Paso a describir el centro de operaciones de nuestra visita a Asturias. Internándose en las montañas, llenas de valles y picos cubiertos de frondosos bosques, tras curvas interminables y cerradas, llegamos a un pequeño valle que alberga esta diminuta población. ¡Pero es estar como en un cuento! Al lado tienes vacas pastando, muchos hablaban de jabalíes sueltos por la zona, el río Navelgas atravesaba la población bajo un interesante puente y casas antiguas y las banderas ondeaban al fresco viento.
No es muy grande Navelgas, pero tiene unas panaderías con delicias: pasteles de manzana y bollos preñaos. ¡Qué manera de comer! También era muy curioso cómo hablaban mis amigos del proceso de 'adopcion' en el pueblo, cómo al principio eran 'intrusos' (apelativo verídico que le dijeron a mi amigo) y cómo con su trabajo y apariciones continuadas fueron encontrando el 'hueco' en esa pequeña sociedad.
Las noches eran bien relajantes, bajaba la neblina y el silencio impregnaba todo. En invierno debe ser muy duro, pero se convertiría en momento propicio para las leyendas típicas de la zona. Creo recordar que estábamos en época de luna llena, y cuando esta asomaba entre bosques o nieblas daba para esperar que algún duende cruzase corriendo por la carretera aislada.
Lugar de relax, lugar para conectarse con la naturaleza y aprender de su museo cómo se trabaja el oro.
lunes, 17 de septiembre de 2018
domingo, 16 de septiembre de 2018
Vuelve a casa Spidey
Revisando entradas antiguas rememoro que hacía descripciones de lo que he visto de Spider-man en películas y series. Lo más seguro es que no haya comentado nada sobre Spider-man: Homecoming, el tercer reinicio de la saga, pero esta vez dentro del celebérrimo universo cinematrográfico de Marvel.
Nos encontramos a mi entender con el Peter Parker más adolescente, con ideas y vivencias adolescentes. Al menos, mucho más creíbles que en las anteriores entregas que era más una puesta en escena o una leve caracterización para que entendiéramos cómo era la vida de Parker y rápido se pasaba a la máscara o a otras líneas argumentales. Esta vez todo rota alrededor de instituto, incluso el malo de la película, un rescatado Buitre con un Keaton que no es extraño al mundo de los superhéroes. Es más, la película gira en torno a qué pasó tras los hechos de Los Vengadores y la reconstrucción de la ciudad (algo que también usó como punto de inicio la nueva serie de DareDevil). También nos crea un fondo para explicarnos cómo apareció de improviso en la batalla campal de Capitán América: Guerra Civil, donde pudimos ver un traje muy nuevo y expresividad en los ojos de la máscara, algo muy usado en los cómics pero que por razones lógicas no se había empleado en el cine. Ahora, como todo está explicado con el mundo tecnológico de la empresa de Tony Stark se perdona.
Eso es lo que no termina de gustarme de la película, que se intenta meter con calzador a Spider-man en el mundo Marvel, como si fuese el discípulo a fuerza de Iron Man. Sí, en el arco de Guerra Civil Parker es puesto a disposición de Stark y se nos revela la impresionante armadura de Iron Spider, pero ahora es más dar a entender que va a formar parte de los pesos pesados de la franquicia cinematográfica y que debe luchar para lograr entrar en la plétora de héroes. Como reto para adolescente de ganar confianza y responsabilidad está bien (y más cuando dejan sobreentendido cómo adquirió poderes y qué pasó con su familia adoptiva) pero como seguidor del trepamuros es como relegarlo a una posición débil y de principiante que ya no le encaja (¡es el peso pesado de toda la franquicia comiquera, por favor!).
Los efectos me gustaron y, dado cómo encajan al personaje, la trama que ha de resolver y la entidad del malo principal están muy bien, nada desproporcionado y nada ridículo, sino en su justa medida. Me repateó eso sí, la idolatría que tiene Parker por Stark en la última entrega de los vengadores. Pero bueno, es seguir con el personaje que han diseñado.
Nos encontramos a mi entender con el Peter Parker más adolescente, con ideas y vivencias adolescentes. Al menos, mucho más creíbles que en las anteriores entregas que era más una puesta en escena o una leve caracterización para que entendiéramos cómo era la vida de Parker y rápido se pasaba a la máscara o a otras líneas argumentales. Esta vez todo rota alrededor de instituto, incluso el malo de la película, un rescatado Buitre con un Keaton que no es extraño al mundo de los superhéroes. Es más, la película gira en torno a qué pasó tras los hechos de Los Vengadores y la reconstrucción de la ciudad (algo que también usó como punto de inicio la nueva serie de DareDevil). También nos crea un fondo para explicarnos cómo apareció de improviso en la batalla campal de Capitán América: Guerra Civil, donde pudimos ver un traje muy nuevo y expresividad en los ojos de la máscara, algo muy usado en los cómics pero que por razones lógicas no se había empleado en el cine. Ahora, como todo está explicado con el mundo tecnológico de la empresa de Tony Stark se perdona.
Eso es lo que no termina de gustarme de la película, que se intenta meter con calzador a Spider-man en el mundo Marvel, como si fuese el discípulo a fuerza de Iron Man. Sí, en el arco de Guerra Civil Parker es puesto a disposición de Stark y se nos revela la impresionante armadura de Iron Spider, pero ahora es más dar a entender que va a formar parte de los pesos pesados de la franquicia cinematográfica y que debe luchar para lograr entrar en la plétora de héroes. Como reto para adolescente de ganar confianza y responsabilidad está bien (y más cuando dejan sobreentendido cómo adquirió poderes y qué pasó con su familia adoptiva) pero como seguidor del trepamuros es como relegarlo a una posición débil y de principiante que ya no le encaja (¡es el peso pesado de toda la franquicia comiquera, por favor!).
Los efectos me gustaron y, dado cómo encajan al personaje, la trama que ha de resolver y la entidad del malo principal están muy bien, nada desproporcionado y nada ridículo, sino en su justa medida. Me repateó eso sí, la idolatría que tiene Parker por Stark en la última entrega de los vengadores. Pero bueno, es seguir con el personaje que han diseñado.
lunes, 10 de septiembre de 2018
Diario de Viaje: Luarca/Ḷḷuarca en Valdés (Agosto de 2016)
Pues para ir a cualquier sitio cuando visitamos en verano Asturias teníamos que pasar por esta localidad. Pero nunca nos habíamos detenido a recorrerla. Y no tuvimos otro momento que hacerlo cuando se pusieron de gala para festejar a su patrón: San Timoteo. Encontrar aparcamiento fue algo difícil y mucha gente en la procesión. Lo raro es que veíamos que todos estaban vestidos como con babis de parvulario, con una T gigante colgando en su pecho. Cuando preguntábamos nos miraban sorprendidos, como si no entendieran por qué desconocíamos tal importante y crucial dato.
Pues Luarca está como bordeando una bahía, con forma de herradura y sus edificios van de lo más bajo hasta subir por las laderas verdes que encajonan el lugar. Paseamos por el puerto y por la playa en sí, donde había gente intentando bañarse desde primera hora. En el interior paseamos por varias calles peatonales, con comercios antiguos y de antigüedades, amén de varias cosas más. Me gustó pasar por un pequeño puentecito blanco y meternos en la plaza más céntrica del lugar, rodeado de edificios estrechos y con multitud de balcones y ventanales, típicos de la zona.
Me sorprendió ver una inmensa cantidad de banderas españolas y asturianas. Lo normal en las fiestas, al menos desde el mundial de 2010. Pero eso sí, en varios lugares lejanos del centro también engalanaban balcones con banderas (en otras localidades que solo atravesamos también). Es raro verlo y pensé que ya había muchas por Andalucía, pero nada que ver, la verdad. Es una clase de patriotismo muy insertada en la sociedad asturiana, valorando al mismo nivel su pertenencia a Asturias.
Bueno, para no irme por las ramas, para volver por la noche tuvimos que atravesar su lugar de festejos, la explanada que usan para botellones y celebraciones. Brutal, una marea de borrachos inundaba la carretera y circular por allí se hizo muy lento y tenso. Más cuando un abuelo quiso enfrentarse a un coche... el nuestro. Nada, todo quedó en un susto.
Pues Luarca está como bordeando una bahía, con forma de herradura y sus edificios van de lo más bajo hasta subir por las laderas verdes que encajonan el lugar. Paseamos por el puerto y por la playa en sí, donde había gente intentando bañarse desde primera hora. En el interior paseamos por varias calles peatonales, con comercios antiguos y de antigüedades, amén de varias cosas más. Me gustó pasar por un pequeño puentecito blanco y meternos en la plaza más céntrica del lugar, rodeado de edificios estrechos y con multitud de balcones y ventanales, típicos de la zona.
Me sorprendió ver una inmensa cantidad de banderas españolas y asturianas. Lo normal en las fiestas, al menos desde el mundial de 2010. Pero eso sí, en varios lugares lejanos del centro también engalanaban balcones con banderas (en otras localidades que solo atravesamos también). Es raro verlo y pensé que ya había muchas por Andalucía, pero nada que ver, la verdad. Es una clase de patriotismo muy insertada en la sociedad asturiana, valorando al mismo nivel su pertenencia a Asturias.
Bueno, para no irme por las ramas, para volver por la noche tuvimos que atravesar su lugar de festejos, la explanada que usan para botellones y celebraciones. Brutal, una marea de borrachos inundaba la carretera y circular por allí se hizo muy lento y tenso. Más cuando un abuelo quiso enfrentarse a un coche... el nuestro. Nada, todo quedó en un susto.
domingo, 9 de septiembre de 2018
Diario de Viaje: Ribadeo (Agosto de 2016)
En nuestro viaje a Asturias no faltó la oportunidad de inaugurar las visitas a otra comunidad autónoma. Le tocó el turno a Galicia. Justo en la frontera y entrada a la provincia de Lugo nos esperaba esta localidad y fue una pena que ya la tarde se hundía en la noche y teníamos que volver a casa, por lo que la visita fue de poco tiempo. Volveremos, seguro.
Lo primero de todo fue buscar un bar para usar los servicios y hartarnos a café, pues la fabada del almuerzo nos hacía estragos y había que estar despiertos para el regreso. Gente amable, con ganas de atender a pesar del lío de acentos que les llevábamos.
De la parte nueva (los edificios nuevos son extrapolables a cualquier ciudad, con leves cambios) nos intentamos adentrar en la parte más turística. Se nota la influencia de los antiguos barrios pesqueros y hay algunas calles peatonales donde la gente se arracimaba en bares y paseaba mirando, lo que creo, intervenciones poéticas en las paredes.
Parte del paseo nos llevó a un parque amplio, lleno de niños aprovechando las últimas semanas de vacaciones y creo que vimos la curiosa torre de los Moreno, junto a algunos edificios de indianos, seguramente y la iglesia de Santa María del Campo. Poco más recuerdo entre tanto viaje y poco tiempo nos demoramos allí, por lo que ni nos asomamos a la playa ni a sus curiosas estructuras.
Lo primero de todo fue buscar un bar para usar los servicios y hartarnos a café, pues la fabada del almuerzo nos hacía estragos y había que estar despiertos para el regreso. Gente amable, con ganas de atender a pesar del lío de acentos que les llevábamos.
De la parte nueva (los edificios nuevos son extrapolables a cualquier ciudad, con leves cambios) nos intentamos adentrar en la parte más turística. Se nota la influencia de los antiguos barrios pesqueros y hay algunas calles peatonales donde la gente se arracimaba en bares y paseaba mirando, lo que creo, intervenciones poéticas en las paredes.
Parte del paseo nos llevó a un parque amplio, lleno de niños aprovechando las últimas semanas de vacaciones y creo que vimos la curiosa torre de los Moreno, junto a algunos edificios de indianos, seguramente y la iglesia de Santa María del Campo. Poco más recuerdo entre tanto viaje y poco tiempo nos demoramos allí, por lo que ni nos asomamos a la playa ni a sus curiosas estructuras.
viernes, 31 de agosto de 2018
Diario de Viaje: Taramundi (Agosto de 2016)
Mi amigo buscó un pueblo hermoso y característico cerca de donde vivía y nos propuso pasar toda la mañana allí. Y mereció mucho la pena. Eso sí, por el camino pasamos por algunos desvíos hacia otros pueblecitos que daban la impresión de merecer ser visitados. Pero le tocó a Taramundi y se cunmplieron todas las expectativas. Para empezar, está enclavado entre valles y montañas, todas muy verdes, mezclando prados para pasturas y bosques. Y eso ya de por sí hace que merezca la pena la visita.
El pueblo está en pendiente y recorrerlo cansa bastante, siendo sinceros. Pero las casas grandes de piedra amarronada le dan un aire muy medieval y característico. Los techos de pizarra aventuran que los inviernos han de ser muy duros y la torre de la iglesia asoma de vez en cuando por las callejas estrechas y que van de un lado para otro. No es muy grande el pueblo, pero tiene rincones con casas únicas decoradas con particular interés de sus dueños. Los hórreos dan el porte asturiano al paraje y casi a las afueras puedes pasear los los restos del castro de Os Castros, círculos basamentales apiñados que te hacen imaginar cómo era el aguerrido estilo de vida de las tribus celtas que antaño poblaban este lugar.
Por si fuera poco, bajando aún más y llegando al impresionante río Cabreira, cercano a su desembocadura en el Turia está el museo de los molinos de Mazonovo. Tienen un fuerte carácter didáctico y se puede uno asombrar por esos portentos de ingeniería, no faltos de belleza. Lo malo es que la famosa cascada artificial estaba seca y nos llevamos un gran chasco.
¡Ay! Se me olvidada, en un restaurante nos pedimos la famosa fabada asturiana. Si bien con ese calor es de locos comer esto (y luego nos pasó la factura la digestión) pudimos ponernos las botas y saborear el típico plato asturiano en la misma Asturias. No digo más, es un lugar que merece ser visitado de nuevo.
El pueblo está en pendiente y recorrerlo cansa bastante, siendo sinceros. Pero las casas grandes de piedra amarronada le dan un aire muy medieval y característico. Los techos de pizarra aventuran que los inviernos han de ser muy duros y la torre de la iglesia asoma de vez en cuando por las callejas estrechas y que van de un lado para otro. No es muy grande el pueblo, pero tiene rincones con casas únicas decoradas con particular interés de sus dueños. Los hórreos dan el porte asturiano al paraje y casi a las afueras puedes pasear los los restos del castro de Os Castros, círculos basamentales apiñados que te hacen imaginar cómo era el aguerrido estilo de vida de las tribus celtas que antaño poblaban este lugar.
Por si fuera poco, bajando aún más y llegando al impresionante río Cabreira, cercano a su desembocadura en el Turia está el museo de los molinos de Mazonovo. Tienen un fuerte carácter didáctico y se puede uno asombrar por esos portentos de ingeniería, no faltos de belleza. Lo malo es que la famosa cascada artificial estaba seca y nos llevamos un gran chasco.
¡Ay! Se me olvidada, en un restaurante nos pedimos la famosa fabada asturiana. Si bien con ese calor es de locos comer esto (y luego nos pasó la factura la digestión) pudimos ponernos las botas y saborear el típico plato asturiano en la misma Asturias. No digo más, es un lugar que merece ser visitado de nuevo.
lunes, 27 de agosto de 2018
Diario de Viaje: Oviñana/Ouviñana en Cudillero (Agosto de 2016)
Esta pequeña parroquia pertenece a la hermosa Cudillero y la fuimos a visitar ya entrada la noche, a punto de que el crepúsculo desapareciera y nos sumiera en noche cerrada. Está muy cerca y en un par de desvíos se entra.
Eso sí, era un cúmulo de casas desperdigadas, con una iglesia de tonos blanquecinos y algún que otro edificio con tiendas. Casi todo eran casas unifamiliares de tamaño mediano. O esa es la impresión que me llevé.
Lo mejor está al final, cuando el camino se convierte en tierra y ya se está muy cerca del mar. Quedas a los pies del emblemático faro de Vidio, achaparrado y en un pequeño cabo que da a acantilados muy escarpados. El viento era impresionante y al silbar entre las cuevas naturales que hay en el fondo, junto a un fuerte romper de las olas, creaban un gemido sobrecogedor, como si fuese un lamento o una llamada de las profundidades. Con la oscuridad solo pude aventurar y adivinar qué era zona oscura y qué era cueva (la Iglesiona, de forma de cúpula, estaba por allí). Además, las fuertes rachas de viento tampoco permitían acercarse mucho al borde, ya que desestabilizaban bastante. En resumen, sobrecogido por la fuerza de la naturaleza.
Eso sí, era un cúmulo de casas desperdigadas, con una iglesia de tonos blanquecinos y algún que otro edificio con tiendas. Casi todo eran casas unifamiliares de tamaño mediano. O esa es la impresión que me llevé.
Lo mejor está al final, cuando el camino se convierte en tierra y ya se está muy cerca del mar. Quedas a los pies del emblemático faro de Vidio, achaparrado y en un pequeño cabo que da a acantilados muy escarpados. El viento era impresionante y al silbar entre las cuevas naturales que hay en el fondo, junto a un fuerte romper de las olas, creaban un gemido sobrecogedor, como si fuese un lamento o una llamada de las profundidades. Con la oscuridad solo pude aventurar y adivinar qué era zona oscura y qué era cueva (la Iglesiona, de forma de cúpula, estaba por allí). Además, las fuertes rachas de viento tampoco permitían acercarse mucho al borde, ya que desestabilizaban bastante. En resumen, sobrecogido por la fuerza de la naturaleza.
jueves, 23 de agosto de 2018
El Instituto Mortal III: Daga
[Creado en 1999]
Cuatro años después de las
últimas matanzas, en pleno verano, durante una fiesta en el Sin Perdón, Cintia
baila sensualmente con un chico bastante abrigado para la época del año. En el
momento en el que se abrazan, entre el gentío, él saca una daga y la apuñala.
Tras morir, el chico la saca disimuladamente del pub.
Semanas después se reúnen en el
instituto Jorge, Anselmo, Rita, Eva, Alfonso, Martina, Jesús, Tania, Lucía, Ruth,
Inmaculada y Alejandro. Todos han sido invitados al lugar por Cintia para
rendir un homenaje a las víctimas. Tras esperar un buen tiempo a la anfitriona
intentan salir, pero alguien les ha encerrado dentro. El instituto está en obra
por lo que intentan salir por los andamios. No lo pueden conseguir, por lo que Inmaculada
decide que hay que pasar la noche cerca de la salida y juntos. Jorge y Rita
mantienen una relación distante, pues la relación que tuvieron tiempo atrás
acabó de manera abrupta. Eva, conocedora de esto intenta separarlos para evitar
una posible reconciliación. Anselmo e Inmaculada intentan idear un plan de
escape, mientras que Jesús se asusta por los recuerdos que le vienen a la
mente.
En mitad de la noche van al baño Inmaculada
y Lucía. Como tardan tiempo en venir van en su busca, encontrando a la primera
muerta y a la segunda inconsciente. Tras despertarse Lucía sólo recuerda a un
chico demasiado abrigado que la golpeó. Deciden permanecer en el patio para
tener una mejor visión de lo que les rodea. Acuerdan colocarse por parejas para
una mejor vigilancia. Jesús confiesa sus miedos a Martina y Anselmo que
intentan que gane valor. Jorge discute con Rita sobre el motivo de que ella
dejase la relación. Ella contesta por la actitud retraída que empezó a tener
tras los asesinatos. El resto intenta dormir y Alfonso se acerca a Tania para
acosarla mientras le dice que si estuvieran juntos ella nunca hubiera estado en
peligro. En ese instante ven que las luces del gimnasio se encienden, todos van
hacia allí y ven el abrigo de lana oscuro que Lucía había descrito. Las puertas
se cierran y Alejandro confiesa su crimen mientras empuña una daga. Alfonso se
abalanza contra él, cayendo muerto. Todos empiezan a huir para ponerse a salvo.
Cuando Alejandro logra acorralar
a Martina, Jesús y Lucía, ésta se acerca al asesino y se besan, después Lucía
saca una daga idéntica y rebana el cuello a Martina. Jesús se hace un ovillo y Anselmo
sale en su defensa, recibiendo varias heridas. Ruth en su huida llega a los
servicios y allí ve que existen muchos explosivos, por lo que intenta volver
sobre sus pasos y poner alerta a todo el mundo. Jorge, Rita y Eva logran abrir
una puerta y se dirigen hacia el
edificio que está al lado del campo de fútbol sala. Lucía los persigue. En el
gimnasio, Ruth encuentra a Tania y le avisa de las bombas, las dos quieren
escapar con sus compañeros por lo que Tania
coge a Anselmo y logran escapar. Cuando Alejandro ve a Ruth se desentiende de Jesús,
momento que aprovecha éste para huir. En mitad del camino se percata de que Ruth
está en peligro y vuelve. Alejandro acorrala a Ruth, pero Jesús grita y el
asesino se gira, abalanzándose contra él. Jesús intenta desviar la daga y con
un impulso logra derribar a Alejandro y arrebatarle la daga, clavándosela en el
cuello. Antes de morir coge el detonador y lo activa, arrasando con el
instituto y con las vidas de Ruth y Jesús.
Jorge, Eva y Rita se internan en
el edificio bajo la persecución de Lucía. Los tres intentan esconderse, pero Lucía
encuentra a Rita. La saca al pasillo y amenaza a los otros dos con matarla si
no salen. Después de salir Lucía rememora su relación con Alejandro y su
fanatismo por las ideas de Luis. Al estar despistada Rita le quita la daga y
sale corriendo, momento en el que Lucía saca una pistola y le dispara. Eva se
ha puesto en medio y recibe el balazo. Jorge pelea con Lucía, llevando ventaja
la asesina. En un momento la pelea los lleva a una abertura del edificio, los
dos forcejean y Jorge se hace con la pistola, pero Lucía le empuja y cae al
vacío mientras Jorge le dispara en el
cuerpo varias veces. Cae en unos andamios a mitad de la caída.
Los bomberos llegan al instituto
y del destrozado gimnasio recuperan con vida a Jesús, ya que el cuerpo de Alejandro
le sirvió para amortiguar la onda expansiva. Una ambulancia se lleva a Jorge y Eva,
que son acompañados por Rita. Mientras los periodistas entrevistan a Anselmo y Tania
sobre lo sucedido.
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