Gusta siempre viajar a esta ciudad, enclavada entre el mar Mediterráneo y la cordillera Penibética. Ha reverdecido desde un tiempo a esta parte y merece la pena pasear por su paseo marítimo. Las playas, a pesar de estar llenar de arena volcánica y guijarros, permiten bañarse, si estás en una buena época y el agua algo fría no es un reparo.
Hay varias alamedas y la parte nueva del puerto quedó espectacular. Callejear por el centro se hace casi obligatorio, así como pasar por enfrente de la inacabada catedral, así como la populosa calle Larios y la plaza de la Constitución. Sin embargo, lo que más impresiona es el teatro romano a los pies de la hermosa alcazaba. Los recodos que tiene y su vegetación hacen que te atrape. Las salas y salones están bastante bien y hay algunas ventanas y patios que merecen la pena de sentarse y recrearse con ellos.
Ascendiendo algo más está el castillo de Gibralfaro, por el que se asciende bajo una muralla que conecta a este lugar con la Alcazaba. No tiene mucho en su interior, pero hacer la ronda merece la pena en gran manera. Lo mejor son sus vistas, al azul mar y a las montañas allá en la lejanía si te das media vuelta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo
Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hast...
-
[Creado en 2007] Los siguientes acontecimientos ocurren entre las 10:00 y las 11:00 del 11 de marzo de 2004 Tras la lectura de la cart...
-
En una sociedad que se resiente, en un mundo donde el capitalismo se ha convertido en tan voraz que puede comerse a sí mismo, es el momen...
-
En la zona de Chinatown vive el brillante matemático judío Max Cohen. En su piso oscuro y abandonado vive sólo por y para las matemáticas. H...
No hay comentarios:
Publicar un comentario