teorías ya descartadas son sinceramente una minoría en los sitios estos de comentar) es el dinero. Dinero desperdiciado en cosas que no sirven para nada. Se quejan mientras lo escriben desde su teléfono con pantalla táctil y con el 3G activado. ¿En qué es mejor que se gaste el dinero si no te gusta la investigación básica? ¿En hospitales? Bueno, espero que cuando esa gente piense en un hospital tenga en la mente un edificio de adobe lleno de médicos que no se cuidan en la higiene y que te corten sin sedantes y con cualquier cuchillo. ¿De dónde salen los nuevos materiales, más ligeros, más resistentes, con un diseño más intuitivo y de seguridad? ¿De dónde se conoce la farmacopea, la certeza de que existen microbios y que el cuerpo humano tiene un sistema de defensa? ¿De dónde sacan los médicos técnicas nuevas, anestésicos más seguros, escalpelos más resistentes y afilados, láseres, resonancias y conocimiento de dónde está cada órgano y para qué sirve? Pues, aunque os joda, se saca de la CIENCIA.

jueves, 18 de abril de 2013

Opiniones y estadísitica

Hace tiempo escuché una curiosa charla estadística. Quizás la temática era muy atrevida o mezclaba churras con merinas, pero ello no quita un intento valiente de determinar el comportamiento colectivo de las personas. ¡Me hizo recordar a la psicohistoria de Hari Seldon!

La charla iba sobre usar el modelo de Sznajd, un modelo que combina la sociología y la física en un nuevo campo: la sociofísica. Quizás no lleve a ningún lado, o quizás con el tiempo desarrolle teorías más sólidas que predigan comportamientos colectivos. Y es que cuando decimos que la historia es un péndulo o que los españoles, por ejemplo, siempre nos odiaremos entre sí, hacemos una pequeña teoría en función de datos históricos someros. Algo parecido tiene esto, pero parte del modelo de espines cuánticos de Ising. El modelo se centra en la formación de opinión de grupos de personas ante dos corrientes: la opinión se expandirá a favor de un punto u otro en función del modelo de alineaciones de espines, por lo que en primera aproximación, si dos están de acuerdo en una opinión los dos vecinos más cercanos a ellos serán de esa misma opinión. Curiosos resultados, que pueden complijizarse más si consideramos que los que opinan igual han de estar intercalados o que la decisión de los vecinos será contraria a la del grupo. O que están en posiciones aleatorias. Un lío, vamos.

La ecuación es de tipo ondulatorio, por lo que permite que el total caya de un extremo de opinión a otro, o sea, o hay algún radical en cada extremo o todo el colectivo lo es. La frecuencia de cambio se inserta con la temperatura social, que puede hacer que si los ánimos estén caldeados el cambio de opinión se lleve a mucha gente y pasen de una decisión a otra en cualquier instante. Y también está perturbación externa, como la propaganda o algo así: si hay mucha se tiende a ir a los extremos y si apenas hay la gente se mantendrá en el término medio basculando entre el 50 %.

Como es un modelo matemático hay predicciones que nos parecen ilógicas, pero que habría que estudiar si están ahí. Ejemplo claro son las resonancias, que bajo ciertos aspectos la respuesta por una opinión es masivamente favorable (o contraria) y que es posible que se dé una segunda resonancia, como que si tras llegar a un extremo la gente cambia de opinión pero al instante vuelve con fuerza a su anterior opinión.

Lo que digo, puede ser un tiro al aire o un embrión de un campo de estudio harto interesante.

martes, 17 de abril de 2012

La ilusión del neutrino

Ante tanto revuelo sobre los neutrinos que van más rápido que la luz voy a escribir un poco para aclarar de qué se habla. Todo esto será a título informativo porque realmente hay cosas más complicadas y al final resulta que los datos recogidos tenían error que provenía de unas fibras ópticas mal conectadas. Sorprendentemente, el director del proyecto dimitió cuando lo que hay que hacerle es un homenaje a su empresa titánica de detección, cálculos, calibraciones y la manera de cronometrar el proceso. Muchos incultos dicen que es porque se creía un ser superior capaz de romper nuestros esquemas, yo digo que tuvo un fallo humano en algo tan ligero que a muchos nos pasaría desapercibido.

En primer lugar comentaré qué es el modelo estándar y qué se entiende por neutrino. La materia y su interacción consigo misma está compuesta de dos tipos de partículas: los fermiones (que si están en el mismo estado se excluyen y forman la materia tal cual como entendemos) y los bosones (en el mismo estado pueden estar y sería la forma de interacción entre fermiones). El modelo estándar es la teoría utilizada actualmente para entender los pilares de la materia y las fuerzas de la naturaleza, aunque no consideran la gravedad: nuclear fuerte, nuclear débil y electromagnética. Las partículas que pueden interaccionar con la fuerza fuerte se les llama hadrones y en ellos se engloban los quarks y sus variantes (mesones y bariones). Son partículas que no se pueden observar aisladas y tienen gran masa. Por otro lado, las partículas que no son hadrones se engloban en los leptones cuyo representante más conocido es el electrón. En la familia de los leptones están las partículas que interaccionan electromagnéticamente y las que no, lugar donde se localizan los neutrinos. Son tres, asociados a los leptones electromagnéticos y son difíciles de detectar por su pequeña masa (luego gravitacionalmente está descartada la detección) y que solo interaccionan con la fuerza débil. A parte de todo este chorro de partículas se cuentan los bosones de intercambio (que la aparición de masa la da la hipotética partícula llamada bosón de Higgs que no da masa al fotón electromagnético pero sí se la da a los tres bosones débiles, que por teoría de la Gran Unificación en realidad son cuatro variantes de la misma partícula) y todas las antipartíulas a las citadas. En el experimento se detectaron neutrinos muónicos procedentes del LCH en Suiza. Allí colisionaron dos protones y dieron lugar a kaones que degeneraban en un par neutrino-antineutrino. En Italia pusieron un detector enorme y midiendo con alta precisión la distancia que los separaba y el tiempo de la creación del par y la detección indicaron, con cálculos precisos de error, que llegaron antes que la luz que podría haberse emitido en ese instante. Ya había casos similares de supernovas estelares que traían neutrinos electrónicos casi a la par que los fotones, por lo que iban muy rápido, pero esto chocaba con la lógica de la relatividad especial de Einstein.

Realmente, en la carrera nunca me dijeron que las partículas no podían ir más rápido que la luz, solo dijeron que la velocidad de la luz es una cota para las partículas con masa, es decir, para llevar una masa por pequeña que sea a la velocidad de la luz es necesaria una energía infinita. Pero no dice de ir más rápido que ella. Recuerdo una clase de Electromagnetismo de tercero que una tarde dedicamos a hacer física de taquiones, que son partículas hipotéticas cuya existencia no hay sido demostrada convincentemente y que tienen la característica que viajan a mayor velocidad que la luz. O sea, el rango de velocidades de 0 al infinito puede ocuparse con partículas con masa, excepto el valor de 300000 km/s que es para las partículas sin masa. Mientras no esté demostrada su existencia entonces solo se puede hacer matemáticas con las fórmulas relativistas que sí sirven físicamente para los tardiones (o todo lo sublumínico). Experimental y matemáticamente se demuestra que al irse acercando a la velocidad de la luz se da una contracción en las longitudes y una dilatación del tiempo respecto a un observador en un sistema de referencia fijo: verá las cosas más cortas y que tardan más en envejecer. Sorpendentemente, en la nave hipotética un observador mediría las mismas distancias y comprobaría que su reloj funciona bien. ¿Qué pasaría hipotéticamente para los taquiones? El factor de Lorentz indica la deformación espacio-tiempo y es la raíz cuadrada de la unidad menos el parámetro beta al cuadrado. Beta es la división de la velocidad que se tiene por la de la luz, por lo que se hace que ese factor siempre sea real, puesto que beta vale entre 1 y 0. Los taquiones entonces tendrían su valor beta entre 1 e infinito por lo que la raíz cuadrada no podría resolverse con números reales, por lo que habría que considerar los complejos. Con esto entonces entra en las sorprendentes propiedades que tendrían estas partículas. Su masa sería negativa e imaginaria y de haber sido cierto lo de los neutrinos habría que haber redefinido la definición de masa para que tuviese sentido físico una masa imaginaria (ya no sería la cantidad de materia), como si fuera la amortiguación de una propiedad o algo así. La inercia haría que la estabilidad del taquión se daría a velocidades cada vez mayores y la contracción del tiempo llegaría a ser negativa, es decir, el principio de causalidad macroscópico que estamos acostumbrados a comprobar y que se aplica en electrodinámica para partículas cargadas a gran velocidad no valdría, la causa sería antes que el efecto, es decir, el intervalo de tiempo entre un suceso y el siguiente sería negativo: se habría viajado atrás en el tiempo. La revolución física que podría haber traído esto sería abrumadora, no solo por la necesidad de redefinir conceptos clásicos sino por el concepto de espacio-tiempo que tenemos y sucesión de acontecimientos que hemos definido como lógica. Su posible aplicación en viajes en el tiempo sería una quimera aún, por la barrera de la velocidad de la luz pero los conceptos físicos y los fenómenos que aún no encuentran explicación podrían ser resueltos. Quizás llevando una partícula a una velocidad cercana a la de la luz y forzando al principio de incertidumbre de Heisenberg donde la velocidad no es un punto definido sino una distribución de velocidades con una cierta probabilidad cada una en donde sería posible que saltase la partícula (algo así como el efecto túnel cuántico) a velocidades taquiónicas sin pasar por la lumínica. Pero hoy por hoy ha sido desmentido el experimento y a la espera de que en el futuro se demuestren ciertos o imposibles los taquiones solo nos queda lugar para soñar.

Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo

 Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hast...