jueves, 1 de septiembre de 2022

Diario de Viaje: Móstoles (Julio de 2021)

 Publico esta entrada pero creo que no estoy siendo honesto. Solo estuve dos veces y de manera muy puntual. Una fue en un polígono industrial para entregar unas muestras a ser medidas. Otro fue a los meses para dejar a un conocido que necesitaba mudarse allí. Pasé por una zona de bastantes parques y una zona de ocio de bares bastante atractiva. Prometo editar esta entrada cuando la visite realmente como se merece.

martes, 30 de agosto de 2022

Diario de Viaje: Villanueva de la Cañada (Julio 2021)

 Con mucho calor por las fechas intentábamos buscar a la tarde paseos con sombra, rodeados de arboledas. Paramos cerca del fin del pueblo y bordeamos la zona de la universidad privada y del campo de golf para adentrarnos en el parque regional del curso medio del Manzanares.

Había una ruta por una senda botánica pero si soy sincero no vi nada al respecto. Una zona de pinos y otra de encinas hasta que tuvimos que pasar sobre un arroyo y aumentaba la vegetación. Nada del otro mundo. Después fuimos por algunos caminos donde había centros equinos y casas particulares hasta que terminamos sobre la carretera que daba al centro de la Agencia Espacial Europea, con sus enormes radiotelescopios (o antenas de comunicación, no se ahora). Eso bajo la mirada del castillo de Aulencia, al que no se puede acceder y que no veo en buen estado.

A la vuelta vimos cómo un helicóptero de incendios llegaba hasta el campo de golf para cargar agua de una laguna que había en el lugar. Una maniobra impresionante al verla de tan cerca.

lunes, 29 de agosto de 2022

Diario de Viaje: Patones de Arriba (Julio de 2021)

 Acercándose a los montes empezaba una senda ecológica que va bordando un arroyo y cada vez se hace todo más abrupto. Hay varias casetas de electricidad antiguas, indicando que en el pasado Patones tendría fuerte actividad minera o hidroeléctrica. Sí, se puede ir a la parte de arriba en coche pero creo que ir por esta hendidura en la montaña lo hace más épico, entre grandes bloques de pizarra (con varios escaladores que practiquen) y llegas a la diminuta aldea que parece congelada en el tiempo.

Leí varias leyendas del rey de Patones, como si hubiese sido un enclave en donde el tiempo no hubiese pasado. Hablan de la invasión musulmana y que los habitantes de allí fueron ignorados. Hablan de la invasión francesa y que los habitantes de allí fueron ignorados. Se hablan de antiguas costumbres que perduraron en la localidad y que dejaron de existir hace mucho tiempo en las localidades aledañas. Tiene su entorno y sus callejas como leyendas y fantasía entrelazadas.

Hay pocas calles y casi todo está atiborrado de restaurantes y casas rurales. Todo está hecho de pizarra y muy bien conservado. Es que parece que estás entrando en alguna aldea antigua perdida en Asturias o Galicia, que queda atrapada por las nieves invernales de épocas pasadas. En los alrededores hay antiguas construcciones. Las eras quizás fueron los lugares donde trabajaba la gente del lugar y guardaba a los animales. Si bien el entorno es seco y con vegetación achaparrada hay varios senderos que no hicimos aún que se adentran en el monte. Tiene una pinta impresionante sumado al silencio que puedes encontrar si te ubicas en un buen lugar.

domingo, 28 de agosto de 2022

Diario de Viaje: Patones de Abajo (Julio de 2021)

 El día en que hubo un apagón que afectó a media España nos dio por ir a esta zona limítrofe de Madrid, ya muy pegada a Guadalajara para explorar. La parte de arriba de Patones es la que más interés despierta pero creo que están considerados dos núcleos poblacionales.

La parte de abajo tiene muchas casas arracimadas sobre la carretera, son bajas y tienen enormes patios o balcones. Incluso había varias construcciones de madera que le daban un aire típico a la zona. Destaco que en multitud de casas había banderas del municipio, cosa a mi gusto de gran admiración.

El paisaje queda enmarcado por el farallón con una hendidura donde se sitúa la afamada parte de arriba.

sábado, 27 de agosto de 2022

Diario de Viaje: Alcorcón (Julio de 2021)

 Pues años pululando por la zona y finalmente me doy cuenta que un antiguo compañero de Ecuador está viviendo en la cercana Alcorcón. ¡Qué tonto me sentí por no haberme dado cuenta! Bueno, hay que decir que la pandemia tampoco permitía moverse mucho, aunque fuese tan cerca.

Primero nos acercamos en coche al parque de las Presillas para poder hacer una buena caminata por arbolado. Hay como una especie de embalse, que supongo que son las estructuras que le dan nombre al parque, y en el que se inicia (o acaba) el parque lineal que bordea al barrio de La Fortuna. Hay bastantes senderitos por este parque y aunque seco por estar en el rigor estival, puedes desconectar del asfalto de la ciudad.

Después nos internamos en el parque de los Dos Castillos, donde mirando lo que creo que son reproducciones te puedes hacer una idea de cómo era el entorno antes. Pudimos pasear por este parque más verde y variado y tomar algunas tapas con nuestro amigo que conocimos durante la aventura ibarreña. Recordando viejos tiempos.

Otras dos veces hemos ido a Alcorcón, recorriendo este barrio norte de grandes edificios pero con mucho arbolado, cosa que me gusta bastante. Y es que aunque el sur de Madrid no tenga mucha fama de espectacular siempre encuentras un buen motivo para recorrer.

jueves, 21 de julio de 2022

Hipocresía de contaminar allí, pero no aquí

Hace unas semanas, si no un par de meses, varios influencers de la energía acudieron para ser testigos privilegiados del derrumbe programado de torres de refrigeración de una central térmica. Esto lo publicitaron como un éxito y como cosa a aplaudir en pos de la transición energética.

Dejemos por sentado que tras haber estudiado (no por mi cuenta, estudios reglados que dan título universitario) sobre energías renovables y sostenibilidad tengo claro que es necesaria una transición energética, pero no a todo coste o de cualquier manera. Y esto lo digo porque a los políticos el planeta les importa poco o nada, lo que quieren es rentabilidad económica y quedarse muchos años en el sillón. Si no, como prueba un botón: la reciente guerra entre Rusia y Ucrania ha roto el equilibrio de distribución energética y las instituciones europeas, mágicamente, han considerado como energías verdes al gas natural y a la energía nuclear. Sí, esas mismas que hace un año eran miradas con sumo recelo si no vilipendiadas.

A día de hoy es imposible depender únicamente de energías renovables sin centrales de reserva, centrales base que tengas confianza de que te van a dar de manera ininterrumpida en cualquier momento del día. La variabilidad de las renovables aún es un reto muy serio y no hay que descartar ninguna fuente en territorio propio, incluso el carbón y el gas natural. No digo que se usen hidrocarburos como antaño pero que sí se los tenga como carta en caso de problemas graves, tales como los que vamos a sufrir si Rusia sigue jugando estúpidamente a la guerra en el invierno que se avecina.

Las proclamas de Greta, en cierta parte acertadas, quedaron borradas por la pandemia y la guerra actual pero la seguidilla de altas temperaturas que estamos alcanzando este verano, junto a los tristes y descorazonadores incendios, están retomando el debate a cotas muy interesantes. Negacionistas va a haber, y con la cabeza tan dura que no van a querer ser convencidos con datos. Y ultra-alarmistas también, con mapas de colores donde las temperaturas aceptables ya las colorean con tonos anaranjados. El cambio climático es innegable, pero hay que enfocarlo bajo criterios científicos y racionales. Y aquí quiero mencionar que si bien las políticas de bajar emisiones están bien para atemperar los efectos de este calentamiento global, poco o nada se está haciendo para generar políticas para afrontar el cambio climático que nos va a tocar, porque vamos a llegar a ese escenario. Por ahora no escuché sobre políticas migratorias, ni solidaridad entre países, ni políticas de mejora de almacenamiento, distribución y consumo de agua o fondos para controlar los montes para que si hay incendios no se propaguen de manera tan virulenta y extensa.

Y es que, lo siento, pero hay que implementar políticas reales, no deseos sobre que si cortamos de raíz todo el cambio climático va a desaparecer. O como el tema de las megagranjas solares, fuertemente criticadas, con razón. Pero las críticas parece que van encaminadas a que no las quieren aquí, al lado de su casa, sino que estén en la casa de otras personas. Si bien son compañías especuladoras que quieren quedarse terrenos apetecibles también hay que pensar que nuestra sociedad despilfarradora requiere de la producción de mucha energía. No querer la megagranja no quiere decir que evaluaemos nuestra manera de vivir y organizarnos de manera poco eficiente, quiere decir que vayan a otro sitio (con menos recursos para que no se quejen mucho) y que las hagan allí. Y la solución, aparte de que nuestros hábitos de consumo basculen hacia la máxima eficiencia) es la deslocalización de las granjas, de la generación distribuida y cercana a los puntos de consumo. Quizás paneles más transparentes y flexibles para que estén en tejados, ventanas, farolas, etc., sea mejor que hectáreas y hectáreas de paneles.

Y con el tema de querer lo mismo pero lejos me genera cuestiones. Las reservas de litio extremeñas podrían ser algo muy valioso para España y que rompiese la tendencia europea general de ser sitio de consumo y no de producción (con la inmensa dependencia que esto genera, claro). Evidentemente hay resquemor por parte de los vecinos de las prácticas poco éticas y medioambientalmente amigables que van a tener las empresas (por eso el fracking está prohibido porque por ahorrar costes y maximizar beneficios les da igual destruir todo) pero en vez de fiscalizar por un buen desempeño y un mínimo impacto se piensa en que hay que seguir con el litio pero extraído en otro país, lejano y pobre a ser posible, puesto que las restricciones legales ya no son tan estrictas y podemos contaminar a nuestro gusto.

Lo mismo pasa con el petróleo canario, que por evitar temas corruptos y que contaminen no quieren explotar los pozos. Y al final serán seguramente explotados por Marruecos y las islas serán contaminadas a la vez que la soberanía energética queda reforzada en nuestro país vecino.

Porque, gente, por mucho coche eléctrico que tengamos (que ya han apostado los mandatarios por él, el resto de híbridos ya se descartan aunque sean más eficientes y seguros), si hay que contaminar a lo loco para lograr una batería de litio y hay que anegar de crudo una costa lejana para generar electricidad, la transición energética será una impostura.

transicion energetica

jueves, 14 de julio de 2022

Diario de Viaje: San Agustín de Guadalix (Junio de 2021)

 Cuando aprieta el calor conviene moverse a sitios cercanos a la sierra. San Agustín es un buen lugar porque con poco que andes puedes remontar el Guadalix y en sus apetecibles aguas rodeadas de una boscosa ribera puedes pararte un rato a descansar y admirar el entorno.

Remontando el río llegas a la famosa cascada del Hervidero. La parte baja está normalmente llena de gente bañándose y pasando el rato y en la parte de arriba hay menos gente y puedes embelesarte con las vistas y con el ruido del agua caer. Cuando fuimos había dos cascadas y decían algunos que se podía saltar. Ojo, que son bastantes metros de caída. Para los saltarines hay otra cascada río abajo que no es tan imponente.

Puedes a partir de ahí seguir algunos senderos y adentrarte en la típica vegetación del norte de Madrid. La verdad es que es un buen paseo y llegas a alejarte de la gente e ir a tu bola. Nosotros enfilamos por un camino que se adivina en el modo satélite del mapa y que llega como a una central de transformación o bombeo, ya que queda cerca del canal de Isabel II. Parece que hay un montón de lugares para hacer senderismo y puedes caminar tranquilamente.

En uno de los viajes tuvimos un percance: el acerado del polígono industrial no es el mejor y por un descuido rajamos una rueda. Una experiencia desagradable. Por suerte la gente del seguro se encargo de todo bien rápido.

En un tercer viaje nos internamos por una de las dehesas y pudimos ver bastante ganado. Hay multitud de sitios y, debido a esto, tengo la mala cosa de no haber caminado a fondo por el pueblo en sí. Unas tapas cerca de la piscina municipal y poco más.

Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo

 Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hast...