La lancha nos dejó en el puerto de esta localidad. Cantidad impresionante de embarcaciones con banderas de diferentes países y encerrada entre montañas rocosas. Poco llegamos a recorrer de las calles y no recuerdo bien si llegamos a ver el famoso tranvía. Reocrrimos unas cuantas calles, todas con comercios adaptados al turismo y vimos un cauce seco para escorrentías (eso es lo que supongo) con una pata rodeada de pequeños patitos que hizo las delicias de las chicas del grupo.
No recorrimos mucho las calles de Sóller, por desgracia. Nos quedó por ver gran cantidad de monumentos e iglesias, pero el calor que hacía era abrasador y ya venían los guías que habíamos contratado para devolvernos fatigados a nuestro hotel.
martes, 26 de junio de 2018
sábado, 23 de junio de 2018
El Instituto Mortal I: Rol
[Creado en 1999]
En la clase de tercero durante la
hora de filosofía, Luis hace una pregunta sin sentido, a lo que Miguel le
responde con un comentario chistoso. Mientras toda la clase se ríe Luis agacha
la cabeza.
A la mañana siguiente Miguel no
va a clase y la gente pregunta el porqué. A media mañana llega un policía para
hacer unas pocas preguntas a los compañeros de clase sobre la actitud de Miguel
y la relación con su desaparición. Tania, Jesús y Jorge visitan a su padre por
la tarde. Lo ven bastante preocupado y los tres deciden investigar su
desaparición.
Tras una semana de búsqueda no
consiguen nada, pero a primera hora se encuentra el cadáver de Andrea
descuartizado en mitad del patio. La policía llega y lo acordona todo aunque
han tardado el suficiente tiempo para que Diego y Tania escuchen a Rodrigo
alabar el buen acierto del asesino con sus víctimas. De este modo los cuatro
investigadores se ponen de acuerdo para vigilarlo de cerca.
Pasadas un par de semanas Jesús
y Tania entran en el instituto clausurado para localizar a Rodrigo o el lugar
donde guarda al fallecido Miguel. Al final del pasillo, en el piso de arriba
los descubre Rodrigo y empieza a perseguirlos. Mientras corre grita que él no
ha sido, que está buscando por su cuenta, pues sospechaba de cierto profesor
que agradeció tales muertes. Los dos no lo creen y siguen corriendo, pero de
una de las clases sale una sombra que coge a Rodrigo y le asesta varias
puñaladas. Como las puertas están cerradas, Jesús y Tania intentan encontrar
otra salida, dándose cuenta de que el profesor no los sigue. Además, existe un
gran reguero de sangre que vuelve al punto de origen. Mientras los siguen
aparece Luis y clava un cuchillo a Jesús y Tania huye por el puente,
recogiendo el extintor y aporreando al asesino. Tania se acuerda de Jesús y
vuelve a subir, tropieza en mitad del puente y Luis le dice que es la última
diosa que hay que matar, la de la Amabilidad, pues ya acabó con el dios de las
Palabras (Miguel), con la diosa de las Leyendas (Andrea) y con el dios de la
Maldad (Jesús), además de ese insoportable profesor que le seguía la pista.
Cuando va a matarla sale de las sombras Jesús abalanzándose contra él. Luis se
lo quita de encima y sigue apuñalándolo. Tania reacciona y lo empuja, cayendo
por el puente y partiéndose la cabeza.
Tras llegar la policía encuentran
en un aula los cuerpos muertos y una nota diciendo que si el héroe moría su
discípulo acabaría el trabajo.
viernes, 22 de junio de 2018
Diario de Viaje: Escorca (Abril de 2006)
Retomando los viajes por Islas Baleares toca ver el viaje que nos hicimos hacia la sierra de Tramontana. Entre chistes y locuras varias fuimos ascendiendo hasta el santuario de Santa María de Lluc, ubicado en un paraje impresionante con frondosa vegetación. Las esculturas del obispo Campins, los pasajes con las celdas que ocupaban los peregrinos, la sobriedad del santuario con su pequeña Virgen de Lluc (que, como es costumbre en el levante español, es negra y evoca ciertas leyendas cátaras), enmarcado en medio de la naturaleza, fueron cosa impresionante, sinceramente.
También aprovechamos para hacer un poco de senderismo y ascender un poco más para ver un enorme calendario solar que nos hizo pensar en el tiempo y frustraciones previos hasta su construcción definitiva, y una pequeña oquedad con unas figuras religiosas, como coronando todo el entorno.
El autobús nos hizo ascender más y más por la sierra y ver cómo iba cambiando la vegetación hasta llegar a ver el árido y blanquecino Puig Mayor. De ahí, tocó bajar por la sinuosa carretera que, según decía la guía, fue creada por un ingeniero de caminos al marcar el derrotero que tomaba un burro para descender. Curvas, creo yo, de hasta 270º que pasaban por debajo de sí mismas. Impresionante el descenso y cómo se notaba el cambio de vegetación nos sorprendió, ahora todo más seco, escaso y achaparrado.
Llegamos a la pequeña caleta de Sa Calobra, con algunas casas pesqueras que hacían más de restaurante y de lugar turístico. Ahí nos metimos en un barco para hacer una pequeña travesía por el mar. Impresionante ver las pequeñas caletas con gente que no se sabía cómo había llegado y los escarpados acantilados que rompían el oleaje. Entre ver la estela que formaban los motores y las típicas fotos de recuerdo llegamos pronto al siguiente destino.
También aprovechamos para hacer un poco de senderismo y ascender un poco más para ver un enorme calendario solar que nos hizo pensar en el tiempo y frustraciones previos hasta su construcción definitiva, y una pequeña oquedad con unas figuras religiosas, como coronando todo el entorno.
El autobús nos hizo ascender más y más por la sierra y ver cómo iba cambiando la vegetación hasta llegar a ver el árido y blanquecino Puig Mayor. De ahí, tocó bajar por la sinuosa carretera que, según decía la guía, fue creada por un ingeniero de caminos al marcar el derrotero que tomaba un burro para descender. Curvas, creo yo, de hasta 270º que pasaban por debajo de sí mismas. Impresionante el descenso y cómo se notaba el cambio de vegetación nos sorprendió, ahora todo más seco, escaso y achaparrado.
Llegamos a la pequeña caleta de Sa Calobra, con algunas casas pesqueras que hacían más de restaurante y de lugar turístico. Ahí nos metimos en un barco para hacer una pequeña travesía por el mar. Impresionante ver las pequeñas caletas con gente que no se sabía cómo había llegado y los escarpados acantilados que rompían el oleaje. Entre ver la estela que formaban los motores y las típicas fotos de recuerdo llegamos pronto al siguiente destino.
miércoles, 20 de junio de 2018
Mad Max IV: Furia en la Carretera
Tiene sentido que si resumí o comenté las tres anteriores, haga lo mismo con esta. Ya expuse mis miedos hace tiempo sobre cómo esta nueva película podía romper un ciclo cerrado.
Tras la primera entrega (Salvajes de Autopista) y antes de la segunda (El Guerrero de la Carretera) parece tener lugar esta secuela, con un Tom Hardy haciendo el papel de Max Rockatansky (si bien parece que, a pesar de algunas incoherencias, es continuación cronológica de la saga original). Su lucha es dura, pues todos teníamos el rostro de Max identificado con el de Mel Gibson. Sorprendentemente, apenas pronuncia un par de frases en toda la película. No sé si para resaltar su aire taciturno, de caída continua hacia la locura o si para dar protagonismo al entorno y a otros personajes.
La película fuerza varias cosas, aunque no tiene por qué estar mal. Yo había dividido la trilogía en Ignorar los hechos y actuar como si nada ocurriese - Disolución de la civilización y auge de los señores de la guerra - Embrión de la nueva civilización. Esta cuarta parte, colada entre las dos primeras (basado en la pierna de Max, en los sueños casi proféticos con su hija o que posee el Interceptor V8 que es destruido en la segunda parte) habla de un señor de la guerra, más poderoso que Humungus: Immortan Joe. Pero este señor de la guerra intenta crear una nueva estructura social (como también pretende o pretenderá Tía Ama), intenta conservar con curiosos métodos los cultivos de antaño y acopiarse lo más posible de agua, además de usar a su antojo los conocimientos médicos que aún perduran (el tema de la compatibilidad sanguínea). Los War Boys son su ejército, imbuido en una religión nueva que bebe mucho de la adoración a la escasísima gasolina y al poder de los automóviles. Por tanto, es posible que la segunda y tercera división que hice sean simultáneas: lugares donde solo hay señores de la guerra y lugares donde se reformula el concepto de civilización.
La trama es que Imperator Furiosa, una alto cargo de la Ciudadela de Joe, se rebela en secreto de su dictadura. Quizás hay algún efecto aún de la radiación por el uso de armas nucleares porque Joe selecciona a un grupo de mujeres para tener hijos sanos y fuertes, cosa que parece que no es común en la Ciudadela. Ella no desea que estas jóvenes vivan una penura de esclavitud sexual y pretende desertar cuando le conceden la misión de proveerse de gasolina en una ciudad (o refinería) cercana. La película te mete de lleno en la persecución y no te da respiro, luego no se tratan temas con la profundidad que me hubiera gustado: mucha acción y poca reflexión. Eso sí, esboza cómo antiguos oasis se convierten en salinas (con curiosos moradores del lugar), dando a entender que la Tierra sigue siendo poco propicia para ser habitada y un clan de mujeres que lucha por su soberanía, clan del que era miembro Furiosa en su juventud.
Eso sí, el canto a la mujer está presente en toda la película. Por eso creo que Max apenas tiene líneas de diálogo. Él es un mero espectador, observa cómo la gran olvidada de la Historia, la mujer, tiene algo que decir, algo que proponer más allá de la típica violencia del hombre. Una lección en la película que intenta traspasar la cuarta pared y convencer al espectador de que quizás es hora de escuchar otros planteamientos para la sociedad diferentes a los actuales.
Tras la primera entrega (Salvajes de Autopista) y antes de la segunda (El Guerrero de la Carretera) parece tener lugar esta secuela, con un Tom Hardy haciendo el papel de Max Rockatansky (si bien parece que, a pesar de algunas incoherencias, es continuación cronológica de la saga original). Su lucha es dura, pues todos teníamos el rostro de Max identificado con el de Mel Gibson. Sorprendentemente, apenas pronuncia un par de frases en toda la película. No sé si para resaltar su aire taciturno, de caída continua hacia la locura o si para dar protagonismo al entorno y a otros personajes.
La película fuerza varias cosas, aunque no tiene por qué estar mal. Yo había dividido la trilogía en Ignorar los hechos y actuar como si nada ocurriese - Disolución de la civilización y auge de los señores de la guerra - Embrión de la nueva civilización. Esta cuarta parte, colada entre las dos primeras (basado en la pierna de Max, en los sueños casi proféticos con su hija o que posee el Interceptor V8 que es destruido en la segunda parte) habla de un señor de la guerra, más poderoso que Humungus: Immortan Joe. Pero este señor de la guerra intenta crear una nueva estructura social (como también pretende o pretenderá Tía Ama), intenta conservar con curiosos métodos los cultivos de antaño y acopiarse lo más posible de agua, además de usar a su antojo los conocimientos médicos que aún perduran (el tema de la compatibilidad sanguínea). Los War Boys son su ejército, imbuido en una religión nueva que bebe mucho de la adoración a la escasísima gasolina y al poder de los automóviles. Por tanto, es posible que la segunda y tercera división que hice sean simultáneas: lugares donde solo hay señores de la guerra y lugares donde se reformula el concepto de civilización.
La trama es que Imperator Furiosa, una alto cargo de la Ciudadela de Joe, se rebela en secreto de su dictadura. Quizás hay algún efecto aún de la radiación por el uso de armas nucleares porque Joe selecciona a un grupo de mujeres para tener hijos sanos y fuertes, cosa que parece que no es común en la Ciudadela. Ella no desea que estas jóvenes vivan una penura de esclavitud sexual y pretende desertar cuando le conceden la misión de proveerse de gasolina en una ciudad (o refinería) cercana. La película te mete de lleno en la persecución y no te da respiro, luego no se tratan temas con la profundidad que me hubiera gustado: mucha acción y poca reflexión. Eso sí, esboza cómo antiguos oasis se convierten en salinas (con curiosos moradores del lugar), dando a entender que la Tierra sigue siendo poco propicia para ser habitada y un clan de mujeres que lucha por su soberanía, clan del que era miembro Furiosa en su juventud.
Eso sí, el canto a la mujer está presente en toda la película. Por eso creo que Max apenas tiene líneas de diálogo. Él es un mero espectador, observa cómo la gran olvidada de la Historia, la mujer, tiene algo que decir, algo que proponer más allá de la típica violencia del hombre. Una lección en la película que intenta traspasar la cuarta pared y convencer al espectador de que quizás es hora de escuchar otros planteamientos para la sociedad diferentes a los actuales.
martes, 19 de junio de 2018
Eficiente o destructor
Sí, brusco el título. Era la intención, al menos. Pero es que no queda otra que darle brusquedad al asunto. Si no, estamos bien, pero que bien, perdidos. Viendo cómo Estados Unidos se salió del Acuerdo de París y cómo se encara de manera tibia el cambio climático, no es para menos. Parece que ya el tema de no aumentar 2º C para 2100 no se va a cumplir y eso es una mala, muy mala, noticia.
Sí, las energías renovables cada vez pegan más fuerte, cada vez son más rentables y eficientes. Dentro de poco es posible que no quede otra opción que cambiarnos radicalmente a las renovables, sin transición energética ni nada. Este sería el peor escenario porque indicaría que ya vamos tarde. Ojalá todo esto se hubiera iniciado antes y la transición hubiera sido gradual pero mucho me temo que el ser humano no reacciona hasta que no se ve obligado.
Estudiando el máster me han dado unas bases bastante interesantes. Lo que me ha sorprendido es que se empieza por lo evidente: lo mejor de las renovables es aplicar primero ahorro energético y eficiencia energética. Es decir, antes que usar recursos renovables o hidrocarburos hay que dejar de gastar cuando no se es necesario (el ahorro) y usar lo mínimo posible para prestar el mismo servicio (eficiencia). ¡Incluso con derivados del petróleo aplicar esto ayudaría a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en gran manera!
No solo vale reciclar y quitar la iluminación de piloto, o cambiar toda la instalación de iluminación por LED si después dejamos todo encendido sin siquiera usar los aparatos u ocupar ese lugar de la casa. Poco vale ufanarse de usar vehículo eléctrico si después la electricidad ha de ser generada en centrales térmicas. Lo más importante de todo es empezar a cambiar de paradigma de la sociedad. No se si ya lo repetí en otra entrada, pero mejor pecar de repetitivo en esto: nuestra sociedad actual se basa en lograr siempre la máxima potencia porque la eficiencia es muy baja. Si la gente pide más, se crea más potencia, lo que es poco eficiente. Hay que generar una sociedad que busque trabajar el máximo tiempo posible en lograr condiciones de máxima eficiencia y cuando sea necesario de manera excepcional, pasar por un tiempo a modo de máxima potencia. Principios básicos de biomimética, es lo que haría cualquier ser vivo. Y sí, aprendamos de miles de millones de años de evolución en cuanto cómo se aprovecha la energía que se consume.
Por otro lado, aunque cada vez las reservas de petróleo se hacen más accesibles tecnológicamente y puedes explotarse yacimientos que antes eran imposibles, seguir usando hidrocarburos no es buena jugada. Se puede ver de la siguiente forma: no hay reservas ilimitadas y los derivados del petróleo son muy importantes, no desperdiciemos crudo quemándolo. Como dijo un antiguo compañero de trabajo: "en el futuro se lamentarán y sorprenderán cuando sepan que en el siglo XX usábamos llamas a 1000 ºC para calentar el agua solo a 100 ºC para hacerla hervir."
¿Nuclear? Pues sí, podemos basarnos en esta tecnología, podemos aprovechar este recurso, pero cada vez tengo más dudas con esta fuente de energía. Si bien no hay problema cuando se usa bien, es muy susceptible a que sea usada bien. Fukushima nos enseñó que cuando entran intereses humanos los efectos son devastadores. Y no es para seguir fiándose del ser humano. Además, nunca hay un compromiso serio de cómo reaprovechar los residuos radiactivos o dónde colocarlos cuando no se pueda aprovechar más.
El problema es que muchas infraestructuras, muchos actos de nuestra vida, están acostumbrados (mejor dicho, altamente adaptados) a la densidad superficial de potencia que proveen los hidrocarburos. Por mucha energía que podamos obtener de los recursos renovables, su densidad superficial de potencia no alcanza lo requerido, por ejemplo, en los rascacielos. Por eso repito, no es solo de pasar a las renovables, sino que hay que rediseñar nuestra sociedad para que pueda aprovechar estos recursos. Quizás hay que aprender a relajarse, a bajar el estrés, a saber esperar, a no obtener las cosas ahora mismo. Tampoco era un mundo horrible cuando la inmediatez no era norma común.
También hay que pensar en cómo almacenar los excedentes de energía. Una buena idea puede ser aumentar la interconexión internacional para que unos países puedan darle energía a otros países cuando tienen una mala racha para obtener electricidad del sol o del viento. Otra buena idea es la generación distribuida, redes eléctricas más eficientes y donde la producción de electricidad esté repartida por toda la geografía, luego el punto de consumo no es tan lejano y no se acumulan pérdidas (ay, ojalá ya el impuesto al sol sea una broma del pasado). Pero si la generación, por ejemplo, se hace por olas, marea, o eólica offshore, hará falta acumularla para transportarla después. ¿Mejores baterías, hacer más eficiente al hidrógeno, nuevos tipos de almacenamiento que no tenemos ni idea ahora? No lo sé, pero lo que sí sé es que ya vamos tarde. Ojalá que no muy tarde.
Sí, las energías renovables cada vez pegan más fuerte, cada vez son más rentables y eficientes. Dentro de poco es posible que no quede otra opción que cambiarnos radicalmente a las renovables, sin transición energética ni nada. Este sería el peor escenario porque indicaría que ya vamos tarde. Ojalá todo esto se hubiera iniciado antes y la transición hubiera sido gradual pero mucho me temo que el ser humano no reacciona hasta que no se ve obligado.
Estudiando el máster me han dado unas bases bastante interesantes. Lo que me ha sorprendido es que se empieza por lo evidente: lo mejor de las renovables es aplicar primero ahorro energético y eficiencia energética. Es decir, antes que usar recursos renovables o hidrocarburos hay que dejar de gastar cuando no se es necesario (el ahorro) y usar lo mínimo posible para prestar el mismo servicio (eficiencia). ¡Incluso con derivados del petróleo aplicar esto ayudaría a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en gran manera!
No solo vale reciclar y quitar la iluminación de piloto, o cambiar toda la instalación de iluminación por LED si después dejamos todo encendido sin siquiera usar los aparatos u ocupar ese lugar de la casa. Poco vale ufanarse de usar vehículo eléctrico si después la electricidad ha de ser generada en centrales térmicas. Lo más importante de todo es empezar a cambiar de paradigma de la sociedad. No se si ya lo repetí en otra entrada, pero mejor pecar de repetitivo en esto: nuestra sociedad actual se basa en lograr siempre la máxima potencia porque la eficiencia es muy baja. Si la gente pide más, se crea más potencia, lo que es poco eficiente. Hay que generar una sociedad que busque trabajar el máximo tiempo posible en lograr condiciones de máxima eficiencia y cuando sea necesario de manera excepcional, pasar por un tiempo a modo de máxima potencia. Principios básicos de biomimética, es lo que haría cualquier ser vivo. Y sí, aprendamos de miles de millones de años de evolución en cuanto cómo se aprovecha la energía que se consume.
Por otro lado, aunque cada vez las reservas de petróleo se hacen más accesibles tecnológicamente y puedes explotarse yacimientos que antes eran imposibles, seguir usando hidrocarburos no es buena jugada. Se puede ver de la siguiente forma: no hay reservas ilimitadas y los derivados del petróleo son muy importantes, no desperdiciemos crudo quemándolo. Como dijo un antiguo compañero de trabajo: "en el futuro se lamentarán y sorprenderán cuando sepan que en el siglo XX usábamos llamas a 1000 ºC para calentar el agua solo a 100 ºC para hacerla hervir."
¿Nuclear? Pues sí, podemos basarnos en esta tecnología, podemos aprovechar este recurso, pero cada vez tengo más dudas con esta fuente de energía. Si bien no hay problema cuando se usa bien, es muy susceptible a que sea usada bien. Fukushima nos enseñó que cuando entran intereses humanos los efectos son devastadores. Y no es para seguir fiándose del ser humano. Además, nunca hay un compromiso serio de cómo reaprovechar los residuos radiactivos o dónde colocarlos cuando no se pueda aprovechar más.
El problema es que muchas infraestructuras, muchos actos de nuestra vida, están acostumbrados (mejor dicho, altamente adaptados) a la densidad superficial de potencia que proveen los hidrocarburos. Por mucha energía que podamos obtener de los recursos renovables, su densidad superficial de potencia no alcanza lo requerido, por ejemplo, en los rascacielos. Por eso repito, no es solo de pasar a las renovables, sino que hay que rediseñar nuestra sociedad para que pueda aprovechar estos recursos. Quizás hay que aprender a relajarse, a bajar el estrés, a saber esperar, a no obtener las cosas ahora mismo. Tampoco era un mundo horrible cuando la inmediatez no era norma común.
También hay que pensar en cómo almacenar los excedentes de energía. Una buena idea puede ser aumentar la interconexión internacional para que unos países puedan darle energía a otros países cuando tienen una mala racha para obtener electricidad del sol o del viento. Otra buena idea es la generación distribuida, redes eléctricas más eficientes y donde la producción de electricidad esté repartida por toda la geografía, luego el punto de consumo no es tan lejano y no se acumulan pérdidas (ay, ojalá ya el impuesto al sol sea una broma del pasado). Pero si la generación, por ejemplo, se hace por olas, marea, o eólica offshore, hará falta acumularla para transportarla después. ¿Mejores baterías, hacer más eficiente al hidrógeno, nuevos tipos de almacenamiento que no tenemos ni idea ahora? No lo sé, pero lo que sí sé es que ya vamos tarde. Ojalá que no muy tarde.
jueves, 14 de junio de 2018
Diario de Viaje: Palma de Mallorca/Palma (Abril de 2006)
Pues si antes estaba relatando viaje de fin de primaria tocó hacer el viaje de fin de carrera universitaria (me negué a hacer el viaje de fin de secundaria por las malas relaciones que tenía con los compañeros de promoción). Tras mucho debate se concluyó que mejor quedarnos en España aunque también se debatió si mejor seguir en la península o ir hacia algún archipiélago. Que yo sepa hubo dos facciones para hacer el viaje (cosa de no quedar convencidos) y la nuestra fue la mayor. Así que en tren fuimos hacia una lluviosa Sevilla, la cual recorrimos para quitarnos el miedo del primer viaje en avión (al menos en mi caso).
Recomiendo también visitar a todo posible lector las Islas Baleares. Dan mucho juego, aunque ya tiene que estar tan cambiado y tan atestado de turistas que se tiene que hacer algo difícil. En Palma de Mallorca tocó, evidentemente, visitar su majestuosa catedral de Santa María de Palma, con los palacios reales bien cercanos, dando un aire pesquero y medieval a la zona. Es impresionante por dentro y el claustro te evoca tiempos pasados. Pena que no tuve energías para visitar el circular Castillo de Bellver, residencia del antiguo Rey de Mallorca.
La vista siempre continua del Mar Mediterráneo inspira muchas cosas y pasear por las playas hace que te sientas en pleno verano. El resto de la ciudad, como era esperable, tiene el aspecto de gran urbe, de intenso trajín. Y la zona de bares y discotecas es para ambientarse bastante.
Algo también interesante es que nos alojábamos en un hotel algo alejado del centro, donde había mucha vegetación típica de la zona (el pino carrasco, según creo recordar). El hotel era una pasada, pues teníamos el todo incluido (excepto el agua, ¡cuánto sufrimiento!) y nos hartábamos de comer y beber varias veces al día. Nunca he comido tanto y tan variado, la verdad.
La convivencia bastante buena. Noches de historias y debates en las habitaciones y cubatas para entretenerse. Entre confidencia y confidencia se consolidaron algunas relaciones y se rompieron algunos anhelos amorosos. Y nunca se me va a olvidar: entre burrada y burrada, disfraces improvisados de momia y chistes, manteamos a la gente y una terminó cayendo sobre el borde de la cama, rompiéndola de parte a parte.
Recomiendo también visitar a todo posible lector las Islas Baleares. Dan mucho juego, aunque ya tiene que estar tan cambiado y tan atestado de turistas que se tiene que hacer algo difícil. En Palma de Mallorca tocó, evidentemente, visitar su majestuosa catedral de Santa María de Palma, con los palacios reales bien cercanos, dando un aire pesquero y medieval a la zona. Es impresionante por dentro y el claustro te evoca tiempos pasados. Pena que no tuve energías para visitar el circular Castillo de Bellver, residencia del antiguo Rey de Mallorca.
La vista siempre continua del Mar Mediterráneo inspira muchas cosas y pasear por las playas hace que te sientas en pleno verano. El resto de la ciudad, como era esperable, tiene el aspecto de gran urbe, de intenso trajín. Y la zona de bares y discotecas es para ambientarse bastante.
Algo también interesante es que nos alojábamos en un hotel algo alejado del centro, donde había mucha vegetación típica de la zona (el pino carrasco, según creo recordar). El hotel era una pasada, pues teníamos el todo incluido (excepto el agua, ¡cuánto sufrimiento!) y nos hartábamos de comer y beber varias veces al día. Nunca he comido tanto y tan variado, la verdad.
La convivencia bastante buena. Noches de historias y debates en las habitaciones y cubatas para entretenerse. Entre confidencia y confidencia se consolidaron algunas relaciones y se rompieron algunos anhelos amorosos. Y nunca se me va a olvidar: entre burrada y burrada, disfraces improvisados de momia y chistes, manteamos a la gente y una terminó cayendo sobre el borde de la cama, rompiéndola de parte a parte.
miércoles, 13 de junio de 2018
Diario de Viaje: Oviedo/Uvieu (Mayo de 1997)
Visiten esta ciudad, en serio lo digo. Tiene una mezcla de arquitectura típica del norte con una mezcla de lugar aristocrático y pinceladas de edificaciones pesqueras que la hacen, a mi parecer, única. Hay varios parques enormes y con mucha vegetación, como debería ser en cada ciudad del planeta. Apenas había basura por los rincones y se notaba el aire pulcro y melancólico que cautivó a Woody Allen.
Paseando por sus calles estrechas con altas fachadas puedes ver numerosos rincones, incluso toparte con el Teatro Campoamor o la Junta General del Principado. Creo que en uno de los paseos llegamos a una iglesia donde comentaron que el dictador Franco se había casado ahí. Con el callejeo llegas a bastantes plazas muy pintorescas y te encuentras con antiguos edificios de piedra. Por aquí y por allá aparecen las típicas tascas que sirven la sidra mediante el escanciado.
No hay que perderse la catedral de San Salvador, con esa torre-campanario recargada. Recuerdo haber entrado por los pórticos y haber visto el museo (bueno, no lo recuerdo tan bien) y en cierto momento ver la Cruz de la Victoria, la que se muestra con orgullo en la bandera asturiana. Había otras muchas reliquias más, pero eso sí que no lo tengo muy vivo en la memoria.
Con el tiempo retorné a la ciudad y volví a pasear por los lugares de antaño. Una visita rápida, pues solo disponía de una tarde para dar un paseo, aunque sí pude encontrarme con la escultura del cineasta.
Paseando por sus calles estrechas con altas fachadas puedes ver numerosos rincones, incluso toparte con el Teatro Campoamor o la Junta General del Principado. Creo que en uno de los paseos llegamos a una iglesia donde comentaron que el dictador Franco se había casado ahí. Con el callejeo llegas a bastantes plazas muy pintorescas y te encuentras con antiguos edificios de piedra. Por aquí y por allá aparecen las típicas tascas que sirven la sidra mediante el escanciado.
No hay que perderse la catedral de San Salvador, con esa torre-campanario recargada. Recuerdo haber entrado por los pórticos y haber visto el museo (bueno, no lo recuerdo tan bien) y en cierto momento ver la Cruz de la Victoria, la que se muestra con orgullo en la bandera asturiana. Había otras muchas reliquias más, pero eso sí que no lo tengo muy vivo en la memoria.
Con el tiempo retorné a la ciudad y volví a pasear por los lugares de antaño. Una visita rápida, pues solo disponía de una tarde para dar un paseo, aunque sí pude encontrarme con la escultura del cineasta.
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