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jueves, 31 de agosto de 2023

Las raíces andaluzas, según Blas Infante (Libro de Feria 2023)

 En este particular recorrido que venimos haciendo cada año junto al Padre de la Patria Andaluza por El Ideal Andaluz (1915) ya habíamos visto que nuestro pueblo, desde antaño, ha quedado caracterizado siempre por un optimismo sin par por la vida, por una dignidad propia y ajena que facilita un trato igualitario, por un sano y crítico humor hacia dentro y hacia arriba y por una cultura de gran profundidad. Ahora, en la tercera parte de esta obra, titulada Andalucía y El Ideal, Infante se enfoca en desmontar las sentencias que sugieren que esta tierra es incapaz de gestionarse a sí misma, que tiene un lastre congénito que le impide una y otra vez alzarse con dignidad para lograr el Ideal Humano. Veamos qué argumentos generados por los prejuicios y el desconocimiento se han usado contra Andalucía y las sabias respuestas que da Blas Infante.


¿Es el medio físico una fuente de incapacidad? Muchos usan este argumento centrado en temperaturas extremas como arma contra el progreso de Andalucía. Sin embargo, nuestra tierra está a una latitud similar a la de Grecia, cuna de la civilización occidental. Sus orografías son parecidas. El sol es el mismo, que produce las mismas sequías y hace madurar los mismos cultivos que provocan las lluvias estacionales. Flora y fauna similares. Trigo, vid, olivo: marcadores de dos culturas e idiosincrasias homologables.


¿Es entonces la pertenencia étnica una fuente de incapacidad? Para empezar, Infante tiene claro que esto no tiene fundamento debido al origen común de todas las razas. Los que aducen una posible ascendencia africana como freno del avance andaluz demuestran gran ignorancia: solo basta con pensar en Egipto y Libia y su esplendor durante la Antigüedad. Incluso recuerda Blas Infante que el origen de la especie humana es africano. Además, no descender de los imperios actuales no es una crítica justa porque estos se han alzado y caído a lo largo de la Historia. Los que fueron bárbaros, ahora son cultos. Y viceversa. ¿Ha habido mezcla de pueblos en Andalucía? ¡Por supuesto! Pero esto es algo positivo, pues la pureza (si tal concepto existe en la realidad) termina siendo sinónimo de aislamiento y decadencia.


¿Y qué pueblos se han mezclado con los habitantes autóctonos? Las culturas de Los Millares o El Argar hablan de una fuerte presencia asiática desde tiempos inmemoriales. Fue en Andalucía y no en otro emplazamiento europeo occidental donde se encuentra un contacto micénico, dejando numerosas pruebas arqueológicas. ¿Y cómo es posible que se argumente que Andalucía nunca puede llegar a nada cuando en estas tierras se desarrolló la civilización tartéssica? Infante juega con la idea de qué civilización influyó en cuál, pues las leyendas de los Campos Elíseos y la Atlántida siempre señalaron al occidente del Mediterráneo. También es claro que el legado de Argantonio fue heredado por los íberos, los cuales fueron alabados por el mismísimo Estrabón. Y los turdetanos siempre se jactaron de sus leyes en verso, ¡afirmando que tenían más de 6000 años de antigüedad! Los fenicios pronto acudieron para comerciar y con los griegos se generó una hermosa y duradera amistad. Se fundaron importantes colonias litorales y hubo abundante mezcla de sangre. La similitud de caracteres entre ambos pueblos propició la llegada de los romanos, que hicieron a la Bética su centro neurálgico peninsular. Lucano, Pomponio Mela, Columela, Séneca, Adriano, Teodosio, Trajano… fueron recibidos en Roma con los brazos abiertos, ejemplificando el desarrollo que logró Andalucía en dicha época.


¿Puede contemplarse la hipótesis de la llegada de un pueblo que truncase para siempre la pujanza andaluza? La historiografía demuestra a Blas Infante que esto ha sido muy improbable, pues poco o nada de influencia germánica se puede detectar en tierras andaluzas a pesar de que la corte visigoda fuese trasladada a Sevilla en tiempos de Amalarico. Ni siquiera las uniones promovidas por Recesvinto entre católicos y arrianos fomentaron la mezcla y los vándalos nunca tuvieron intención de mezclarse, sino de saquear.


Por otro lado, Bizancio solo se entretuvo en admirar la jerarquía eclesiástica hispalense antes de la llegada de árabes y bereberes, pueblos de gran pasión, dignidad, carisma y hospitalidad. Es la mezcla con la sangre semita la que da el gran esplendor a Andalucía. Incluso los andalusíes atemperaron los impulsos fanáticos de los almorávides y a los rigoristas del islam. Y es que al-Ándalus siempre se consideró más afín a la razón, alejada de extremismos y con un afán por el cultivo de las ciencias y las artes. La mezcla con los belicosos almohades y benimerines es casi anecdótica. Además, tampoco quedó en Andalucía vestigio de pensamientos fatalistas, pues la lucha contra la opresión nunca fue acallada y la tolerancia siempre fue un gran valor en esta tierra.


La ingente cantidad de bibliotecas en la Córdoba califal y la creación de textos científicos y tratados de higiene sorprendieron a la Europa medieval, que adaptó pronto su ordenamiento político y administrativo. La presencia de consejeros y religiosos cristianos y judíos en la corte Omeya habla de una coexistencia sincera. También tenemos como pruebas contra el tópico fatalista la prosperidad cultural de los reinos de taifas, destacando la corte de al-Mutamid, pues contaba con gran cantidad de poetisas, artistas, agrónomos, cosmólogos y pensadores. Esto se une a la posterior fundación del Reino de Granada en abierta oposición a las restrictivas políticas almohades. Aixa, Abulcasis, Averroes, Abulcasim, Wallada, ¡qué grandes ingredientes para crear el caldo de cultivo para el inicio del Renacimiento europeo!


¿Es entonces la conquista castellana la responsable del declive andaluz? Si bien hubo persecuciones y expulsiones de judíos y moriscos no puede olvidarse que durante el Renacimiento Sevilla se convirtió en uno de los puertos más importantes del mundo, punto neurálgico del comercio con América. Además, la cantidad de pintores, filósofos, matemáticos y geógrafos andaluces que pusieron a la cultura española en el escaparate mundial también habla de una Andalucía moderna pujante. No es el dominio castellano, sino la interrelación con el resto de las regiones españolas impuesta por el modelo centralista del Estado borbónico lo que ha terminado ahogando el genio andaluz. Andalucía siente los síntomas de ahogamiento cuando es considerada periferia que solo puede producir y exportar y no se le permite prosperar industrial y económicamente. ¡Andalucía se encuentra sometida a pesar de lo que le debe el genio español a esta!


Así pues, Andalucía no es que no pueda llevar a cabo grandes empresas, sino que ya ha llevado varias a buen puerto. Y estos argumentos previos no deben sonar a prepotencia, puesto que Infante clama por una solidaridad más fuerte, basada en la inteligencia y el amor para fomentar el progreso de todas las regiones. El factor más importante de la decadencia nacional que ve el de Casares es el afán de políticos y escritores de no querer que el pueblo piense por sí mismo. Y arrogándose la potestad de ser voz del pueblo, no ejercen la tarea ni con responsabilidad ni con sacrificio. Las causas del deterioro andaluz son, por tanto, históricas y no naturales. Eso quiere decir que pueden ser eliminadas y solo hace falta remover tales circunstancias para erradicar el freno del Progreso andaluz.

sábado, 5 de noviembre de 2022

La realidad andaluza, según Blas Infante (Libro de Feria 2022)

 Queridos lectores, en la última edición de la Revista de Feria nos quedamos estudiando la parte más filosófica de Blas Infante. En este arranque de su Ideal Andaluz (1915) exponía la misión vital de perfección que todos tenemos y cómo la finitud de nuestra vida hace que este camino se convierta en una lucha colectiva por conseguir ciertos ideales. Además, esa colectividad, si cada individuo ponía lo mejor de sí, generará un pueblo que buscará lo mejor para la humanidad entera. Y bajo el concepto de colectividad se pasó por el ideal de España, país que debía recoger lo mejor de sus partes para que pudiese progresar de manera óptima.


Blas Infante termina la sección preguntándose si realmente existe Andalucía, pues ve de manera urgente que esta tierra aporte su idiosincrasia y sus potencialidades para liderar al resto de regiones españolas y hacer que España retorne al concierto de las naciones. En la segunda sección del Ideal Andaluz (titulada, precisamente, Andalucía), Infante da por hecho su existencia: siempre se habla de ella, aunque sea para criticarla.


A inicios del siglo XX Andalucía estaba debilitada, triste, sin pulso. Para revertir esto y transformarla en una tierra fuerte, industriosa y feliz solo se requiere que el pueblo andaluz no pierda el genio con el que fue forjado. No todo está perdido, puesto que el genio andaluz, aunque aletargado, existe. Pero, ¿cuál es la particularidad del pueblo andaluz? Su mezcla, la aportación de otros pueblos que nutren su original energía vital. Las sucesivas fuerzas dominadoras del solar andaluz no han podido diluir la idiosincrasia andaluza, sino más bien la han enriquecido. Sus fronteras pueden haber cambiado a lo largo de los siglos pero sus características permanecen inmutables.


Muy bien, el pueblo andaluz ha pervivido a lo largo de los siglos. ¿Pero cuál es el genio que lo caracteriza? A diferencia de postulados posteriores centrados en al-Ándalus, Blas Infante señala que el genio viene de antes, del influjo griego que legó un optimismo sin precedentes al pueblo tartéssico. Dicho genio ha caracterizado a las gentes de Andalucía a lo largo de toda su historia: la vida está para ser vivida, para lograr el Ideal Humano; no es un triste tránsito hacia la muerte. Una alegría de vivir que llega a reivindicarse en forma de dignidad incluso en los momentos de mayor sufrimiento y pesadumbre. Una psicología optimista en un entorno de gran belleza natural, he ahí el genio andaluz: ser exagerados en la generosidad, actuando de manera sencilla y sincera. Una exaltación fastuosa que, paradójicamente, otorga a todas las personas el mismo trato y dignidad.


Ambas características, la exaltación de la alegría de vivir y la consciencia de la dignidad propia y del prójimo hacen que el genio andaluz se caracterice por su amor, por su respeto a la vida y a los semejantes, elementos primordiales del humanismo y la democracia, nada menos. Andalucía no puede ser solar de pérdida de derechos, de desigualdades. Puede haber momentos de resignación o de hacer tambalear lo logrado, pero estos pronto dejan paso de nuevo a la pulsión andaluza original. En estas tierras se exaltaron las ideas griegas (con su Hércules que crea por el amor y al contrario que el belicoso Hércules-Melkart fenicio), las cuales inclinaron la balanza hacia los romanos y no hacia los cartagineses. Fue la Bética, una nueva y renovada entidad heredera del legado de Argantonio, la que siguió dando ejemplo al mundo a través de grandes pensadores y dirigentes. La Bética prosperó en libertad y en esplendor, porque a través de Roma, Andalucía expresaba su amor por Grecia.


Andalucía tuvo esplendor con los monarcas visigodos de talante más dialogante, destacando los apoyos de las causas justas y de la repercusión de sus pensadores, como San Isidoro. Ni siquiera las invasiones vándalas pudieron doblegar su pujanza: atemperaron al invasor en pocos años. Solo cuando las ideas reformistas de Witiza fueron acalladas por el belicista Rodrigo los andaluces empezaron a mirar al otro lado del Estrecho. Pronto los árabes quedaron subyugados por el genio andaluz: cuando el fanatismo empieza a impregnar las madrasas orientales, en Córdoba se reafirma la libertad. Al-Ándalus retoma la ciencia clásica, la poesía, el deporte, la higiene, la oratoria y la filosofía. Y este legado fue heredado por los reinos de taifas (con al-Mutamid como ejemplo paradigmático) los cuales, ante el fanatismo almorávide y almohade, facilitan indirectamente el avance cristiano por la Península Ibérica.


El amor por Grecia se muda con los siglos a Granada y espera pacientemente al Renacimiento europeo y la reivindicación del saber griego. En Andalucía nunca se implementó la idea de castas y el feudalismo apenas arraigó. Incluso Gonzalo de Córdoba llegó a ser un referente renacentista por su genio andaluz. Si bien es cierto que la Inquisición y el absolutismo enmudecen y humillan, pero no aniquilan, el genio andaluz, fue esta tierra la que vio nacer al Estado constitucional y las Revoluciones de talante democrático. La Constitución antequerana de 1883, como culmen, hace patente las ideas federalistas y libertarias que llegaron a darse en el solar andaluz. En momentos de necesidad el genio andaluz despierta con fuerza.


Una consecuencia de la alegría de vivir es el sentido del humor andaluz, tachado a veces injustamente de superficialidad. "En Andalucía, una sonrisa es el mejor símbolo de la fe" afirma, tajante, Infante. Y no solo el humor es expresión del genio andaluz, sino sus formas artísticas: su cante, su poesía, sobre todo las que irradian desde Sevilla, erigida ya como núcleo espiritual andaluz en el Siglo de Oro. Las particularidades del genio andaluz, a través del artista, se cuelan de vez en cuando en las obras, dando a pensar el potencial encerrado en un pueblo dormido, pero no muerto. Pintura, música, teatro, arquitectura, todas pueden tener el adjetivo andaluza, puesto que tienen un vínculo bien contrastable a la cultura gallega, castellana, aragonesa, vasca, catalana, etc.


El genio andaluz ha llegado, por tanto, malherido hasta la época de Blas Infante, aunque sus bases siguen bien intactas y bien presentes en las ocho provincias. Los lazos de unión espiritual y psicológica definen al pueblo andaluz como un ente independiente y con marcada personalidad, capaz de reclamar justicia e independencia, como pasó en las rebeliones de los siglos XVI y XVII. Andalucía, para existir, no necesita de lengua propia; Andalucía, para existir, no necesita de leyes propias antiquísimas. La coyuntura político-jurídica del momento es igual para todas las regiones y todas tienen el mismo derecho de otorgarse un autogobierno en un país que no ha sabido (o no ha podido) generar un nuevo derecho duradero y aplicable en todos sus rincones.


"Andalucía existe: no es preciso crearla. Hemos encontrado su genio vivo, aunque debilitado", concluye Infante. Que no pueda desarrollar su fortaleza ni gestionar políticas no dictamina la inexistencia de ninguna región. ¿Cómo revertir esta situación de debilidad? Lo primero es la Vida, vivirla requiere de generar un derecho. Para ello se necesita un pueblo andaluz (que ya existe), que se fortalezca y capacite. Pero antes de esto es preciso saber si las incapacidades son inherentes al pueblo andaluz o si son las coyunturas históricas las que impiden el alcance del Ideal. Así termina esta segunda sección del Ideal Andaluz, con un fuerte alegato a la historia e idiosincrasia andaluzas. El estudio de las causas que lastran el desarrollo andaluz merece un estudio detallado aparte. Pero eso, queridos lectores, tendrá que ser el año que viene. ¡Disfruten la Feria!

miércoles, 13 de octubre de 2021

El ideal humano y la nación, según Blas Infante (Libro de Feria 2021)

En esta época tan turbulenta parece que toca frenar un poco y pensarse uno mismo hacia dentro. Por eso, para esta publicación me gustaría alentar a toda persona que resida en Andalucía (y también a andaluces que viven fuera) que participe en esa reflexión interior sobre sus raíces culturales, históricas e idiosincráticas. Y qué mejor manera que abordando la figura de Blas Infante y su amplia obra.

Desde la disolución en 2019 del Partido Andalucista se ha ido viendo, en el campo cultural, un renacimiento de la idiosincrasia andaluza en lo que se ha venido en llamar “Andalucismo de Tercera Ola”. Antonio Manuel Rodríguez, Pastora Filigrana, María Sánchez, Javier Aroca, Manu Sánchez y la banda Califato ¾ son unos pocos pero muy ilustrativos ejemplos de andaluces que quieren reflexionar sobre qué significa Andalucía y ser andaluz. Es verdad que también existen formaciones políticas andalucistas que abarcan un gran espectro y en donde se pueden mencionar, entre otros, a Pedro Ignacio Altamirano, a Teresa Rodríguez y a Modesto González.

Creo que, al calor de esta nueva ola, este humilde intento de difundir las ideas que dieron estructura a la Andalucía en la que vivimos debe enfocarse en la gran obra fundamental que fue, es y será el Ideal Andaluz (1915). Es verdad que Blas Infante, con los años, cambiaría algunos puntos de vista, pero esta obra es el paradigma y el punto de partida de lo que es Andalucía en la actualidad e invito a toda persona a que la lea con detenimiento, pudiendo ahondar con más detalle que lo que puede aportar esta publicación.

La primera sección de esta obra, llamada El Ideal, queda enmarcada por la presentación de esta obra infantiana a los ateneístas: "Este es el problema: Andalucía necesita una dirección espiritual, una orientación política, un remedio económico, un plan cultural y una fuerza que apostolice y salve". ¿Y cómo se plantea conseguirlo? Primero, dando a conocer sus postulados filosóficos que rigen su pensamiento, para inmediatamente identificar cómo se deben plasmar en la idea que tiene de España y cómo Andalucía puede jugar un papel fundamental en el desarrollo de estas ideas.

Para Blas Infante la vida es un proceso continuo que tiende hacia la perfección absoluta, a la trascendencia en la eternidad. Es el impulso natural de todos los seres vivos y mediante la lucha por la vida el Universo gestiona la soberana armonía que rige todo. Si bien la perfección absoluta es una meta, una estrella que guía, en el corto plazo la vida intenta conservar todo logro que consigue y en este punto el ser humano va con ventaja, pues al usar la razón y la inteligencia comprende este impulso natural de la vida. Es el raciocinio el que se opone a alcanzar el objetivo de la eternidad mediante el temor, sino que elige como herramientas la libertad y el amor. Solo con el amor a uno mismo, a sus congéneres y a la vida que le rodea se puede avanzar en el gran objetivo.

Sin embargo, debido a lo corta que es la vida de una persona nos cuesta ver esa meta, ese camino a recorrer y dicha lucha vital por la perfección la sentimos como un destino, un viaje de depuración y perfeccionamiento. Por tanto, el ideal humano es algo diferente a la eternidad en sí, por lo que se articula como acicate y guía para progresar. Para sortear la muerte y el dolor, para trascender nuestra propia vida, el ser humano ha generado la Ciencia, el Arte y la Moral: son caminos que intentan acercar a todos los mortales una velada imagen de la meta última, de la belleza de la perfección y esto queda resumido en su sentencia "Transformar la Tierra en Cielo, que es llevar, al Cielo, la Tierra". Y que existan estas ramas del conocimiento lleva a colación que por individualidades la tarea de llegar a la perfección absoluta sería imposible, así que lo óptimo es que sea una tarea en conjunto, un trabajo colaborativo. El pueblo toma así forma en el ideario de Blas Infante: la familia ayuda al individuo, el municipio ayuda a las familias y el pueblo ayuda a los municipios.

La unión de individuos genera una consciencia colectiva, un sentimiento de pueblo, de historia y destino común: un ideal de nación. Si entre individuos ha de haber un sano pugilato para hacer triunfar la personalidad de cada uno y poder influenciar de la mejor manera entre personas, las naciones han de actuar igual: no con guerra, sino con el poder de la razón y el ejemplo. España, para Blas Infante, es una nación que no está dando ejemplo, que no lidera el carro de la modernización ni del avance de la sociedad. Pero no lo dice como crítica, sino como lamento, ya que en el devenir histórico y social de inicios del siglo XX echa en falta el punto de vista español (la caballerosidad, las ganas de conservar todo lo bueno, la abnegación, la justicia, la fe, etc.).

España debe enfocarse en volver al lugar que le correspondía, en elevar su nivel y codearse con las grandes potencias para que estas quieran imitarla y así encaminarse todas hacia la consecución del Ideal Humano. Para ello debe aprender España a usar los marcos referenciales europeos, a no encerrarse sobre sí misma. Pero no solo eso, para que España sea fuerte, han de serlo sus componentes: individuos, familias, municipios y regiones. En el total han de estar todos los matices de las partes y actuar de manera recíproca y complementaria. Si esto se impide, las partes llegarían a ser homogéneas e indistinguibles, no generando ningún nuevo factor que fuese de provecho para el conjunto. Evidentemente, las partes han de converger hacia un fin común que, en última instancia, repercuta en favor de toda la humanidad. Infante dice, acertadamente, que el alma española es solo la suma convergente de las energías regionales. Y es por ello que descarta las ideas independentistas de varias regiones, puesto que pronto languidecerían al tender a la homogeneidad al aislarse una la individualidad. Es más, la complejidad del Estado-Nación es tal que todo intento separatista quiere indicar un abandono de un ente complejo y evolucionado. Es por ello que Infante se lamenta de la división entre Portugal y España porque así la familia ibérica perdió fuerza y quedó bajo la influencia de potencias extranjeras.

Para que España pueda resurgir de sus cenizas ha de mirar a su pasado y aprender de sus proezas; no debe destruir lo poco bueno que le queda, sino reforzarlo. Y para ello toda región debe fortalecerse también y entrar en un pugilato cultural e ideológico para sobreponerse a las demás e impregnar con su carácter el alma española forjada por una comunidad, con una historia común y debatiéndose en un medio geográfico identificado.

Por supuesto, para Infante, Andalucía ha de ser una región que intente darle un aura característica al país, no como realidad sustantiva e independiente, sino como parte integrante de España. Blas Infante confía en que el liderazgo moral andaluz es esencial para que España vuelva a lo más alto del panorama internacional y que pueda ayudar en el progreso humano. Pero Infante debe responder unas preguntas antes de que Andalucía entre en el pugilato, indagar algunas cuestiones vitales. ¿Existe Andalucía? ¿Cuál es el genio andaluz? ¿Es Andalucía incapaz de lograr alzarse? ¿Cuáles son las trabas que no permiten el despegue andaluz? Para conocer sus acertadas respuestas habrá que esperar, si así lo desean, queridos lectores, un año más.

martes, 10 de noviembre de 2020

La polémica sobre el escudo andaluz (Libro de Feria 2020)

Hace unos pocos meses, durante los mayores rigores del Estado de Alarma, la Fundación Blas Infante lanzó una encuesta sobre la identificación que inspiran a los andaluces sus símbolos autonómicos. Si bien la participación no fue masiva los resultados fueron reveladores: 50,4% el Himno, 44,7% la Bandera y 4,9% el Escudo.


Pero, ¿por qué suscitó tanto interés esta encuesta? Pocos días antes, en la conferencia telemática de presidentes autonómicos que organizó Pedro Sánchez, el presidente andaluz, Juanma Moreno, intervino con un atril que mostraba un escudo de Andalucía que distaba ser mucho del oficial: una versión simplificada del escudo andaluz rodeada de laureles y timbrada con una corona real. Tan inverosímil símbolo no tardó mucho tiempo en ser descubierto y aireado en algunos medios de comunicación andalucistas, saltando la noticia más pronto que tarde a diarios de tirada nacional. Juanma Moreno usó un escudo inventado y lo hizo pasar por el escudo andaluz, contraviniendo la Ley 3/1982, de 21 de diciembre, sobre el himno y escudo andaluces. En especial, a juicio de quien escribe, violó el artículo 3.6 (El escudo de Andalucía habrá de figurar en [...] Los distintivos usados por las autoridades de la Comunidad Autónoma).


Evidentemente, una cosa es la libertad de expresión, pero otra es el acatamiento de las leyes, sean del agrado de uno o no. ¡Acatar las leyes ha de ser de esmerado cumplimiento en los representantes políticos! Es más, si hay alguna ley o símbolo que no cumple su función o no es aceptado ampliamente se pueden cambiar, está claro, pero siempre siguiendo los cauces legales establecidos para tales casos.


Rápido salieron los primeros espadas de la Junta de Andalucía para decir que no se había violado ninguna ley y que se seguía acatando el Estatuto de Autonomía; que ese símbolo era de nuevo cuño, sí, pero que no representaba ni a Andalucía ni a la Junta, sino que era el sello presidencial. Afirmaron que fue creado recientemente en un intento de renovación de la imagen institucional, que en cierta manera era un homenaje al 40º aniversario del referéndum del 28-F. Sin embargo, tras una búsqueda personal en el BOJA y en la web de la Junta de Andalucía, no aparece ninguna nueva ley al respecto, ni existe una referencia alguna en la web.


Es cierto que el Presidente, casi desde sus inicios, ha hecho apariciones públicas con un pin muy similar a este nuevo escudo y que parece ser que está hecho a imagen y semejanza de las Medallas de Andalucía, máximo galardón autonómico. Pero si no se ha publicado en el BOJA, si no se ha publicitado esta nueva ley o, peor, si no hay ley sobre el emblema, ¡no puede usarlo!


Repitiendo lo trascendental, que como cargo electo y líder del Poder Ejecutivo, se le espera, más, se le exige, que sea pulcro en cuanto a su trato con los distintivos andaluces. Por otro lado, si mediante los mecanismos legales crea un distintivo para cada uno de los tres poderes, o para la presidencia exclusivamente, no hay nada que objetar. Es más, incluso el propio escudo de Andalucía puede ser cambiado siempre que se dé el debate parlamentario debido y el emprendimiento de la modificación de
la ley.


Porque, evidentemente, en esta vida no hay nada inamovible y existen muchos temas que pueden ser debatidos (antes o después, no todo ha de ser prioritario). Es claro que Blas Infante, refiriéndose al escudo que diseñó, lo definió simplemente como insignia, pues no acataba los principios de la heráldica. Quizás, por qué no, sería buena idea tener un escudo andaluz que contemplase la riqueza histórica y cultural de Andalucía. El escudo actual tiene una fortísima inspiración del escudo de la ciudad de Cádiz: Infante y la Asamblea de Ronda lo hicieron a sabiendas, tomando a Cádiz (representada como un Hércules civilizador que doma con la razón y no con la fuerza a dos fogosos leones) como inicio de la cultura andaluza, de la cultura occidental. Si bien esto no es errado, se echa en falta otros símbolos igual de andaluces como la granada, tan extendido su uso en el oriente andaluz y que aparece en el escudo español. O valorar también el rico y fructífero pasado almeriense (cultura argárica, Los Millares) que tiende a simbolizarse en el eterno indalo. O el uso de la estrella tartésica de ocho puntas, uno de los primeros símbolos del sur de la Península Ibérica y tan utilizado en época andalusí y que aún se sigue usando en las decoraciones de las típicas casas andaluzas. ¡Incluso la fuente del Hogar del Pensionista tiene esta forma!


Nunca es malo que se genere debate para reafirmar los símbolos o para usar otros. Muchos dirán que es perder el tiempo, que hay cosas más importantes pero de un buen debate se pueden obtener multitud de cosas y siempre tras el estudio y contraste de ideas se generan cosas muy buenas. Quizás no hay debate porque los mitos fundacionales andaluces nos han calado muy hondo, aunque dichos mitos, las Asambleas de Ronda y Córdoba, por ejemplo, fueron bastante discutidas durante su época. Sin embargo, la autonomía y logros de Andalucía beben directamente de ellas, el 4-D (lamentando el aberrante asesinato de García Caparrós) y el 28-F (con la lucha por ser reconocida Andalucía como nacionalidad histórica) son los frutos de aquellas raíces y ponerlas en contexto siempre es complejo y delicado.


Concluyendo, si bien con gran agradecimiento hemos de mirar y honrar al pasado, no es bueno sacralizarlo. El pueblo andaluz despertó hace décadas y tiene suficiente espíritu crítico para debatir lo nuevo, lo pasado y su porvenir. Un debate sosegado siempre que sea requerido y obedeciendo cauces establecidos. Porque, haciendo gala del himno queremos volver a ser esos “hombres de luz que a los hombres alma de hombres les dimos.”

jueves, 18 de julio de 2013

Condenados a un eterno retorno (Libro de Feria 2013)

En estos momentos en que la Feria está a punto de entrar en cada rincón de Villa del Río hay una combinación de alegría y ansiedad por llegar a estos días y disfrutarlos lo máximo posible. Es cosa para alegrarnos, claro está. Pero también mucha gente considera que estas jornadas previas merecen reflexión y una visión crítica para idear cómo afrontar el nuevo periodo laboral y educativo que se inicia tras el parón estival. Es por ello que os invitamos a leer estas páginas con aire crítico y con afán de aprender y reflexionar y, si es posible, sacar tras una criba algo de provecho para aplicar en la vida cotidiana en un intento de mejorarla.

A pesar de que tengamos nuevos ropajes, tecnología que nuestros abuelos ni siquiera soñaron en su tierna infancia o conocimientos científicos asombrosos la verdad es que el cerebro humano es prácticamente el mismo que el que poseían los primeros hombres, hace ya como unos 200000 años. Esto se ve claramente en que aunque nos creamos muy avanzados y racionales siempre llevan las de ganar las emociones y los sentimientos más profundos, así como arrebatos, idealizaciones o comportamientos intrínsecamente sociales.

Y ahora, si nos permitís, queridos lectores, vamos a arañar un poco sobre el tema de la idealización: lo que creemos o suponemos que ha de ser la sociedad perfecta o los medios necesarios para llegar a ella. Cada uno, de manera legítima, tiene derecho a pensar qué es lo que conviene más a la sociedad en su conjunto, o incluso al círculo íntimo con el que te relacionas. Pero de manera reiterativa a lo largo de la historia siempre se ha pensado en un futuro utópico (que por definición es inalcanzable) o la vuelta a un pasado idealizado (que, de hecho, jamás existió).

No solo largos textos eruditos tratan esto, sino que hay otra corriente más afín y más cercana, como es la ciencia ficción.

La ciencia ficción evidentemente juega con modelos de sociedades para nada irreales, ni siquiera imposibles, sino inspiradas en la observación crítica de los hechos sociales, políticos e históricos.

En muchos casos la propuesta consiste en imaginar otros mundos posibles y otras posibilidades tecnológicas, pero con formas y encuadres tan familiares que inevitablemente nos hacen pensar en nuestros propios medios sociales y políticos. El recurso a su antípoda, en algunos casos, confirma la regla.

Así, Orson Scott Card en su magnífico libro El juego de Ender, que se estrenará en la pantalla grande en noviembre de este año, instala en el habitual escenario de la amenaza alienígena y el exterminio de la humanidad, un contrapunto entre formas de pensamiento: el humano y el “Insector”.

O sea, pensamiento único global donde la libertad de pensamiento está prohibida, viejo anhelo de los regímenes totalitarios, por un lado, o ensalzar lo que nos hace esencialmente humanos: poder pensar y crear a nuestro antojo, por otro.

Las novelas de ciencia ficción, si quitamos todos los adornos de extraterrestres y naves espaciales, quedan en estas diatribas: análisis de la sociedad y sus intereses e, incluso, las crisis y guerras que hacen que se repitan estas corrientes una y otra vez a lo largo del tiempo. Para pasar de una mente colmena a una mente individual, ¿es todo legítimo? Si para ganar hemos de imitar los procedimientos del enemigo para actuar como él, ¿en realidad no son ellos los victoriosos aunque ganemos nosotros? Para pensarlo detenidamente.

Existe también otro recurso en los libros de ciencia ficción. Quizás sea un reflejo de nuestra cultura judeocristiana, con la que nos hemos educado, o un resabio de épocas antiguas donde aún merodeábamos por la sabana africana. Me refiero, cómo no, a la figura del Mesías, del Líder, de la Referencia que hay que seguir para conseguir algo. La humanidad representada por una única persona.

Nuevamente, en la obra de Scott Card encontramos una humanidad que se mantendrá unida en tanto permanezca la amenaza que recae sobre ella de forma global, mientras que sus divisiones internas yacen latentes…

Pero también revoluciones y reinados que se suceden como siguiendo un ritmo pautado, cíclico. Revolucionarios que son absorbidos en la idea de “mesías” por las multitudes, cuya proclama se vuelve contra sí mismos y contra la propia transgresión que lo inspiraba.

Porque claro, si se admite que solo una persona (John Connor en Terminator, Neo en Matrix, Paul Atreides en Dune…) es capaz de reconducir a miles por una buena senda, ¿no se estará haciendo una jerarquía estricta e inmóvil al igual que la estructura contra la que nos rebelamos? ¿O es que no confiamos en nosotros mismos y en nuestras capacidades y tenemos que delegar la responsabilidad a otro? Tachar a un grupo como borregos y después hacer gala de la fe en un “líder absoluto”, ¿no es una cruel ironía?

Mucho de estas preguntas responde al eterno retorno de las más ancestrales y básicas diatribas que los grupos humanos, sea cual fuere su lugar y tiempo en la historia y evolución humana, en lo que de humanos tienen, se han planteado: no hay identidad sin alteridad. Pero en ese juego, cuando la alteridad supone subordinación y la identidad, totalitarismo, se instala en ese ciclo una dinámica destructiva de la cual, aún en los horizontes lejanos que la imaginación de sociedades futuras avisa, no vemos muy claro cómo resolver.


Tratar problemas conocidos y repetitivos ambientados en otros lugares, otros tiempos o con otros protagonistas es una buena manera de analizarlos amenamente, a la vez que vamos viendo cómo resolver estas propias contradicciones. Con estos pocos días de vacaciones, ¿no sería una buena idea aprovechar alguna tarde que otra leyendo alguna de estas obras literarias? Quizá sea una buena idea que existiese un puesto de libros justo a la entrada de la Feria, para disfrutar no solo con el cuerpo, sino también con la mente.

(Felicito a Geo por ser la promotora de este escrito. Ella aportó la iniciativa, ciertos puntos de vista y escribió gran parte del artículo. Nada mejor que contar con mi amada para trabajar en equipo y crear obras maestras)

viernes, 27 de enero de 2012

Reflexiones sobre la Rojigualda (Libro de Feria 2012)

Abro este nuevo escrito con un amplio saludo a mis familiares y conocidos de Villa del Río ante la proximidad inmediata de las fiestas en honor a la Virgen de la Estrella Coronada. Como toda persona, crecer y madurar lleva ligado el ir teniendo responsabilidades, razón por la cual hace ya varias ferias que no las paso junto a vosotros. Pero eso no quita que acuda cuando me es posible en otras épocas del año.

Viajando desde Córdoba, para llegar al pueblo cojo la primera entrada de los huertos familiares y antes de la glorieta se observa el monolito en homenaje a las víctimas del terrorismo. Junto a las banderas de Andalucía y de la Unión Europea, está la española y en estos últimos años he observado además que el uso de la bandera de España por particulares en balcones y azoteas ha aumentado en gran medida. Quizás muchos no se hayan percatado, pero como yo visito España muy pocas veces lo detecto como una curiosidad. También hay una proliferación de llaveros y pulseras con la insignia rojigualda, que hace más interesante el caso.

Desde siempre se han referido al uso de la bandera española como simple afán por animar a las selecciones deportivas de fútbol o baloncesto, o como un atisbo de sentimientos fascistas y totalitarios. Para esclarecer el motivo del uso de la bandera española nada mejor que nos hable la Gran Enciclopedia Larousse (edición 1996) sobre lo que es una bandera: “Trozo de tela de forma comúnmente rectangular que se emplea como insignia o señal”. Es decir, un trapo inanimado que se puede doblar (tradición importada del Islam medieval que pintaba sus símbolos en trozos de seda, mientras que en Occidente utilizaban soportes rígidos, como el vexilum romano) y que está pintado, que no come, ni bebe, ni te dice qué hacer y cómo comportarte, pero lo que cobra especial relevancia es que actúa como símbolo y dicho símbolo cobra más fuerza cuando la cosa a representar es lo más abstracta y elevada posible y que lo que sirve como representación sea lo más simple y tangible posible. Identificar bandera con país es algo relativamente reciente (antes representaban o una idea, o algún interés, o a alguna persona o religión, pudiendo cambiar de diseño para indicar lo mismo), ya que durante el siglo XIX los embriones de los Estados Nación actuales tendieron a identificar sus propuestas mediante símbolos y lemas diversos, de esa manera podían separarse de las corrientes opuestas o indicar un proceso nacional hacia la consolidación de una constitución y una erradicación del antiguo régimen absolutista. Como decía, las banderas cumplen una función simbólica, aunque su uso único y excesivo sea propio de países que no tienen historia ni símbolos comunes. Pueblos de gran tradición pueden sentirse identificados con el Partenón de Grecia, el Taj Mahal de India o las Cuevas de Altamira de España. Que muchos se sientan identificados por la Alhambra granadina y otros por las barras y estrellas es parte de la propia decisión de cada uno y de dónde sea originario con su acervo cultural y de tradiciones comunes.

¿Pero qué simboliza la bandera española? Cada uno tendrá su opinión personal, altamente respetable por ello, pero desde mi punto de vista no simboliza sentimientos ni pulsiones nostálgicas, ni loas de unidad cuando quienes están vivos son los ciudadanos y no los territorios; uno no elige dónde nace y por lo cual ser nacionalista es un punto de vista sujeto a una lotería estadística. El simbolismo que creo que tiene es el de que en un lugar se aplican ciertos derechos y obligaciones a un colectivo de personas con multitud de elementos en común, personas beneficiadas y amparadas por un Estado de Derecho garantizado por una Constitución. Es el planteamiento de la filosofía del Patriotismo Constitucional, una doctrina que surge en la segunda mitad del siglo XX como contraposición al nacionalismo que desencadenó cada Guerra Mundial. España tiene regiones en las que sus ciudadanos tienen elementos diferenciadores, que hay que saber valorar, respetar y defender, pero hay más vínculos que nos unen que vínculos que nos separan. También, este país tiene grandes defectos y cosas a medio hacer, puntos flacos y acciones particulares de beneficio propio; pero esto no quiere decir que el simbolismo carezca de validez, todo lo contrario, ya que se intenta corregir lo que está mal para que la definición de patriotismo constitucional sea aplicable tras beneficiar a los ciudadanos que se rigen por dicha estructura constitucional democrática. No es cosa de un día ni de un siglo, sino que poco a poco todos y cada uno tenemos que arrimar el hombro en beneficio de los demás. Por tanto, una bandera no puede achacarse a una corriente de izquierdas o de derechas, puesto que la aplicación de derechos y obligaciones se debe repartir por igual, sin mirar de qué pie cojea, ya que otra cosa sería discriminación y apropiación de lo que no es tuyo, sino de todos.

Que el uso de la rojigualda sea cosa de resaca mundialista es para dudar, ya que hace más de dos años de ese logro deportivo (y que podrían haberla guardado en el armario hasta el próximo campeonato). Que sea una bandera con connotaciones funestas también es para dudar. Es cierto que durante la represiva dictadura franquista se hiciera una apología de símbolos para apropiárselos, mancillándolos y manejándolos a su antojo, proceso por el cual quedan esos símbolos muy maltrechos. Varios países han pasado por dictaduras que usan a su antojo los símbolos y tras la vuelta a la democracia los símbolos se mantienen, puesto que se entiende que han sido manipulados y que proceden de tiempos anteriores. La bandera actual se creó el 28 de mayo de 1785, puesto que Carlos III quería una enseña para la Armada para distinguirla de las de otros países (anteriormente se usaba una enseña blanca con escudo). El Ministro de Marina le presentó doce bocetos, eligiendo el modelo que conocemos (aunque amplió el ancho de la franja amarilla al doble de las rojas para mayor visibilidad). Tras su uso en el mar entró en tierra poco a poco y se identificó como insignia constitucional durante la Guerra de la Independencia y el Trienio Liberal. Finalmente, el 13 de octubre de 1843, Isabel II la designó como bandera nacional, siendo la enseña de distintos regímenes (Monarquías Borbón y Saboya, Gobierno Provisional, Regencia de Serrano, Primera República y Estado Español) hasta hoy, excepto durante la Segunda República. Finalmente, el modelo actual viene dado en la Constitución de 1978, junto al escudo de España creado el 5 de octubre de 1981. Así que, aunque el diseño oficial sea muy actual, las raíces llegan hasta finales del siglo XVIII, mucho antes de ideologías apropiadoras de símbolos enemigas de la democracia.

Hay lugares en España donde para protestar por lo que suponen una injusticia y para fortalecer lo que dicen se dedican a quemar banderas españolas (o la de alguna Comunidad Autónoma). Como hemos visto, quemar un trapo es algo sin sentido, pero los manifestantes hacen hincapié en el simbolismo. Si hay conceptos que no te gustan, quemar cosas no es la solución, solo atrae publicidad y algún aplauso exaltado. Para mejorar lo que crees que está mal hay que hablar, argumentar detalladamente, esquivar el insulto fácil. Quemar algo te retrata más como intransigente que como portavoz de una idea válida y creo que las ideas se defienden debatiendo, no queriendo insultar a los que comparten otros valores o puntos de vista. Juntas pueden haber dos banderas, o mil, o ninguna; que haya una no quiere decir que alguna deba extinguirse, eso no es democrático. Comprender que las definiciones de Nación y Estado son diferentes puede ayudar, puesto que un Estado puede estar compuesto por varias Naciones, no opuestas ni enemigas entre sí. Cuando en el esquema mental de una persona no cabe ningún colectivo diferente al tuyo eso ya roza el totalitarismo y abandona el juego democrático. Porque si hay algo hermoso en este mundo es que cada ser humano piensa diferente e impedir eso es querer entrar en zonas oscuras de la historia de la humanidad.

Por eso creo que este auge del uso de la bandera de España es algo natural, tras haber estado escondida tras varias décadas mientras se limpiaba del mal uso que hicieron en su simbolismo. Usarla en un concepto de compartir con multitud de ciudadanos unos valores comunes en un marco de democracia regido por una Constitución de consenso. Que la gente la use o no, es su prerrogativa, pero el respeto a las opiniones de cada uno es algo de necesario cumplimiento.

martes, 11 de octubre de 2011

El legado de al-Andalus en la Ciencia (Libro de Feria 2011)

A lo largo de la historia se han sucedido grandes mentes que revolucionaron sus respectivas sociedades. Pero no todos estos avances logran perdurar hasta nuestros días, a causa de otras mentes malvadas o retrógradas que identifican el progreso o el pensamiento diferente como algo maligno que debe ser extirpado. Sin embargo, el trayecto de la civilización siempre apunta hacia delante y tarde o temprano vuelven a redescubrirse los logros de estas personalidades.

Sin ir más lejos esto pasó durante el Renacimiento con los avances que se llevaron a cabo en la antigua Grecia. Pero insistentemente se intenta eludir (voluntariamente o no) el peso del mundo islámico en la conservación y estudio de los textos clásicos, algo vital para comprender cómo pudieron retomarse ideas que hacía siglos que no estaban en boga. También hay que decir que el Islam no sólo se dedicó a recopilar, sino que investigaron y analizaron por su cuenta, consiguiendo grandes avances que, por ignorancia o por viejas rencillas de las batallas entre cristianos y musulmanes, han sido adjudicados a eruditos cristianos.

No tendría sentido dejar de mencionar el foco cultural de la alta Edad Media: Córdoba. Durante el emirato/califato de Abd al-Rahman III se predujeron una serie de avences en la ciencia y la cultura, demostrando una excelente convivencia entre las tres grandes religiones monoteístas.Como ejemplo de esto, en la corte de este Califa destacó Raby ibn Zayd (Recemundo), un funcionario cristiano mozárabe que ocupaba altos cargos religiosos. Fue nombrado Obispo de Elvira por su cultura y don de lenguas (tanto que fue nombrado embajador ante el Emperador Romano-Germánico, viviendo multitud de aventuras en el viaje a Alemania y conociendo a grandes religiosos de la época). Llevó a cabo una conversión entre el calendario árabe y el latino. Pudo además viajar a Siria y Constantinopla para hacerse con un tazón de mármol y una pila con bellos bajorrelieves. En el campo de los musulmanes también destacó Abbas ibn Firnas, un beréber de Ronda que tenía fama de prestidigitador, ocultista y cristalero (diseñó y creó una bóveda que imitaba a la celeste). Se cuenta que pudo interpretar un difícil libro de métrica que traía de cabeza a todos los eruditos del momento. También se le reconoce como constructor de relojes anafóricos, como el que fomentó el uso de la clepsidra y fue el primer aviador de la historia (muchísimo antes de Da Vinci). Hasday ibn Saprut fue un judío que desempeñó el papel de médico en la corte califal. Era políglota y había estudiado el Talmud concienzudamente. Fue un hombre muy adinerado y de vida sencilla. Su fama se debió a la reproducción de un medicamento inventado por Andrómaco de Creta, denominado triaca, al que se le atribuían propiedades milagrosas. Trató a Sancho I de Castilla de su obesidad y por ello fue nombrado embajador en este reino. Como diplomático estuvo en las cortes de Otón I de Alemania y del basileus Constantino VII. Tradujo el texto de Dioscórides Materia Médica y se interesó por la historia de los visigodos.

Los estudios de Óptica y Astronomía florecieron gracias a la conservación de textos clásicos y la moderna filosofía desarrollada. Se tiene el caso de Ibn al-Haytan, vendedor de libros conocedor de la obra de Euclides; describió exactamente las partes del ojo humano y negó la posibilidad de que éste emanase luz para ver (enunció además la ley de la reflexión y el principio de la cámara oscura, así como la realización de cálculos sobre el tamaño de la atmósfera y los aumentos de las lentes). Maslama al-Mayriti convierte las tablas astronómicas de su tiempo y se dedica a comentar las obras de Ptolomeo. El judío Rabí Abuer, de ascendencia andalusí, se desentendió del modelo religioso del cielo y creó la teoría sobre el tamaño y límites del universo. Levi Gerson de Banyules da un valor cercano al tamaño de la Galaxia en su cálculo del tamaño del universo. Abu Ishaq Ibrahim ibn Yahya ibn al Naqqas, al-Zarqalluh (Azarquiel) fue uno de los astrónomos más importantes de la historia. En su estancia en Toledo inventa la azafea, descubre el movimiento propio del apogeo solar y crea unas tablas astronómicas precursoras de las de Alfonso X. Constató el movimiento de precesión terrestre y que la ecliptaica variaba con el tiempo. En una de sus obras advierte que el movimiento de los planetas ha de seguir una órbita ovalada (adelantándose por tanto al concepto heliocéntrico de Copérnico y a las órbitas elípticas de Kepler). 'U-bayd Allah al-Istidji (Oveydalla), realizó la traducción al árabe de los textos científicos hispano-romanos clásicos recogidos por San Isidoro. También tradujo un compendio astrológico latinovisigótico: Libro de Cruces. Sus textos fueron traducidos al latín y castellano por Alfonso X.

La Medicina contó con un fuerte respaldo, consolidándose el mecenazgo como forma de protección y publicidad de los sabios. Se destaca Abu Bakr Muhammad ibn Yahya ibn Bayya (Avempace), médico en Sevilla, Granada y Fez, comentador de las obras de Aristóteles enfocadas en la lógica, el alma y los grados de conocimiento (identifica el bien supremo con la sabiduría y la ausencia de instintos). Algunos lo identifican como el creador de la actual música del himno de España. Además, como poeta influye en la métrica del renacimiento español. El sucesor de Abd al-Rahman III, al-Hakam II perduró los avances de su predecesor y fundó la biblioteca más completa de Occidente. al-Muttamid, Emir taifa de Sevilla también se le conoce como mecenas de literatos y científicos. En filosofía no podemos dejar de mencionar a Ibn Tufayl (Abentofail), médico de grandes figuras de la época que apoyó las ideas de Averroes y profundizó en la filosofía, siendo gran inspiración para Avempace, la religión cuáquera, Rousseau y Tomás Moro. Abu-l-Walid Muhammad ibn Rusd (Averroes) siguió los pasos de Abentofail para estudiar a Aristóteles (interpretando sus obras desde un punto de vista peripatético, neoplatónico y religioso; confirmando que materia y movimiento son eternos, pero creados; separa la religión y razón; admite que no hay varias verdades sino una vista desde diferentes planos, algo que no logran entender las religiones desencadenando las guerras). Fue cadí de Sevilla y Córdoba y médico del califa Yusuf, desterrado posteriormente a Lucena por heterodoxo. Ibn Arabí fue un místico sufí con problemas epilépticos. Concluyó que la búsqueda de Dios ha de ser un viaje íntimo y personal, en el mundo espiritual y sin intermediarios. Aprovecha su conocimiento del Corán y las ideas de Platón sobre el amor, definiendo que éste ha de llevar al amor divino, convirtiéndose por tanto en precursor de los ascetas españoles del siglo XVI. Mose ibn Maymón (Maimónides) estudió en Córdoba la Biblia y el Talmud y por su religión judía fue repudiado por los almohades, fingiendo entonces abrazar la fe islámica y cambiar de ciudad periódicamente (fue de Marruecos a Egipto, pasando por Palestina). Se dedicó a la medicina y curó a importantes cargos del gobierno, llegando a ser jefe de las comunidades judías de Egipto. Sus obras trataron de medicina (estudió el asma, los venenos, las hemorroides y la dieta), astronomía, matemáticas (método de intercalación), talmúdicas (dijo que el judaísmo es muy parecido en sus bases a lo escrito por Aristóteles) y políticas (contra la intolerancia de radicales y a favor de los oprimidos).

BIBLIOGRAFÍA
Luque Escamilla, Pedro: La influencia de al-Andalus en la astronomía; Observatorio Astronómico de Granada

Masiá, Concepción: al-Andalus. Personajes históricos; Ed. Albor Libros (2009)

Sáez Cano, Manuel: Historia de la Física; Universidad de Córdoba (2004)

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Publicado originalmente el  22-01-2011

15 de Noviembre (Libro de Feria 2010)

Un año más que se me da la oportunidad para expresar mis ideas en un escrito de esta revista a pesar de algunos contratiempos. Un año lleno de curiosidades y anécdotas. Para bien o para mal estamos en una coyuntura singular en la que debemos dar lo mejor de nosotros mismos e intentar salir cuanto antes y de la mejor manera posible de esta virulenta crisis. Nuestra querida feria servirá para relajarnos de la tensión causada para posteriormente retomar las riendas de nuestras vidas con nuevos bríos. ¿Que no hay dinero para pasarlo bien? No creo que haga falta dinero para disfrutar, a menos que uno sea un aparato consumista que no sabe valorar lo bueno de la vida. Esto último más que una crítica es una advertencia para recordar que el reencuentro con amigos y familiares debe estar más valorado que el vil metal, que si bien es esencial para mantener un nivel de vida aceptable, no puede convertirse en la meta a batir.

Recuerdo haber escrito anteriormente sobre un esbozo de la Globalización: las migraciones humanas. Ahora vuelvo con otro aspecto, el basado en el conocimiento inmediato de noticias y sucesos que antes nos hubiesen pasado desapercibidos. Esto para mí es algo positivo; otro cantar es si esta difusión de conocimientos es aprovechada por algunos para homogeneizar a las personas a su antojo. Es bueno que nos conozcamos un poco más para así ver que los preceptos xenófobos y racistas no son válidos y que es necesario retomar el viejo consejo de «meterse en la piel del otro». Aprender lo ajeno nos enseña a comprender. Con el tiempo quizás estemos más unidos y con conocimiento de costumbres y maneras de sentir de todo el mundo. Espero que éste sea el rumbo y no el anegamiento de un tipo de cultura.

Un día especial, el 15 de noviembre. Día de San Alberto Magno, patrón de la Facultad de Ciencias (por sus aportes a la química, no por su religiosidad), día contra el alcoholismo, día de la Cumbre del G-20 en 2008, día de la manifestación anual por la independencia del Sáhara y día de mi cumpleaños. Año tras año en busca de lo nuevo e ignoto, tanto como de lo típico y manido, porque en la variedad está el gusto y el deseo de conocer siempre es irrefrenable.

Normalmente los 15 de noviembre son agitados, durante 2008 el mundo comenzó a enfrentarse a la crisis internacional iniciada en Estados Unidos por sus hipotecas basura y el precio del petróleo que aún tiene efectos poderosos en España. Los recuerdos de 1929 y 1973 azotan con fuerza, pero esta vez sin banqueros honrados, que intentarán salvarse a costa de los demás. Ciertos conocidos vaticinan la llegada mundial del Socialismo o Comunismo, pero lo veo difícil ya que la cosa no es tan catastrófica para desembocar en ellos. Espero que tras el susto el mundo mejore y se convierta en algo más amable y humano, no esta manera depredadora de consumir, contaminar y pisar al congénere. Esta mencionada cumbre del G-20 de 2008 anunció a bombo y platillo una refundación del Capitalismo. Como si eso fuese tan fácil para solucionar en un día... eso será cosa de años, si no de décadas: los sistemas económicos a lo largo de la historia no se cambiaron de la noche a la mañana ni en un par de horas. A ver si las instituciones supranacionales se consolidan y comienzan a entrever directivas comunes en favor de la cooperación y el bien del planeta y en contra de las rencillas. Eso sí, si estos organismos se dejan, aunque algo empezarán a hacer para que haya foto.

El papel de España entra a colación con la dichosa foto. Con una política exterior basada en eslóganes a pesar de ostentar a comienzos de 2010 la presidencia de la Unión Europea, hace más una foto que cualquier otra cosa. Cierto que España tiene una gran economía y a finales del siglo XX hubo un avance vertiginoso y podría dar algunos consejos al resto de países, pero aún le falta recuperar el prestigio internacional perdido desde comienzos de siglo con Irak, los roces con potencias, conferencias sin fondo, reuniones esporádicas, alianzas estrambóticas, etc.

¿Y qué decir de la crisis nacional que aún perdura? Debido a la presencia de elecciones de la noche a la mañana salió a la opinión pública, aunque desde 2002 se estaba gestando con la construcción desmesurada, altos precios, sueldos congelados, modelos económicos obsoletos, nula inversión en investigación ni materias primas, compra de energía, escasas exportaciones, fin de fondos de la U.E., migraciones mal planificadas, la imposibilidad de devaluar la moneda... En resumen, que tenemos bastante de culpa de la perpetuación de esta crisis pero como en 1977 y 1992 se podrá salir.

Gracias a las redes de información globales sabemos que hace ya 34 años que el pueblo saharaui está esperando un referendum para la autodeterminación, todo potenciado por esas fechas de noviembre de 2009 por la expulsión de su territorio de la activista Aminatu Haidar y su retención ilegal en las Islas Canarias. Tras la chapuza hecha por España, Marruecos y Mauritania, este pueblo ha sido oprimido y ninguneado por estos países y está a la espera de que se escuche su voz finalmente. No debemos olvidar que hasta hace nada han sido nuestros compatriotas, por lo que tenemos el deber moral de ayudarles. En 1975 Franco estaba en las últimas y Hassan II, Rey de Marruecos, se aprovechó de que España estaba mirando hacia dentro de sí misma y se dedicó a llevar a cabo su plan de la Gran Marruecos. Invadió el Sahara Español con la famosa Marcha Verde, que al ser de civiles y soldados «pacíficos» (que parece ser que hubo tiroteos y gaseamiento) no se pudo o no se quiso atacar militarmente para la defensa de territorio soberano. En vez de preocuparse los políticos de la época sobre esta situación delicada (unida a algunas revueltas saharauis en los últimos años en que se pedía la descolonización) prefirieron centrarse en la Transición únicamente y se firmaron los Pactos de Madrid (por los que se trasladaban competencias administrativas a los países africanos, no la soberanía), en contra de la resolución de la ONU. España entonces se desentendió de una manera egoísta para dedicarse a una Transición política y democrática pacífica y conciliadora de la mejor manera posible de las facciones ideológicas exsitentes. El desaguisado aumentó a los pocos años al desentenderse Mauritania de su parte asignada, dando entonces relevancia al Frente Polisario (que pretende la formación de un Estado independiente) y a la confusión de quién tiene y quién no la soberanía, ya que Marruecos se empeña en anexionarse el territorio a toda costa, incluso encerrando de manera ilegal a una mujer durante varios años con los ojos vendados, incluso separando a esta madre de sus hijos por sus opiniones políticas diferentes y su afán de que el mundo sepa lo que pasa, obligando a las compañías aéreas que rompan su protocolo y se le retire su pasaporte, llamando a políticos españoles para que no den publicidad al caso y que no se escuche su voz, españoles que acaban criticando su derecho de libertad de expresión y tergiversando su huelga de hambre, finalmente negociando una liberación honrosa para ambos gobiernos.

Actualmente Marruecos sigue en su plan y los gobiernos españoles sucesivos no han puesto hincapié en la situación. La ONU pide sin parar el referendum, pero con la boca pequeña (quizás les parezca más mediáticos Tíbet y Palestina, que si bien necesitan ayuda también se le da más importancia a éstos que a otras regiones con iguales problemas). Por eso los 15 de noviembre el pueblo saharaui recuerda a los españoles que siguen en un callejón sin salida y que quieren salir del olvido. Los políticos deben retomar el tema del ostracismo y, como antigua potencia colonizadora, empezar a moverse para una resolución pronta, una libertad merecida y el fin de la vergüenza de haberlos tratado así tanto tiempo. Además, nosotros como ciudadanos tenemos que tomar parte activa y ayudar en lo que podamos, exigiendo a nuestros políticos que empiecen a representarnos y a actuar en consecuencia o colaborando de alguna otra manera posible.

Sin otra cosa que decir aparte de que es preciso reflexionar sobre estos dos puntos tan diferentes entre sí y a la vez tan cercanos, sólo me queda desearos unas buenas fiestas en honor a la patrona villarriense. Saludos y hasta luego.

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Publicado originalmente el  21-01-2011

Historia de una Ida y una Vuelta (Libro de Feria 2008)

En primer lugar me gustaría decir que este título no es invención mía, sino que lo utilizó Bilbo Bolsón para narrar sus aventuras, recopiladas por J. R. R. Tolkien en su libro «El Hobbit». Y no, este escrito no está dedicado sobre la vida y obra de este escritor nacido en Sudáfrica, sino que va de los avatares de la gente y sus viajes. La verdad que tenía pocas ideas para plasmarlas sobre el papel, pero debido a mis viajes y a un escrito sobre la inmigración de ayer y hoy («Cayucos y Pateras», creo que se llamaba), en el que se ponía de manifiesto que si actualmente somos un país que recibe inmigrantes en el pasado éramos emigrantes, pues me entró el gusanillo de la redacción. También me llegó una carta del Señor Alcalde para que volviera a participar, cosa que le agradezco. Así que aquí estoy. Estaría bien que levantase pasiones y críticas este escrito; pero eso se daría en el mejor de los casos, ya que hay que pararse a pensar un poco y quizás con las fiestas tan cercanas no dé tiempo a eso. Bueno, espero que después de una buena Feria alguien relea esto y contraste sus pensamientos con los de este humilde escritor.

La idea general del texto está fundamentada en los grandes cosmonautas soviéticos, que en plena Guerra Fría fueron los primeros en salir al espacio exterior. La entrevista de uno de ellos me impactó sobremanera. Llegó a decir que le parecía impresionante que el planeta en que vivimos presenta desde fuera un aspecto frágil, una bolita azul y blanca en medio de la nada, que incluso podía quitarla de su campo visual con sólo cerrar un ojo y levantar el pulgar. También dijo que lo que más le extrañó es que desde arriba no se ven las fronteras; en toda la extensión marrón y verde que son los continentes no había líneas negras separando naciones. En ese momento yo vi claro que las fronteras y los Estados son ficticios, son elucubraciones humanas para intentar acotar a las poblaciones afines. Así la aplicación político-administrativa es más sencilla. Entonces, ¿a cuento de qué viene la repulsa a que los extranjeros entren en nuestras fronteras? En un sentido estricto todos somos extranjeros, ya que nuestra especie se originó en la zona de Etiopía y Kenia. Como especie ancestralmente nómada, nos hemos extendido por todos los rincones del planeta, así que viajar está en nuestros genes, aunque hoy el estilo de vida sedentario sea el predominante.

Tengo que añadir que actualmente hay un proceso de uniformización llamado Globalización. Hay aspectos positivos y negativos, unos la apoyarán y otros la detestarán; pero la realidad es que está ahí. A día de hoy las telecomunicaciones y los transportes hacen que el mundo sea algo más pequeño, es decir, es más fácil recorrerlo. La Globalización permite que ciertas costumbres e ideas alcancen todo punto del planeta, pero existe el doble filo de que al intentar homogeneizar a la población todas las peculiaridades que se dan a conocer se pierdan irremisiblemente. Dejando esta discusión para otro momento intento dar a conocer que la Globalización permite que nos conozcamos entre todos un poco mejor, así que la frase de «ciudadano del mundo» que tanto predica mi tío Fernando Luna podría incluso resultar ser cierta dentro de poco.

Las últimas noticias indican que Italia ya llega a decir que inmigración y delincuencia son sinónimos. Eso es mentira. Puede ocurrir, como en todos los lugares, que haya gente malvada y que venga a aprovecharse y a delinquir, pero moverse miles de kilómetros y dejar atrás a toda la familia no viene motivado a causa de que el robo sea más sencillo. Simplemente es que necesitan trabajar para poder mantener a sus allegados. Recuerdo que mis tíos albañiles (los Molleja Palomino, conocidos como «los Elena») pasaron una temporada en Alemania y fue para trabajar y ganarse el pan limpiamente y no para montar mafias; por tanto, no quiero que veamos como delincuentes a todos los que vienen a España. Hay que darles una oportunidad. Hay que darles un trato humano. Además, siempre gusta que en tierra extraña te traten bien y no a patadas; y si no, pregunten a los que tuvieron que salir de Andalucía en las décadas del 60 y 70 y salir incluso al extranjero.

Atención, no quiero que la gente diga que mis ideales son que entren todos de golpe. Eso podría fomentar la explotación de los ilegales a manos de gente sin escrúpulos que amenazan a sus trabajadores con denunciarlos como irregulares y así tenerlos atemorizados, mientras sobreviven con sueldo insuficiente y en condiciones infrahumanas. Si se viene a trabajar dignamente y con un contrato previo legal, pues bienvenidos sean. Que hay trabajo para todos, aunque no se quiera reconocerlo. Y que previamente consigan unos conocimientos (no necesariamente exhaustivos) de la lengua oficial y de las costumbres de las sociedades occidentales no me parece mala idea. A cualquier español que quiera realizar estudios o trabajos cualificados en el extranjero se le exige, si no la lengua de ese país, conocimientos de inglés, y no he visto que nadie proteste por eso; es más, se incentiva.

Siempre me pareció buena idea ver mundo, conocer las costumbres de otras culturas y otros países. Incluso ver cómo se nos ve a los españoles desde otro punto de vista exterior. Mi estancia en Argentina me permite ver estos conceptos. Cómo se comporta una sociedad hermana, qué opinión tienen y cómo afrontan el día a día. Ya se sabe que en el diálogo y en el contraste de ideas está la verdad, y no en el dogmatismo y en un único punto de vista.

Pude comprobar de primera mano, siendo extranjero en tierra extranjera, que las cosas no varían mucho. Sólo es gente que intenta vivir día a día: tienen problemas para encontrar piso y se quejan de los sueldos; salen y disfrutan los fines de semana; quieren a sus familiares y amigos; quieren tener algo con lo que alimentarse. O sea, exactamente igual que nosotros. Es que independientemente del color de la piel, del idioma o de las creencias somos seres humanos y queremos lo mismo: vivir.

En fin, que cada uno se sienta como en casa y a gusto con sus papeles en regla, trabajando o estudiando. Yo, por ejemplo, natural de Puente Genil, nunca me he sentido forastero en Villa del Río, y tampoco en Argentina (aunque la distancia y la añoranza por lo que conozco hagan mella en esas latitudes), y si yo quiero sentirme contento en el extranjero y no soy muy diferente al resto, pues creo que ellos quieren lo mismo. Espero que con el paso de los años todos comprendamos la situación y aprendamos a ponernos en la piel del otro. Ojalá podamos conseguirlo, pero con este inminente cambio climático parece que no va a dar tiempo. Así que empecemos a colaborar cuanto antes en salvar el medio ambiente porque si no, no habrá planeta que recorrer ni habitantes que puedan emigrar. Si esto no se va al garete mi deseo es que todos nos tendamos la mano como hermanos.

Pues bueno, ya me voy despidiendo y por motivos laborales y de estudio no podré saludaros en la Feria. Así que desde aquí os pido que disfrutéis en mi nombre estos días.

En memoria de Lorenza «Loren» Martínez Ruano, mi tía.

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Publicado originalmente el  20-01-2011

Todos somos Jack Bauer (Libro de Feria 2007)

Amigos, conocidos y, en general, habitantes de Villa del Río; vuelvo a dirigirme a vosotros con inmensa satisfacción en esta Revista de Feria para dar una opinión sobre un asunto que creo que además de interesarme a mí os interesará también a vosotros, los lectores. Como ya dije hace un par de años no quiero que mi palabra sea tomada como edicto de fe o como pura falacia, sino que mi intención es proponer un tema determinado para despertar el espíritu crítico y social del lector que lo desee.

Como primer paso será necesario aclararos quién es Jack Bauer: es un personaje de ficción de la serie «24», emitida por Antena 3 TV. Su trabajo es agente de la Unidad Anti-Terrorista de Los Ángeles y en veinticuatro episodios de una hora cada uno intenta desentrañar los peligros a los que se ve acosado su país a lo largo de todo un día. Es un hombre de personalidad compleja y atormentada, pues a cambio de salvar a la nación en varias ocasiones debe pagar un alto precio personal (por ejemplo, ser culpado por la Casa Blanca, asesinan a su esposa ...). Además de la carga emocional la acción no deja al espectador ni un minuto de relax.

Pues bien, este personaje, aunque sea de ficción, tiene bastante relación con la realidad que nos ha tocado vivir. A menudo Jack tiene de decidir entre trabajo y familia, casi siempre escogiendo la primera opción. En nuestra vida se nos impone un ritmo demasiado frenético: madrugar, sueldo insuficiente, comida rápida, vuelta al trabajo y dormir. Incluso los estudiantes tampoco están a salvo de esta vorágine: facultad, trabajos, formación complementaria, doctorados, viajes a no se sabe bien dónde, etc... y entonces me pregunto: «¿Cuándo vivimos?». Es cierto que todo esto ayuda al ser humano a desenvolverse en una civilización acelerada y fría, en el que la persona es un simple instrumento de una imponente maquinaria. Gracias al estudio y al trabajo podemos alimentarnos y subsanar las necesidades más básicas, incluso algún que otro capricho, pero una persona además de todo esto necesita ser ella misma, necesita pensar, necesita descansar, necesita jugar, o sea, necesita dejar de ser el instrumento que espera de uno la sociedad por algún tiempo. En ese tiempo puede convivir con los amigos o la familia, o estar sólo, lo que uno quiera, con tal de que sea uno mismo.

Pero, ciertamente, hay pocas personas que hacen esto. Y si lo hacen, ¿será mitad del tiempo para trabajar y otra para el ocio? Parece ser que no. Conozco a mucha gente que le gustaría partirse en dos para tener contentos así a los dos bandos, ya que siempre hay uno que pierde, aunque no se quiera. No me parece justo que un padre no vea crecer a sus hijos, o que pierda de vista a sus antiguos amigos, o peor aún, a su pareja que ya no aguanta más tanta incomunicación. Pero por otra parte, si yo puedo hacer esta crítica de la sociedad es porque la sociedad en sí me lo permite, si no fuese por ella quizás no podría poner de manifiesto mis opiniones sobre ella, extraña paradoja, ¿verdad? Llegado a este punto es útil pedir que cada uno reflexione y vea en su interior lo que más anhela y que de un modo u otro lo ponga en práctica. Me explico, intentemos reformar la sociedad a patir de nosotros mismos, debemos buscar y pedir que la dicotomía entre ocio y trabajo esté mejor compensada, que vivamos y trabajemos más a gusto, sabiendo que nadie nos echará en falta y que conseguiremos un mayor rendimiento en nuestro trabajo, pues las piezas que somos estarán bien engrasadas.

No creamos que éste es el último y definitivo paso por dar, el nuestro será pequeño y rápidamente eliminado, pero sumando uno por uno y a través del tiempo llegará ser imparable. Aunque aviso que el camino no es fácil, ya que puede darse el caso de que parezca que la solución está a nuestro alcance de un modo muy fácil. Eso es imposible. Realmente, cuando nos percatemos de este engaño veremos que otra persona intenta beneficiarse de nosotros, creando una cortina de humo en la que parecerá estar la salida a tan intrincado laberinto. Quizás esta persona pertenezca a una poderosa compañía y nos invite a crear unos gustos artificiales para hacernos caer en la tentación de abandonar nuestro camino. Nos propondrá una forma de vestir, un estilo de música, un programa de televisión, una forma de pensar... y todo para que él llegue a lo que cree felicidad a nuestra costa, convirtiéndonos en sus marionetas. Dejad a un lado los gustos impuestos: el reggaeton machista, las ropas que quedan inútiles pasado un año, las ideas de turno, los programas telebasura del corazón, el culto excesivo al cuerpo. Dejadlo, repudiadlo, pero sabed que esto puede escogerse como hábito de vida si realmente tú lo quieres, que no te hagan pensar de que tienes que quererlo.

Sería bueno que cada uno optase por la forma de vida que más le guste, sin imposiciones de gente que quiera aprovecharse de nosotros, sin que la sociedad nos ocupe el 100% de nuestros quehaceres. En resumen, ser felices. Ahí entra la definición que cada uno tiene de lo que es felicidad, da igual la que sea mientras no se haga daño a nada ni a nadie. Tenemos que enfrentarnos a quien opine que la felicidad no libera a la persona o que no es productiva, y recordarles a esas personas que no somos máquinas; tenemos que pasarlo bien para liberarnos de lo que nos agobia para después volver a ese punto y resolverlo más facilmente. Por esto pido que cada uno haga una reflexión para ver si es feliz realmente, si divide bien su vida familiar y laboral, si posee o no gustos impuestos, etc.

Sí, me doy cuenta y por eso lo repito de que no es tarea fácil, o que para esto hay que encontrar ganas y tiempo. Es cierto, pero no estoy dando ni órdenes ni obligando a nadie que lo haga, esto lo deberá hacer la persona que lo quiere realmente. Y tampoco tiene que ser ahora. Si tras leer este artículo te paras un momento a reflexionar ya me doy por satisfecho. Además, quien de verdad quiera cambiar su vida para mejor lo intentará en el momento oportuno, seguramente no será ahora o dentro de unos meses, porque para esto se necesita valor y decisión, por consiguiente, amigo, toma estas lineas como ayuda al saber que existe al menos otro que piensa como tú.

Ahora, cuando estamos apunto de disfrutar de la feria y tenemos algo de tiempo libre, podemos dar comienzo a este viaje a nuestro interior y ver qué es lo que nos conviene para que llegado el momento sepamos reclamarlo. No importa que al final hagas el viaje o no, como mínimo intenta pasar lo mejor que puedas estos días, aprovechando cada segundo con tu familia y amigos, que, como siempre, ya habrá tiempo para trabajar después. De este modo verás cómo la dicotomía es fuerte y por eso me he decidido a escribir sobre este tema. Y recordad lo que dijo H. G. Wells: «aun cuando el ser humano pierda su inteligencia y su fuerza seguirá conservando la ternura y cariño». O sea, que seáis buenos estas fiestas. Hasta luego.

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Publicado originalmente el  19-01-2011

Un mundo sin prejuicios (Libro de Feria 2005)

No vengo a deciros en este escrito sobre lo que debéis pensar y decir, sino a proponeros una percepción más fiel sobre los juegos de rol. Para hacer juicios sobre algún asunto de forma neutral es necesario comprender y estudiar a fondo el tema en cuestión y poder actuar así en consecuencia. Si pudiéramos volver al pasado y haber actuado sin prejuicios...
Es necesario saber primeramente lo que es un juego de rol. Nosotros, los jugadores, estamos hartos ya de escuchar los tópicos de: "Eso va de matar a gente, ¿no?" y "No juego porque me vuelvo loco", así que para que el lector comprenda lo que son en realidad estos juegos debe comparar el rol con una obra de teatro:

1. La aventura a desarrollar se sitúa en alguna época y lugar concretos con una historia que precede a la acción (escenario).

2. Los jugadores (actores) deben interpretar papeles acordes con la actitud de los personajes que se han creado para el juego y actuar a partir de este punto.

3. En el caso de que fuese necesario realizar una acción determinada, como saltar, luchar, buscar libros, arreglar instrumentos, curar, etc. se utilizarían dados para ver si hay éxito o no.

4. Esto es en resumen de lo que se trata un juego de rol. Hay variantes de este planteamiento como utilizar tablero, por Internet o en la calle, pero básicamente sólo es necesario utilizar imaginación, papel, lápiz y dados.

Jugando al rol se fomenta el libre pensamiento, el compañerismo y sustituye a la forma de ocio convencional de los jóvenes en las noches del fin de semana. Seguramente esto no agrada a las multinacionales ni a los políticos en su intento de crear patrones de conducta amoldados a sus gustos, pero ¿qué vamos a hacer si incluso hay padres que niegan jugar a sus hijos porque creen que es algo demoníaco sin saber de lo que se trata en realidad?

Quizás incluso yo, como cualquier persona, pueda equivocarme en mis argumentos pero conozco bastante bien el mundo del rol y veo que los argumentos contrarios ni son sólidos ni tampoco creíbles. Muchos medios de comunicación bastante conservadores tienden a relacionar cierta clase de asesinatos con el rol. Todos conocemos los famosos casos de chico de la katana y del asesino de la baraja, que fueron vinculados al rol de manera muy fuerte, aunque finalmente se demostró que la relación era nula: eran casos de gente con problemas mentales, lo que no tiene nada que ver con lo que nos hicieron creer desde primera hora. Otro caso conocido también fue el del destrozo de coches en Valencia hace unos cuantos años. También esta vez fue perjudicado el mundo del rol en vez de culpar a los grupos radicales (o hinchas de fútbol cuyo equipo había perdido) que los provocaron. Es posible también que jugar sea un detonante para ciertas personas con estos problemas, pero como es bien sabido no se debe juzgar igual a todo un colectivo por un número de casos bastante reducido, ¿o dejaremos de hacernos revisiones médicas y marginaremos a los transportes públicos al conocer que ha habido médicos o taxistas que han asesinado? Seguro que no.

Para que todas las personas de este bello pueblo puedan informarse de una manera más detenida y para dar a conocer el rol en su verdadero sentido, mis amigos y yo estamos creando la asociación juvenil "Círculo de magos de Ilia Saphta" para que poco a poco se vaya perdiendo el miedo a lo desconocido y paulatinamente se integre en la sociedad y la beneficie de sus virtudes. Yo creo que lo más importante en esta vida es la posibilidad de elegir, así que propongo los pros y los contras de un caso para que los habitantes de Villa del Río puedan tener una mente sin prejuicios y actuar con una mente abierta y dialogante. Que paséis unas felices fiestas.

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Publicado originalmente el  16-01-2011

Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo

 Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hast...