Todos lo recordamos, sabemos dónde estábamos a esa hora, incluso muchos pueden describir con pelos y señales las sensaciones que tuvieron. Hubo manifestaciones espontáneas (en una y por primera vez en la historia, acudió la Familia Real) y muchas lágrimas. Y, sobre todo, versiones contradictorias, desde que ETA lo tenía todo bien preparado hasta que los islamistas se quedaron en la estación riéndose en medio de la gente, explayándose en su obra.
Afortunadamente, este 11 de marzo ha estado regido por el buen comportamiento de las fuerzas políticas y de la ciudadanía en general. Muchos programas especiales y entrevistas (desgarradores testimonios de Pilar Manjón al declarar que fue infravalorada en su sentimiento por nunca renegar de sus posturas políticas). Documentales muy bien fundamentados, con aportes de muchas asociaciones víctimas del terrorismo. Esta vez no hubo manifestaciones en homenaje ni nada espontáneo, solo reflexión y recuerdo.
También se supo que, aunque yo me enfadé ya en cierta efemérides con la pasividad de la Justicia contra las declaraciones (se atribuía la autoría ideológica de los atentados), El Egipcio estaba fanfarroneando y adjudicándose sangrientas medallas. Pero han salido muchos libros que han estudiado los casos concienzudamente. Quedan muchas lagunas, por supuesto, pero poco a poco se va aclarando el asunto. No reniego de la gran instrucción y documentación del juez Bermúdez, pero la magnitud de los atentados ha podido hacer posible que algún que otro punto haya pasado desapercibido. No olvidemos que muchos de los involucrados en el 11-M estaban siendo controlados por las fuerzas de seguridad y que su vigilancia paró más o menos en fechas cercanas al día fatídico. ¿Órdenes de arriba o monumental error por tener aislados la Policía Nacional y la Guardia Civil sus recursos y medios?
Fernando Reinares ha adjudicado todo al calor del 11-S. Terroristas que encubrían sus ideas enfermas en un velo religioso se sentían abrigados por la obra de al-Qaeda y los postulados de Bin Laden sobre la recuperación de al-Andalus para su Califato integrista. A finales de 2011 en Pakistán se llega a la conclusión de que deben hacer algo por el desmantelamiento de la célula terrorista española a los mandos de Abu Dahdah. Una cruel venganza. Por marzo de 2002 empieza a moverse el siniestro engranaje que se consolidará en dos años. El ideólogo principal entonces es Amer Azizi, integrante de la célula de Abu Dahdah que logró evitar la redada al estar en Irán cuando se llevó a cabo la famosa Operación Dátil. Es entonces que Mustafa Maymouni, cercano al ideólogo, siente los mismos deseos de venganza y hace suya la idea de Azizi, con la misión de recomponer los restos de la célula y consolidar la idea de un atentado en Madrid. Estos dos energúmenos no estarán solos, fanáticos de las ideas de Abu Dahdah como los tristemente famosos Abdelmajid Fakhet 'El Tunecino', Said Berraj y Jamal Zougam colaborarán activamente en la preparación y ejecución de los atentados.
Los terroristas no estarán solos. Otros grupos islamistas escuchan ecos de sus planes y deciden ayudarlos. Por ejemplo, el Grupo Islámico Combatiente Marroquí ayudó con hombres y recursos a la célula durmiente a partir de 2002. El fanático Allekema Lamari, antiguo miembro del desarticulado Grupo Islámico Armado está fuera de la cárcel y siempre fue conocido por sus ardientes deseos de atentar en España y causar un gran número de bajas (el CNI siempre identificó sus posturas exterminadoras). Jamal Ahmidan 'El Chino' también pone a disposición en 2003 su banda de delincuentes radicalizados en posturas afines al salafismo yihadista.
La guerra de Irak hizo que Azizi comentase a sus superiores su plan de venganza, que fue bien visto y aplaudido en estos círculos. Los pocos medios judiciales, la subestimación del poder de comunicación de los terroristas y la falta de experiencia para enfrentar a esta nueva clase de amenaza pudieron ser clave para que en los cuatro trenes de cercanías muriesen 191 personas inocentes, con sus tiempos buenos y malos, con sus alegrías y penas, con sus odios y esperanzas. Inercia posterior para seguir atentando contra los trenes de alta velocidad. afán de muerte y como golpe de gracia haciéndolo pocos días antes de unas elecciones generales, lo que haría frenar el día a día del país y del Gobierno. No era la primera vez que alguien intentaba atentar en España poniendo bombas en los ferrocarriles (pocos meses antes ETA estuvo a punto de ello), pero sí fue la primera vez que el Reino se vio azotado de manera tan brutal y criminal.
No olvidemos, es el mejor homenaje que les podemos hacer, junto a seguir investigando.
jueves, 20 de marzo de 2014
domingo, 9 de marzo de 2014
Un respeto para la I+D+i
Muchas veces, cuando hay algo nuevo, surge miedo y se intenta taponar la consolidación de esa novedad. El ser humano es curioso por naturaleza, pero también por naturaleza la especie quiere un terreno que conozca y pueda desenvolverse sin problemas y peligros. El cerebro ha de bascular siempre entre un extremo y otro.
Aunque sea un eslogan muy bonito y que te inserta en los preceptos progresistas, pocos saben realmente lo que es la investigación. Es denostada por parte de los políticos por no darle réditos a corto plazo. Es denostada por el común de la gente por no considerarlo un auténtico trabajo. Seguir estudiando, le llaman. Como si fuese un dispendio de dinero que se le da alguien por sentarse y leerse algún libro y soltar cada ciertos años una idea descabellada. Idea que cualquiera puede desmentir al leer la cabecera de un diario generalista cuando habla sobre ciencia. Patético.
¿Qué es entonces trabajar? ¿Doblar la raspa cargando sacos o vareando olivos? Pues no hay mucha gente que lo haga, así que pocos son los trabajadores que existen. O que no cuentan que atender en una vitrina o un trabajo especializado son trabajos que requieren más complejidad y que uno que se dedica a algo complejo puede hacer tareas rutinarias y desgastantes (a un alto precio, claro) tras una breve adaptación. Pero el recíproco no es cierto. Y si se quejan del dolor muscular tras unas horas de trabajo les invito a ver si les gusta el dolor de cabeza y cansancio generalizado tras una jornada de investigación exhaustiva. Seguro que eso de estudiar para aplicar e innovar, descartar modelos e ingeniárselas para desarrollar nuevas soluciones no es algo que se consigue en un día. Pero el problema es que cuando algo no se entiende, se tiende a denigrar, a rebajar hasta un nivel que conoces. No es que desprecie lo demás, una sociedad ha de tener de todo y bien interconectado, pero hay ciertas cosas que requieren otra fuerza de voluntad o complejidad.
El generar conocimiento es un trabajo. Y bastante serio. Quizás mucho no tiene aplicación inmediata, pero puede abrir muchas puertas o ser trabajado en profundidad para abrir un nuevo campo de aplicación. Las teorías de Einstein no tendrían aplicación inmediata, pero nuestra tecnología actual se basa en sus conceptos. Repito, ni quiero tecnocracia ni persecución a deportistas y folklóricos, sino que la gente intente tener la mente abierta para discernir que los medios de trabajar son muy amplios y que no por ello son peores o mejores (o ni siquiera trabajos), sino que algunos son de una complejidad diferente a la otra (limpiar pasillos requiere una complejidad diferente a realizar trasplantes).
Que no, que no me pongo exquisito. Si bien siempre me gustó eso de conocer los motivos de los fenómenos que observaba os confieso que de pequeño quería desempeñar una profesión para mi edad adulta. Pero nada de medicina, ni fútbol, ni explorador, sino que siempre quise ser basurero. Curioso, ¿no?
Aunque sea un eslogan muy bonito y que te inserta en los preceptos progresistas, pocos saben realmente lo que es la investigación. Es denostada por parte de los políticos por no darle réditos a corto plazo. Es denostada por el común de la gente por no considerarlo un auténtico trabajo. Seguir estudiando, le llaman. Como si fuese un dispendio de dinero que se le da alguien por sentarse y leerse algún libro y soltar cada ciertos años una idea descabellada. Idea que cualquiera puede desmentir al leer la cabecera de un diario generalista cuando habla sobre ciencia. Patético.
¿Qué es entonces trabajar? ¿Doblar la raspa cargando sacos o vareando olivos? Pues no hay mucha gente que lo haga, así que pocos son los trabajadores que existen. O que no cuentan que atender en una vitrina o un trabajo especializado son trabajos que requieren más complejidad y que uno que se dedica a algo complejo puede hacer tareas rutinarias y desgastantes (a un alto precio, claro) tras una breve adaptación. Pero el recíproco no es cierto. Y si se quejan del dolor muscular tras unas horas de trabajo les invito a ver si les gusta el dolor de cabeza y cansancio generalizado tras una jornada de investigación exhaustiva. Seguro que eso de estudiar para aplicar e innovar, descartar modelos e ingeniárselas para desarrollar nuevas soluciones no es algo que se consigue en un día. Pero el problema es que cuando algo no se entiende, se tiende a denigrar, a rebajar hasta un nivel que conoces. No es que desprecie lo demás, una sociedad ha de tener de todo y bien interconectado, pero hay ciertas cosas que requieren otra fuerza de voluntad o complejidad.
El generar conocimiento es un trabajo. Y bastante serio. Quizás mucho no tiene aplicación inmediata, pero puede abrir muchas puertas o ser trabajado en profundidad para abrir un nuevo campo de aplicación. Las teorías de Einstein no tendrían aplicación inmediata, pero nuestra tecnología actual se basa en sus conceptos. Repito, ni quiero tecnocracia ni persecución a deportistas y folklóricos, sino que la gente intente tener la mente abierta para discernir que los medios de trabajar son muy amplios y que no por ello son peores o mejores (o ni siquiera trabajos), sino que algunos son de una complejidad diferente a la otra (limpiar pasillos requiere una complejidad diferente a realizar trasplantes).
Que no, que no me pongo exquisito. Si bien siempre me gustó eso de conocer los motivos de los fenómenos que observaba os confieso que de pequeño quería desempeñar una profesión para mi edad adulta. Pero nada de medicina, ni fútbol, ni explorador, sino que siempre quise ser basurero. Curioso, ¿no?
jueves, 6 de marzo de 2014
Anécdotas de Alfonso XII: el regalo
Otra nueva anécdota recogida por Luis Carandell. Es sabido que al rey Alfonso XII le gustaban las corridas de toros y no perdió oportunidad de acudir en una en la que lidiaban dos famosos toreros, rivales y de altas cualidades, tanto que hoy en día sus nombres aún son conocidos: Salvador Sánchez Povedano y Rafael Molina Sánchez, mejor conocidos por sus apodos de Frascuelo y Lagartijo, respectivamente.
Estos, para hacerse con el favor del Rey en su particular competición (y exigencias del protocolo) le brindaron un toro cada uno, siendo del agrado de Alfonso XII. El Monarca llamó a ambos toreros al palco y les explicó la situación. No sabía hasta el último momento si podía o no asistir a la plaza de toros, por lo que la falta de decisión hizo que no preparase ningún regalo que tradicionalmente se daba a cambio del ofrecimiento del toro.
Ante la situación y el no poder llevar a cabo el intercambio que se hacía por costumbre, Lagartijo medió para decir que no había nada que regalar, puesto que su presencia ya era suficiente y del agrado de ambos lidiadores. Así que replicó:
—Conmigo está Su Majestad 'cumplío'.
Estos, para hacerse con el favor del Rey en su particular competición (y exigencias del protocolo) le brindaron un toro cada uno, siendo del agrado de Alfonso XII. El Monarca llamó a ambos toreros al palco y les explicó la situación. No sabía hasta el último momento si podía o no asistir a la plaza de toros, por lo que la falta de decisión hizo que no preparase ningún regalo que tradicionalmente se daba a cambio del ofrecimiento del toro.
Ante la situación y el no poder llevar a cabo el intercambio que se hacía por costumbre, Lagartijo medió para decir que no había nada que regalar, puesto que su presencia ya era suficiente y del agrado de ambos lidiadores. Así que replicó:
—Conmigo está Su Majestad 'cumplío'.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Anécdotas de Alfonso XII: ¿equivocación?
Un ejemplo sobre la actitud de dinamismo y buenos augurios que el nuevo Rey quería dar a la institución militar y que fue recogida por el escritor Luis Carandell en su libro sobre anécdotas políticas en España a lo largo de la Historia. Además, es un nuevo ejemplo de la mítica campechanía que siempre han hecho gala los Borbones en un intento de no ser expulsados del país.
En este caso, durante la campaña contra los carlistas, el joven Alfonso XII visitaba un hospital militar. Haciendo presencia en el peligroso frente y confortando a los heridos ganaría simpatías y prestigio en el ejército, que mucho le hacía falta, puesto que la Restauración estaba aún tambaleante y un monarca joven no inspiraba tanta confianza como un soberano experimentado y entrado en años. En este caso se acercó a la cama de un teniente que había hecho bastantes actos aguerridos y de valor. Alfonso XII entonces le preguntó:
—¿Qué tal, Capitán?
El enfermo se incorporó y dijo:
—Soy Teniente, señor...
El Rey no rectificó:
—¡He dicho Capitán!
Entonces, ya sea por confusión y pocas ganas de rectificar o que quería medio en broma medio en serio darle la noticia del ascenso tuvo lugar esta anécdota en medio del hospital militar.
En este caso, durante la campaña contra los carlistas, el joven Alfonso XII visitaba un hospital militar. Haciendo presencia en el peligroso frente y confortando a los heridos ganaría simpatías y prestigio en el ejército, que mucho le hacía falta, puesto que la Restauración estaba aún tambaleante y un monarca joven no inspiraba tanta confianza como un soberano experimentado y entrado en años. En este caso se acercó a la cama de un teniente que había hecho bastantes actos aguerridos y de valor. Alfonso XII entonces le preguntó:
—¿Qué tal, Capitán?
El enfermo se incorporó y dijo:
—Soy Teniente, señor...
El Rey no rectificó:
—¡He dicho Capitán!
Entonces, ya sea por confusión y pocas ganas de rectificar o que quería medio en broma medio en serio darle la noticia del ascenso tuvo lugar esta anécdota en medio del hospital militar.
miércoles, 26 de febrero de 2014
Cataluña, no nos dejes
Bueno, no se va. La tectónica de placas dice que ni va a convertirse en una isla ni va a surgir una cordillera infranqueable. Me refiero a los ciudadanos que habitan allí, a los catalanes. Pero bueno, la metonimia es que es irresistible. Parece que la idea sacralizada de los Països Catalans no va a cuajar, por lo que la huida hacia adelante se da con lo que hoy es la comunidad autónoma catalana.
Está muy bien eso de recordar la historia, aprender de ella y conocer cómo hemos llegado hasta donde hemos llegado. Pero la historia no ha de condicionarte cómo has de vivir. No valen excusas como la Guerra de Sucesión o los brotes carlistas y poco a poco va quedando en el pasado el tema de la represión franquista. Si hay que ser juzgado y resarcido es una cosa, reclamar derechos o agravios históricos es otra muy diferente, rayana en el mesianismo más místico.
Hace poco estuve en Barcelona y las conversaciones son más distendidas que otra cosa. Como siempre, solo los más puristas (nada que decir a las familias acomodadas de tradición catalana, alarmante cómo en los últimos tiempos los hijos de inmigrantes toman la estelada con más fuerza que los propios catalanes de familias asentadas tiempo ha en el lugar) y la clase política es la que ve problemas. Todo siempre muy mal, crispación y destrucción.
Pues no, la vida siempre te da el dato de que todo puede ser más sencillo. Que se diga claro que es un intento de conseguir un concierto económico, como lo tienen el País Vasco y Navarra. Que digan que quieren tener su propia Hacienda y gestionarse ellos mismos. Porque esa es la mayor parte de la verdad. Quien tiene poder quiere más poder. Y las soflamas logran ocultar el cierre de hospitales y los aumentos de peajes. Gastar de cara a la galería queda bien en unos pocos, pero la mayoría no vivimos de eso.
El asunto es que de tanto repetir que el resto del Estado (las otras naciones diferentes a la catalana) roba a manos llenas a esta autonomía se convierte en un lema de batalla. Repartir beneficios, en una sociedad que se dice justa y que quiere rebajar diferencias y erradicar la pobreza, ha de ser obligado y visto con buenos ojos. Pero no siempre esto es verdad, pues la deuda catalana es hoy en día enorme y los cuasi-rescates se han dado en más de una ocasión. Y como siempre la cosa va de dinero hay que pensar en que España perdería a un motor económico bastante poderoso, así como centros tecnológicos punteros, industria y comercio naval. Mal para España. Pero lo mismo para Cataluña en cuanto hablamos de dinero, puesto que las intenciones de conservar el euro y seguir dentro de la Unión Europea se han convertido en opciones no válidas y las autoridades europeas no han cejado de repetirlo una y otra vez: hay que empezar desde cero y fuera hace mucho frío.
Tampoco ayuda los casos de corrupción de los partidos políticos, junto con el escándalo de CiU. Nada de mesías honrados y pensadores. Aquí barre cada uno como quiere. Puede que Mas sea el Presidente con aires de Mandela o puede que busque consenso y constituya un régimen parlamentario con Pujol como figura presidencial de fuerza simbólica enorme. O quizás se la jueguen en una nueva Mancomunidad y acepten a Juan Carlos I, o por rizar el rizo llamen a un Windsor para hacer tenaza a su antiguo país. Quién sabe. El tema es que tampoco pueden meter las narices en lo que no consideran su Estado a la vez que reniegan de él, o que desplanten a sus organismos. Todo ha de tener respeto y acatamiento, ya sea al ineficiente Gobierno central como al partidista Tribunal Constitucional. No vale eso de no acatar lo que no gusta, porque si una vez rompes el juego democrático ya nada impide que lo vuelvas a hacer.
La Constitución tiene herramientas para evitar que las autonomías jueguen en contra del interés general. Tampoco leo que el artículo 155 suprima la autonomía, puesto que solo se indica que se le puede obligar a encauzar la senda. Quizás temen a su propia inacción o a si la respuesta internacional no va a ser muy favorable. Todo por votos, nada de interés nacional. Ni piensan en la mayoría que votaría que no a la independencia (según recientes sondeos hechos en Cataluña). Prefieren que se haga demagogia con las ideas personales de cada uno, con el uso del catalán o del castellano, a la actitud o apego a las tradiciones...
Pero pongamos por caso de que se reforma la Carta Magna para que haya luz verde. No entiendo por qué algo que afecta a toda España ha de decidirse solo en Cataluña. La idea de pedir la transferencia de la prerrogativa estatal de convocar referenda estuvo bastante bien y muy pensada pero no les podrá salir bien. Pero repito, si en el caso de que se pudiese votar es cierto que los catalanes tienen cosas de peso que decir, pero el resto del Estado también ha de opinar, puesto que pueden tener intereses directa o indirectamente. Cataluña vende mucho de lo que produce al resto de España, así como España consume bastante de lo que proviene de Cataluña. Digamos que lo que se diga en Cataluña debería contar con algo de más peso que lo que diga el resto del Reino (¿un 60%-40%, por ejemplo?), pero la cosa es que si nos afecta a todos, todos hemos de opinar.
Ya dije que podría ser el día en que todas las regiones llegasen al mismo nivel y decidiesen dejar el proyecto común, que antes sería egoísmo pacato. También dije que la tendencia es integrarse cada vez más en Europa, crear un nuevo Estado de grandes dimensiones que pueda competir contra Estados Unidos, India, China y Rusia y que el papel de los antiguos Estados sea testimonial con las políticas europeas más centradas en regiones concretas. Pero lo que ando seguro es que antes de que ocurra eso solo trabajando juntos y bajo el mismo marco de derechos y obligaciones podemos seguir adelante. La crisis no se va con fragmentación, se agrava. Y no quiero que muchos españoles se sientan desamparados solo porque algunos políticos quieran beneficiar a su entorno y a los más fieles. Yo voto por un Estado de Derecho que luche por mantener un sistema de Bienestar. Y eso lo hacemos entre todos, sin excepción.
Está muy bien eso de recordar la historia, aprender de ella y conocer cómo hemos llegado hasta donde hemos llegado. Pero la historia no ha de condicionarte cómo has de vivir. No valen excusas como la Guerra de Sucesión o los brotes carlistas y poco a poco va quedando en el pasado el tema de la represión franquista. Si hay que ser juzgado y resarcido es una cosa, reclamar derechos o agravios históricos es otra muy diferente, rayana en el mesianismo más místico.
Hace poco estuve en Barcelona y las conversaciones son más distendidas que otra cosa. Como siempre, solo los más puristas (nada que decir a las familias acomodadas de tradición catalana, alarmante cómo en los últimos tiempos los hijos de inmigrantes toman la estelada con más fuerza que los propios catalanes de familias asentadas tiempo ha en el lugar) y la clase política es la que ve problemas. Todo siempre muy mal, crispación y destrucción.
Pues no, la vida siempre te da el dato de que todo puede ser más sencillo. Que se diga claro que es un intento de conseguir un concierto económico, como lo tienen el País Vasco y Navarra. Que digan que quieren tener su propia Hacienda y gestionarse ellos mismos. Porque esa es la mayor parte de la verdad. Quien tiene poder quiere más poder. Y las soflamas logran ocultar el cierre de hospitales y los aumentos de peajes. Gastar de cara a la galería queda bien en unos pocos, pero la mayoría no vivimos de eso.
El asunto es que de tanto repetir que el resto del Estado (las otras naciones diferentes a la catalana) roba a manos llenas a esta autonomía se convierte en un lema de batalla. Repartir beneficios, en una sociedad que se dice justa y que quiere rebajar diferencias y erradicar la pobreza, ha de ser obligado y visto con buenos ojos. Pero no siempre esto es verdad, pues la deuda catalana es hoy en día enorme y los cuasi-rescates se han dado en más de una ocasión. Y como siempre la cosa va de dinero hay que pensar en que España perdería a un motor económico bastante poderoso, así como centros tecnológicos punteros, industria y comercio naval. Mal para España. Pero lo mismo para Cataluña en cuanto hablamos de dinero, puesto que las intenciones de conservar el euro y seguir dentro de la Unión Europea se han convertido en opciones no válidas y las autoridades europeas no han cejado de repetirlo una y otra vez: hay que empezar desde cero y fuera hace mucho frío.
Tampoco ayuda los casos de corrupción de los partidos políticos, junto con el escándalo de CiU. Nada de mesías honrados y pensadores. Aquí barre cada uno como quiere. Puede que Mas sea el Presidente con aires de Mandela o puede que busque consenso y constituya un régimen parlamentario con Pujol como figura presidencial de fuerza simbólica enorme. O quizás se la jueguen en una nueva Mancomunidad y acepten a Juan Carlos I, o por rizar el rizo llamen a un Windsor para hacer tenaza a su antiguo país. Quién sabe. El tema es que tampoco pueden meter las narices en lo que no consideran su Estado a la vez que reniegan de él, o que desplanten a sus organismos. Todo ha de tener respeto y acatamiento, ya sea al ineficiente Gobierno central como al partidista Tribunal Constitucional. No vale eso de no acatar lo que no gusta, porque si una vez rompes el juego democrático ya nada impide que lo vuelvas a hacer.
La Constitución tiene herramientas para evitar que las autonomías jueguen en contra del interés general. Tampoco leo que el artículo 155 suprima la autonomía, puesto que solo se indica que se le puede obligar a encauzar la senda. Quizás temen a su propia inacción o a si la respuesta internacional no va a ser muy favorable. Todo por votos, nada de interés nacional. Ni piensan en la mayoría que votaría que no a la independencia (según recientes sondeos hechos en Cataluña). Prefieren que se haga demagogia con las ideas personales de cada uno, con el uso del catalán o del castellano, a la actitud o apego a las tradiciones...
Pero pongamos por caso de que se reforma la Carta Magna para que haya luz verde. No entiendo por qué algo que afecta a toda España ha de decidirse solo en Cataluña. La idea de pedir la transferencia de la prerrogativa estatal de convocar referenda estuvo bastante bien y muy pensada pero no les podrá salir bien. Pero repito, si en el caso de que se pudiese votar es cierto que los catalanes tienen cosas de peso que decir, pero el resto del Estado también ha de opinar, puesto que pueden tener intereses directa o indirectamente. Cataluña vende mucho de lo que produce al resto de España, así como España consume bastante de lo que proviene de Cataluña. Digamos que lo que se diga en Cataluña debería contar con algo de más peso que lo que diga el resto del Reino (¿un 60%-40%, por ejemplo?), pero la cosa es que si nos afecta a todos, todos hemos de opinar.
Ya dije que podría ser el día en que todas las regiones llegasen al mismo nivel y decidiesen dejar el proyecto común, que antes sería egoísmo pacato. También dije que la tendencia es integrarse cada vez más en Europa, crear un nuevo Estado de grandes dimensiones que pueda competir contra Estados Unidos, India, China y Rusia y que el papel de los antiguos Estados sea testimonial con las políticas europeas más centradas en regiones concretas. Pero lo que ando seguro es que antes de que ocurra eso solo trabajando juntos y bajo el mismo marco de derechos y obligaciones podemos seguir adelante. La crisis no se va con fragmentación, se agrava. Y no quiero que muchos españoles se sientan desamparados solo porque algunos políticos quieran beneficiar a su entorno y a los más fieles. Yo voto por un Estado de Derecho que luche por mantener un sistema de Bienestar. Y eso lo hacemos entre todos, sin excepción.
lunes, 17 de febrero de 2014
Diario de Viaje: Angers (Noviembre de 2013)
Tenía ganas de visitar esta ciudad. Durante mi estancia en Francia he tendido más a visitar Bretaña, pero tenía ganas de ver cómo era el interior. Además, la región de los Países del Loira tienen multitud de bellos paisajes y mucha arquitectura. Además, Angers fue lugar fronterizo entre el territorio de realengo y el ducado bretón, por lo que debía haber una mezcla interesante. Y otra cosa más, he crecido usando una bandeja de metal donde estaba estampada la imagen del castillo de la ciudad y siempre me motivó la idea de conocerlo en persona. Pues momento ideal.
Bueno, un día lluvioso y algo complicado para orientarse, pero la ciudad tiene muy buena pinta y al poco pude llegar al castillo. De verdad, sus jardines, en lo que era el foso, están muy bien cuidados y dan un aire de naturaleza y verdor, junto a las figuras geométricas que les gustan tanto a los franceses. El castillo es bastante enorme, de gran altura e imponente. Sobre todo destaca el intercalado de sillares amarillos y negros que le dan un decorado que no tiene ningún castillo defensivo. Una maravilla que puede ser contemplada horas sin problemas. Para evitar la lluvia nada mejor que entrar en este castillo medieval e ir a su restaurante que tiene implantado el modo de 'sírvase usted mismo' para que elijas lo que te parece más apetitoso (una vez que pagaste por una combinación prefijada). Y, ¡albricias! Un sol magnífico, aunque un viento enorme y más cuando por el pretil te asomabas al río. Dentro no tiene muchas cosas, un par de construcciones y una iglesia sosa, junto a mucha historia sobre la Casa de Anjou y sus relaciones con la Casa de Aragón.
Nada mejor que hacer la ronda y ver el huerto y observar la ciudad y las torretas de la catedral. Y una vez hecho eso, recomendación total: la visita al tapiz del Apocalipsis. Es una sala en penumbra donde está colgado un tapiz (o colección de ellos) y representa punto por punto los capítulos de Apocalipsis. Impresionante el detalle y la imaginación de la gente de aquella época para transmitir mensajes de manera directa. Tras eso, una visita al museo para ver las excavaciones de lo que fue un santuario/fortaleza neolítica.
Caminar por fuera del castillo también está fabuloso, así puedes ver en toda su magnitud las coloridas murallas y torres. Y subiendo escalones desde la ribera está la catedral de San Mauricio, que recibía con algunos cánticos. Rosetones enormes y un púlpito en madera impresionante, como que representaba una ciudad engalanada y otra abandonada, pero con gran cantidad de detalles. Y recomiendo además una rápida visita al centro para ver la casa de madera de Adán tras la catedral (más el intento de meterse en un lugar de reuniones catedralicio) con sus figuras de índole sexual. La ciudad muy tranquila y con edificios claros y blanquecinos y amplas plazas para poder observarlos. Llegué hasta la Torre de San Albino y recorrí parquecitos hasta la estación de trenes, esquivando a los tranvías, por supuesto. Tranquila y bella ciudad.
Bueno, un día lluvioso y algo complicado para orientarse, pero la ciudad tiene muy buena pinta y al poco pude llegar al castillo. De verdad, sus jardines, en lo que era el foso, están muy bien cuidados y dan un aire de naturaleza y verdor, junto a las figuras geométricas que les gustan tanto a los franceses. El castillo es bastante enorme, de gran altura e imponente. Sobre todo destaca el intercalado de sillares amarillos y negros que le dan un decorado que no tiene ningún castillo defensivo. Una maravilla que puede ser contemplada horas sin problemas. Para evitar la lluvia nada mejor que entrar en este castillo medieval e ir a su restaurante que tiene implantado el modo de 'sírvase usted mismo' para que elijas lo que te parece más apetitoso (una vez que pagaste por una combinación prefijada). Y, ¡albricias! Un sol magnífico, aunque un viento enorme y más cuando por el pretil te asomabas al río. Dentro no tiene muchas cosas, un par de construcciones y una iglesia sosa, junto a mucha historia sobre la Casa de Anjou y sus relaciones con la Casa de Aragón.
Nada mejor que hacer la ronda y ver el huerto y observar la ciudad y las torretas de la catedral. Y una vez hecho eso, recomendación total: la visita al tapiz del Apocalipsis. Es una sala en penumbra donde está colgado un tapiz (o colección de ellos) y representa punto por punto los capítulos de Apocalipsis. Impresionante el detalle y la imaginación de la gente de aquella época para transmitir mensajes de manera directa. Tras eso, una visita al museo para ver las excavaciones de lo que fue un santuario/fortaleza neolítica.
Caminar por fuera del castillo también está fabuloso, así puedes ver en toda su magnitud las coloridas murallas y torres. Y subiendo escalones desde la ribera está la catedral de San Mauricio, que recibía con algunos cánticos. Rosetones enormes y un púlpito en madera impresionante, como que representaba una ciudad engalanada y otra abandonada, pero con gran cantidad de detalles. Y recomiendo además una rápida visita al centro para ver la casa de madera de Adán tras la catedral (más el intento de meterse en un lugar de reuniones catedralicio) con sus figuras de índole sexual. La ciudad muy tranquila y con edificios claros y blanquecinos y amplas plazas para poder observarlos. Llegué hasta la Torre de San Albino y recorrí parquecitos hasta la estación de trenes, esquivando a los tranvías, por supuesto. Tranquila y bella ciudad.
sábado, 15 de febrero de 2014
Anécdotas de Alfonso XII: los ángeles
Bueno, comento la segunda anécdota que refiere Luis Carandell en su libro. Esta versa sobre el complicado y arduo proceso que se llevó a cabo para ver si las Cortes aceptaban las súplicas reales para permitir el enlace real entre el Monarca y su prima hermana, María de las Mercedes.
Hay multitud de posibles protagonistas, sonando mucho Elduayen, pero el autor le adjudica las frases al diputado Claudio Moyano. La historia era que la novia del Rey era hija de Antonio de Orléans, el Duque de Montpensier. Este había urdido tramas para derrocar a su cuñada, la reina Isabel II y muchos isabelinos se la tenían jurada. Además, en sus intentos por llegar a ser rey se cuentan duelos con muertes y conspiraciones para llegar al poder: la más sonada fue el movimiento para atentar, y después asesinar, al presidente del consejo, don Juan Prim, a la sazón héroe militar del conflicto africano, principal impulsor del Sexenio Revolucionario y baluarte del inminente nuevo monarca, Amadeo I de Saboya.
Por todo esto muchos diputados no querían ni en pintura a Montpensier cerca del Trono, puesto que podía influir en Alfonso XII (recordemos que de joven lo admiraba y llegó a ser incluso valedor de su causa durante el exilio a cambio de ser Regente si llegaba Alfonso al Trono siendo aún menor de edad) y muchos temían que si no volvía intentar tomar el Trono se apaciguaría dejando a sus descendientes en dicho lugar.
Había muchas reticencias entonces, apasionados discursos y aunque la apasionada proclama del Rey ablandó a muchos, otros seguían en contra de la idea. Sin embargo, don Claudio, que también en un principio estuvo en contra del enlace matrimonial recapacitó y ayudó a ver a muchos otra perspectiva del asunto. O sea, que los hijos no han de ser culpables de los pecados de los padres y la chavala parecía que de por sí estaba inmaculada. La mítica frase pronunciada que desencadenaría el enlace y a la tragedia romántica por la que se llegó a conocer incluso hasta hoy a ambos personajes históricos fue esta:
—La Princesa es un ángel y los ángeles no se discuten.
Hay multitud de posibles protagonistas, sonando mucho Elduayen, pero el autor le adjudica las frases al diputado Claudio Moyano. La historia era que la novia del Rey era hija de Antonio de Orléans, el Duque de Montpensier. Este había urdido tramas para derrocar a su cuñada, la reina Isabel II y muchos isabelinos se la tenían jurada. Además, en sus intentos por llegar a ser rey se cuentan duelos con muertes y conspiraciones para llegar al poder: la más sonada fue el movimiento para atentar, y después asesinar, al presidente del consejo, don Juan Prim, a la sazón héroe militar del conflicto africano, principal impulsor del Sexenio Revolucionario y baluarte del inminente nuevo monarca, Amadeo I de Saboya.
Por todo esto muchos diputados no querían ni en pintura a Montpensier cerca del Trono, puesto que podía influir en Alfonso XII (recordemos que de joven lo admiraba y llegó a ser incluso valedor de su causa durante el exilio a cambio de ser Regente si llegaba Alfonso al Trono siendo aún menor de edad) y muchos temían que si no volvía intentar tomar el Trono se apaciguaría dejando a sus descendientes en dicho lugar.
Había muchas reticencias entonces, apasionados discursos y aunque la apasionada proclama del Rey ablandó a muchos, otros seguían en contra de la idea. Sin embargo, don Claudio, que también en un principio estuvo en contra del enlace matrimonial recapacitó y ayudó a ver a muchos otra perspectiva del asunto. O sea, que los hijos no han de ser culpables de los pecados de los padres y la chavala parecía que de por sí estaba inmaculada. La mítica frase pronunciada que desencadenaría el enlace y a la tragedia romántica por la que se llegó a conocer incluso hasta hoy a ambos personajes históricos fue esta:
—La Princesa es un ángel y los ángeles no se discuten.
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Desgranando el pensamiento de Blas Infante (IV): el Ideal Andaluz y cómo implementarlo
Esta es la cuarta parte del famoso Ideal Andaluz de 1915. Previamente se había desarrollado la filosofía infantiana de mejora continua hast...
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[Creado en 2007] Los siguientes acontecimientos ocurren entre las 10:00 y las 11:00 del 11 de marzo de 2004 Tras la lectura de la cart...
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En una sociedad que se resiente, en un mundo donde el capitalismo se ha convertido en tan voraz que puede comerse a sí mismo, es el momen...
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En la zona de Chinatown vive el brillante matemático judío Max Cohen. En su piso oscuro y abandonado vive sólo por y para las matemáticas. H...